«Ablaze». La conmovedora canción que toda madre podría dedicarle a sus hijos

«Ablaze». La conmovedora canción que toda madre podría dedicarle a sus hijos
Maternidad y crianza: una canción que lo resume todo

Alanis Morissette, cuántas de sus canciones son parte importante de mi adolescencia. Es tan especial y a la vez extraño encontrarte con canciones de aquellos que marcaron historia en tu vida y que nuevamente llegan a ella con la misma fuerza y se ubican como un chispazo de luz e inspiración.

«Ablaze» (Ardiendo) es el título de la nueva canción de Alanis Morissette perteneciente a su album «Such Pretty Forks in the Road» (Tan bonitas bifurcaciones en el camino), que sale al público después ocho años sin producir.

Me resulta difícil empezar a escribir sobre esta canción. Hago un intento al explicarles que esta canción me recordó mi misión como madre en la vida de mis hijos. La hondura y a la vez sencillez de su letra es una lección de amor hacia los hijos y la familia. 

El origen de las cosas hombre y mujer, la unidad

«Ablaze» nos invita a hacer un viaje a través de la maternidad y a explicar el sentido de la existencia a nuestros hijos varones y mujeres. En un tiempo como el que vivimos, apuntar a hacer tal distinción es un acto de valentía.

Esta canción nos recuerda que al principio el destino del hombre y de la mujer era el ser como uno. Y esa unidad se rompió, en un intento de desmitificar la historia de la manzana, el árbol y la serpiente.

Afirma que todo esto es una mentira, y en cierta forma lo es. Estábamos destinados a ser «carne de mi carne» y después de la separación ya nada fue igual. Olvidamos que veníamos del mismo lugar.

Niños y niñas, modos distintos

Explicar a nuestros niños estos sentimientos de separación, este sentir que somos tan distintos y a la vez que nos necesitamos tanto, no suele ser tarea fácil.

Las preguntas de nuestros pequeños cuando no entienden las diferencias con sus hermanas son innumerables (y bastante graciosas por cierto). «¿Por qué ella es así y yo soy diferente?», ¿por qué él tiene esto y esto?», ¿por qué a mí no y a ella sí?».

Estas diferencias, contrario a lo que podríamos creer, no nos hablan de lejanía, nos hablan de complementariedad, de ser parte de lo mismo: una humanidad creada por Dios.

Cada hijo tiene una mirada distinta y como padres necesitamos orientarlos en la forma particular que cada uno es. A nuestras niñas invitarlas a reconocer, aceptar y disfrutar su ser femenino, entendiendo que la feminidad es también fuerte, feroz y ardiente.

A nuestros niños ayudarlos a entender su masculinidad a través de su fortaleza física, de su ímpetu de su necesidad de conquista sin olvidar la importancia de sus sentimientos y el cultivo de la ternura.

La misión de una madre

La misión de una madre «es mantener la luz de sus ojos ardiendo». Es entender esa diferencia como un don, es criar para que sus hijos puedan ser felices.

«Ablaze» es una canción muy hermosa, que espero les sirva de inspiración. Que les recuerde el valor enorme de la maternidad, de la familia.

Que ayude a transmitir a nuestros niños que la familia ese es lugar a donde pueden volver siempre. Que en tiempo de calma o de tempestad sus padres estarán ahí, en el nido para cobijar, incluso cuando ya hayan abierto sus alas y escogido sus propios destinos. El hogar siempre estará ahí para ellos.

Para finalizar les dejamos el debut de la canción en TV, donde podrán ver a Alanis ejerciendo su maternidad y paciencia frente al mundo. Y además ¡la letra de la canción en español! para que saboreen cada mensaje. 

Lo primero que notarás es cierta separación el uno del otro
Sí, es una mentira que hemos estado creyendo desde tiempos inmemoriales
Había una manzana, había una serpiente, había división
Hubo una división, hubo un conflicto en la trama de la vida

Uno se convirtió en dos y luego todo el mundo estaba fuera por sí mismo
Todos estaban enfrentados unos contra otros, el conflicto gobernaba el reino
Todas son devociones y temperamentos se extraen de diferentes pozos
Parece que olvidamos fácilmente que estamos hechos de las mismas células

Para mi hijo, toda esa energía tan vital
Ama tus tonos y tu blues en la misma medida
Tus venidas y tus idas se alejan
Mi misión es mantener la luz en tus ojos ardiendo

Lo segundo que notarás es que a menudo pensamos que no hay suficiente
Puede que se sienta oscuro, puede sentirse solo y te preguntarás por qué estás aquí
Puedes ser superado por la oscuridad y una sensación de desesperanza
Pero no importará si mantienes el núcleo conectado a la unicidad

A mi chica, a tu inocencia y al fuego cuando te acerque
Estoy aquí, infierno o el agua alta
Este nido nunca va a desaparecer
Mi misión es mantener la luz en tus ojos ardiendo

Y este cable es irrompible
Esta luz piloto está ahí en tu bolsillo
Y este vínculo: Más allá inquebrantable
Incluso si todos olvidamos todo al mismo tiempo
Si nos olvidamos al mismo tiempo

Lo décimo que puedes notar es que todo el mundo tiene fantasías
Diferentes perspectivas que probablemente pelearán por quién tiene razón
¿Y quién es el mejor, quién ha ganado, quién es mejor que el otro?
Nada de eso importará mucho cuando regreses a tu lugar en el Sol
Tu lugar en el Sol

Por mi hijo, mi precioso y gentil guerrero
Por tu dulzura y tu fuerza en la exploración
Que este vínculo permanezca contigo durante todos tus días
Mi misión es mantener la luz en tus ojos ardiendo

A mi chica, toda tu inocencia y el fuego cuando te acerque
Estoy aquí el infierno o el agua alta
Este nido nunca va a desaparecer
Mi misión es mantener la luz en tus ojos

A mi hijo
Lo primero que notarás es que todo es temporal

A mi chica
Lo siguiente que podrías notar es que siempre seremos una familia

A mi hijo
Mi misión es mantener la luz en tus ojos ardiendo

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El emotivo corto animado con el que entendí que debo aceptar la felicidad que Dios me da

El emotivo corto animado con el que entendí que debo aceptar la felicidad que Dios me da
Aceptar la felicidad propia: la clave para lograrlo

Nos pasamos la vida deseando ser felices, estando tranquilos, alcanzando sueños, dibujando anhelos y de repente, nos damos cuenta que tal vez aceptar la felicidad nos cuesta.

Nos donamos por completo a otros, nos esforzamos por dar lo mejor de nosotros mismos, en casa, en el trabajo, con los amigos, con la familia. Pero cuando es nuestro turno de abrazar la felicidad, algo falla. ¿Miedo, angustia, inseguridades?

¿Por qué nos puede llegar a costar tanto aceptar nuestra propia felicidad? Este corto animado llamado «Yellow» lo expresa de una manera hermosa. La protagonista parece estar evitando siempre el color amarillo, que en este caso representa la felicidad.

«Casualmente» lo encuentra en todas partes, a donde quiera que vaya este color la persigue. En su propia casa, en el trabajo, en la playa, en la calle.

«Yellow» es un claro ejemplo del temor que puede generarnos abrirle las puertas del alma a la felicidad propia.

Mi felicidad y las oportunidades que me da Dios

Tal vez cuando hemos pasado por momentos tan oscuros, nos cuesta creer que lo que Dios nos pone delante, es verdad. El dolor, la decepción, la humillación, el abandono, la soledad, la tristeza o el fracaso, pudieron haber dejado una huella casi imborrable.

Puede que nos hayamos rendido, que hayamos decidido seguir adelante pero con la cabeza abajo, con el corazón cerrado. ¡Cuánto daño nos hacemos! Rechazar la felicidad, hacernos los de la vista gorda, ignorarla, pisotearla o no valorarla también es gran error.

Deja que las cosas pequeñas que suceden a tu alrededor te llenen de gozo, deja que la brisa del mar te acaricie el rostro, que la sonrisa inesperada de la persona que quieres te contagie de alegría. Deja que tus logros brillen, que la alegría regrese a tu vida, que los problemas empaquen maletas y se vayan lejos, déjate amar.

Deja que Dios te de la mano y te muestre que con Él todo es posible. Refúgiate en su amor, en su consuelo, en sus palabras o incluso en su silencio. Dile que sí, aunque en el fondo tengas miedo, confiésale con detalles qué clase de felicidad es la que quieres.

Pero no te quedes al otro lado, no dejes que el miedo a fallar de nuevo se apodere de ti y te impida ver todo lo bueno que puede llegar a tu vida cuando decides abrazar la felicidad, del tamaño y del color que sea.

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7 claves de convivencia para parejas imperfectas

7 claves de convivencia para parejas imperfectas
Convivencia en pareja: consejos para que funcione bien

La convivencia en pareja puede sonar a cuento de hadas al principio, pero fácilmente convertirse en una película de terror. Es importante tener claro que no será fácil, pero no por ello imposible.

Además como creyentes tenemos un gran plus, el mejor aliado, ¡Dios! Y si recurrimos a su ayuda en los momentos difíciles y le confiamos nuestro amor, todo puede funcionar.

Estas siete claves de convivencia para parejas pueden ser realmente efectivas desde ya, si el trabajo lo hacen ambos e incluyen a Dios. ¡Empecemos! (y recuerda compartir este post con tu pareja) ❤️

1. Elijan amar

Convivencia en pareja: consejos para que funcione bien

Elijo a una sola persona en el mundo y me comprometo a amarla. San Juan Pablo II utiliza cuatro términos para explicar cómo debe ser ese amor: libre, fiel, total y fecundo.

— Un amor en libertad que nadie me obliga a dar o recibir y me hace inmensamente feliz.

— Un amor en fidelidad, para estar con el otro en las buenas y en las malas.

— Un amor en totalidad porque estoy dispuesto a entregarme con todo lo que soy, a abrirle mi corazón, mis sueños y mi intimidad.

— Un amor fecundo, que es distinto en cada etapa y concretamente en el matrimonio, un amor conyugal que da vida biológica. Y tiene más exigencias, pero es así porque le apostamos todo.

Las relaciones de pareja no se construyen de un sueño, se construyen de una decisión que necesita voluntad de cada día decir ¡sí, te elijo a ti!

2. Comuníquense mejor

Convivencia en pareja: consejos para que funcione bien

La comunicación es esencial para un matrimonio feliz. Hay que abrir el corazón para ser capaces de ponerse frente a la otra persona y decirle exactamente cómo me siento y qué necesito. Debe existir apertura y confianza para comunicarnos. Eso se puede lograr con ejemplos muy concretos:

— Evitar la crítica a toda costa y ser capaz de reconocer lo que estoy sintiendo. Ser positivos y sumar.

— No estar a la defensiva y recibir comentarios con apertura.

3. Cuiden y aumenten la intimidad

Convivencia en pareja: consejos para que funcione bien

La intimidad de pareja se vive en el plano sexual, espiritual y de amistad. La intimidad crece con la comunicación y la convivencia.

A veces estamos cerrados a recibir la sexualidad, porque nos enseñaron que se debía reprimir, se la veía como algo malo o como pecado. Pero debemos verla con apertura y con los ojos que Dios la creó. Nuestros deseos de entregarnos y vivir en comunión son buenos.

Solo debemos estar conscientes de que es una entrega total de alma, cuerpo, sueños, proyectos, incluso anhelos de santidad y eso recae en la entrega que le haces a la otra persona. Por eso, es ideal que la entrega sea con esa persona que decida aceptarte todos los días de su vida y se comprometa de cara a Dios.

En el sentido de la intimidad espiritual también es necesario abrirnos y decirle al otro en qué creo y como quiero vivir mi fe. Es esencial que crezcamos en esta intimidad espiritual con Dios, el único capaz de hacernos experimentar el amor infinito.

4. Intenten no caer en la rutina

Muchas veces nos quedamos en nuestra zona de confort, pero debemos salir de ella. Por ejemplo, no debemos olvidar los detalles y es esencial hacerle saber al otro cuánto le amamos.

Tal vez con palabras que lo afirmen, un gesto, un abrazo fuerte, un detalle, tener una vez a la semana una salida especial para los dos. ¡Hay tantas cosas sencillas que pueden hacer juntos!

5. Tengan un proyecto de vida espiritual

Si quieres llegar al cielo y estás buscando una relación más profunda con Dios, necesitas a una persona que te apoye de verdad en este proyecto.

La idea es que caminen juntos hacia ese lugar. Y recuerda que cada uno necesita primero saber quién es y hacia dónde va para tener un proyecto claro en la vida que después será compartida.

6. Sanen sus propias heridas

Todos debemos reconocer nuestras propias heridas y sanarlas. Llevar mis heridas a la relación y poner sobre el otro un peso que no le corresponde, puede ser dañino. Tampoco puedo pretender que esa persona llene un vacío que un amor humano no puede llenar.

Mi anhelo de amor infinito debo llevarlo a la fuente del amor que es Dios. Si soy capaz de estar bien conmigo mismo, si he logrado sanar mis heridas pasadas y no le exijo al otro lo que no me puede dar, sino que lo acepto y recibo como es, la relación realmente cambia. Este es un proceso que toma tiempo.

7. Disminuyan el conflicto

Convivencia en pareja: consejos para que funcione bien

Vivir en pareja es conocerse y complementarse, aprovechando las diferencias del otro. Debo reconocer que hay cosas en las que yo cojeo y tal vez mi pareja no, entonces me puede ayudar a crecer.

Evitemos el drama, porque sabemos que el otro no está haciendo las cosas por herirme. Seamos abiertos para decirle lo que sentimos. Resolvamos los conflictos con amor, apertura, comunicación, haciéndole saber al otro que le amo y que me importa.

Si quieres profundizar mucho más sobre este tema y compartir con tu pareja un espacio único, te recomiendo el curso online «Anatomía de un amor duradero». ¡Es espectacular! Estoy segura de que si lo hacen juntos, no se arrepentirán.

Recuerda que cada paso que quieran dar para mejorar requiere de esfuerzo y amor, pero también de la gracias de Dios. ¡Ánimo, hagan que el amor crezca!

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¿Podré haberme pasado toda la vida interpretando mal lo que dice la Biblia?

¿Podré haberme pasado toda la vida interpretando mal lo que dice la Biblia?
¿Cómo interpretar la Biblia correctamente? Aquí el secreto

Cuenta la leyenda que un sacerdote corpulento discutió con un taxista ateo allá lejos hace tiempo en Buenos Aires. En el calor de la discusión, el taxista le pegó un bofetón al sacerdote, y lo desafió: «Ahora tenés que poner la otra mejilla».

A lo que el sacerdote respondió, efectivamente mostrando su otra mejilla, y el taxista aprovechó para pegarle otro robusto bofetón. El sacerdote dijo entonces «hasta aquí tenía instrucciones», y le pegó al taxista una paliza de antología.

¿La Sagrada Escritura se puede leer mal?

Muchas veces, cuando leemos el Evangelio, tenemos tendencia a interpretar las cosas de un modo determinado que a nosotros «nos parece». Como el curita de la leyenda, lo seguimos «al pie de la letra» y después hacemos tonterías pensando que esas tonterías son «evangélicas».

Pero nos olvidamos muchas veces que la interpretación de las escrituras no es una cuestión personal, ni una cuestión de opiniones, sino que las escrituras deben ser leídas e interpretadas por aquellos que tienen la gracia de estado para hacerlo. 

¿Y quiénes tienen la gracia de estado? ¡Pues los obispos, en comunión con el papa! Por eso, cuando escucho a un obispo interpretar la palabra de Dios siempre estoy atento a encontrar la verdad que, a manos llenas nos regala Nuestro Señor desde la lectura de las Escrituras.

Y uno de los obispos a los que escucho con mayor placer es al Obispo Robert Barron. El «Bishop Barron» como le dicen en Inglés, es un campeón, muy inteligente, muy preparado, uno de los hombres más brillantes de la Iglesia Norteamericana.

Podría hacer disquisiciones teológicas profundísimas (de hecho las hace en los muchos cursos que ofrece su instituto «Word on Fire») pero cuando se acerca a las Escrituras lo hace con una sencillez y una profundidad que cualquiera puede entenderlo y cualquiera puede sacar provecho.

La Sagrada Escritura no puede ser objeto del «libre examen»

Una de las cosas que sostienen nuestros hermanos separados, los protestantes, es que todos y cada uno de los bautizados tenemos la «gracia de estado» para leer e interpretar la Sagrada Escritura.

A eso llaman el «libre examen», y juntado eso a la «sola scriptura», es decir a seguir solamente el texto de la Sagrada Escritura como única guía, ha llevado a nuestros hermanos separados a ser eso: separados.

Las iglesias evangélicas se caracterizan especialmente por ser una cantidad enorme de iglesias «separadas» y cada discusión lleva a nuevas divisiones por esa manía del «libre examen». Si cada uno interpreta lo que quiere, entonces cualquiera puede fundar una nueva iglesia, y las divisiones están a la orden del día.

La Sagrada Escritura puede malinterpretarse, y de hecho se hace. Hasta el Diablo usaba la Sagrada Escritura para tentar a Cristo, pero vemos que Nuestro Señor también lo refuta con la Sagrada Escritura. ¿Cómo puede ser esto posible?

La clave está en que cuando Nuestro Señor instituyó la Iglesia la instituyó sobre Pedro, dándole el poder de atar y desatar, y desde allí hasta hoy, Pedro y los apóstoles, y en ellos sus sucesores, el papa y los obispos son aquellos que están autorizados a interpretar la Sagrada Escritura, y cuando lo hacen, tenemos que poner atención, porque Dios Nuestro Señor habla a través de ellos.

No quiero decir que siempre que un obispo predique va a decir toda la verdad, pero sí que podremos encontrar cosas que nos iluminen el camino para nuestra fe del día de hoy, para nuestras necesidades espirituales de aquí y de ahora.

Pero antes de seguir con el artículo, te sugiero que escuches atentamente las palabras del obispo Barron, porque voy a hacer algunos «spoilers» sobre los profundos temas que toca.

La corrección fraterna interpretada por el Obispo Barron

Cada vez que leí estas palabras del Evangelio, pensé que había que hacer más o menos lo que hizo el curita del cuento al principio del artículo: tratar a los que pecan contra nosotros como paganos y publicanos, luego de la famosa «corrección fraterna» era para mí dejar de tratarlos, o desentenderme del problema.

Sin embargo, el obispo Barron le da una nueva lectura, que, confieso, es la primera vez que escucho y que me parece brillante, y además completamente adecuada: hay que tratar a los que pecan contra nosotros con mayor caridad incluso, aun cuando persistan en su error y su pecado.

Porque, como dice el obispo ¿Cómo trataba Jesús a los paganos y a los publicanos? ¡Con extraordinaria caridad! Toda la misión de Nuestro Señor está circunscripta a estas últimas palabras que dijo aquí en la tierra: «Vayan y prediquen el Evangelio a todas las gentes».

Si alguien pecó contra nosotros, y aún después de hacerle la «corrección fraterna» persiste en su error, entonces nuestro trato debe cambiar, ¡Para mejorarlo! Como Jesús, debemos rezar por aquellos que nos persiguen, debemos seguir predicando el Evangelio, (como san Pablo, oportuna e inoportunamente) y debemos hacer un esfuerzo por ir a buscar a la oveja perdida, a aquel hermano que se separó de nosotros por un error o por tozudez.

No podemos dejar que nuestro hermano se pierda, y tenemos que estar siempre dispuestos a perdonarlo, por mucho que nos duelan los agravios que nos hayan hecho. Como Cristo en la cruz, ¡que rezaba por aquellos que lo estaban crucificando!

La frescura siempre renovada del Evangelio

No tenemos que conformarnos con «nuestra interpretación» del Evangelio. Podemos caer en los mismos errores del curita peleón, o en los de nuestros hermanos separados.

Tenemos que buscar en nuestros obispos la frescura siempre nueva del Evangelio, que al ser Palabra de Dios, y ser palabras de vida eterna, tienen un tesoro inagotable de sabiduría, que nuestros obispos, en comunión con el papa nos dan cada vez que la interpretan para nosotros. 

Por eso te recomiendo que te suscribas al canal del Obispo Barron, porque es uno de esos obispos que «están en las redes» y «echan las redes».

Sus sermones dominicales (que casi siempre están traducidos al español, y si no lo están el mismo día de la publicación, lo están al día siguiente) son una fuente siempre renovada de sabiduría: con ingenio, con caridad y con mucha gracia (de Dios y de la otra también) el Obispo nos interpreta las escrituras y nos hace entender y amar cada día más a Nuestro Señor.

Como última recomendación te animo a participar del curso online «Aprende a orar con las Sagradas Escrituras». ¡Está genial! Seguro lo disfrutarás de principio a fin. 😉

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«Tocar de nuevo a Jesús». La reflexión de un sacerdote que nos invita a volver a las iglesias

«Tocar de nuevo a Jesús». La reflexión de un sacerdote que nos invita a volver a las iglesias
La necesidad de volver a las Iglesias

Pocas horas antes de la ceremonia de mi Ordenación Sacerdotal el entonces Prelado del Opus Dei nos recordó a los diáconos que estábamos preparándonos, que íbamos a ser curas sobre todo para acercar almas a Jesús a través de los Sacramentos.

Que ese era el don más grande que Dios había dado a la humanidad, hacerle presente en el mundo por medio de la realidad sensible de la Eucaristía y por su misericordia en la confesión. 

Ahora que se abre en muchos sitios la posibilidad de volver paulatinamente a los sacramentos, me parece fundamental reflexionar sobre su importancia.

Aunque todavía haya miedo de contagio y se deban extremar las formas de protección, es crucial hablar de la necesidad de la gracia.

Volver a tocar a Cristo

La necesidad de volver a las Iglesias

Todos recordamos el milagro sobre una mujer que sufría flujos de sangre que se abre paso entre la multitud para tocar el borde del manto de Jesús.

Ella estaba convencida de que Jesús era el único que podía liberarla de su enfermedad. Cuando la mujer tocó el manto, el Maestro se volvió hacia ella y la miró con ternura y misericordia.

Fue un encuentro personal y de acogida, en el que elogió su fe sólida, capaz de superar cualquier obstáculo y adversidad para llegar a Él.

La tímida audacia de la hemorroísa debe servirnos para «tocar» a Jesús. Su timidez nos puede ayudar a no perder el respeto al santo de los santos. Su audacia para acercarnos más frecuentemente a los sacramentos.

La fe une timidez y audacia y se manifiesta consiguiendo lo que desea ardientemente. No olvidemos que Jesús está esperando que le toquemos en los sacramentos con audacia y respeto.

Creo que es patente que necesitamos volver a tocar al Señor con la fe de aquella mujer en todos los sacramentos, y superar las posibles dificultades para hacer posible ese encuentro.

Alegra comprobar cómo la hemorroísa cuenta a todos su curación. Nosotros podremos proclamar la alegría de los dones que se nos dan a través de la recepción, con fe viva, de la Eucaristía y de la confesión.

Necesidad para caminar

La necesidad de volver a las Iglesias

Pocos días atrás el Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos escribió una carta llamada ¡Volvamos con alegría a la Eucaristía! dirigida a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo.

El documento remarca la urgencia de volver a la normalidad de la vida cristiana con la presencia física en la misa, donde las circunstancias lo permitan. 

Aunque la carta está escrita con mucha delicadeza, revela su intención de establecer algunos principios y líneas de acción para promover un rápido y seguro retorno a la celebración de la Eucaristía. Anima a que se cuide muy bien la liturgia y no se de cabida a «improvisados experimentos rituales».

También queda claro en la carta que aunque los medios de comunicación realizan un valioso servicio a los enfermos y a los que no pueden ir a la iglesia, y han prestado un gran servicio en la transmisión de la santa misa en un momento en que no era posible celebrar comunitariamente, ninguna transmisión es equiparable a la participación personal o puede sustituirla.

Por el contrario, estas transmisiones, solas, hacen que se corra el riesgo de alejarnos del encuentro personal e íntimo con el Dios encarnado que se nos ha entregado no de forma virtual, sino real, diciendo: «El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él».

Todos los cristianos necesitamos de la Eucaristía y la confesión para ser coherentes con nuestra fe. La gracia santificante, que nos viene por los sacramentos, es esencial para que sea posible el camino de la santidad.

La periodicidad oportuna en la recepción de los sacramentos mueve al alma en la dirección correcta. No es lo mismo ir de vez en cuando que hacerlo con regularidad.

Mejorar nuestras disposiciones en la recepción de los sacramentos es vivir aquella expresión tan bonita de la liturgia: «sancta sancte tranctanda», las cosas santas deben ser tratadas santamente. Es lógico que tengamos hambre de acercarnos al altar. 

Obediencia inteligente

 

Hace poco pasé un mal rato, recibí una multa de tránsito. Un policía se me acercó al vehículo y me dijo que estaba infringiendo la ley porque no estaba usando la mascarilla.

En efecto, estaba solo y no me había puesto la mascarilla, pues pensaba para mis adentros: «es ridículo hacerlo si estoy solo». Sin embargo, es claro que en la ciudad en la que vivo es lo que la autoridad ha definido. Me guste o no.

Si cada uno actúa en cosas sensibles según lo que opina, llegaremos al caos social. Unos usarán la mascarilla cuando están fuera de casa, otros solo en centros comerciales y los más extremos no la usarían nunca.

Hay que seguir las indicaciones de los que hacen cabeza. Eso es lo más prudente y lo más cristiano. En mi oración de la tarde, con la multa en mano, pensé en las implicaciones de la obediencia.

La obediencia es fundamental para el correcto funcionamiento de la sociedad. Pero también lo es en la vida cristiana, de hecho Jesús nos salva por su obediencia: obediente hasta la muerte, y ¡muerte de cruz!

Un principio seguro para no cometer errores es la obediencia, nos aconseja el Card. Sarah, y continúa: «Obediencia a las normas de la Iglesia, obediencia a los obispos. En tiempos de dificultad (por ejemplo, pensemos en las guerras, en las pandemias) los Obispos y las Conferencias Episcopales pueden dar reglamentos provisionales a los que hay que obedecer». 

San Francisco de Sales nos dice sobre la virtud de la obediencia: «Todo es seguro dentro de la obediencia y todo se vuelve sospechoso fuera de ella. Cuando Dios concede sus inspiraciones a un alma, la primera es la de la obediencia».

Si quieres profundizar en esta virtud, te recomiendo este audio en el que te que hablo más sobre este tema tan necesario en nuestros días. 

Con la seguridad del caso

La necesidad de volver a las Iglesias

No solo la autoridad nos anima a volver a los sacramentos, sino la misma experiencia de estos últimos meses. Un reciente artículo publicado en RealClearScience dice que después de miles de misas en estas últimas semanas en los Estados Unidos, se ha confirmado que el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso de mascarilla son muy útiles para prevenir la propagación del COVID-19.

Han pasado varios meses sin regularidad en los sacramentos y eso puede haber enfriado a muchos, tal vez sin darse cuenta. Con la debida prudencia hay que hacer lo necesario. Hay que cuidar especialmente a las personas de alto riesgo (edad, preexistencias, o algún tipo de condición especial).

Pero si ya salimos al supermercado o al trabajo sería muy agradable a Dios que también, como la hemorroísa, nos acerquemos a tocar su manto en los sacramentos para robarle la gracia y quedar sanos

«No podemos vivir, ser cristianos, realizar plenamente nuestra humanidad y sus deseos de bien y de felicidad que habitan en el corazón sin la Palabra de Señor, que en la celebración toma cuerpo y se convierte en palabra viva, pronunciada por Dios para quien hoy abre su corazón a la escucha» (Cardenal Sarah).

El papa Francisco constantemente pide oraciones por su persona. Me parece que es lo más lógico: rezar por los que hacen cabeza. Así seguimos el consejo de san Pablo: «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia».

Los obispos tienen la responsabilidad muy grande de hacer que el pueblo fiel regrese a los sacramentos con seguridad, vamos a rezar por todos ellos. 

Que cada uno valore, siguiendo las instrucciones de sus obispos, lo que más le convenga a su alma. ¡Ánimo! 💪

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3 misterios maravillosos relacionados con la muerte del Padre Pío

3 misterios maravillosos relacionados con la muerte del Padre Pío
Padre Pío: los tres misterios de su muerte explicados

Cada 23 de septiembre celebramos la memoria de un santo muy especial, el Padre Pío de Pietrelcina. Un hombre orante, amante de la Eucaristía, totalmente místico y entregado a su vocación religiosa. 

Muchos lo conoceremos por el testimonio de sus estigmas, pero la verdad es que si bien esto es algo magnífico, la santidad del Padre Pío no se queda allí.

Sus predicaciones, oraciones, testimonios… su infinito amor a Jesús y a su Madre, son un camino que cualquiera de nosotros podría seguir para poco a poco, llegar a la santidad.  

En esta oportunidad quisiera compartir contigo tres misterios sorprendentes sobre la muerte de este santo, para que motivados por su fe y amor, nos enamoremos cada día más del Señor. ¡Empecemos!

1. El Padre Pío conocía el momento exacto de su muerte

Padre Pío: los tres misterios de su muerte explicados

A través de diversos testimonios, se ha podido concluir que el Padre Pío conocía el momento exacto de su muerte. Puede que para muchos esta sea considerada una idea poco cómoda, pues es inquietante saber cuando llegará ese momento para nuestra vida.

Pero para la vida del hombre fe, esta oportunidad es una riqueza en el camino, es el gozo de ansiar el encuentro con el Señor. Si no te has visto la película que narra su historia, te la súper recomiendo. 

En su vida, el Padre Pío, fue un contemplativo que disfrutaba de todas las circunstancias para poder descubrir al Maestro que nos habla en todo momento, es por esto que toda su vida fue una preparación constante para encontrarse con Dios. 

¿Será que estamos viviendo nosotros igual? Te invito a pensar en este momento qué sensación te produce pensar en la muerte. ¿Alegría, miedo, esperanza, confusión?

2. Concedió a una hija espiritual el asistirle en su muerte

La oportunidad de vivir el momento de pasar de esta vida a la eterna, es para el hombre de fe, un motivo de fiesta y alegría. Y así fue para el Padre Pío, quien como buen sacerdote tuvo gran cantidad de hijos espirituales, a quienes escuchaba, guiaba y ayudaba a seguir el camino espiritual. 

Al conocer el día de su muerte, el Padre Pío le permitió a una hija espiritual que lo acompañara en ese momento, no físicamente porque sus últimos momentos fueron de clausura, pero sí de la mejor manera, ¡la espiritual!

Vemos a un padre que invita a la fiesta del banquete con el Maestro a uno de sus hijos, ¡que gran testimonio! ¿Te imaginas haber tenido este privilegio? 

3. Las heridas de los estigmas se sanaron en el momento de su partida

Padre Pío: los tres misterios de su muerte explicados

Las heridas de los estigmas marcaron toda la vida del Padre Pío, pero para el momento de su muerte, estas no habían seguido el proceso normal de construir un tejido cicatricial, sino que sanaron por completo, como si no hubiesen estado. 

Este signo nos lleva a pensar en la transformación que como hombres de fe vivimos en el encuentro con Dios. Teológicamente hablamos de un cuerpo glorioso en la resurrección, el testimonio de este gran santo nos permite concluir que la vida en santidad nos permite participar de este gran honor. 

La desaparición de sus estigmas no fue más que un aviso al espíritu de que cuando estemos con Dios finalmente, desaparecerá todo dolor, toda angustia, todo sufrimiento.

Esperamos que el testimonio de este gran santo, sirva de aliciente para seguir adelante en la aventura de caminar con el Maestro. Si te animas a ofrecerla una novena al Padre Pío te recomiendo esta, encuentras la meditación completa de cada día. 

«Haré más ruido muerto que vivo» (Padre Pío).

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¿Por qué nos cuesta tanto vivir el amor? 3 puntos para entender que sin él no hay felicidad

¿Por qué nos cuesta tanto vivir el amor? 3 puntos para entender que sin él no hay felicidad
Amor y felicidad: ¿se puede vivir sin amar?

Lo esencial y más importante para nuestra vida es la experiencia del amor, de encuentro con otras personas. «Jesús dijo: El primer mandamiento de todos es: «Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas».

Pero hay un segundo: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Ningún mandamiento es más importante que estos (Marcos 12, 29-31). Si hemos sido creados por amor, y estamos llamados a vivir el amor… ¿por qué muchas veces no lo vivimos?

Responder a esta pregunta es importante si queremos realizarnos personalmente y estamos decididos a luchar por nuestra felicidad.

1. ¿Sabemos vivir el amor?

La pregunta podría parecer tonta, y no tener mucho sentido… a fin de cuentas ¿quién no sabe vivir el amor? Pero… ¡ojo! ¡Tómate un tiempo! Pregúntate en serio: ¿qué entiendes tú por amor?

La cantidad de corrupción política, los conflictos y desigualdad sociales, las guerras y la violencia. Hasta problemas más domésticos, como las peleas familiares, relaciones conyugales o el abandono infantil… no nos muestran, cada uno a su manera, que ¿algo no estamos haciendo bien? Vuelvo a preguntar: ¿Sabemos vivir el amor? o ¿nos queda mucho por aprender?

Corrientes de psicología, últimas novedades en neurociencias y estudios de prestigiosas universidades señalan que las relaciones de amistad son fundamentales para nuestra felicidad. Sin embargo, no he podido encontrar entre ellas, alguna que nos explique con profundidad ¿cómo debe ser esa relación entre nosotros?

Hablan de gratitud, de positivismo, de «tener» siempre una sonrisa, de decir siempre las «palabritas mágicas»: por favor, perdón y gracias. Sin embargo, necesitamos algunas orientaciones más profundas. A fin de cuentas, estamos hablando de nuestra felicidad.

Recordemos un importantísimo documento eclesial llamado la «Gaudium et spes» —que forma parte del Documento final del «Concilio Vaticano II»— que en el numeral 22 dice:

«En realidad, el misterio del hombre no se aclara de verdad sino en el misterio del Verbo encarnado. Cristo pone de manifiesto plenamente al hombre ante el propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación».

Por lo tanto, solamente en tanto vivamos como el Señor Jesús, podremos realizarnos de acuerdo con nuestra auténtica naturaleza humana. Es mirando a Cristo y viviendo el amor que Él nos enseña, como viviremos lo que nuestro corazón necesita para realizarse. Esto implica ser otro Cristo, como lo dice san Pablo en Filipenses 3,14.

2. ¿Debo amar a todas las personas por igual?

¡Por supuesto que no! El amor que le tenemos a cada persona es distinto, recordemos que somos únicos e irrepetibles. Es el mismo Señor Jesús quien nos pide amar a Dios sobre todas las cosas, y tener un amor de predilección por los más necesitados.

Además, difiere mucho la manera de amar, de acuerdo con el estado de vida que uno está llamado a vivir por Dios: sea en el matrimonio o en la vida consagrada. Al interior de la misma familia, en la relación de amor conyugal, en la paternidad, o la fraternidad.

Luego, están los lazos con la familia más amplia, los amigos y las personas con las que trabajo. Incluso, vale la pena mencionar, aquellos con quiénes no tengo ningún tipo de conocimiento. Estos «desconocidos» también merecen mi amor.

Recordemos la parábola del Buen Samaritano, que se encuentra con uno de estos desconocidos al margen del camino, y lo trata con suma caridad (Lucas 10, 25-37). Finalmente, Cristo nos exhorta a amar, incluso a nuestros enemigos: «Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman» (Lucas 6. 32).

3. ¿Por qué nos cuesta amar?

Creo que ya nos queda claro lo importante que es el amor para nuestra realización personal. Ahora, hay que responder a la pregunta fundamental: ¿por qué nos cuesta tanto vivir el amor?

Seguramente, todos tenemos muchas respuestas, y quizás, la primera que nos surge a todos es: el pecado. Efectivamente, son muchas las razones, pero de fondo está siempre el pecado. Sin embargo, quisiera resaltar dos, que me parecen principales: el egoísmo y el relativismo.

Egoísmo

El diccionario de la Real Academia Española define el egoísmo como el «inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás». Por lo tanto, lleva a que la persona descuide, de manera exagerada, la relación con los demás.

Solamente se mira a sí mismo, o sus intereses personales. Si avanzamos un poco más —por supuesto no lo desarrolla el diccionario— la persona egoísta, puede utilizar a las demás personas, para alcanzar los intereses personales.

Es decir, en vez de amarlas, se vale de los demás como instrumentos para sus objetivos personales. Se convierte a los demás en objetos utilizables. ¡Tremenda mezquindad! Tristemente vista por doquier.

Relativismo

Recurriendo una vez más a la RAE, el relativismo es la «teoría que niega el carácter absoluto del conocimiento al hacerlo depender del sujeto que conoce».

Por ello, no podemos conocer una verdad que se aplique a todos. No tiene sentido hablar de un amor auténtico, que fuese un modelo para todos los hombres, puesto que cada uno tendría su propia concepción de qué es el amor. Y peor aún, qué es lo mejor que puedo hacer para manifestar mi amor por la otra persona. Nada más ajeno al cristianismo, que señala a Jesucristo como el paradigma para vivir el auténtico amor (Juan 14, 6).

¡Ánimo! Seamos conscientes del influjo que pueden tener estas dos actitudes en nuestras vidas, y esforcémonos por dejar de mirar tanto «el propio ombligo», «mordiéndonos la propia cola» como si fuéramos perros.

Dediquemos nuestros mejores esfuerzos por preocuparnos e involucrarnos por las necesidades de los demás, es en el servicio como se hace concreta la caridad. Y en el amor, donde vivimos la felicidad.

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«Mi hijo no se despega de las pantallas». 7 consejos para que de paso eduques en virtudes

«Mi hijo no se despega de las pantallas». 7 consejos para que de paso eduques en virtudes
Tecnología: 7 consejos para disminuir el tiempo en pantalla

Hace poco tiempo el control parental que usamos con los niños en casa nos envió el video que les comparto hoy. Se llama «Tenemos que hablar» y dice tanto en solo ¡un minuto! Les recomiendo que lo vean, es muy bueno y abre la posibilidad de tener un diálogo y reflexión entre los padres y entre educadores.

Nuestros niños han nacido en un mundo digital. Los padres somos la generación de transición, pero para ellos todo en el  mundo está a la distancia de un clic.

Desde edades muy tempranas están familiarizados con los touch screen, el scrolling y todo lo «smart». Pónganlos frente a un teléfono antiguo de disco o de teclas y verán que no tienen ni idea de cómo podrían funcionar. Ríanse con el asombro que les producirá el descubrir las «tecnologías con las que crecieron sus padres».

Para los niños de hoy, todo tiene que ser inmediato y asequible. Su edad e inexperiencia muchas veces los llevan a creer que todo lo que está detrás de una pantalla es verdad. Y que, en muchos sentidos, sus padres no saben nada de lo que sucede en el mundo digital.

Nada más alejado de la realidad. Conducta peligrosa además, si es que los papás nos creemos esto. Al ver la habilidad de nuestros hijos con las nuevas tecnologías nos hacemos a un lado. Los dejamos solos a merced de tantos peligros. ¡No lo hagas!

Las nuevas tecnologías no son malas por sí mismas

El peligro se presenta cuando hacemos un mal uso de ellas, o un uso irresponsable. Como padres somos los primeros educadores de nuestros hijos y los primeros responsables y, siendo católicos, los primeros responsables ante Dios.

Educar en el uso de las nuevas tecnologías es más que decir «no», es educar en virtudes. En paciencia para aprender a esperar el momento apropiado. En prudencia para saber escoger lo mejor en cada circunstancia. Y contención para aprender a manejar sus deseos. 

Sin miedo como padres, sumerjámonos en el mundo virtual de nuestros niños. Aquí les dejamos algunos consejos que pueden ayudar en esta labor y la mayoría de ellos no tiene que ver con el funcionamiento de los dispositivos de nuestros niños. Aunque siempre es bueno saber e interesarse por aprender sobre ellos.

1. Mejora la comunicación con tus hijos

Tener un control parental en los dispositivos de nuestros hijos menores e incluso adolescentes es una decisión inteligente y responsable.

Y aún así, por más controles parentales que tengamos siempre habrá la posibilidad de que nuestros hijos estén expuestos a contenidos inapropiados para su edad, para nuestra escala de valores como familia e incluso para nuestra fe. 

No es real pretender proteger a nuestros niños al 100%, además tarde o temprano se enfrentarán a la cultura del mundo. Como padres necesitamos construir la confianza necesaria y mantener siempre canales de diálogo abiertos con nuestros hijos para que sepan que pueden conversar con nosotros de lo que sea.

Que si ven algo que no comprenden, que es inapropiado o que los impresiona, se sientan libres de comentarlo contigo y aclarar sus dudas. Para esto tienes que prepararte, formarte como padre y estar listo para investigar cuando no tengas la respuesta y dársela con prontitud.

2. Apaga las pantallas. La tuya también

La regla dice que por una hora de pantallas los niños necesitan una hora de aire libre. Y sin bien en la práctica esto parece poco posible, lo cierto e importante aquí es enseñar a los niños a desconectarse de sus dispositivos y conectarse con lo humano.

Con el silencio de su mundo interior, con la naturaleza, con la compañía de los otros, con la comunicación de sus padres. Los niños aprenden con el ejemplo. Podemos poner horarios pero si nosotros no lideramos con el ejemplo, de nada servirán.

Sé que muchos de nosotros trabajamos frente a una pantalla y que el celular se ha convertido en una extensión de nuestras extremidades. Pero por tu bien y por el bien de tus hijos, apágalo.

Que no hayan pantallas de ninguna clase a la hora de las comidas, conversen. Jueguen  juntos algún juego de mesa, salgan a dar un paseo.

3. Cultiva un estilo de vida familiar activo

Los niños necesitan juego libre y actividad física. Cultiven como familia el deporte. No tienen que ser miembros del club o estar en mil academias extracurriculares.

Con que salgan a caminar, con que jueguen a la pelota y si pueden cultivar un deporte que fomente el vínculo familiar ya es un logro hermoso. Los niños dejarán la pantalla de lado si saben que el encuentro y el amor están presentes.

4. Sé modelo para tus hijos

De nada sirve que grites, que te preocupes porque todo el día están con el play si tú estás todo el día con el celular. Aprende tú también a hacer un uso responsable de la tecnología.

Cuida lo que compartes en redes, lo que hablas en tus chats. Lidera con el ejemplo. Que ellos aprendan que el mundo digital es un mundo para hacer el bien, para hablar del bien, con verdad y para encontrar el bien si lo buscas.

5. Recuerda que los productos de consumo tecnológicos son diseñados con intención

No creas que tu hijo por sí mismo va a ser capaz de autogestionarse, menos a edades tempranas. Entiende que estos juegos y productos de consumo digital están diseñados para generar apego. Ayúdalos mediante horarios, mediante propuestas interesantes y actividades con la familia. 

Es importante además que tus hijos comprendan esto, que no se dejen llevar por las modas o las masas, y que aprendan a discernir, a tener pensamiento propio.

Si los dejas a merced de los impulsos que estas tecnologías tienen sobre ellos, les estás cortando espacios de verdadera libertad.

6. Coloca las pantallas en un sitio visible para todos

Que los niños no tengan las pantallas en sus cuartos. En primer lugar porque no van a saber autogestionarse y su ciclo del sueño se verá afectado.

No van a poder ceder a la tentación de no prender la consola, la televisión o el ordenador en medio de la noche. Además en un lugar común familiar los turnos se van a hacer presentes y la tentación de visitar lugares nocivos y compartir información inadecuada, será mucho menor.

7. Enseña (y aprende) a descansar

El descanso no tiene que ver necesariamente con estar todo el día en el sofá, dormir o no hacer nada. El descanso tiene que ver también con la reflexión y la diversión de hacer algo que no es obligación, algo que no es trabajo. Despejar la mente, cuidarse para volver recargado y poderse entregar más y mejor a tu familia y a los demás.

«…debemos dejarnos interpelar como creyentes, para que la Palabra y la Tradición de la fe nos ayuden a interpretar los fenómenos de nuestro mundo, identificando caminos de humanización, y por tanto de amorosa evangelización». (Papa Francisco sobre las nuevas tecnologías).

Déjanos saber en los comentarios cuál es el reto más grande que enfrentas como padre respecto a este tema de la tecnología. ¿Hablas con tus hijos sobre esto?, ¿tienen horarios y reglas de uso en casa?, ¿sabes qué contenido consumen tus hijos?

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«No eran ganas de morir, era el deseo de mitigar el sufrimiento». El día que le dije no a la eutanasia

«No eran ganas de morir, era el deseo de mitigar el sufrimiento». El día que le dije no a la eutanasia
¿Por qué no a la eutanasia? Un testimonio conmovedor

Me llegó recientemente este video que cuenta un testimonio de una paciente de un centro de cuidados paliativos en Madrid. Justamente cuando en España en los últimos días se está impulsando la aprobación de la eutanasia.

La historia que nos cuenta esta mujer —que tiene una enfermedad avanzada y con posibilidad de estar en su final de vida en poco tiempo— es realmente muy impactante.

Cuando experimentó más dolorosa su realidad, pensó en la muerte como una respuesta. Reconoce que si la eutanasia hubiera sido posible en ese momento en su país hubiera optado por este camino.

Pero también reconoce que lo que la llevaba a pensar en desear morir era principalmente que su cuerpo, así como su alma y espíritu, estaban sufriendo.

Por lo que, cuando encontró alivio a este dolor total —derivado de su enfermedad— que le han ofrecido en este centro de cuidados paliativos su opinión cambió radicalmente. Buscar la muerte no era su fin, lo que esta mujer estaba buscando era mitigar su sufrimiento.

El sufrimiento y el rol de los cuidados paliativos

Me es muy familiar esta experiencia como la que nos comparte ella. Todos los días en mi quehacer médico acompaño personas en su mayoría con enfermedades muy avanzadas y con un pronóstico corto de vida.

Esto acarrea mucho sufrimiento por la posibilidad de morir, sin embargo, veo también que hay mucho dolor físico así como emocional y espiritual.

Trabajar en cuidados paliativos me ha mostrado que si bien hay condiciones de salud que como médicos pareciera no tenemos nada más por ofrecer, es allí, en estas circunstancias cuando se nos abre la posibilidad de ofrecer algo vital que desean las personas: mitigar su dolor.

Hacer esto le ayuda a muchas personas a sobrellevar sus dolencias y que su sufrimiento no sea una carga imposible de llevar. Es cierto que no podemos curar las enfermedades todas las veces, pero siempre podemos cuidar, acompañar, disminuir la carga de dolor y sufrimiento.

Algunas veces con fármacos, pero más aún con la acogida compasiva, el cariño, el amor, el reconocimiento de que sea cual sea la situación cualquier persona vale y es digna, hasta el último momento de la vida.

Cuidados paliativos vs eutanasia

En los momentos en que estas enfermedades acercan al paciente al final de la vida, desde este enfoque de cuidados paliativos promovemos una muerte digna.

Que no es como la eutanasia que acelera el tiempo de la muerte. Sino que respetando la naturaleza de la vida, ayudamos a que la transición de morir sea en paz, con dignidad y con mucho menos dolor.

Hace pocos días dos de mis pacientes me expresaron su deseo de morir. Incluso solicitaron la eutanasia —sabiendo que aquí en Colombia es legal—.

Su sufrimiento es evidente y también es comprensible que sientan que ya es momento de descansar, pues ambas han tenido enfermedades largas, penosas, con mucho dolor en cuerpo y en alma.

He estado escuchándolas, acompañándolas y ayudando en mis posibilidades a que su sufrimiento sea más llevadero. Pensando cómo puedo también contribuir a que ellas experimenten que su vida es digna y vale. Me ha movido especialmente una lógica de amarlas, reconociendo en ellas personas muy valiosas.

¿Cómo ayudar a aquellos enfermos que expresen su deseo de morir?

Me he estado haciendo esta pregunta. Además de sentirme motivado a seguir aliviando el dolor, no solo físico, sino también espiritual, pienso cómo reforzar en los cuidados que hago a los enfermos una mayor acogida, un mayor amor.

Una apuesta por atender el sentimiento de desmoralización, de ayudar a dignificar su experiencia, de una atención emocional y espiritual cuando pueden sentir que no hay nada más que llene sus vidas.

Creo que todos guardamos la ilusión de morir dignamente, sin dolor y sufrimiento. Y estoy convencido que los cuidados paliativos son un camino de muerte digna.

Creo que también si la mayoría recibieran estos cuidados de la mejor manera que se puedan dar, realmente no sentirían que su vida a pesar de tanto dolor, no tiene sentido. Si esto sucediera no desearían que la muerte se acelere como sucede por los caminos de la eutanasia.

No es solo mi concepción religiosa, es mi compromiso ético como médico

En mi caso, no es solo una concepción religiosa la que me lleva a no ver la eutanasia como un camino o una respuesta al sufrimiento de los enfermos que veo cotidianamente con patologías tan avanzadas e incurables.

Es además una convicción desde lo que soy como médico por el compromiso ético que asumí al empezar mi práctica profesional. Cuando el juramento hipocrático se tenía en consideración: de no tener el control de la vida por mis medios.

Y más aún como profesional de cuidados paliativos, estoy  convencido que el sufrimiento se puede aliviar y mitigar, sin pretender retrasar o acelerar el proceso de morir.

Creo que el sufrimiento de los demás nos debiera inquietar e interpelar a dar una respuesta, no a resolverlo tratando que desaparezca a cualquier costa. Hay que buscar una respuesta comprometida, de amor, de compasión.

Una en la que veamos que el otro lo que necesita quizá no es NO tener sufrimiento, sino tener a alguien que le ayude a hacerlo más llevadero. ¿No es acaso lo que también desearíamos nosotros?

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(Corto animado) ¿Qué hacer cuando el corazón grita pero Dios calla?

(Corto animado) ¿Qué hacer cuando el corazón grita pero Dios calla?
Cuando Dios calla: qué hacer si no responde mis oraciones

«Dios se compadece de nosotros, pero también nos fortalece en medio de nuestra debilidad y nuestras fracturas». Esta hermosa frase de Scott Hahn está llena de verdad.

Luego de ver el video «A folden wish» (un deseo plegable), de Artmoeba Productiones, inmediatamente pensé en esta cita que, casualmente, había leído unos días antes y me pareció adecuada para empezar a hablarte de un tema que en general es difícil de tocar: cuando Dios, a pesar de haber oído nuestra oración, decide que la mejor respuesta es un «no».

Ante los silencios de Dios

¿Te diste cuando que las protagonistas de este corto hacen origami de manera casi compulsiva? Déjame explicarte esa escena: una tradición japonesa dice que, a quien haga mil grullas de papel, se le concederá un deseo, como una vida larga o la recuperación de una enfermedad. El deseo de estas pequeñas era puro y noble, pero no se cumplió.

¿No te sientes identificado?, ¿no hay algo en tu corazón, que día y noche expones ante Dios?, ¿nunca has tenido un deseo tan grande, que parece que no cabe dentro de tu pecho, y hasta las oraciones parecen cortas para contárselo a Él?

Y, mientras aún no se cumple, ¿alguna vez ha llegado a ti la ocurrencia de que quizás, si rezaras en voz alta o gritases, Él podría «escuchar mejor»?

Aunque esto pueda ser natural, no deja de ser un poco ingenuo: Él escucha. Aunque no le grites, aunque hables en voz baja o aunque ni siquiera llegues a formular una breve oración mental.

Como dijo san Agustín en sus Confesiones, Él está «más dentro nuestro que nosotros mismos». De todas maneras, a veces prefiere callar. Escucha, sí, pero calla. Y su silencio puede ser —o ya es— una respuesta.  

Jesús, ¿es un mentiroso?

La respuesta es obvia: no, Jesús no miente. Él, siendo Dios, no podía pecar. Sin embargo, dijo a sus discípulos que todo lo que pidieran en su nombre, Él lo haría.

¿Por qué, entonces a pesar de rezar y rezar, y seguir rezando, y hacer rezar a muchas otras personas… no se cumple lo que pedimos?, ¿por qué calla?

Antes de responderte, quiero llevarte dos mil veinte años atrás. Vamos a Getsemaní. Mira a nuestro Señor, Él está orando. Pide al Padre que por favor, le libre de lo que en unas horas habrá de suceder.

Lo pide llorando, lo pide sudando, sudando sangre. No hay consuelo para nuestro Salvador, más que un ángel que baja a confortarlo, pero sin apartar el cáliz que hubo de beber.

Él, que dijo que los padres dan cosas buenas a sus hijos… pero el Hijo acude al Padre, ¿y es escuchado? Aunque nos parezca raro, sí. Porque, como dije antes, «no» también es una respuesta.

La respuesta que no esperábamos

«Esperanza para momentos difíciles» se llama el libro de Scott Hahn del que hablé al comienzo. Te lo recomiendo si quieres profundizar más en este tema. En esta obra, el autor, hablándonos del pasaje en el cual acabamos de reflexionar, nos recuerda:

«Jesús tuvo también la presencia de ánimo para indicar a sus discípulos que pidiesen aquello que necesitaban en realidad; lo que querían era mantener a Jesús lejos de las autoridades que deseaban su muerte. Lo que necesitaban era ser capaces de soportar las siguientes 24 horas sin abandonarle».

El secreto que Hahn nos confiesa es que «Dios nos concede lo que necesitamos, que no es siempre lo que queremos. De hecho, algunas veces lo que necesitamos es justo lo contrario».

Un consejo para identificar nuestra voluntad con su voluntad

Aunque entendamos, racionalmente, que los caminos de Dios son perfectos, esto no siempre nos gusta «de entrada». Por eso volvemos una y otra vez con la misma súplica, o nos presentamos frente al Sagrario para ver si «cambió de opinión».

Pero aunque cueste, debemos comprender que la opinión de Dios es mejor que la nuestra y que, aunque deje de darnos lo que queremos, nunca, nunca, dejará de darnos lo que necesitamos.

Incluso, a veces, un poco más. Como dijo san Cipriano de Cartago: «A los que buscan el Reino y la justicia de Dios, Él les promete darles todo por añadidura. Todo, en efecto, pertenece a Dios: al que posee a Dios, nada le falta, si él mismo no falta a Dios».

O como lo dijo santa Teresa: «Solo Dios basta». Y para encontrarle, para tenerle, no dejes la oración. Este es el consejo que te doy. Puedes protestar, si quieres, pero hazlo junto a Él. Jesús, en la cruz, siguió rezando: «Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Expresaba su dolor… con un salmo. Haz tú lo mismo.

Te sugiero mudar tu oración: en vez de pedirle lo que quieres, pregúntale qué quiere Él. Puedes pedirle que te enseñe lo que necesitas… pero no dejes de ofrecerte y consultarle qué «necesita» Él.

Verás que, mientras «le ayudas», te estarás ayudando. Y lo más importante: ya no creerás que tus oraciones no son escuchadas, sino que aprenderás a escuchar con tus oraciones.

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LA BARONÍA DE CASTRO Y TORRECIUDAD

El rey Jaime I el Conquistador creó la baronía de Castro en el año 1250 para su hijo Fernán Sánchez de Castro. Era una manera de organizar el territorio, pues esta baronía englobaba La Puebla de Castro, Secastilla, Abizanda, Castarlenas, Pueyo de Marguillén, Aler, Estaña, Estadilla y Olvena, poco después a Pomar de Cinca. Todas son poblaciones de la provincia de Huesca, muy próximas al santuario de Torreciudad.

La Puebla de Castro

Es cierto que la ermita y la imagen de Torreciudad existían desde hacía más de 260 años. Pero también es cierto que se superponen con claridad el ámbito de su devoción con los de esta baronía. El prior de Torreciudad era nombrado por el obispo de Barbastro; pero de alguna manera era un auxiliar del párroco de La Puebla de Castro y a éste lo nombraba -por el derecho de Patronato- el barón de Castro, primero, el duque de Medinaceli, después.

Por otra parte, conviene recordar que hasta hace muy poco tiempo el acceso a la ermita de Torreciudad fue bastante difícil, ya fuera cruzando el Ésera, ya el río Cinca por el Grado. Cuando se pudo se pasó por los puentes, pero lo habitual era hacerlo con una barca. Y el derecho de pontaje o barcaje era algo que poseyeron los duques de Medinaceli hasta tiempos no tan remotos. Se conservan en las cuentas de los priores del santuario de mediados del siglo XIX lo que pagaban por cruzar el río con las caballerías a lo largo del año.

Así que hubo una gran influencia de los barones o de los duques en toda la zona, que coincide con la de devoción a Nuestra Señora de Torreciudad. Pero sabemos que muchos de ellos -personas principales se lee en los documentos- subían a rezar a la ermita o se hospedaban en el casón anejo. Esto debió de llevarlos, lógicamente, a colaborar con el mantenimiento de la ermita o su ampliación con el casón anejo.

Secastilla

Desaparecidos los señoríos temporales, la devoción a Nuestra Señora de Torreciudad se sigue extendiendo. Ahora es conocida en los cinco continentes. En continuidad plena con los siglos anteriores, es un lugar donde las gentes acuden a rezar, a confesarse, a asistir a la Santa Misa, a pedir favores y a dar gracias. Como se leía de la cofradía de Nuestra Señora de Torreciudad en el siglo XVII, sigue siendo un santuario familiar. Desde el año 1989, con la organización de la Jornada Mariana de la Familia, un referente de las familias en España.

¿Cuántas buenas obras cuesta mi salvación? (comentario al Evangelio)

¿Cuántas buenas obras cuesta mi salvación? (comentario al Evangelio)

Evangelio según San Mateo Mt 20,1-16:

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido’. Ellos fueron».

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ‘¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?’. Le respondieron: ‘Nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña’. »Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: ‘Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros’. Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: ‘Estos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno’. Él replicó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’. Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos».

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«Holy». La nueva canción de Justin Bieber que sorprende hablando de Dios y el matrimonio

«Holy». La nueva canción de Justin Bieber que sorprende hablando de Dios y el matrimonio

#Holy ¡Qué manera de despertar!Los que trabajamos en evangelización digital tenemos la mala costumbre al despertar de, incluso antes de decir nuestras primeras oraciones del día (aquí podría ir tranquilamente ese emoji del monito tapándose los ojos), consultar el celular y las redes sociales para ver cómo ha amanecido el mundo y qué fue lo que pasó mientras dormíamos.

¡Justin Bieber! Jamás me hubiera imaginado que una canción suya pudiera alegrarme y conmover mi día de la manera en que lo ha hecho. Para lo que aún no han visto el video, se los dejamos aquí. Véanlo varias veces.

Holy y el mensaje que Justin Bieber quiere dar

«Holy» (santo), es el título de este nuevo tema que viene acompañado de un video lleno de simbolismo. Las primeras interpretaciones de la prensa y distintos medios se han centrado en el simbolismo político (latinos, afroamericanos, crisis, ejército etc).

Efectivamente, algo de esto puede y seguro debe haber. Personalmente, creo que detrás este tema hay algo mucho más grande de lo que todos creemos y creo que sus declaraciones me avalan:

«Hola a todos mis amigos, seguidores y fans: hice una de mis canciones más importantes con uno de mis amigos más solidarios y realmente quiero que la escuchen esta noche cuando se estrene. Sé que este disco te hará sentir algo y sé que ese
sentimiento es amor. Todo lo que te pido es que tuitees #holy hoy y le hables a alguien sobre la canción.

Llevamos un tiempo rockeando juntos y el hecho de que estés leyendo esto es un acto de amor en sí mismo. Por favor, explota #Holy todo este fin de semana y compártelo con tantas personas como puedas. Este es el comienzo de una nueva era para todos nosotros. Dios es amor, paz».

El despertar de un amor sobrenatural

La letra inicia con la reflexión de un hombre que se reconoce frágil, pecador, imperfecto pero que está frente a algo que lo mueve a cuestionarse la gradeza de lo santo.

Increíblemente lo que motiva este cuestionamiento parece ser un encuentro íntimo entre un hombre y una mujer. Esta afirmación puede parecer escandalosa, pero no lo es.

La historia de la humanidad está llena de canciones, poemas, obras literarias inspiradas por estos encuentros íntimos. A los ojos de muchos, y en estricto rigor por estar fuera del matrimonio, los calificamos de pecaminosos.

Tratemos de dejar a un lado ese impulso de ajusticiamiento que solemos llevar dentro y entendamos que cuando un hombre y una mujer se aman, verdaderamente se aman, esa sensación de «tocar el cielo» es real y muy intensa.

No me mal interpreten, no estoy promoviendo las relaciones fuera del matrimonio. Lo que estoy diciendo es que creyentes no tan comprometidos, ni tan conocedores de la fe, incluso personas no creyentes son capaces de percibir la grandeza de un amor conyugal.

Amor que nos empieza a hablar de un para siempre

La canción continúa y este cuestionamiento encuentra un eco en el corazón que le dice que este amor tan grande necesita de algo, un acto, incluso público, que lo haga totalmente comprometido y que esté a la altura de la naturaleza que percibe.

En medio del coro se escucha: «running to the altar like a track star» (corriendo hacia el altar como lo haría una estrella del atletismo).

El video y la canción nos comunican que la convivencia no es lo mismo que el matrimonio. Siempre hay un escape, una puerta trasera que queda abierta. Un amor grande necesita un compromiso así de grande.

El valor de un compromiso ante Dios

Y lo más grande de este universo es Dios. Cuando nos encontramos frente a un sentimiento tan hondo que nos empuja a tomar decisiones que impactarán irrevocablemente nuestras vidas, la seguridad solo la podremos encontrar en Dios.

Algunos me dirán que no hay garantía de nada en esta vida. Que el buen destino de un matrimonio depende de muchos factores. Y efectivamente así es.

El buen destino de un matrimonio depende del compromiso de ambas partes, de la decisión libre de amarse para toda la vida. De ser como una sola carne, del compromiso formar una familia y criar a los hijos, de mantenerse unidos en lo bueno y en lo malo, sí.

A todo esto, sí. Pero además, un matrimonio sacramental cuenta con la ayuda tangible de Dios. Y en eso no exagero ni un poco. No es raro pues que busquemos algo muchísimo más grande y comprometido que una simple convivencia cuando nos encontramos frente un amor así.

La ayuda de los otros

En muchos momentos de esta canción la letra habla de la opinión del resto. Algunos le dicen que para qué se casa, y le ofrecen diversión sin fin. Otros, adultos que tal vez admiramos y respetamos nos advierten de nuestra juventud para algo tan serio. Las dudas vienen. Muchos conocemos esta situación.

Cuando mi esposo y yo nos íbamos a casar, muchos nos dijeron que no lo hiciéramos, que todo era muy rápido, que era mejor convivir y de ahí ver qué pasaba.

Me pregunto cuántos, haciendo oídos a estos consejos, pueden tomar decisiones equivocadas estropeando tal vez amores tan bellos. ¡Qué importante son los matrimonios comprometidos! Amantes.

Aquellos que pueden dar fe de lo hermoso que es el matrimonio. Y que esta hermosura no significa que todo sea fácil o que los problemas no existan.

Ese soldado que se encuentra con esta pareja, que se ama, pero que camina sin destino fijo, representa para mi, la experiencia, el valor, la fortaleza del guerrero que lucha día a día por construir un matrimonio sólido.

Ese regresar a casa y encontrar a su esposa que lo ama, que lucha a su lado, a sus hijos. Qué mejor imagen y enseñanza para esta pareja que sabe que se ama tanto.

Qué hermoso saber que lo que sienten es real y que hay amores hermosos, seguros. Que mejor empujón para tomar esa decisión, para dar ese primer paso juntos frente al padre.  La letra no es casual:

«I wanna honor you. Bride’s groom, I’m my father’s child. I know when the son takes the first step, the father is proud. If you make it to the water, he will part the clouds. I know he made you a snack like Oscar proud. Suffering to be so proud, gotta clean it up.

Formalize the union and communion he can trust. I know I ai’t leaving you, like I know he ain’t leaving us. I know we belive in God like he believe in us»

«Quiero honrarte. Yo soy el hijo de mi padre. Yo sé que cuando el hijo da el primer paso, es el orgullo del padre. Si logra llegar hasta el agua, él partirá las nubes. Yo sé que él te dio un orgullo grande, y has sufrido a causa de él. Necesitas poner todo en orden.

Formaliza la unión y comunión que él pueda confiar. Yo sé que no te voy a dejar, así como sé que él no nos dejará. Yo sé que nosotros creemos en Dios, así como Dios cree en nosotros»

Un recordatorio

Cuando nos preparábamos para casarnos, conocimos a unos esposos (un matrimonio católico comprometido) que con el paso del tiempo se convirtieron en nuestros grandes amigos, ellos fueron los que nos guiaron. Los que con su ejemplo despejaron toda duda y nos acompañaron incluso hasta el altar.

Que sea el compromiso de todos los matrimonios católicos ser ejemplo para aquellos jóvenes que tanto lo necesitan.
Así que ya saben, «Holy» por Justin Bieber se acaba de convertir en material obligatorio para la catequesis matrimonial de las nuevas generaciones.

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La finalidad de las relaciones sexuales como nunca te la habían explicado

La finalidad de las relaciones sexuales como nunca te la habían explicado

Hablemos de la finalidad de las relaciones sexuales. Pero antes, pensemos en que cuando uno se acerca a algo que no conoce, junto con la pregunta: «¿qué es?», suele preguntar también: «¿y para qué sirve?». De hecho, a veces el nombre de la cosa en sí mismo nada dice, por lo que la pregunta del «¿para qué…?» es importante.

Cuando uno se pregunta: «¿para que sirve esto?», en el fondo, pregunta por la finalidad. Esta pregunta es la más importante, pues apunta a conocer la razón de la existencia de dicha cosa. Es decir, aquello que le da su sentido. Y conociendo la finalidad de una cosa, puedo hacer uso de ella sin dañarla.

El día de hoy, trataremos de aplicar esto a las relaciones sexuales. Intentaremos conocer su finalidad y ver de qué forma podemos usarlas de manera adecuada.

Si nos vieran los extraterrestres…

Ninguno de nosotros viene al mundo con un manual bajo el brazo que le diga para qué sirven las relaciones sexuales y cómo usarlas. De hecho, tenerlo nos facilitaría mucho las cosas. Ahora bien, como todo lo que viene sin manual, podemos tratar de conocer su finalidad viendo qué es lo que hace, qué efectos produce, cómo se comporta.

Tratando de ser lo más objetivos posibles, imaginemos que un grupo de extraterrestres viene a la tierra y —sin ningún tipo de prejuicio— busca investigar la finalidad de las relaciones sexuales. Desde una perspectiva puramente «científica», el observador alienígena podría llegar a la conclusión de que las relaciones sexuales sirven para dos cosas.

Por un lado, para darle continuidad a la especie humana. Y por otro, para establecer un vínculo entre las personas que participan de dicho acto. En frío, las relaciones sexuales sirven para ambas juntas.

Alguno dirá: «¿y qué ocurre con el placer?». El placer en realidad es el medio que permite que los fines se consigan. Sin placer, la gente no tendría relaciones sexuales, con lo cual, la reproducción se haría más ardua, y no se establecería un vínculo tan íntimo entre las personas.

Las cosas y sus fines

Relaciones sexuales: ¿cuál es su verdadero fin?

Hago aquí un pequeño excursus, pero prometo volver. ¿Para que sirve una mesa? La mesa sirve para sostener cosas. ¿La mesa sirve para sentarse sobre ella? Ciertamente, no ha sido hecha para eso. Sin embargo, el hecho de sentarse es una acción que no va en contra de su finalidad. Por eso, salvo que yo sea muy pesado o la mesa sea muy frágil, puedo sentarme en ella sin destruirla.

De la misma manera, un hacha sirve para cortar madera. ¿Puedo usarla para cortarle la cabeza a alguien? Ciertamente, no es algo en absoluto recomendable, pero el hecho de hacerlo no iría en contra de la finalidad del hacha. En última instancia, su finalidad es cortar.

A lo que voy con esto es que puedo hacer uso de las cosas para un fin distinto del que inicialmente fueron hechas siempre y cuando, al hacerlo, no vaya en contra de dicha finalidad.

¿Podría usar una mesa volteada como tabla de surf? Podría intentarlo, pero muy probablemente la mesa terminaría destruida, y yo, debajo de alguna ola. ¿Puedo usar un hacha como ancla? Puedo intentarlo, pero la hoja pronto perdería su filo por el roce con el fondo del océano y se oxidaría, y la madera del mango terminaría pudriéndose.

Cuando a una cosa le doy un uso contrario a su finalidad, le hago daño, la destruyo.

Desórdenes alimenticios

Relaciones sexuales: ¿cuál es su verdadero fin?

Creo que con el ejemplo anterior se empieza a ver hacia dónde quiero ir con todo esto. Pero acerquémonos a las relaciones sexuales de a pocos, primero a través de algo que también puede llegar a ser muy placentero: la comida.

¿Para qué sirve comer? Claramente, sirve para nutrirnos, para ayudar a mantenernos vivos. Nos da el «combustible» que nos permite realizar todas nuestras actividades. La nutrición es un fin tan importante, que la acción que nos permite conseguirlo —comer— está asociada al segundo placer más grande que podemos experimentar a nivel físico. El primero, claramente, es el placer sexual.

Al comer, ¿puedo ir en contra de la finalidad de dicho acto? Claro que puedo: puedo comer únicamente por placer. Puedo comer, vomitar, y luego seguir comiendo. Ahora bien, comer y luego vomitar no es como usar la mesa para sentarse encima, o el hacha para atacar a alguna persona. Es más bien como surfear con la mesa: claramente voy en contra de su finalidad, que es la nutrición.

Esto puede degenerar en desórdenes alimenticios que ya no dañan una cosa externa, sino que dañan a la propia persona. Y para quien los padece, son causa de mucho sufrimiento.

Finalidad del sexo

Relaciones sexuales: ¿cuál es su verdadero fin?

Hemos hecho un largo rodeo para volver finalmente al tema de las relaciones sexuales. Todo para entender que cuando uso algo de una manera que es contraria a sus fines, lo daño.

Y esto hace que prestemos una especial atención a las relaciones sexuales, pues ellas siempre involucran a otra persona. El riesgo de usarlas mal no consiste solo en un potencial daño a uno mismo, sino también a la persona con quien se practican.

Tanto la unión de la pareja cuanto la continuidad de la especie son dos fines inseparables de las relaciones sexuales. Aclaro que no quiero decir con esto que en cada relación sexual se deba buscar tener hijos.

En efecto, la fertilidad de la pareja está determinada por los periodos de fertilidad de la mujer, la cual es cíclica por naturaleza. Por más que se quisiera, no sería posible buscar un embarazo en cada relación sexual. Lo que quiero decir es que es importante tener en el horizonte ambos fines para que el acto sea pleno.

Cuando el fin se desvirtúa

En muchos ámbitos, cuando se habla de sexo, se suele poner en el centro el placer, como si este fuera el fin. Pero por más que se superponga el placer, no es posible eliminar del todo la presencia de los dos fines arriba señalados, pues son exigidos por la naturaleza misma del acto.

Por eso, cuando no se buscan, es necesario tratar de suprimirlos deliberadamente. Se trata de suprimir la posibilidad del embarazo, por ejemplo, con el uso de anticonceptivos. Esto hace que en cada relación sexual se vea una situación de peligro de la que hay que «cuidarse». Y la fertilidad —la propia y la de la pareja— es tratada como un enemigo.

En suma, al tratar de suprimir este fin, el sexo es visto como algo riesgoso, lo cual incide en la actitud que uno asume al realizarlo. De manera similar, es posible intentar acercarme a una relación sexual sin que ello implique el establecimiento de un vínculo profundo con otra persona.

Pero esto supone asumir una actitud en extremo artificial. Supone quebrarme interiormente, de forma tal que, a la vez que entrego el cuerpo, trato de no comprometerme interiormente en dicha acción. Y sin embargo, esto nunca llega a ser todo posible, pues donde pongo en juego todo mi cuerpo, pongo en juego la totalidad de mi persona.

Al final, para comprar un momento de placer, termino pagando más de la cuenta: pago con el valor total de mi persona.

Un invitación a reflexionar

La finalidad de este artículo no es hacer juicios de valor sobre las situaciones concretas de cada individuo. Me interesa invitar a la reflexión, sobre todo en relación con una práctica tan extendida hoy en día como es el sexo.

El cual, por no tener en cuenta su doble finalidad —y sobre todo, la plenitud que encuentra en su ámbito propio, que es el matrimonio—, muchas veces se lleva a cabo de una manera que termina dejando profundas heridas. ¡Anímate a compartirnos tu opinión en los comentarios!

Nuestro autor también tiene un blog llamado www.amafuerte.com donde puedes encontrar más contenidos sobre este tema.

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¡Seamos santos ya! Porque donde terminan nuestras fuerzas, comienzan las de Dios

¡Seamos santos ya! Porque donde terminan nuestras fuerzas, comienzan las de Dios
¿La santidad es para todos? ¿Cómo puedo alcanzarla?

Ayer, Sofía Carreón de @Seamos Santos publicó un video que rápidamente se hizo casi viral y fue compartido por distintas cuentas católicas, entre ellas nosotros. 

Realmente el video es una genialidad, un excelente recurso que en apenas tres minutos, nos ilustra de una manera muy sencilla y a la vez profunda lo que significa la santidad. 

Hablar de la santidad no siempre es sencillo. Los catequistas y profesores de religión cada vez que queremos hablar de santidad a los primeros que miramos y recurrimos es a los santos y su ejemplo.

La literatura e historia de los santos nos muestra muchas veces lo heroico o lo extraordinario. Es como si sus vivencias tuvieran la intención de inspirarnos a la santidad a través del asombro por tales acciones tan impresionantes.

Y aunque aquellas historias nos conmueven y nos llenan de asombro, también solemos sentir que lograr aquello parece imposible. ¡Este video sin duda encenderá tu alma con el fuego del amor de Dios!

«¿Cómo yo, un simple mortal podría alcanzar tal grandeza?»

«Tal vez la santidad solo sea para personas extraordinarias». Cuando nos aproximamos desde esa mirada, la santidad se vuelve un concepto casi inalcanzable.

Nada más errado que eso, la santidad no solo es algo posible sino que es un camino al que todos estamos llamados. Un camino que sin darnos cuenta lo empezamos a recorrer desde el día en que nacimos.

Ser santo significa en primer lugar «ser», es decir tomar conciencia de que existo, de que «soy yo» único e irrepetible.  Y vivir esta existencia esforzándome por descubrir cómo es que Dios me ha pensado. 

La santidad no es algo raro o lejano

Es algo que se vive en el presente. Es caminar, de la mano de Dios, consciente de que lo necesitamos, de que somos frágiles, vulnerables y que caeremos.

La santidad, como bien dice Sofía, tiene que ver con la perseverancia, con pararse y volver al camino una y otra vez, y otra vez más. Ayudados por la gracia de Dios, claro, pero también es un camino que recorremos junto a muchos más: familia, amigos, Iglesia.

Nos necesitamos los unos a los otros. Cada uno en ese camino será importante para el otro. Algunos con mayor experiencia o con intuiciones más cercanas a Dios, nos advertirán de los peligros o incluso nos formarán en el recorrido.

Otros nos enseñarán con sus caídas y dolores, y a la vez estos alimentarán nuestra fortaleza para continuar porque seguiremos por ellos. Porque podemos seguir amando siempre, aunque algunos no quieran seguir, podemos caminar cierto trecho por otro y en nuestra oración, llevarlos a cuestas.

El camino hacia la santidad no es igual para todos

A veces es más corto, otras veces más largo, pero apunta siempre al mismo destino: la patria celestial y la felicidad plena en el encuentro con Dios.

Es algo que estamos recorriendo en el momento actual. La santidad tiene que ver con tu presente, con tu libertad de elección y por supuesto con el amar en lo grande, pero por sobre todo en lo pequeño y cotidiano.

¿Te has preguntado cuál es el camino que vienes recorriendo?, ¿te habías dado cuenta que la santidad no es algo a lo que vas a llegar sino un estado que vives de a poco día a día? La santidad es una tarea cotidiana que tiene que ver con el amor a Dios y el amor a los demás en cada momento. 

«La santidad «grande» está en cumplir los «deberes pequeños» de cada instante» (San José María Escrivá).

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Nach y Juanes unen sus voces para hablar de los migrantes y el resultado es sorprendente

Nach y Juanes unen sus voces para hablar de los migrantes y el resultado es sorprendente
Migrantes: ¿cómo ayudarlos a salir adelante?

Todos tenemos momentos donde sentimos que las fuerzas van disminuyendo. Tenemos sed de un buen descanso o nos sentimos con las fuerzas justas para enfrentar los desafíos que nos proponen en este momento.

Entonces, ¿por qué elijo compartirte esta canción sobre la realidad tan difícil sobre los migrantes? ¿Por qué elijo abrir mi corazón a esta nueva realidad? Estas preguntas se me venían a la mente cuando estaba escuchando esta canción de Nach y Juanes.

Este rap fue escrito por Nach, rapero español, que invitó a Juanes a que se sumara a esta colaboración. Me llamaba la atención que fuera un rap porque creo que es un género musical que tiene mucho para aportar. Sobre todo cuando tiene la misión de concientizar sobre las realidades que vivimos como mundo.

Pero volviendo a la pregunta, ¿por qué elijo no pasar de largo frente a esta realidad y compartirte este tema? La realidad de los migrantes es algo que nos toca a todos, pero también a unos más que a otros.

Los migrantes y la experiencia que me hizo pensar más en su dolor

Recién el año pasado tuve la experiencia de conocer a una madre venezolana y sus hijos. Me contaba de lo duro que había sido tener que decidir con su familia viajar a Argentina.

Me habló sobre el dolor por estar lejos de su familia y de la sensación de soledad que guardaba en el corazón. Para mí fue un primer paso para hacerme consciente de todo lo que viven tantas personas en el mundo. Y de pensar que como sociedad tenemos una necesidad urgente de informarnos más de lo que pasan estos hermanos nuestros.

Por eso hoy te quiero compartir esta canción titulada «Pasarán». Porque, junto con el video, fue hecha para concientizar, para abrir el corazón a esta situación.

A continuación expongo cuatro razones por las que elijo no pasar indiferente ante el tema de los migrantes:

1. Puedo contemplar sus rostros

Vale la pena no solo escuchar la letra completa, sino ver el video, porque está armado con imágenes aportadas por ACNUR (Agencia De La ONU Para Los Refugiados) que fueron grabadas por los documentalistas Samir y José Marún en sus incursiones por países como Venezuela, Perú, Líbano y Colombia.

Me ayuda ver los rostros de personas concretas: jóvenes, niños, adultos, familias, ancianos. Para darme cuenta que son personas con historias, con sueños, con la misma dignidad que cualquiera de nosotros.

Ellos están pasando por esto, intentando salir de las dificultades de sus países, buscando una vida mejor. Te invito a hacer el ejercicio de salir un poco de lo que estás viviendo en este momento para pensar lo que cada una de estas personas está experimentando.

Recibe en tu corazón cada uno de los rostros, cada una de las historias que podemos ver en estas escenas.

2. Cristo está vivo en ellos

Elijo dejarme tocar por esta realidad porque Cristo está vivo en cada persona. Además del valor y dignidad que tiene cada una de ellas, Dios en su Encarnación, eligió unirse a la vida de cada hombre y mujer de esta humanidad.

Él nos ama tanto que elige estar cerca de nosotros, viviendo en cada corazón y dándonos la oportunidad de unirnos a su cuerpo, del que también somos miembros.

Por eso cuando una persona, un miembro del cuerpo, sufre, Cristo sufre. A veces es difícil despertar a esa realidad, por eso te invito a meditar sobre este punto en concreto: «Lo que viven estas personas migrantes afecta a Jesús».

3. Tengo esperanza por la resurrección

Puedo llorar ante esta situación de dolor porque creo que existe la esperanza. Creo que Cristo en su Resurrección venció a la muerte y al pecado y a todas las guerras y sufrimientos.

Claro, todavía vemos que eso existe, pero sabemos que no es definitivo, sino que tiene esperanza de cambiar. Es muy importante saber esto: que la esperanza es creerle a Jesús, que ya resucito, que ya lleva cada dolor hacia el consuelo, cada muerte hacia la vida.

Es importante pedirle a Dios que nos renueve la esperanza cuando sentimos que la estamos perdiendo. Que nos regale su mirada para ver la realidad del mundo con los ojos de la fe.

4. Esta esperanza se construye entre todos, conmigo y contigo

Quiero hacerme sensible a esta realidad porque sé que esta esperanza de que Jesús lleva toda situación a la vida, se complementa en saber que Él es el que elige la mediación humana para hacer surgir el Reino en el mundo. Para luchar contra las estructuras de mal que afectan la vida de tantas personas.

Sé que Jesús me necesita y te necesita para poder ayudar a traer paz, alegría, ternura y calor de hogar a este mundo y a todos los migrantes en concreto.

Por eso hoy elijo compartirte este artículo, por eso hoy te animo a ponerte delante de Jesús en la oración y preguntarle: «Señor, ¿cómo puedo amarte en estos hermanos?».

Te dejo la letra super profunda de esta canción para que puedas reflexionar sobre ella. Y te invito a responder esta
pregunta: ¿Por qué elijo no pasar indiferente ante esta realidad?

Pasarán por cada frontera pasarán
Los años de odio y de crueldad pasarán
Y ya no habrá ningún lugar prohibido
Prohibido, ilegal

Ya no habrá, ni verá dueños ni esclavos
Estos tiempos callados pasarán
Estos años de odio pasarán
Estos tiempos callados
Pasarán, pasarán, pasarán

Dejé de contar miserias y empecé a contar futuros
Fuí náufrago de un pueblo en apuros
Sin armas ni escudos
El tiempo sin fe
Nada más duro que marchar desnudo
Agarrar mi tristeza y romper sus nudos

Los muros de mi alma
Son polvo los convierto en pólvora
Así combato contra tu mirada incómoda
Soy un nómada que escarba entre su calma
Si la patria es el mundo
En el mundo no hay patria que valga

Pasarán por las largas fronteras por cada grieta
Pasará la luz por sus paredes quietas
Pasarán las injusticias sus caricias crueles
Pasarán y no habrán soldados ni coroneles

Me hablaron de un lugar donde las balas no señalan
Allí donde la pobreza resbala y no te acorrala
Me hablaron de una tierra clara y sin niebla que nunca tiembla
Dónde existe fruto para aquel que siembra

Tú mira mi vida deambular entre mi herida y mi duda
Entre quién me tortura hay quien me cura esa es mi aventura
La luna guía el camino y no me detengo
Sin temer donde voy porque sé de dónde vengo

Pasará el declive y su enjambre el hambre sin brazos
Pasarán las garras del hombre y sus latigazos
Pasará el éxodo tóxico de óxido y clavos
Pasarán y ya nunca habrán ni dueños ni esclavos

Las marcas en mi piel, el dolor
El ruido del silencio en mi habitación
La furia de la tempestad
La oscuridad, la vida y la muerte
Pasarán, pasarán, pasarán
Pasará la guerra inventada, el rencor absurdo

Callarán las voces que gritan furias e insultos
Morirán los falsos paraísos que muchos vendían
Y la tiranía de los cónsules corruptos

Pasarán los funerales y la tristeza esperando
Pasarán por los senderos sin descanso
No habrá peregrinos suplicándole a la suerte
Pasarán y por fin morirá la muerte

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«Adán en el desierto». La miniserie que me ayudó a superar mi aridez espiritual

«Adán en el desierto». La miniserie que me ayudó a superar mi aridez espiritual

En esta ocasión, ODB Films nos trae una miniserie de cuatro videos, que van desde el dolor de la pérdida y el sinsentido de la vida, hasta el encuentro con Dios que regala nueva vitalidad a la existencia del hombre. 

Esta serie llamada «Adán en el desierto», nos quiere invitar a redescubrir lo valioso de aquellos momentos difíciles, aquellas ocasiones de aridez, que muchas veces debemos enfrentar.

Quiero compartir contigo este recurso e invitarte a pensar en aquellas etapas u ocasiones de crisis en la vida personal que te han puesto a prueba. Si has experimentado un desierto espiritual, esta serie es para ti. ¡Empecemos!

Adán en el desierto de las oraciones sinceras

«Dicen que las paredes de los hospitales han escuchado oraciones más sinceras que la mayoría de iglesias». Así comienza esta pequeña serie de videos, con una frase sencilla que alberga una inmensa verdad.

En los momentos de mayor dolor y dificultad es cuando más sinceros diálogos entablamos con nuestras familias, con nosotros mismos y con  Dios. 

El Principito dice que lo hermoso del desierto es que en algún lado se oculta un pozo, y sí es así, es allí en el desierto de la vida donde se encuentra el pozo más puro de la oración.

¿Has aprovechado la oportunidad de sacar lo mejor de una crisis? ¿Sabías que en los momentos más complejos de la vida, es donde más crecimiento podemos alcanzar?

El desierto es el lugar de la sinceridad, del choque con la realidad sin máscaras ni arandelas. De una realidad donde solo nos queda conocernos a nosotros mismos. Es en ese momento, ante esa gran pregunta que nos presenta la vida, donde sabremos quiénes somos realmente.

El desierto de los fuertes

Cuando se afronta un momento desértico, también hay que afrontar una verdad inminente: no somos tan fuertes como creemos.

Muchas personas nos dirán: sé fuerte, lucha, tú puedes… pero la verdad es que vas a sentir que no hay más fuerzas, que no hay más opciones, que no hay salvación. 

Lo cierto es que en el desierto se conoce a los fuertes. Desde el momento preciso en el que reconocemos como personas que estamos atravesando un momento de dificultad, de desierto espiritual, comenzamos a hacer que nuestra debilidad sea nuestra fortaleza. 

Esta fuerza se descubre en algo muy sencillo, pero sublime, la esperanza. Contemplar lo bello, lo trascendente, aquellos momentos que han propiciado alegría y fuerza en mi existir, el amor que me rodea… y tantos tesoros más.

Todo esto hará que cambie la perspectiva y comiencen a desaparecer los espejismos del desierto, poco a poco se hace más posible hallar un pozo. 

En el desierto con Dios

Llegar a descubrir que nuestras fuerzas se debilitan, que solos no podemos seguir, propiciará la búsqueda de una fuerza más grande.

En el desierto sentimos el calor sofocante del sinsentido, la sed agobiante de no encontrar una solución o un final feliz, el desespero de ver todo igual.

Pero si nos detenemos un momento, respiramos y cerramos los ojos, sentiremos algo más, algo que lo traspasa todo y lo supera todo, un silencio que regala calma y paz

En ese silencio está presente Dios, quien como Padre amoroso, aguarda silencioso, mira cariñosamente y comparte su aliento. Es en esta calma que se comienza a encontrar un sentido, una paz real, dejando atrás los miedos e intranquilidades… es en esta calma donde por fin se aclaran los caminos para salir hacia otro lugar.  

El pozo en el desierto

Finalmente en el caminar constante, luego de purificar la mirada de todo espejismo que oculta la realidad, después de respirar, de ser sinceros con nosotros mismos y con Dios… allí en medio del calor, encontramos un pozo. 

Uno lleno de paz, de agua viva, de tranquilidad, un pozo que significa otra oportunidad de seguir adelante, de encontrar sentido y continuar. 

Esta pequeña serie nos recuerda la fragilidad que todos poseemos, pero también nos invita a cambiar la perspectiva, a mirar en otra clave, en clave de esperanza.

Así y solo así podremos salir del desierto siendo un mejor Adán, caminando firmes hacia adelante, y ayudando a los demás para que también ellos se descubran fuertes en medio de su sufrimiento.

Déjanos saber en los comentarios qué te pareció esta serie y cómo has sentido que te ha ayudado Dios cuando atraviesas por un desierto espiritual.

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(Quiz) ¿Cuál podría ser mi mejor manera de conversar y encontrarme con Dios? 

(Quiz) ¿Cuál podría ser mi mejor manera de conversar y encontrarme con Dios? 
Métodos de oración: descubré cuál es el tuyo con este quiz

Sabemos que existen varios métodos de oración y que conversar con Dios es un anhelo que todos llevamos en el corazón. Algunas veces esta aproximación resulta natural y muy sencilla. Otras veces, como cristianos, nos cuesta conectar y encontrar la mejor manera de dirigirnos a nuestro Creador.

Seguramente todos recordamos que nuestros padres de pequeños nos enseñaron a rezar de maneras sencillas (y hermosas también), pero que llegada la adultez se quedaron cortas para expresar todo lo que hay en nuestro interior.

En nuestra búsqueda hemos podido encontrarnos con algunos consejos y recomendaciones sobre las mejores formas para comunicarnos con Dios. Pero lo cierto es que comunicarse con Él es algo muy personal.

Si bien existen algunos métodos de oración, el hablar con Dios siempre pasa por una experiencia única, personal, que necesita ser cultivada y sostenida en el tiempo.

La importancia de escoger un camino para comunicarte con Dios

Escoger una forma o un método de oración ayuda mucho y no debería ser algo que escojamos al azar. Un poco de conocimiento personal y un esfuerzo por formarse en la fe, siempre son aspectos necesarios y además muy positivos.

Puede ser que lo afectivo sea muy importante para tu vida, o que necesites razones y argumentos para sostener y alimentar tu fe. O tal vez resulta que la belleza y contemplar el mundo, sea el espacio que te mueva a la reflexión y al diálogo con Dios.

Es pensando en esto y a modo de una pequeña ayuda que hemos diseñado este quiz. Podrá ser de ayuda para ir vislumbrando el método más acorde a tu forma de ser, a tus dotes e inclinaciones personales. 

Si lo que quieres es profundizar en el tema te recomiendo el curso online «Aprende a orar con las Sagradas Escrituras». ¡Es espectacular! Estoy segura que si te animas a hacerlo, tu relación con Dios se fortalecerá.

Ahora ¡A jugar! ¡Comparte con nosotros tus resultados!

¿Cuál podría ser mi mejor manera de conversar y encontrarme con Dios? 

Existen diferentes maneras y métodos para hablar y encontrarse con Dios. La Lectio Divina es una de ellas, la oración contemplativa puede ser otra, pero a veces lo que necesitas son razones para creer. ¿Conoces cual es tu forma de conversar y acercarte a Dios? Este pequeño quiz podría darte algunas luces. ¡A jugar!

Lectio Divina – ¡La oración que brota desde el sentimiento es lo tuyo!

Eres puro corazón. Sentir a Dios es importante para ti y si bien sabes que los sentimientos son fluctuantes y necesitan mucho de la razón, no puedes negar que necesitas aproximarte a Dios desde tu vida afectiva. Él lo sabe, no tengas miedo de acercarte a Dios desde esa sensibilidad tan particular. La Lectio Divina puede ser una hermosa forma de conectar con Dios, conocerlo y confiarte en Él.

Aquí te dejamos un precioso curso que te ayudará a conocer mejor la Lectio Divina y aplicarla en tu vida. Para saber más has clic aquí.

Oración contemplativa – La necesidad de conectar con la belleza del mundo

Tienes una sensibilidad particular para conectar con lo bello. Un atardecer, una obra de arte, incluso una canción pueden hablarte del Creador. La importancia de la estética para ti no es algo superficial cómo podrías creer. Tienes la capacidad de observar todo lo que te rodea, tu entorno, tanto el espacio como a las personas. Todo aquello que acontece a tu alrededor es para ti una oportunidad de reflexión y encuentro con el Señor. Cultivar la oración contemplativa puede ser un hermoso camino de descubrimiento personal y encuentro profundo con tu creador.

Aquí te dejamos un curso que puede ayudarte a conocer un poco mejor sobre el método de oración más adecuado para ti. Dale clic aquí.

Formación en la fe – La necesidad de tener razones para creer

A veces antes de sentarse a hablar con Dios necesitamos de ese empujón que la razón nos da. Entender a Dios en su totalidad es imposible, y aún así existen caminos hacia Dios desde el conocimiento académico, incluso científico. No tengas miedo de buscarlo en estos espacios y abrir tu corazón a la acción divina que conducirá tu mente pero también tu espíritu.

Te dejamos un simpático artículo que puede ayudarte a abrir ese camino a conocer a Dios a través de la razón. Da clic aquí.

Cuando estás haciendo planes con tus amigos, ¿cuál suele ser tu propuesta?

Un día perfecto para ti sería:

¿Cuál de estas materias escogerías?

¿Con cual de estos santos de identificas?

Escoge uno de estos libros

¿Cuál de estas escogerías como profesión?

¿Qué estación del año es tu favorita?

¿Cuál es el evangelista que conoces o te gusta más?

¿San Juan Pablo II, S.S. Benedicto XVI o S. S. Francisco?

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Película recomendada: «Moana»

Película recomendada: «Moana»

Hace un par de días estuve viendo una película de Disney muy conocida, «Moana». Aunque se estrenó hace años, esperaba todo menos encontrarme con una historia llena de lecciones, lo que pensé que iba ser una peli más, resulto ser toda una enseñanza.

Y es que las animaciones de esta productora regalan mensajes hermosos, incluso para los que estamos más grandes. Luego de verla llegó a mí un gran interrogante: ¿Realmente estás molesta, o en fondo lo que tienes es tristeza?

Si bien la historia trata de «Moana», una joven que sale de su isla para salvar a su familia y su pueblo, no es ella en la que me centraré en este artículo, sino en un personaje llamado Te Fiti.

Ella es quien me hizo preguntarme si las personas que están en constante mal humor, en realidad están así porque quieren y tienen motivos, o porque en el fondo están sumidos en una gran tristeza, en un dolor hondo.

Esto me llevo también a reflexionar sobre lo que nos dice Jesús: «No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre» (Mt 15,11).

Te comparto el trailer de la película para que te animes a verla o repetirla. Y te invito a ver con especial atención la escena en la que Te Fiti y Moana se encuentran para que el corazón de ambas se una en un hermoso momento de reconciliación.

Te Fiti pierde algo muy preciado para ella

Va perdiendo su belleza, su forma y lo que la hace ser única. Se llena de irá y crea miedo, pero es justo ahí cuando recuerdo las palabras de Jesús.

Porque así como le sucedió a Te Fiti, poco a poco se va contaminado el corazón del hombre, salen de él muchas cosas no gratas y poco edificantes. Las acciones se vuelven más rudas, ásperas, lastimamos a otros y a nosotros mismos.

Cuando se le da cabida a la tristeza dejamos a un lado la luz que Jesús nos regala, volteamos la mirada y empezamos a caminar en un túnel oscuro y solitario.

Un viaje al fondo de nuestro corazón

Los momentos de crisis nos obligan a hacer una revisión hacia dentro, vale la pena preguntarnos ¿será que eso que me carga de mal humor, me irrita con facilidad y no me deja compartir con otros, es en el fondo tristeza?

No se trata de estar siempre alegres, porque en nuestras vidas hay espacio para cada emoción y sin el sufrimiento no valoraríamos tanto los momentos de felicidad. Pero lo importante es no quedarnos estancados, acostumbrándonos a vivir en ella y dejando que nos consuma.

Haz una pausa, mira hacia dentro y descubre qué es aquello que no te hace bien. Muchas veces nos incómoda hacer introspección porque no queremos afrontar lo que nos rompe. Pero para sanar hay que empezar por aceptar poco a poco, preguntarnos el por qué nos duele y trabajar en ello.

No dejes que la tristeza te defina, acepta que te sientes mal, haz las paces con ella y empieza un camino más tranquilo. De este modo descubrirás el ser tan maravilloso que eres ante los ojos de Dios. Si Jesús no te juzga ¿por qué no dejas de hacerlo tú?

Déjanos saber en los comentarios si ya viste esta película y cuéntanos qué fue lo que más te gustó. La historia de Moana también nos habla de valentía, de amistad, de perdón y de amor. ¡Además es perfecta para verla en familia!

Artículo elaborado por Gleinis González.

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¿Editar nuestro código genético? Un video espectacular y 5 reflexiones sobre ciencia y fe

¿Editar nuestro código genético? Un video espectacular y 5 reflexiones sobre ciencia y fe
¿Qué es la modificación del código genético?

Confieso que soy una completa ignorante en genética, biología y ciencias similares. Pero buscando contenidos para la página encontré este video que ha revolucionado mi mundo. Más aún en las condiciones en que nos encontramos hoy en día, tan pendientes de los adelantos en la medicina para curar males que jamás habíamos imaginado en este mundo.

Desde hace mucho tiempo venimos escuchando sobre la modificación genética. Ya en 1997, películas como «Gattaca», hacían el intento de vislumbrar los efectos colaterales de tal tecnología en un futuro no tan lejano, al intentar modificar genéticamente al ser humano hasta hacerlo «perfecto».

«The Gene Gap» (La brecha genética), es un corto futurista de ficción, producido para el periódico The Guardian que recientemente abrió un espacio para la discusión y reflexión sobre la modificación genética y además para informar los adelantos y las posibilidades que hoy y en el futuro próximo tendremos.

1. Modificar nuestro código genético

La edición genética es hoy un hecho. Sin duda alguna podemos decir que es posible modificar genéticamente distintos organismos. El sistema CRISPR/Cas, que el corto menciona, desde hace muchos años (2013) viene siendo utilizado para editar genes y modificarlos en distintas especies, incluida la humana.

Si bien la aplicación de la técnica no es algo que esté al alcance de la mano, ni es tampoco un procedimiento ya dominado en su totalidad, el impacto que puede causar en la vida del ser humano es enorme.

El tema merece no solo una reflexión seria, sino además una toma de conciencia de las posibilidades del ser humano en la actualidad y su lugar en la creación.

No podemos negar la noble intención detrás de esta tecnología. A través de modificaciones genéticas se busca tener la posibilidad de tratar enfermedades tan dolorosas y condiciones humanas tan difíciles que, incluso interfieren en la realización y despliegue personal millones de personas.

Aún así, el límite para la acción voluntaria del hombre sobre su propia existencia necesita tener un límite. El diálogo entre ciencia y fe es importantísimo y necesario. Pero además necesitamos incorporar a ese diálogo la filosofía, la antropología y la teología para completar la ecuación.

Todo esto con el objetivo de encaminarnos hacia el cultivo de una cultura ética y moralmente direccionada hacia el bien del ser humano y de la creación, sin pretender jugar a ser Dioses. Ya hemos visto las consecuencias de haberlo intentado más de una vez.

2. ¿Qué nos hace humanos?

Para un cristiano la respuesta cae en algo tan sencillo y verdadero como es el afirmar que lo que nos hace humanos es el ser hijos de Dios. Para las personas no creyentes y desde el ámbito científico las respuestas incluyen otras dimensiones que no
deberían contraponerse con lo religioso sino más bien complementarse.

Estás respuestas importan y aportan a que entendamos incluso de una manera más profunda lo que significa ser hijos de Dios. La enfermedad, el dolor, ¿es parte de lo humano?, ¿qué aprendemos de las condiciones más adversas?, ¿de nacimientos que nos asustaron inmensamente y que con el pasar de los años nos damos cuenta que trajeron solo amor y enseñanzas en nuestra vida?

Tener, por ejemplo, un hijo con síndrome de Down. ¿Qué pasaría en una sociedad donde la enfermedad haya sido erradicada?, ¿lograríamos realmente ser más humanos? Virtudes tan humanas como la compasión, el sacrificio, la entrega,
el servicio y finalmente la capacidad de amar hasta el extremo, ¿tendrían espacio para crecer en un mundo «perfecto»?

3. La tecnología, ni buena ni mala

La tecnología por sí misma no es ni buena ni mala. La capacidad de lograr un bien para el ser humano o de provocar un daño irreversible no depende de ella misma, sino del uso que le demos los seres humanos. Depende de nuestra decisión guiada por nuestros valores ético morales.

Por un lado, modificar el código genético podría implicar una mejora inimaginable en la vida de millones de personas que sufren, que no pueden ni siquiera comunicar lo que hay dentro de su interior. Y por otro lado, no menos importante, el potencial abuso para ocasionar daño intencional. Teniendo en cuenta también los daños provocados por efectos colaterales no previstos intentando hacer un bien.

La reflexión sobre este tema no es algo que podamos pasar a la ligera o que simplemente podamos delegar a aquellos que saben. Es algo que como sociedad nos compete a todos y que entendemos es un tema por demás relevante sobre el cual
necesitamos hacernos preguntas.

4. ¿Será posible garantizar el bien?

¿Será posible garantizar el bien a través del buen uso de la tecnología? La historia nos demuestra que la respuesta a esta pregunta suele ser negativa. La histórica bomba y los devastadores resultados en las explosiones de Hiroshima y Nagasaki, son apenas un ejemplo.

Un descubrimiento que tenía en mente el bien de la humanidad terminó siendo utilizado como arma de destrucción.
La historia nos advierte de la necesidad de gestionar la tecnología y aunar esfuerzos por proteger a la humanidad frente a un uso en contra de ella. Ya sea para el exterminio, para el dominio forzado o para cualquier otra coacción de las libertades del ser humano.

La ética, la moral y la normativa para garantizar el bien del ser humano han estado presentes de alguna u otra manera en las distintas civilizaciones humanas. Con el cristianismo estos códigos y leyes han sido de alguna manera resueltos y elevados a una máxima que no solo nos resuena por ser cristianos, o por el hecho de que somos los más responsables en este sentido, sino porque nos compete a todos.

El amar a tu prójimo como a ti mismo. Entender que el otro es tu responsabilidad, que lo debes amar, y que esto significa
además servir, proteger y preocuparse por su bien. Esto también implica una reflexión profunda sobre el significado de tu propia vida en primer lugar y entender que todas nuestras acciones impactan en la vida de los demás.

Más aún si estas acciones tienen la capacidad de cambiar y modificar «la configuración» biológica (genética) de la humanidad entera.

5. Soñando con un mundo mejor

¿Es necesario modificar a la persona para conseguir el ideal del mundo soñado? Un ideal que habla de seres humanos perfectos, no solo sin enfermedad sino además modificados en distintas características que los hagan «libres de defecto».

O tal vez, ¿podría existir la posibilidad de modificar el mundo, la sociedad, de acuerdo a las necesidades de las distintas personas, con distintas capacidades, pero también con distintas dolencias? Reconocemos que estas preguntas no tienen respuestas unívocas.

Dada la historia de la humanidad podríamos afirmar que más allá del uso que se le de a esta tecnología, la posibilidad de modificar nuestro código genético, necesita estar acompañada de una regulación pensada, prudente y multidisciplinar que oriente y guíe su uso no para jugar a ser dioses, sino para velar un uso ético, protector de la vida, y orientado hacia el bien.

Y aún así, creo que este «garantizar el bien de la humanidad» nunca le será posible lograr al hombre solo. Los efectos colaterales pueden ser previstos, pero no es su totalidad. Necesitamos tener la humildad de reconocernos pequeños, con posibilidades enormes, tan enormes que estas mismas posibilidades deberían hablarnos de la grandeza de aquel que diseñó el universo mismo.

El ser humano es mucho más que su cuerpo, que su configuración genética y mucho más que la enfermedad y la fragilidad que lo limita. No olvidemos que el ser humano tiene la capacidad de trascender sus propias limitaciones y desde la condición que se encuentre orientar su existencia hacia la felicidad.

La ciencia, la técnica y sus adelantos necesariamente deberían velar por la realización personal del hombre que tiene que ver con mucho más que sanar el cuerpo.

«Todo progreso científico debe ser también un progreso de amor, llamado a ponerse al servicio del hombre y de la humanidad y de ofrecer su contribución a la edificación de la identidad de las personas» (S.S. Benedicto XVI).

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Curso Online: «Aprende a orar con las Sagradas Escrituras. Lectio Divina»

Curso Online: «Aprende a orar con las Sagradas Escrituras. Lectio Divina»

La Lectio Divina significa lectura divina en Latín y es una antigua práctica que nos enseña a leer, meditar y vivir la Palabra de Dios. Puede hacerse de manera individual o grupal y su objetivo principal es el de permitirnos fortalecer nuestra relación con Dios.

Ahora puedes estar preguntándote, ¿de qué me sirve saber esto?, ¿cómo cambiaría mi vida si hago este curso? La respuesta es muy sencilla, todos buscamos modos de sentirnos más cerca de Dios, de entender un poco más su figura, su acción y su poder en nuestras vidas y esto es precisamente lo que pasará si decidimos sumergirnos en su Palabra.

La oración, la meditación y la contemplación hacen parte de este viaje que va directo al corazón de Cristo. Empezaremos con una introducción clara a la Lectio Divina, pasaremos a comprender el termino de “meditatio”y sus técnicas, seguiremos con tipos de oración y finalizaremos con consideraciones prácticas para la Lectio Divina.

Para comenzar solo faltas tú, ¿qué esperas?

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3 ideas para evangelizar con audios de WhatsApp

3 ideas para evangelizar con audios de WhatsApp
¿Cómo evangelizar por WhatsApp? 3 ideas infalibles

¡Hola familia, les mando un abrazo muy fuerte! Muchos católicos nos sentimos frustrados porque no podemos salir de casa a misionar. Muchos solíamos predicar en retiros, otros íbamos con carteles esperanzadores por los semáforos, otros llevábamos almuerzos a nuestros hermanos que viven en las calles, otros íbamos a albergues a ayudar con las labores de limpieza, en fin.

¡Ánimo! Cada día que pasa es un día menos para volvernos a encontrar. Mientras tanto, deja que ese fuego que llevas dentro encuentre nuevas formas para compartir las buenas noticias del Evangelio. ¡Y atrévete a sumergirte en la aventura de evangelizar por WhatsApp!

Hoy te propongo una experiencia sencilla. Solo necesitas tu celular y abrir tu WhatsApp. La idea es que mandes unos audios con las indicaciones que leerás a continuación.

Pero primero, recuerda orar y pedirle al Espíritu Santo que afine tu corazón para que puedas amar como Jesús. Luego, manda con mucha valentía tu audio. Finalmente, dale gracias al Padre Nuestro por convertirte en esperanza para mucha gente.

Audio #1 Piensa en alguien que admires mucho

¿Cómo evangelizar por WhatsApp? 3 ideas infalibles

Una de mis grandes conclusiones después de trabajar con comunidades de varios países es que a la persona que más criticamos, es a nosotros mismos. Nos damos muy duro, nos flagelamos diciéndonos que «no somos capaces», que «todo lo hacemos mal», que no «aprenderemos nunca», que «no somos suficiente». Y eso nos convierte en personas con una autoestima por los suelos.

Lo peor es que pensamos que eso nos hace humildes. ¿Perdón? ¡Nada más falso que eso! Al contrario, es menospreciar la valiosa creación de Dios que somos tú y yo. Pero te aseguro que esto no solo te pasa a ti. También hay mucha gente a tu alrededor que le cuesta ver lo valioso que es.

Por eso, el primer reto será mandarle un audio de máximo tres minutos a una persona que admires mucho. Dile por qué la admiras. Quizá es por su capacidad de salir adelante, por su forma de cuidar a sus amigos, por su perseverancia en sus estudios, por su compromiso con la pastoral, por su creatividad, por su talento para escuchar a los demás, etc.

Dile todo lo que salga de tu corazón, recuérdale lo valioso que es para Dios. Quizá esta persona se está «dando duro con las autocríticas».

Este audio puede ser la mejor noticia que pueda recibir. Evangelizar por WhatsApp puede convertirse en toda una aventura para ambas partes, tanto para el que envía el audio como para el que lo escucha.

Audio #2 Piensa en alguien que te evangelizó

¿Cómo evangelizar por WhatsApp? 3 ideas infalibles

Muchos catequistas hoy se sienten lejos de la Iglesia. Quizá se sintieron sin fuerzas para seguir o simplemente porque les hicieron creer que Dios solo los amaría si vivían sin cometer errores. ¡Esto no es real! Dios no nos quiere por lo que hagamos, nos quiere por lo que somos.

La buena noticia es que aunque muchos piensen lo contrario, Dios sigue apostando por ellos. Los acompaña en cada paso que den porque sus promesas no tienen fecha de vencimiento.

Por eso, el segundo reto será mandarle un audio de máximo tres minutos a una persona que te haya evangelizado y que ya no se sienta tan cerca de la Iglesia. Dale las gracias, dile todo el bien que te hizo, dile todo lo que significó para tu vida esa charla, esa conversación, esa experiencia comunitaria.

Recuérdale lo que Dios piensa de sus hijos. Hazlo con el corazón. ¡Vamos!

Audio #3 Piensa en alguien que te ayudó mucho

Una de las formas más bellas de alabar a Dios es vivir en actitud de agradecimiento constante. A veces nos olvidamos de agradecer porque damos por hecho que las personas nos «tienen que ayudar» porque son nuestras padres, hermanos, amigos, etc.

Cuando no lo hacen, nos enfadamos mucho, pero cuando sí nos ayudan, a veces se nos puede olvidar el darles las gracias. El tercer reto será mandarle un audio de máximo tres minutos a una persona de tu vida que te haya ayudado mucho.

Quizá uno de tus padres, algún amigo de tu infancia, un compañero de trabajo, un jefe que marcó tu historia, un profesor de la universidad, un sacerdote amigo, etc. Usa las palabras más bellas que te regale tu corazón, dile lo agradecido que estás por todo lo recibido.

PD: ¡Recuerda decirle que le das muchas gracias a Dios por su vida!

¡Deja que fluya la creatividad!

Manda todos los audios que quieras: a un profesor de tu infancia, a un familiar que esté enfermo, a un amigo que vive en el extranjero, a un sacerdote amigo, en fin.

Haz este ejercicio con todas las personas que quieras. Acuérdate de orar primero para que afines tu corazón con el de Jesús.

Cuéntanos en los comentarios si evangelizar por WhatsApp es lo tuyo o si se te ocurre otro tipo de audio para alegrar el corazón de otros. ¡Qué Dios te siga convirtiendo en buena noticia para tu gente!

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¿Por qué Cristo no podía perdonar nuestros pecados con una sonrisa? (imágenes crudas)

¿Por qué Cristo no podía perdonar nuestros pecados con una sonrisa? (imágenes crudas)
¿Por qué Jesús tenía que morir en la cruz? Un relato conmovedor

Empiezo diciendo que no estamos delante de una pregunta fácil. Se ha escrito mucho sobre este tema y con este artículo no pretendo agotar la riqueza y la complejidad de un problema teológico que ha fascinado —no sin alguno que otro dolor de cabeza— a gran parte de los teólogos cristianos desde el inicio del cristianismo.

Sin embargo, este problema no es patrimonio exclusivo de la alta teología, es una pregunta que también podría hacer un niño: «Papá, ¿por qué Jesús murió en la cruz, acaso no era Dios?». ¿Qué responderías si tu hijo te hace esta pregunta, lo has pensado?

El misterio y la gracia

He leído muchos libros que enfrentan este problema pero no quisiera hacer un recorrido histórico-teológico para tratar de dar una respuesta.

Es importante conocer los argumentos y las razones que nos ofrece la teología para iluminar nuestra razón. Pero debemos tener muy claro desde el inicio que nos encontramos delante de un misterio que probablemente nunca lleguemos a entender completamente.

Atención, por «misterio» no me refiero a una realidad incomprensible y cerrada en sí misma. En términos cristianos el misterio es una realidad que sobrepasa la capacidad intelectual humana pero que, gracias a la revelación, ha quedado a medio abrir, revelando lo suficiente para hacernos saber que lo que se esconde es mayor de lo que se muestra.

Y que si bien podemos adentrarnos e incluso llegar a conocer algunos de sus pliegues, todo conocimiento que se acerque a la verdad será siempre una gracia y jamás una conquista personal.

Una experiencia que me marcó para siempre

¿Por qué Jesús tenía que morir en la cruz? Un relato conmovedor

Dicho esto —que era muy importante— quiero contarles una experiencia personal que me conmovió profundamente y me ayudó a hacerme una idea más clara del sentido de la cruz de Cristo.

Sucedió hace algunos meses cuando tuve la oportunidad de visitar Auschwitz, uno de los campos de concentración nazi más conocidos de la Segunda Guerra Mundial.

En ese lugar murieron miles de personas, en su mayoría judíos pero también hubo cristianos y personas de otras religiones. Para quienes no lo sepan —solo lo menciono —, ahí murió en modo heroico san Maximiliano Kolbe.

Un recorrido que me cambiaría la vida

¿Por qué Jesús tenía que morir en la cruz? Un relato conmovedor

Auschwitz está conformado por un conjunto de pabellones donde vivían y trabajaban sus prisioneros. Actualmente cada uno de esos pabellones es un pequeño museo que recuerda alguno de los aspectos de la vida de estos hombres.

Menciono solo a los hombres porque si bien a Auschwitz enviaron también mujeres y niños, estos, apenas bajaban de los trenes, eran conducidos a las cámaras de gas por no ser considerados aptos para el trabajo forzado al que eran sometidos los hombres adultos.

Objetos y lugares con una historia que parece imperdonable

objetos

En cada uno de los pabellones se pueden ver muchos objetos de los cuales eran despojadas las personas que llegaban al campo de concentración.

Así como también los baños y cuartos comunitarios donde convivían todos en condiciones inhumanas.

cuarto

bano

Pasé de ser un simple turista a ser un hombre que cuestionaba a Dios

Debo admitir que mi actitud durante buena parte del recorrido, mientras caminaba por aquellos pabellones, fue la de un turista curioso por conocer un poco más de un evento que había marcado la historia del siglo XX.

Lo que repentinamente transformó esta actitud fue el inesperado llanto de una mujer cuando entramos en un cuarto muy amplio donde se exhibía una cantidad impresionante de cabellos que los nazis cortaban a sus víctimas para después usarlos (quién sabe cómo), en la industria textil alemana.

Me avergüenza un poco decirlo pero fue el llanto de aquella mujer lo que me hizo comprender qué era lo que estaba viendo.

cabello

Tal vez nunca como en ese momento mi corazón contempló por algunos segundos un abismo de odio e indiferencia tan grande y hueco.

Por un breve instante experimenté un rechazo enorme de todo lo que Dios y su amor significaban para mí. Algo así como si Dios hubiese sido realmente sepultado en esos pabellones y nada ni nadie pudiese colmar el abismo de separación entre Él y nosotros.

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La libertad como don

Salí del cuarto de los cabellos asqueado. En mis clases de religión le había ducho a mis alumnos miles de veces que la libertad humana es un don tan potente que con él podemos llegar al extremo de rechazar a Dios, pero nunca había rozado mínimamente la experiencia de soledad y vacío que esa frase encierra.

Entré en los servicios higiénicos de Auschwitz para recuperarme un poco pero no pude detener el deslizamiento de imágenes y recuerdos que se agolpó en mi mente e imaginación.

Mis fotos de turista distraído se convirtieron de improviso en la historia de un dolor inenarrable.

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A partir de este momento mi visita continuó en coordenadas muy distintas

Dejé de tomar fotos con mi celular y traté de terminar el recorrido en una actitud espiritual de mayor apertura ante el misterio que tenía delante de mí. No sé si lo logré. En ese tiempo sentí odio, sentí aberración, increpé a Dios un par de veces y me avergoncé de la condición —mí condición— humana.

A la salida de uno de los pabellones un buen amigo me salió al paso y me preguntó si había visto las cruces. «¿Qué cruces?» —le pregunté—.

Me explicó con apuro que algunos prisioneros cristianos grababan cruces en las paredes de sus celdas y que incluso hubo uno que grabó un Sagrado Corazón de Jesús.

No sé qué lo movió a sacar su celular y mostrarme las fotos —tal vez mi cara entre sorprendido y desconfiado-—pero se lo agradecí enormemente…

¿Por qué Jesús tenía que morir en la cruz? Un relato conmovedor

Y se lo agradecí no porque las fotos me parecieron lindas. Extrañamente ni se me pasó por la cabeza pensar: «¡Qué hermoso, cuánta esperanza la de estos hombres que a pesar del dolor confiaban en el amor de Jesús». Cosa que, conociéndome, hubiese sido mi pensamiento habitual.

Lo que sentí muy profundamente y pensé cuando vi esas fotos fue: «El corazón de estos hombres reclama una víctima, alguien que pueda pagar el precio de este infierno de maldad».

No me pregunten por qué pero experimenté que aquella cruz tallada era un reclamo terrible de justicia, una expresión sentida y humana de la constitución metafísica del mundo.

Un mundo donde el mal no puede tener la última palabra simplemente porque su esencia es el silencio más absoluto.

¿Quién puede, entonces, pagar el precio de Auschwitz?

¿Por qué Jesús tenía que morir en la cruz? Un relato conmovedor

¿Qué palabra puede llenar el silencio que hemos creado? Ciertamente no es Hitler y sus secuaces. El precio de la maldad cometida es tan alto que ningún corazón humano sería capaz de pagarlo.

Este abismo reclama una víctima distinta, no humana, reclama un corazón especial, más grande, capaz de pronunciar una Palabra que tenga las dimensiones de un océano. Esta maldad abyecta y enorme, abierta como una herida en nuestra historia, reclama el sacrificio de un Sagrado Corazón. 

Me cuesta mucho pensar que el clamor profundo de las cruces y los corazones tallados en Auschwitz pueda hallar calma en una sonrisa o en un divino tronar de dedos.

Si perdonar implica siempre un acto de amor, el desafío de perdonar un abismo de odio e indiferencia solo puede ser asumido por alguien que pueda derramar un abismo de amor y bondad.

Es aquí cuando comienza a dibujarse la cruz en el horizonte como el camino que escogió Dios para sanar y corregir —para reparar— el grave mal que nosotros, en nuestra libertad, habíamos creado.

Hablo de Auschwitz pero también de la historia humana

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Hablo también del mal que cometemos cada uno de nosotros. Porque el peligro del discurso que he elaborado hasta ahora es pensar que la cruz de Cristo llegó para reparar el mal de los verdaderamente malos: de Hitler, los Nazis, Osama Bin Laden y otros infelices personajes.

Pero te pregunto: ¿te parece que las personas en esta foto son unos monstruos? No lo parecen, ¿verdad? Y sin embargo son el personal de Auschwitz en una pausa después del almuerzo.

La llegada del mal en nuestras vidas es un misterio furtivo y ladino. Es más peligroso de lo que creemos porque no llega como un relámpago de odio que nos obliga a abrazar opciones perversas. El mal es ausencia, recuérdalo, y como tal convive con el bien y se mezcla con él.

El mal se disfraza de indiferencia, de buenas razones, de sana preocupación por uno mismo hasta el descuido paulatino de los demás.

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Tal vez nuestro pecado no tiene la forma de un Auschwitz, pero en cuanto al fondo, ¿no es a veces la misma indiferencia, el mismo descuido, la misma mediocridad, la misma renuncia a ser verdaderamente humanos?

Tal vez las cruces y los corazones tallados en Auschwitz también reclaman el perdón de mis pecados. Esta fue la idea que me remeció con mucha fuerza ese día y que espero guardar siempre conmigo.

Tal vez mi indiferencia y mis «pequeños» pecados —al contrario de como siempre creí que era— no se pueden sanar con una sonrisa, sino que reclaman el sacrificio de un Sagrado Corazón.

Dios me perdone.

Toda opinión es bienvenida. Un abrazo.

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«Soy muy joven para morir». 4 puntos clave para entender por qué no hay que temer

«Soy muy joven para morir». 4 puntos clave para entender por qué no hay que temer
¿Cómo superar el miedo a morir? 4 puntos clave

A lo largo de la historia es muy común ver cómo santos, personajes y artistas famosos han muerto jóvenes, pero a cambio han dejado una gran huella en la sociedad que perdura hasta el día de hoy.

No necesitaron de una larga vida o pensar que quizás vivirían hasta los 90 o 100 años, para poder aprovechar el momento presente y dejar un legado. Entre ellos podemos encontrar a santo Domingo Savio (14 años), al próximamente beato Carlo Acutis (15 años), al poeta John Keats (25 años), al compositor Mozart (35 años), al pintor Van Gogh (37 años), por citar a algunos de ellos.

El siguiente video de School of life «Por qué no deberíamos preocuparnos por morir jóvenes» nos invita a reflexionar sobre qué estamos haciendo con nuestras vidas y con el tiempo que tenemos. 

¿Sabemos aprovechar nuestros días en hacer cosas buenas?, ¿importa más la cantidad de días que vivamos que la calidad?, ¿pensamos en dejar una huella y poner nuestros dones al servicio de los demás?

¿Sabemos perdonar y ponernos en el lugar del otro?, ¿vamos por buen camino? Y más importante aún, ¿estaríamos listos para morir si Dios nos llamara hoy?

*Puedes activar los subtítulos en español haciendo clic en la parte inferior derecha

Morir jóvenes no debería preocuparnos si hacemos las cosas bien

Una persona de 20 años puede haber hecho más que una de 70, por el simple hecho de haber vivido sus días a plenitud con un sentido de vida, con amor, alegría, compasión, entrega, servicio y compromiso con los demás.

No se trata de medir el tiempo por las horas que tiene sino por la calidad y profundidad con la que vivimos y sabemos aprovechar cada momento.

Hace poco escuché sobre un concepto llamado «savoring» que significa el arte de saber «saborear» el momento presente, hacerse a un lado y contemplar la experiencia para apreciarla mientras está sucediendo y así guardarla en el corazón.

Y es que muchas veces vivimos a toda prisa sin detenernos a mirar lo que está pasando a nuestro alrededor. Sin admirar las cosas simples de la vida como los rayos de sol que entran por la ventana, las estrellas, una flor, un atardecer, disfrutar de la compañía o la conversación con un amigo y tantas cosas valiosas que la vida nos regala y quizás pasan desapercibidas por estar concentrados en el «hacer» y no en el «ser».

Ahora, quiero compartirles algunas citas bíblicas que me gustan mucho y vinieron a mi mente luego de ver este video:

«¿De qué me sirve ganar el mundo entero si al hacerlo pierdo mi alma?» (Mateo 16:26)

A veces, me da la impresión que medimos el valor de nuestras vidas por la cantidad de logros personales que tenemos, incluso comparándonos con los demás.

Pensamos que somos más (o menos) que los otros en la medida que tenemos más riquezas, títulos, un mayor sueldo, una casa, un gran puesto de trabajo, un auto de lujo etc. Nos sentimos más o menos importantes por lo que tenemos y no por lo que somos, nuestra vida termina valiendo más mientras más se consiga.

Pareciera que viviéramos sin ser lo suficientemente conscientes de que nuestra vida terrenal es limitada y que algún día, como todos, moriremos. «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios» (Lucas 12:20).

En ese sentido, es importante darnos un tiempo para poder cultivar también nuestra alma, nuestra vida interior. Querer superarse y sobresalir y tener riquezas no tiene nada de malo, pero debe ocupar el lugar correcto. Hay que recordar que Dios ve nuestros corazones y no las cosas materiales.  

«Porque donde esté tu tesoro, allí también estará tu corazón» (Mateo 6:21)

No tenemos que ser grandes genios, inventores, artistas o gerentes generales para poder dejar una huella en el mundo. Lo que realmente importa es dónde está puesto nuestro tesoro, cuál es nuestro sentido de vida y si realmente nos estamos preocupando por vivir profundamente en lugar de largamente.

En la medida que ese tesoro esté puesto en cosas importantes e intangibles como el amor, la oración, la confianza en Dios, la bondad, el perdón, la compasión, el servicio, la entrega, el sacrificio, el compartir nuestros dones y talentos con los demás… creo que viviremos con mayor plenitud nuestras vidas y llenaremos nuestros pulmones con la belleza de la existencia.  

«Así que estén siempre vigilantes, porque no saben ni el día ni la hora» (Mateo 25:13)

Nadie de nosotros sabe cuándo vamos a morir. Puede que Dios nos llame hoy, mañana o en unos años… Puede que tengamos una muerte prematura o una larga vida.

Ninguno de nosotros podemos controlar cuánto vamos a vivir, pero sí podemos controlar de «qué color» será nuestra vida, cuán profundamente viviremos y qué tanto sabemos aprovechar los años.

Estemos siempre listos y vigilantes viviendo a plenitud cada uno de nuestros días para poder construir el cielo en la tierra desde quiénes somos y lo que tenemos para aportar en la sociedad.

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Una imagen románica.

NUESTRA SEÑORA DE TORRECIUDAD

Una imagen románica.

Son muchas las imágenes de la Virgen de estilo románico que se conservan en España y otras naciones europeas. Santa María, sentada en una cátedra, nos presenta a su Hijo Jesús. Así nos aparece como Madre de Dios, Trono de Sabiduría y también como Reina pues es la madre del Rey.

Tenemos noticias de Torreciudad desde el siglo XI, en plena reconquista aragonesa, intentando llegar a Barbastro. La talla de Nuestra Señora de Torreciudad se ha fechado en esta época y siempre se construía un pequeño santuario o pequeña ermita para colocar la imagen del Crucificado y de la Virgen. Será un lugar de confluencia del pueblo cristiano de los alrededores, de penitencia, vida eucarística y devoción mariana.

Esta talla es de madera de álamo, populus nigra, oscurecida con el paso de los años. Ha sufrido muchas vicisitudes a lo largo de los siglos, la última de las cuales fue la de la Guerra civil. Un vecino de Bolturina la salvó de arder entre las maderas e imágenes de los tres altares. Liberada la diócesis, se devolvió procesionalmente a la ermita el domingo 21 de agosto de 1938.

Romería del año 1960.

Durante estos años sufrió los vaivenes de las modas: se conservan numerosos mantos que se le ponían, que la tapaban casi por completo y no se veían nada más que su cabeza y manos, lo mismo que los del Niño. En la década de 1960 a alguien se le ocurrió quitarle ese color oscuro y pintarla de manera mucho más animada, con tonos rojos y azules. Poco después, estando en marcha el proyecto de construir un nuevo santuario, se hizo una restauración en Talleres de Arte Granda que la ha dejado como la vemos en la actualidad. Se ha policromado ligeramente el cabello, lo mismo que los labios. Se ha dorado todo, añadiendo a la orla del manto de la Virgen y del Niño, algunas piedras, lo mismo que en el broche. Se les ha colocado a ambos una corona. Por último, se ha añadido a la Virgen una flor.

Talleres de Arte Granda. A la derecha, la Virgen de Torreciudad.

Los padres del fundador del Opus Dei pidieron a Dios que su hijo se curara de una grave enfermedad y unos meses más tarde, en la primavera de 1905, acudieron a la ermita a ofrecer al pequeño Josemaría en acción de gracias. Hoy, como ayer, son muchos los que le piden favores materiales y espirituales a Nuestra Señora. Y hoy como ayer, su Hijo distribuye estos favores a manos llenas.

¿Cuántas veces tengo que perdonar al que me ha ofendido? (comentario al Evangelio)

¿Cuántas veces tengo que perdonar al que me ha ofendido? (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Mateo 18,21-35:

«En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?». Dícele Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. »Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. »Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano».

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¿Cómo alcanzar la paz en un mundo divido? El papa Francisco nos da la respuesta

¿Cómo alcanzar la paz en un mundo divido? El papa Francisco nos da la respuesta
Paz mundial: ¿cómo lograrla verdaderamente?

«La paz empieza con una sonrisa» —Santa Teresa de Calcuta.

Paz… cómo ansiamos esa sensación. Acostumbrados a los ajetreos de la vida diaria, ¿cuántos no hemos tenido ganas de un día quedarnos en nuestra casa, no hacer nada ni preocuparnos por nada, pensando que así obtendríamos unas horas de «paz»?

El mundo cambió y de pronto pasamos muchas de nuestras horas en casa, incluso tal vez en el sofá… Sin embargo, ¿hemos encontrado esa paz? Y es que podemos caer en la tentación de pensar que la paz está dictada por circunstancias externas, como la ausencia de problemas o de conflictos…pero, qué lejos está eso de la verdad.

El video que les traemos en esta ocasión corresponde a la iniciativa «El Video del Papa». En él, nuestro papa Francisco invita a todos los cristianos, creyentes de otras religiones y todas las personas de buena voluntad a promover la paz en el mundo, es decir, a trabajar en la reconciliación.

Tal vez, al comienzo, el llamado a la paz mundial nos pueda caer un poco grande. Sin embargo, debemos asimilar lo que nos dice santa Teresa:

«La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz».

La gran pregunta es: ¿cómo logramos esta paz?

La misma santa Teresa nos muestra la solución: El silencio y la oración. «El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz».

Es cierto, sin embargo el tiempo en el que vivimos pareciera ser enemigo del silencio. La omnipresencia de las redes sociales, noticias, televisión, radio, apps de música/videos, el celular y los audífonos nos alejan de ese silencio tan necesario para estar a solas con nosotros mismos, entrar en oración, descubrir al Señor y dejarnos interpelar por Él.

El miedo al silencio es muchas veces alimentado por nuestra reticencia a confrontarnos, confrontar nuestra realidad. Y probablemente sea así si nos limitamos a hablar con nosotros mismos, pues esto nos puede llevar a una espiral de pensamientos negativos o egoístas que solo nos traerán tristeza, desesperanza y resentimiento.

Nadie quiere estar ahí. Lo que propone santa Teresa es diametralmente distinto, es hacer silencio para entrar en la presencia de nuestro Dios, suave y sincero, que no nos violenta ni se precipita, sino que sabe descubrirnos y mostrarnos la vida (nuestra vida) desde su luz.

Al ver las cosas desde su perspectiva, nos damos cuenta con sorpresa y calor en el corazón que nada es tan malo como parece. Nuestras heridas al fin sanan y aprendemos a ser compasivos con los demás, pues hemos bebido de esa compasión cuando el mismo Dios nos mostró nuestras miserias en un ambiente de amor y así, nos amó.

Paz y perdón son indivisibles

«No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón» —San Juan Pablo II. Desarrollando un poco más esta relación inexorable entre la paz y el perdón, san Juan Pablo II nos decía:

«La peor prisión es un corazón cerrado. La espiral de la violencia solo la frena al milagro del perdón. Debemos perdonar siempre, recordando que nosotros mismos hemos necesitado el perdón.

Tenemos necesidad de ser perdonados mucho más a menudo que de perdonar. La verdadera reconciliación entre hombres enfrentados y enemistados solo es posible, si se dejan reconciliar al mismo tiempo con Dios».

¿Cómo llegar a esa reconciliación si no es a través de la oración a Dios?

Nuestro papa Francisco también reafirma: «Aprender a vivir en el perdón aumenta nuestra capacidad de convertirnos en mujeres y hombres de paz». Siempre es bueno aclarar que perdonar no es lo mismo que condonar, es decir, indultar o dejar sin castigo lo que se debe castigar.

Perdonar es esencialmente liberarse del dolor por la ofensa cometida y no vivir en el resentimiento. Siendo consecuentes con la misericordia que Dios nos muestra todos los días.

Más que un llamado, es un deber: «Mantengan entre ustedes lazos de paz y permanezcan unidos en el mismo espíritu» (Ef 4, 3). Y nuevamente, el gran san Juan Pablo II nos dice:

«Es un deber para los creyentes, cualquiera sea su religión, proclamar que nunca podremos ser felices unos contra otros. Nosotros los cristianos, en particular, estamos llamados a ser centinelas de la paz, en los lugares donde vivimos y trabajamos. Es decir, se nos pide que vigilemos para que las conciencias no cedan a la tentación del egoísmo, de la mentira y de la violencia».

El mensaje de nuestro Señor

En efecto, nuestro mismo Señor lo recalca: «Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todos: estén despiertos» (Mc 13, 37). Al respecto, el Padre Bernardo Hurault comenta:

«Para los laicos, la mayor parte de sus compromisos con Cristo no están dentro del ámbito eclesiástico, sino en las tareas del mundo. Ahí es donde deben trabajar cada cual en su puesto y estar despiertos.

Despiertos para no desanimarse, para resistir la corrupción del ambiente y las sugerencias del espíritu malo. Pues muchos han empezado con generosidad […], pero al no tener los ojos puestos constantemente en su Señor, se les oculta la meta y llegan a no ser más que administradores y activistas.

[…] De ahí que su vida esté llena de contradicciones. […] Hacen su propia obra, pero no dejan que Cristo se adueñe de su mente, de su corazón, de su vida entera. No sucede lo mismo con los que están despiertos: por su intermedio, Cristo viene a los hombres».

Si estamos conscientes de nuestro deber y permanecemos despiertos, haremos caso a lo que nos dice santa Teresa de Calcuta: «No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz».

En esa misma línea, el papa Francisco recalca: «Cada acción y cada gesto de ustedes hacia el prójimo puede construir la paz. El auténtico constructor de la paz es el que da el primer paso hacia el otro. Y esto no es debilidad, sino fuerza, la fuerza de la paz»

Para los que trabajan por la paz

«Felices los que trabajan por la paz, porque serán reconocidos como hijos de Dios» (Mt 5, 9). Esta es una bienaventuranza que Benedicto XVI describe bellamente: «La bienaventuranza consiste más bien en el cumplimiento de una promesa dirigida a todos los que se dejan guiar por las exigencias de la verdad, la justicia y el amor.

Quienes se encomiendan a Dios y a sus promesas son considerados frecuentemente por el mundo como ingenuos o alejados de la realidad. Sin embargo, Jesús les declara que, no solo en la otra vida sino ya en esta, descubrirán que son hijos de Dios, y que, desde siempre y para siempre, Dios es totalmente solidario con ellos.

Comprenderán que no están solos, porque Él está a favor de los que se comprometen con la verdad, la justicia y el amor

Para llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable cuidar la dimensión trascendente y el diálogo constante con Dios, Padre misericordioso, mediante el cual se implora la redención que su Hijo Unigénito nos ha conquistado.

Así podrá el hombre vencer ese germen de oscuridad y de negación de la paz que es el pecado en todas sus formas: el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas».

Finalmente, recordemos que Dios nos habla de muchas formas, pero el primer idioma de Dios es el silencio (P. Thomas Keating). Propiciemos la oración a solas con nuestro Señor, dejémonos escudriñar por Él, beber de su compasión y finalmente, perdonar a los demás. Solo así podremos responder a nuestro deber de ser constructores de la paz.

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Película recomendada: «Mulán»

Película recomendada: «Mulán»

Mulán es una de esas películas que nos permite viajar en el tiempo. Nos transporta a esos años donde todo era fácil, éramos muy jóvenes, tal vez niños. La vimos más de 20 veces con la misma emoción, y nos hizo desear saber artes marciales.

Yo todavía amo la versión animada, y me la veo completa cada vez que la repiten en Disney. Tuve la oportunidad de ver la versión en live action y debo confesar que me hizo falta Mushu, y todas las canciones tan características de la original.

Aunque a veces me quejo de tanta canción en las películas animadas, esta vez si extrañé esa sensación única que nos permite sentir la música. Pero vale, hasta aquí llegaron mis aportes de crítica y producción.

Quiero compartirles varios temas que me llamaron la atención al verla y que creo, pueden ser muy edificantes si las pensamos en «modo cristiano». Te dejo el trailer de la película en caso de que quieras volver a emocionarte.

El valor de la verdad

Ese dicho de «la verdad libera» es completamente cierto. Cuando estamos ocultando algo simplemente no tenemos paz. Todos sabemos que Mulán decide fingir que es un hombre para que su padre no tenga que ir a la guerra, y aunque es un acto de valentía enorme no deja de ser un engaño, una mentira.

Se siente incómoda, trata de responder a las bromas de los hombres, se tapa el pecho, engrosa la voz y hasta evita ducharse para evitar que otros se den cuenta que es mujer. Aunque no le falta determinación ni fuerza (tanto interior como física), la mentira pronto le arrebata la paz y la obliga a encontrar el modo de decir la verdad.

Mulán nos permite entender que no importa lo que hagamos, no vale disfrazarnos, esforzarnos por dar otra impresión o ir hasta la guerra, si en el fondo nos estamos negando a nosotros mismos.

La oración como el único medio para obtener lo que parece imposible 

Me gustó mucho la escena en que el padre de Mulán, desconcertado y angustiado al darse cuenta que su hija había marchado a la guerra, corre al templo a implorarle a los ancestros que la cuiden.

«Te lo suplico, protege a mi hija Mulán, ha cometido un terrible error, le enseñé muy tarde a aceptar su lugar. La consentí, no sabe nada del mundo, ni de… hombres, ni de los males de la guerra y ahora enfrenta un gran peligro. Por favor honorable Fénix, protégela».

Es conmovedor darnos cuenta que no importa de qué religión seamos, cuando el dolor nos doblega o el sufrimiento parece indescriptible, siempre alzamos los ojos al cielo. Siempre buscamos a Dios, incluso muchos no creyentes, le reclaman enfurecidos en momentos de dolor.

Clama el alma ¡Señor, escúchame! porque solo cuando nos damos cuenta de lo pequeños y miserables que somos, entendemos que hay alguien mucho más grande que nosotros.

El malvado siempre tiene una herida por sanar

En la película animada vemos que a Shan Yu, el líder del ejercito enemigo lo acompaña siempre un halcón. Un ave que parece ser pieza clave para atacar y calcular cualquier movimiento. En esta versión de live action el halcón en realidad es una bruja, que puede cambiar de forma e incluso entrar en el cuerpo de otros.

Curiosamente es la única mujer entre miles de hombres que parece tener una posición de mando. Pero su lugar no goza de seguridad o respeto, al contrario es foco de rechazo, burlas, críticas y desprecio. El hecho de contar con tanto poder no tuvo valor en su aldea por el simple hecho de ser mujer.

Y empujada por el destierro y el desamor, endureció su corazón. Pero al encontrarse en el campo de batalla con otra mujer, su asombro no puede disimularse. En un punto de la película, ambas tienen una conversación asombrosa, la bruja, aprovechando un momento de debilidad de Mulán, le propone a unirse a ella.

Esta escena me recordó a Jesús siendo tentado en el desierto. «No puedes regresar a casa, tu desgracia es peor que la muerte. Te entiendo, era una niña igual que tú cuando me dieron la espalda. ¿Crees que no añoraba un camino honorable? He vivido una vida de exilio, sin nación, sin aldea, sin familia. Les salvaste la vida y se tornaron en tu contra, fusiona tu camino con el mío, seremos más fuertes juntas».

Pero Mulán tiene clara su posición, sabe quién es y de dónde viene. «Tú obedeces a un cobarde, a un líder que huye de la batalla. Conozco mi lugar, y sé que es mi deber combatir por el reino y proteger al emperador». La respuesta de Mulán deja desarmada a la bruja, y su rechazo a irse por el camino del mal nos da a todos una gran lección.

No importa qué tan duras sean las circunstancias, ni qué tan fuerte seamos tentados. Debemos recordar cuáles son nuestros principios, incluso si esto hace que nuestra vida corra peligro. En el fondo la bruja solo buscaba ser amada, aceptada, querida por ser quién era. Y Mulán le da la clave para deshacerse del odio y el rencor.

Devoción a la familia

Mulán es premiada por el emperador por tan honorable hazaña en el campo de batalla. Le ofrece un puesto en su ejercito pero para sorpresa de todos, ella lo rechaza. Para Mulán está primero su familia, sabe que debe regresar a su hogar y pedirle perdón a su padre por su proceder.

«Lealtad, valentía y verdad» son los tres pilares de la virtud a los que obedece todo guerrero, pero Mulán marca un antes y un después cuando ante toda China recuerda que la devoción a la familia pide a gritos un lugar de honor. ¡Qué hermosa es esta escena! En la que vuelve a su aldea, y entre lágrimas le pide perdón a su padre.

Esta película no solo nos brinda muchas lecciones sobre lo que requiere un acto de valentía, sino sobre la fidelidad a nuestros principios, valores y deberes. Su historia nos habla de lo importante que es tener la libertad de ser quienes somos, de responder a nuestra vocación.

De luchar por lo que queremos, de darle honor a nuestra familia, de saber actuar con humildad, de poder decir «no». De mostrarle a otros cuál es el camino correcto, de darle la oportunidad al enemigo de arrepentirse, de sacrificarse por otros y de trabajar en equipo. Que incluso el corazón más endurecido puede seder cuando se le trata con amor.

«No hay valor sin miedo». ¡Qué frase más cierta! Mulán nos recuerda que somos frágiles, que también podemos sentir miedo antes de darlo todo y que vale la pena armarnos de valor para luchar en nombre de la verdad.

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Sin querer, Apple nos ha dado el mejor comercial para hablar de pudor y privacidad

Sin querer, Apple nos ha dado el mejor comercial para hablar de pudor y privacidad
¿Qué es el pudor y por qué es diferente a la vergüenza?

Este comercial que acaba de lanzar Apple, titulado «Compartiendo demasiado» me parece genial. Creo que podemos utilizarlo en distintas conversaciones: sobre sexualidad, sobre lo público y lo privado, sobre la intimidad, en fin.

Me alegra y me emociona de sobremanera encontrar estas perlas contemporáneas que de una manera divertida, exagerada y sin intención, nos permiten entender verdades innegables del ser humano.

Si bien el comercial habla específicamente sobre el cuidado de la información en redes sociales y el cuidado de datos en el uso de la tecnología, creo que el tema puede abarcar áreas más profundas de nuestra vida.

Hablemos del pudor

¿Qué es «compartir demasiado»? Esta tendencia «liberal», entendida como una tendencia que se aleja de los modelos tradicionales (generalizados como modelos rigurosos), irónicamente resulta en sí misma censuradora para hablar de conceptos tan valiosos como lo son el pudor y la intimidad.

Por un lado nos anima a probar de todo, a vestirnos y desvestirnos como nos dé la gana y decir o compartir la primera opinión que cruce por nuestra cabeza sin reparo o reflexión.

Sin duda, podría decir que el pudor es la primera arma de defensa que tiene un ser humano, incluso un niño pequeño, para defenderse contra cualquier vulneración de su intimidad.

El pudor es esa reserva, ese querer guardar algo que es solo mío y tiene que ver con quién soy. Y solo yo tengo la potestad, la capacidad, de decidir a quién dejo entrar en ese espacio o no.

Nadie puede forzarme a exponer mi intimidad

Nadie, mucho menos las modas o los medios de comunicación pueden dictar o forzar a que exponga mi intimidad sin mi consentimiento. Para esto se requiere entender primero lo que es la intimidad, conocimiento personal y por supuesto cultivar la prudencia y el pudor.

El pudor en un primer acercamiento se entiende o se relaciona con el cuerpo. Lo asociamos con esa acción que lleva a cubrir mi cuerpo desnudo. De ahí que llamamos «pudorosas» a las personas que se cubren en demasía y tienen escrúpulo en mostrar cualquier parte de su cuerpo. Y en el lado extremo están aquellas que no tienen reparo en mostrarlo todo, conocidas como «impúdicas» (sin pudor).

El pudor tiene un sentido mucho más amplio que cubrir o no mi cuerpo, como vemos en este divertido comercial. Incluso podríamos decir que el pudor también tiene que ver con la prudencia. Prudencia, en cuanto a distinguir qué es lo que debo hacer de acuerdo a la situación en la que me encuentro.

Y entonces, ¿qué es la intimidad?

No es prudente, ni pudoroso, ir compartiendo con cualquiera (o con miles de personas), los aspectos más escondidos de mi vida personal, y con esto no me refiero a mi cuerpo nada más. No es simplemente que «hay cosas que no deben compartirse». Hay cosas que si las comparto me expongo y me pongo en riesgo, y me hago vulnerable frente a los demás. 

El mostrarse vulnerable con los más cercanos y en quienes confiamos es algo positivo y parte fundamental del construir vínculos, ya sean vínculos familiares, de amistad, de pareja. Pero mostrar mi vulnerabilidad es una decisión personal y privada.

Exponer mi vulnerabilidad en público e indiscriminadamente es simplemente colocarse en una posición de peligro. Además no es una decisión muy inteligente que digamos. Sobre este aspecto hemos visto mucho y conocemos innumerables casos en redes sociales, pero no solamente ahí.

Cuando las redes no existían, el hablar de más o el mostrar de más con quien no se debe. O incluso el proceder imprudentemente, exponiendo mi existencia sin reparo como si no valiera o no importara, siempre ha traído consecuencias.

La importancia de cultivar el pudor

Cultivar o educar el pudor, que es algo distinto a la vergüenza (este es tema para otro post), es positivo siempre. No se trata simplemente de ocultar el cuerpo o vestirse de manera recatada o cuidar escrupulosamente lo que se dice o se comparte (en redes sociales o en cualquier lado). Se trata de entender el ámbito de mi intimidad y su dimensión personal y mi libertad frente a ella.

Que este simpático comercial nos recuerde que efectivamente, hay cosas que simplemente no se comparten.

«El pudor no es una represión, sino todo lo contrario, puesto que se valora lo más sagrado que hay en la persona, que está presente en su cuerpo y en la armonía del mismo» (Papa Francisco).

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Un video para entender por qué a veces sentimos que el amor de papá es demasiado «duro»

Un video para entender por qué a veces sentimos que el amor de papá es demasiado «duro»
¿Qué es el amor paternal? Características y ejemplos

Me encanta este tipo de publicidad, donde se revela la relación entre padres e hijos de una forma clara, sin vueltas. En este caso, es un padre súper exigente que ayuda a su hijo a dar lo mejor de sí mismo.

Muchas veces, ese «amor duro» de papá que nos vuelve locos durante la adolescencia, después, cuando nos toca ser padres, lo entendemos. Le agradecemos a papá que haya sido tan duro con nosotros, porque eso nos hizo ser mejores personas.

Si hablamos del amor de mamá sabemos que es importante, y es tan importante como el amor de papá. Mejor dicho: ambos amores son importantísimos en la conformación psicológica del infante.

Pero hay algo que está claro: el amor de papá es distinto, muy distinto del de mamá, precisamente para servir de balance al amor profundo e incondicional de mamá.

¿Y cómo funciona este balance?

El padre, al no tener una vinculación biológica tan fuerte como la que tiene mamá, es padre «por decisión». «Decide» aceptar al hijo, y esta decisión, que está atada a su voluntad será más fuerte en tanto ame a la madre de sus hijos.

Podríamos decir que el amor de papá está en función del amor a su esposa primero, y a través de este amor, el amor a sus hijos. Cuanto más fuerte sea la vinculación entre los esposos, los hijos se verán más beneficiados por el amor de ambos padres entre sí.

Ahora te cuento cuáles son las características del amor del padre varón, y para que veas cómo funciona este balance, te recomiendo leer mi artículo sobre el amor maternal.

El amor de papá y mamá es distinto

Como vimos, el amor paternal depende más de una decisión voluntaria del padre, y por esta característica tendrá unos elementos muy diferentes al amor maternal.

Diferentes no quiere decir necesariamente opuestas, sino que podría acercarse a la noción de complementariedad. El amor de papá y el amor de mamá son necesarios para la salud psicoafectiva del niño.

Exige y alienta

El amor de padre, como vimos, es un amor exigente. No quiere decir que vaya a estar atado exclusivamente a los resultados que el niño obtenga, pero sí una parte importante del amor de padre va a verse retroalimentado por los logros y cumplimientos de su hijo.

El amor de padre alienta al niño a superarse a sí mismo, y a regular sus propios comportamientos para agradar al padre. Es un amor que tiene una mirada vigilante sobre el niño, pero esa mirada vigilante está siempre teñida de confianza, y afianza al niño en su seguridad, en su capacidad de superarse a sí mismo para dar lo mejor de sí.

El amor de mi padre y el de Dios

El amor de padre, este amor exigente y «duro» nos recuerda un poco también al amor de Nuestro Padre que está en el cielo. No por nada Nuestro Señor, cuando quiso mostrar cómo nos ama Dios, lo llamó «Padre Nuestro». Y a veces tenemos esa sensación de que Dios nos «tortura» o nos «persigue», porque su amor es duro.

Cuentan que santa Teresa estaba juntando flores para el altar cuando se cayó y se torció un tobillo. Se le apareció Nuestro Señor y ella le recriminó lo que había pasado, y Jesús le contestó: «Así trato a mis amigos». A lo que la genial santa le contestó: «Con razón tienes tan pocos».

A veces nos parece que Dios nos trata «mal» francamente. Pero nosotros vemos el momento presente, como el adolescente de esta publicidad, mientras que Dios ve el todo, como este hijo cuando crece y puede agradecerle a su padre que haya sido tan «duro» en su amor.

«Todo concurre para el bien de los que aman a Dios»

Y cuando en lugar de lamentarnos por las cosas que nosotros vemos como negativas comenzamos a pensar qué es lo que me quiere enseñar Dios siendo «tan duro» conmigo, entonces nuestra relación con Nuestro Padre del cielo se revoluciona. 

La próxima vez que Dios te ponga a prueba, que te exija más allá de lo que crees que puedes soportar, no preguntes «¿por qué?», pregúntale en oración humilde y sincera: ¿Qué quieres lograr con esta prueba, Señor? ¿Cómo esta dificultad me llevará a amarte más profundamente?

Y te sorprenderás de las respuestas, porque los planes de Dios, que es un papá, son siempre mejores para nosotros. Para vivir siempre unidos a Él en una felicidad eterna.

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6 actitudes que te permitirán afrontar las dificultades con el corazón alegre y lleno de fe

6 actitudes que te permitirán afrontar las dificultades con el corazón alegre y lleno de fe
¿Cómo afrontar y superar las dificultades de la vida?

Sabemos que las actitudes espirituales, así como las actividades de oración, son decisivas para sobrellevar, con la gracia de Dios, estos meses de dolor. Sin embargo, en estos últimos años, hay cada vez más desarrollo científico y psicológico, que aporta herramientas muy prácticas y eficaces para sobrellevar todo mejor.

Hoy vamos a desarrollar seis actitudes que pueden ayudar a darle un «nuevo color» a nuestra rutina diaria. Que para muchos está siendo angustiante, estresante y motivo de muchas tensiones. No solamente a nivel personal, sino en las relaciones conyugales y la vida familiar.

1. Buscar relaciones de amistad «nutritivas»

¿Cómo afrontar y superar las dificultades de la vida?

Un sinfín de estudios científicos, de neurociencias y prácticas terapéuticas, comprueban que uno de los mejores ingredientes para la felicidad y bienestar son las relaciones sociales. El vínculo con amigos levanta la moral y el buen humor.

El quedarse encerrado, y poco a poco preferir la soledad, es camino seguro para la tristeza y depresión. Algunos estudios dicen que una persona que se pasa todo el día sola, sin ningún tipo de contacto con otras personas, es como si se hubiese fumado quince cigarrillos al día. Genera ansiedad, y es motivo para propiciar otras enfermedades.

Entonces, ¿qué hacer para sentirnos más conectados socialmente? Buscar —lo que podríamos llamar— relaciones nutritivas. Así como debemos cuidar nuestra salud (dejando la comida chatarra por ejemplo), debemos aprovechar nuestro tiempo para relaciones que nutran el espíritu.

No existe una fórmula mágica para esto. Así que cada uno debe hacer un honesto examen de conciencia para saber si lo que está haciendo durante el día, ayuda a satisfacer esa necesidad de encuentro con los demás. Con relaciones «nutritivas» y no «chatarras».

Por ejemplo, puede ayudar pasar el tiempo con pequeños grupos de amigos íntimos, aunque para algunos, participar de reuniones con muchas personas resulta mejor. Esto depende de cada uno, pero se puede hacer el esfuerzo por propiciar el encuentro.

Otro medio muy útil es llamar a tu mejor amigo por teléfono, y pasarte un rato largo compartiendo y conversando sobre cosas tuyas. También vale la pena revisar con detenimiento, cómo estás utilizando las redes sociales. No siempre son herramientas que ayudan a la sana relación con los amigos. Esto lo veremos a continuación.

2. Uso correcto de las redes sociales

Suele ser creencia común que, si estamos activos en las redes sociales, eso nos ayuda a estar conectados con los amigos y estar al tanto de las últimas noticias y novedades. Lo que —teóricamente— nos ayudaría a estar animados y con la mente activa, por decirlo de alguna manera.

Sin embargo, los estudios indican que, si estamos en exposición a las redes sociales más de 20 minutos, nuestro estado de ánimo o humor, no varía prácticamente nada. Es casi neutral, y no nos aportan aspectos considerablemente positivos que nos hagan más felices.

Lo que se conoce muy bien, es el fenómeno «FOMO». La necesidad compulsiva que generamos, por querer estar siempre con la última novedad, sabiendo «todo» lo que está sucediendo. Si no es así, entonces caemos en la angustia de no estar al tanto de lo que nuestros amigos están conversando o compartiendo. Es un problema cada vez más frecuente debido al apego que se genera a las redes sociales.

Entonces, ¿cómo utilizar bien las redes sociales? Para que no sea motivo de angustia o ansiedades, en primer lugar: no mientas. No ganas nada al enseñar momentos de tu vida que son algo «artificial», cuando en el fondo sabes que no estás siendo auténtico, y solo buscas aparentar, el único que pierde eres tú.

Por supuesto, cuando nos pasamos un buen rato, y nos fijamos en las fotos o historias ajenas, terminamos sintiéndonos mal. Creemos que la vida de los otros es mucho mejor que la nuestra o que la están pasando mucho mejor que yo.

Y puede que sí, evidentemente otros la estén pasando mucho mejor que tú. Pero esta «fachada de perfección» muchas veces deja de lado la realidad. Nos hace pensar que la vida de otros es felicidad pura, cuando en realidad todos tenemos problemas.

Hay una obsesión cada vez mayor por mostrarse siempre alegre, lo cual, paradójicamente, conduce a la experiencia diametralmente opuesta. Se trata entonces, de usar las redes sociales para tu propio bien, y no dejarse utilizar por ellas. Si quieres compartir algo asegúrate de estar siendo fiel a ti mismo.

3. Nuevos hábitos para la nueva realidad

La experiencia del home office y el home schooling, hizo que las responsabilidades y quehaceres de los padres, así como de los hijos, se mezclaran en los horarios y ambientes de la casa.

El lugar donde vivimos se convirtió en oficina, colegio, universidad, y parque de diversiones. Esto generó y genera mucho estrés, ansiedad y pocos espacios familiares. Al comienzo se pensaba que estar más tiempo en casa, favorecería un contacto más íntimo familiar. Pero con el tiempo, vimos que eso no es necesariamente una consecuencia lógica.

Más bien, la experiencia generalizada, es que ahora tenemos menos tiempo, más responsabilidades y cargas de trabajo. Más horas para acompañar a los hijos en sus tareas de colegio, sin mencionar tener que invertir más trabajo para mantener la casa limpia, preparar las comidas, etc.

¿Cómo solucionar todo esto? Voy a sugerir algunas indicaciones muy concretas, que no necesitan mayor explicación. Primero, establecer una rutina diaria, con horarios fijos. Esto proporciona la sensación de seguridad en lo que se hace.

Segundo, hábitos fijos que nos ayuden a mantener el orden. Esto es fundamental para que la organización de la casa no se vuelva un caos. Tercero, buscar espacios propios para cada necesidad. No mezclar el ambiente de trabajo, con el familiar (aunque suene a misión imposible). No hacer del comedor el espacio «multifuncional», en el que todos hacen todo.

Y finalmente, enfocarse en lo que se está haciendo en ese momento. Es muy común que como estás en tu cuarto y además, sin alguien o una estructura que te ponga límites claros, para no distraerte, termines haciendo varias cosas a la vez. Esto solo hará que vivas disperso, y que no hagas ninguna de las cosas bien. En vez de ser «multitask», esfuérzate por ser «singletask».

4. Prácticas y rutinas cotidianas saludables

Hay dos necesidades básicas o fundamentales. Así debería ser toda la vida, pero ahora de modo especial. Ejercicio y sueño. ¡Ojo! No hablo de ser a partir de ahora, unos «sport – billy», sino de practicar unos 20 o 30 minutos diarios. En Internet existen miles de tutoriales para hacer ejercicios en casa y estoy seguro que sigues a algún entrenador increíble.

Además, el sueño es clave para el descanso personal, para liberar las tensiones, y sobre todo, mantener el equilibrio anímico y mental. Una exigencia demasiado alta en horas, para cumplir objetivos laborales o de estudio, termina pasando factura. Y finalmente, terminas haciendo las cosas más lento y con peor calidad.

Los entendidos recomiendan dormir al menos siete horas. Si estamos bien descansados, el tiempo nos rinde mucho más, y cumpliremos con nuestras responsabilidades de una manera más eficaz.

Ahora, esa disciplina no es fácil. Recomiendo que toda la familia junta se ponga de acuerdo para almorzar y cenar todos juntos, y sin celulares. Junto con eso, aprovecho para decir que vale la pena reservarse espacios para la diversión y esparcimiento para toda la familia.

Juegos de mesa, rompecabezas, o ver películas juntos. Mirar fotos antiguas, y que sea motivo para que los papás cuenten anécdotas de su vida antes de casarse. Esto es definitivamente, una muy buena costumbre. Te propongo estas 12 actividades sencillas. 

5. La gratitud como modo de vida

Muchos psicólogos recomiendan tener un diario en el que se escriba a lo largo del día, tres o cinco cosas por las que te sientas agradecido.

Al comienzo parece una tarea dificilísima, pero poco a poco, te das cuenta que tenemos muchísimas cosas, e infinidades de regalos por los que agradecer.

Simplemente, intenta mantener este hábito por lo menos dos semanas, y verás los cambios en tu estado de ánimo. Sobre todo, esta actitud ante la vida fortalece muchísimo la fuerza de voluntad, que nos ayuda en gran medida a ser más disciplinados.

El agradecimiento ayuda a que las cosas difíciles sean más fáciles de llevar, pues no estás gran parte del tiempo negativo, reclamando y con la «cara larga» por las dificultades que tienes.

6. Vivir la compasión en las tensiones familiares

¿Cómo afrontar y superar las dificultades de la vida?

Es patente para todos cómo han aumentado las tensiones al interior de la familia. Incluso aquellas en que los esposos se llevan bien y mantienen una muy buena relación con los hijos. Están más ajetreados y estresados, puesto que las características de la nueva realidad conllevan una serie de exigencias, no solamente novedosas, sino bastante más difíciles de cumplir.

Vivir la compasión nos lleva a querer lo bueno y mejor para el otro. Mirar a la otra persona como un sujeto de mi amor, alguien que debo amar y por quien debo preocuparme. No frustrarme si este o aquél familiar no hace lo que me gustaría, sino pensar cómo puedo hacer para ayudarlo en esa determinada dificultad.

Al final, ayudarlo a él, significa también ayudarme a mí mismo. Ambos vivimos juntos, y ambos somos responsables del hogar. Más vale el amor, que la amargura y toda suerte de negativismo. A nadie le gusta vivir con alguien que está todo el tiempo reclamando y quejándose de todo y por todo.

La primera persona, por quien debes empezar a vivir la compasión, es contigo mismo. Solemos ser bastante impacientes con nosotros mismos. Vivimos una constante exigencia, e incluso, no nos perdonamos si cometemos algún error o no hacemos las cosas como nos gustaría. Debemos saber querernos y perdonarnos.

Espero que estos consejos te ayuden realmente a que puedas tener días más llevaderos y te permitan un día a día más alegre con tus familiares. Si conoces o practicas algún medio que no hemos compartido en este artículo, anímate a compartirlo en los comentarios.

Estamos aquí para ayudarnos entre nosotros. ¡Que Dios los bendiga, y la Virgen nos proteja a todos!

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«¿Por qué me amas?». La pregunta más temida y a la vez amada por las parejas

«¿Por qué me amas?». La pregunta más temida y a la vez amada por las parejas
¿Cómo saber si mi pareja me ama? Un video genial

¿Por qué me amas? Esta es una de esas preguntas que nos dejan boquiabiertos. No sabemos qué decir, por dónde empezar, pensamos ¿estás de broma?, ¿de qué hablas?, ¿cómo que por qué te amo? Saltan al paladar frases sin sabor como: te amo porque sí, porque eres mi novia, porque somos esposos, ¿a qué viene tanto rollo?

Casi siempre damos las cosas por hecho, y este tipo de preguntas pueden ponernos un poco tensos. Este es un interrogante muy valioso para ambos, pero que debe hacerse en el lugar adecuado. No se la hagas a tu novia cuando están en un bar, cuando él se está duchando y tú te estás cepillando los dientes, o cuando van juntos a hacer compras.

Si quieres hacer esta pregunta, hazla cuando estén solos y en un momento en que sepas que no tendrán interrupciones. La pregunta puede asustar un poco, y tal vez ahora estés pensando, ¿yo qué diría?

Encontré este video genial de The School of Life y me pareció perfecto para compartir en pareja. Muchas veces guardamos tanto en nuestro interior y no encontramos cómo darle forma a nuestros pensamientos o palabras.

Este puede ser un recurso para reflexionar en su relación y en el motivo por el que se aman y están juntos.

*Puedes activar los subtítulos en español en la parte inferior derecha.

No basta con ser admirado

Hay algo más profundo cuando hablamos de amor. Si tu pareja te hace esta pregunta no te apresures a asumir que lo hace porque duda de ti o del amor que le brindas. Es muy lindo escuchar qué hay en el corazón de la persona que amamos, muy pocas veces nos damos este tipo de espacios como pareja.

La rutina nos absorbe, el trabajo, las reuniones, los niños, las tareas de la casa. En medio de tantas cosas no nos dedicamos tiempo solo para «nosotros». Y no hablo del plan de ir al cine o ir a cenar, sino de hablar de lo que ambos sentimos en un ambiente tranquilo.

Las mujeres tendemos a estar más abiertas a este tipo de conversaciones, mientras que los hombres casi siempre evitan estas «charlas serias». Pero es normal, gracias a Dios somos diferentes y a la vez complementarios. Este interrogante puede significar una gran oportunidad para que ambos se sientan afortunados de ser quienes son y de estar en donde están.

No basta con ser admirado, hay que esforzarnos un poquito más. Contarle a nuestra pareja con detalle qué es lo que amamos de ella, qué es eso que adoramos y nos hace sentir que es nuestro lugar seguro.

Ámense en sus momentos de fragilidad

Pensar que en las relaciones todo es amor, palabras lindas, flores, besitos y sonrisas, es un error. Todo esto puede existir claro, (y debe existir). Pero creo que el amor se fortalece aún más cuando esa otra persona nos ve «rotos».

Cuando nuestro pareja se enfrenta a una faceta que no es muy común en nosotros y decide quedarse, tratarnos con generosidad y cariño. Algo cambia, algo en el corazón tuyo y de tu novio o esposo se transforma.

Es como si nos hiciéramos chiquitos, de pronto esa mirada segura que siempre nos caracterizó se llena de miedo. La sonrisa que tanto nos encanta del otro, se quiebra. El gesto firme se hace añicos, el semblante tranquilo se oscurece, y estamos casi desnudos ante el ser al que decidimos amar. ¿Qué hará, saldrá corriendo o se quedará?

Estamos llenos de miedo, de frustraciones, tal vez fuimos humillados, tal vez nos sentimos perdidos. Y no hay nada más lindo que saber que lo podemos ser todo, junto a él o ella. Que no tenemos que ocultar nada, ni fingir, ni avergonzarnos, ni pedir perdón por sentirnos tristes.

De pronto descubrimos que el dolor nos une como nunca. Que en medio de esa adversidad nuestro amor se ha fortalecido, que podemos llorar a mares en sus brazos y que aunque todo esté al revés, sabemos que encontraremos consuelo.

¿Hasta qué punto nos conocemos?

Hay algo hermoso en reconocernos frágiles y vulnerables, me gusta mucho la palabra «frágil». Me recuerda que somos tan poco y a la vez tanto. Si hablamos de conocer a nuestra pareja hay que saber que no viene con manual.

Cuando conoces a alguien no te dice: «Oye antes de cualquier cosa, léete este manual. Dice cómo soy, qué me gusta y qué no. Y si vas a la página 180, sección 24 vas a encontrar todos mis defectos y miedos. Cuando te lo leas completo me llamas a ver si seguimos».

Conocernos es un proceso de ¡toda la vida! Es cierto que el noviazgo está hecho para que ambos sepamos si somos compatibles y afines en lo más importante. Pero cada etapa que compartimos juntos es como un nuevo libro. Cuando empezamos a vivir juntos nos damos cuenta de otro millón de cosas que no sabíamos de nuestra pareja.

De pronto él se da cuenta que ella no dejas la boca quieta cuando estás nerviosa, o que él se muerde las uñas cuando está angustiado. Que ella no puede dejar los pies quietos en la cama o que él no puede disimular cuando algo le molesta por ese gesto que hace en la cara y que solo tú conoces.

Estas son cosas que se pasan por alto todo el tiempo. Pero que si son descubiertas por la otra persona cobran otro valor.

Queremos (y necesitamos) ser nosotros mismos

Que nuestro niño interior no espante a nuestra pareja en los momentos en que nos sentimos más frágiles. Me encantó esa frase del video que decía: «Amo al niño triste que ocasionalmente veo en ti debajo de tu ingenioso día de adulto».

Si no podemos ser nosotros mismos con la persona que amamos ¿entonces con quién? Si no te sientes libre y confiado de decir o comportarte como quieres con tu pareja, estás en el lugar equivocado.

Es muy triste o más bien confuso, ver a esas parejas que dicen: «Aquí no, no hago eso delante de él… no hago ese tipo de chistes cuando estamos juntos. No bailo así si estoy con él, no me visto así si él me ve, no como eso si estoy con él». ¡Qué mal! ¿Por qué no eres tú estando con la persona que dices amar?

Si estamos en una relación de noviazgo o si estamos casados, debemos sentirnos libres, completamente libres de ser nosotros mismos. Con nuestras bobadas, nuestros chistes flojos, nuestros malos bailes, nuestro desconocimiento. Hay tanto que podemos aprender el uno del otro si nos abrimos con humildad.

¿Dónde está el epicentro de tu amor?

Simpatía, protección y tranquilidad. Estas tres palabras eran mencionadas en el video, y deben estar presentes en nuestra relación. Piensa en este momento qué emociones te despierta pensar en tu pareja. ¿Te llenas de angustia, miedo, desilusión? o por el contrario ¿sientes paz, alivio, serenidad, seguridad?

Mi prometido por ejemplo, es mi lugar seguro, mi lugar favorito. Aunque tengamos mil problemas o discusiones, sé que lo seguiré amando y que a su lado voy a estar bien. Sé que aunque nos caigamos, nos vamos a poder levantar juntos de nuevo.

Puede que cuando te pregunten qué es lo que más te gusta de él o de ella, tu tengas una lista tipo: es alegre, me hace reír todo el tiempo, es detallista, me escucha etc. Pero qué lindo es guardar como un tesoro solo de nosotros (tuyo y mío como pareja), esas pequeñas cosas que amamos del otro.

«Necesitamos darnos el tiempo para rastrear nuestro entusiasmo hasta sus fuentes auténticas, recordando que el amor puede acumularse con especial intensidad, en los más vulnerables e improbablemente pequeños rincones del yo».

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Película apostólica recomendada: «La Misión»

Película apostólica recomendada: «La Misión»
«La Misión» (1986) película completa aquí + enseñanzas

«La Misión» es una película de 1986 que narra la historia de unos misioneros jesuitas entre los guaraníes, en el siglo XVIII. Ganadora de la Palma de Oro en Cannes, en 1995 fue considerada por el Vaticano como una de las mejores películas de la historia sobre religión. Hoy, casi 35 años después de su producción, sigue impactando por su historia, música y el poderoso mensaje que transmite.

Teniendo como telón de fondo el «Tratado de Madrid» de 1750, por el cual muchos territorios españoles en Sudamérica pasaron a la corona portuguesa, «La misión» narra el abnegado trabajo de evangelización y promoción humana que realizaron los misioneros españoles.

Así como los efectos de la política y codicia de los poderes civiles interesados solo en ganancia y poder, con lamentables consecuencias para la población nativa y su evangelización. ¡Es un clásico imperdible!

Luego de que vean el trailer, quisiera compartirles cinco reflexiones a las que llegué luego de volver a ver esta gran película.

1. Una de las mejores representaciones del perdón en una película

La conversión de Rodrigo Mendoza, luego de haber matado a su hermano, ofrece una preciosa y conmovedora catequesis sobre la penitencia y la libertad que ofrece el perdón.

Arrastrando el pesado fardo de su armadura e instrumentos de guerra, símbolo del odio y el daño realizado en su vida pasada, busca la redención como parte de la expedición misionera de los padres jesuitas. En una escena de hondo simbolismo es finalmente liberado de su carga y del peso que arrastra física y espiritualmente.

Quizás lo alcanza y acepta cuando ha comprendido que el perdón no se lo gana uno mismo, sino que se recibe gratuito de otro. Y entonces estalla en un llanto liberador y conmovedor, fundiéndose en un abrazo con aquellos a quienes había dañado.

2. El poder evangelizador de la música

Ennio Morricone, el genial compositor italiano, siempre consideró la música que creó para esta película uno de sus mayores logros. Escuchar la banda sonora de esta película, en particular el tema principal «El oboe de Gabriel», así como el «Ave María guaraní», es una experiencia de gozo y paz.

Acompaña de modo perfecto una idea que está particularmente presente en la película, que es el gran instrumento evangelizador que fue la música durante la evangelización del continente americano.

3. La vida heroica de los misioneros

Sin duda los misioneros españoles en los siglos XVI y XVII que evangelizaron el continente americano, escribieron algunas de las páginas más bellas en la historia del anuncio de la fe.

Abandonando su tierra natal, sabiendo que quizás nunca regresarían, enfrentando la muerte y las dificultades, entregaron su vida al servicio de estos pueblos que aún no conocían la fe.

Hay una escena muy especial en la que el padre Gabriel, quizás esperando ser martirizado como lo habían sido tantos misioneros antes que él, saca su oboe para entonar un canto y lograr un primer contacto con los indígenas, la escena es simplemente sobrecogedora.

Con dedos temblorosos, pensando en una muerte inminente mientras lo apuntan con flechas y lanzas, logra con esas notas transmitir el amor a Dios y al prójimo que lo llevan a esas tierras lejanas. La belleza y dulzura de su música calma el rechazo y abre la puerta para el encuentro de dos mundos.

4. El sentido de la oración

La escena final es realmente impactante. En medio del ataque de las fuerzas portuguesas a la misión, el padre Gabriel celebra la misa y saca en procesión el Santísimo Sacramento.

Desde una mirada puramente humana resulta una acción absurda. Desde los ojos de la fe, sin embargo, cobra todo el sentido del mundo. Dios vence sobre el mal y sobre la muerte, y su presencia en la Eucaristía, que evoca también el sacrificio del Señor en la cruz, nos recuerda precisamente eso.

Donde los ojos humanos solo ven fracaso, con Dios hay victoria. Como lo ha testimoniado cada mártir que con su sangre ha sido semilla de vida eterna y de nuevos cristianos.

5. Una mirada a la historia

Aunque sin duda ocurrió en más de una ocasión, en la película el papel que representa la jerarquía eclesiástica en este país, aliándose por presiones y cálculos políticos a los intereses de poder y económicos del reino portugués, no es representativo de lo que ocurrió siempre durante la evangelización de América Latina.

Basta recordar obispos como Santo Toribio de Mogrovejo, y tantos otros cuyo interés fue evangelizar y al mismo tiempo elevar las condiciones de vida de los pueblos indígenas y defenderlos de la codicia.

Aun así, «La Misión» resalta un aspecto hermoso de la labor de la Iglesia al servicio de los pueblos, con una conciencia clara del mensaje salvador a cuyo servicio se entrega y que llevó a tantos corazones generosos a darlo todo.

Puedes ver la película completa aquí, y si ya viste este clásico, ¡déjanos saber en los comentarios qué fue lo que más te gustó!

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Lo que me enseñó Dios al permitirme acompañar a uno de mis pacientes en sus últimos días

Lo que me enseñó Dios al permitirme acompañar a uno de mis pacientes en sus últimos días
Cómo afrontar la muerte: testimonio de un médico

Afrontar la muerte nunca es fácil. Esta semana he tenido uno de los momentos más dolorosos en mi práctica de los cuidados paliativos. Ciertamente estos pocos años me han puesto ante muchos momentos de sufrimiento. Sin embargo, he podido ver también que este dolor en algo se puede ayudar a menguar.

Lo que sucedió es haber tenido dos pacientes muy jóvenes, uno de 20 años y otra de 30 en la etapa final de sus vidas y que fallecieron esta semana. Aunque ya sabía que pronto morirían por lo avanzadas de sus enfermedades sin cura, su muerte se dio de manera muy rápida y generando mucho dolor para ellos y sus familias. No se sentían preparados para que les llegara este momento (aunque creo que nadie lo está).

De manera especial me marcó el muchacho de 20 años. Al llegar a visitarlo una mañana estaba en una crisis de pánico y con dificultad me logró decir que «sentía que se estaba yendo», y que tenía mucho miedo. Estuve ahí para intentar tranquilizarlo, para darle compañía a él y a su familia. Con ayuda de un poco de sedante pudo estar dormido y poco después falleció.

La cercanía con la muerte

Cómo afrontar la muerte: testimonio de un médico

Sus palabras me tocaron profundamente y me han cuestionado. Días atrás lo veía con ilusión de mejorarse, sin aceptar que no hubiera un tratamiento para él. Se sentía aún con muchas ganas de alcanzar sus proyectos y no se quería ver derrotado.

En varias ocasiones intenté conversar acerca de su realidad de enfermedad y la importancia de prepararse para lo que pudiera llegar. Me escuchaba, más no era muy abierto. Se le veía triste y decaído, resignado. Fueron pocos días con él, pero creo que le di lo mejor que pude.

Era difícil tener un joven ante mí en esas condiciones, estoy acostumbrado a estar con jóvenes enérgicos, apasionados, con mucha fuerza. Fue triste ver cómo muchas de sus ilusiones y esperanzas se iban apagando poco a poco.

Pensaba además en todos los jóvenes que acompaño día a día en mi apostolado, que viven con estas mismas esperanzas, estas expectativas. Teniendo muchas oportunidades aún, con salud y con fuerzas, pero a veces no aprovechando esa vida.

Es la paradoja, por un lado aquel que tiene pocos días de vida desea vivir con mayor ilusión. Y aquellos que tienen toda una vida por delante, la desaprovechan o no la viven auténticamente.

Así se valió Dios de esta experiencia dolorosa para enseñarme algo

Me he cuestionado mucho estos días sobre lo que estas muertes de estos jóvenes me enseñan y de cómo Dios se valió de esto para educarme y alentarme en mi vocación y apostolado.

Me pregunto especialmente por la relación que tiene por un lado el sentirme llamado tan intensamente a atender a personas en sus últimos momentos de vida y aliviar su sufrimiento. Y por otro lado la inquietud de acompañar a tantos jóvenes para que puedan encontrarse con el Señor y encontrar con Él respuestas para su vida.

Me pregunto ¿qué relación tienen estos dos apostolados que a veces parecieran tan distintos? Hablando con un compañero, me dijo algo que me conmovió mucho y ante lo cual estoy reflexionando: «Bienaventurada tu alma, que puede ver lo que la muerte tiene para decirle a la vida, la vida de unos jóvenes que sin luz viven como muertos».

Y creo que tiene razón, las lecciones que voy aprendiendo en el momento de la muerte son luces para la vida, para la mía y para la de otros. Es lo que tantas veces menciona la Sagrada Escritura, el ejercicio espiritual de reflexionar en la muerte para encontrar respuestas y luces para la propia existencia.

La esperanza de la vida eterna

Cómo afrontar la muerte: testimonio de un médico

El fruto que el Señor me regala de estos días de dolor es el deseo de seguir llevando esperanza. Aunque me quedó muy grabada con inmenso dolor, la imagen del rostro temeroso de mi paciente ante la inminencia de su muerte, ha movido en mí el deseo ardiente de seguir promoviendo la luz y la paz que solo Jesús puede ofrecer.

Mostrarle a los jóvenes que Jesús es aquel en quien obtienen todas las respuestas que sus corazones anhelan. Que Él es el amigo que no falla y que vale la pena entregarle la vida. Solo en Él hay vida en abundancia.

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«Salve Regina». La más hermosa canción para suplicar la intercesión de María

«Salve Regina». La más hermosa canción para suplicar la intercesión de María

La tradición nos enseña que el mundo se encontraba en tinieblas hasta el nacimiento de la Virgen María. Su llegada a este mundo es respuesta a las promesas de Dios y su amor infinito, que inmediatamente después de la caída, nos muestra un camino de redención, de vuelta a Él y a su misericordia.

María es esa puerta que deja entrar la luz que todo lo ilumina, la luz de Cristo. Numerosos himnos y oraciones han sido (y aún son) escritos para alabar la obra de Dios en nuestra santa Madre y venerarla desde el inicio del cristianismo.

Entre la muchas oraciones y alabanzas que existen hoy he querido escoger la «Salve Regina». La elegí porque es una oración que nos acompaña siempre. Culmina nuestros días en la liturgia de las horas, completa el rosario y es nuestra oración de súplica frecuente y que desde niños aprendemos.

Es una oración tan especial e intensa, pero pareciera que la hemos repetido tanto que sus estrofas nos hubieran dejado de hablar. Es por eso que como recurso les dejamos esta hermosa versión de la Salve, hecha por «Canto Católico».

Una canción hermosa que nos permitirá siempre unirnos a María. Ojalá puedas disfrutar de ella en silencio, en un espacio donde nadie te interrumpa o en tu momento de oración. 

La historia de esta canción a la Virgen María

La historia atribuye esta hermosa oración a la autoría de Hermann von Reichenau (1054) o Hermann Contractus (Hermann el contrahecho), un monje benedictino que sufría de grandes discapacidades físicas, pero de una inteligencia y dones muy grandes.

«Salve Regina» brota de alguien que conocía el dolor físico y espiritual de cerca. Alguien muy consciente de su condición frágil y necesitada de la misericordia de Dios. En unas breves frases nos deja una oración para toda la vida y que perdurará en el tiempo:

«Dios te salve, reina y madre de misericordia

Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve.

A ti clamamos los desterrados hijos de Eva.

A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora, abogada nuestra,

vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;

y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.

Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.

Para que nos hagamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén»

Es impresionante cómo esta oración aunque tenga tantísimos siglos de historia nos permita hablar con tal vigencia e intensidad a nuestra Madre. «Salve Regina» es una oración de súplica, tan necesaria.

Cuántas veces olvidamos lo mucho que necesitamos suplicar por la intercesión de María. Nuestro paso por este mundo ciertamente es atravesar un valle de lágrimas. Y quién mejor que aquella que libremente nos adoptó al pie de la cruz para interceder por nosotros, sus hijos.

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«Hoy, no mañana, hoy tenemos que cuidar la creación». Un llamado del papa Francisco

«Hoy, no mañana, hoy tenemos que cuidar la creación». Un llamado del papa Francisco
Acciones para ayudar al medio ambiente según el papa

Cuidar del medio ambiente… un tema recurrente pero al que no le ponemos mucha atención para ser sinceros. Los alarmantes titulares en las noticias no son suficientes, los documentales, películas e investigaciones, nos impactan por un momento, pero luego todo pasa.

Volvemos cada uno a lo nuestro, después de las caras de sorpresa, las lamentaciones o las quejas, regresamos a la rutina sin que nada cambie. «Recemos para que los bienes del planeta no sean saqueados, sino que se compartan de manera justa y respetuosa». Con esta frase inicia el video del papa Francisco que te compartimos hoy.

Qué urgente es entender que la responsabilidad no es de unos, sino de todos. Que la «deuda ecológica» la pagarán nuestros hijos y que este es el único lugar que se nos ha dado como hogar. Aunque el hombre esté planeando irse a vivir a Marte, la Tierra es donde estamos ahora, y debemos velar por su cuidado.

El tiempo es hoy, no mañana

Tal como lo dice el papa Francisco, el momento de actuar es ahora. Y hay que empezar desde casa, hay muchas actividades sencillas que podemos hacer en favor de la creación. Es necesario que este tema sea discutido en el hogar, en los colegios, las universidades, el trabajo y la comunidad donde vivimos.

La carga se puede aminorar cuando decidimos trabajar en equipo y el impacto puede ser aún más fuerte si todos ponemos de nuestra parte. Es muy triste ver cómo el hombre a través del tiempo se ha encargado de explotar los recursos pensando en que nunca acabarán.

El egoísmo y la avaricia nos ha llevado a nuestra propia destrucción, a talar bosques enteros, a destruir reservas naturales, a contaminar el mar, derrumbar montañas, y luego ingenuamente a preguntarnos, ¿qué ha pasado?, ¿por qué estamos así?

La creación como regalo de Dios

Que estas palabras del papa Francisco sean un despertar para que nos hagamos conscientes hoy y no mañana, de que debemos actuar.

De que son nuestros hijos, los que tendrán que luchar con esta deuda con la creación, y de que podemos empezar por casa, recordando que ha sido Dios quien nos ha dado este regalo y hemos sido nosotros quienes hemos abusado.

Hay pequeños gestos que pueden tener impacto, reciclar en el hogar, apostar por marcas que sean amigables con el planeta. Enseñarle a los más pequeños el valor de la tierra, recordarles de dónde salen los alimentos que tienen cada noche en su mesa.

Crear pequeños grupos de consciencia ambiental dentro de nuestro propio hogar, con nuestros vecinos o amigos. ¡Dios nos lo ha dado todo! Esta infografía podría ayudarte a conocer algunos datos y a compartir información valiosa con otros.

Déjanos saber en los comentarios qué opinas sobre este tema del medio ambiente, si tienes alguna iniciativa anímate a compartirla con nosotros.

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Película recomendada: «La Sociedad de los Poetas Muertos»

Película recomendada: «La Sociedad de los Poetas Muertos»
3 lecciones de vida de la película «La Sociedad de los Poetas Muertos»

Cuando se hace una lista de las películas del ya difunto actor Robin Williams seguramente una de las primeras en aparecer va a ser «Dead Poets Society» (La Sociedad de los Poetas Muertos), es un clásico sin lugar a discusión.

La historia es simple: Johhn Keating (Robin Williams) es un profesor de literatura, que a través de la poesía, inspira a sus alumnos de la prestigiosa preparatoria Welton a que piensen con su propia cabeza y no con los criterios que el mundo les impone.

Esto lleva a los jóvenes a hacer cosas que nunca en su vida habían considerado hacer. Si bien la película es de 1989, me parece que tiene unos elementos muy actuales que sirven para ilustrar una realidad que sigue vigente hasta el día de hoy.

1. El «pseudo» cristianismo vs el profesor John Keating

La preparatoria Welton y sus profesores rígidos atados a la tradición de la institución son los que personifican lo que se conoce como «pseudo» cristianismo. Según estos docentes y las normas de la escuela, la vida debe de ser un constante mirar hacia el futuro, olvidándose del presente y proyectando todas nuestras acciones hacia el mañana. Matarse estudiando y renunciar a la vida hoy, para mañana ser un profesional.

Este «pseudo» cristianismo sostiene que es necesario sufrir hoy, para ser consolados luego en el cielo. Bueno, eso no es lo que estamos llamados a vivir. Es el personaje de Williams quien da la clave en la película para vivir como verdaderos cristianos: «Carpe Diem». 

El profesor Keating, ya desde la primera clase, les da la pauta para que despierten de ese estado de zombies en el que la escuela y sus profesores los han educado. Nosotros a veces también caemos en ese estado, dándole sentido a nuestra vida porque mañana «vamos a estar en el cielo». Cuando el paraíso ha de vivirse en el presente, hay que recordar que es posible la felicidad en la tierra.

En el cielo va a ser más plena, pero hoy podemos ser felices. San Pablo dice: «Estad alegres en el Señor, os lo repito, estad alegres». Dios está con nosotros hoy aquí y ahora, es posible ser felices en Él.

2. El conformismo: la dificultad de mantener las creencias ante otros

poetas

La escena que retrata esto en la película es excelente. Keating le dice a tres de sus alumnos que comiencen a caminar en fila alrededor del patio. Cada uno comienza con su propio paso y velocidad, y de repente los tres comienzan a caminar al unísono formando un ritmo que le permite al resto de la clase comenzar a aplaudir a la par de los zapateos de la marcha.

Es ahí cuando el profesor los frena y le dice: «No los hice pasar al frente para que hagan el ridículo, sino para ilustrar el concepto del conformismo: la dificultad de mantener sus propias creencias ante otros. Aquel que piense: Yo no hubiera cambiado mi manera de caminar, pregúntese qué hacía aplaudiendo. Todos necesitamos que nos acepten. Deben fiarse de sus creencias, de su originalidad aunque otros crean que son raras o poco populares y aunque el rebaño diga «muy mal»».

Hoy en día es bien difícil mantenerse firme con lo que se cree. Vivimos en una sociedad que nos vive empujando a aceptar cosas que no compartimos, que no consideramos correctas. Es ahí cuando tenemos que defender nuestra postura aunque sea «rara o poco popular».

Ser cristiano va a significar, más de una vez, ser un signo de contradicción. «Dos caminos divergían en un bosque y yo tomé el menos transitado. Y eso lo cambió todo», les enseñó el profesor Keating.

«Ustedes, jóvenes, sean los primeros: ¡vayan contra la corriente y tengan el orgullo de ir justamente contra la corriente! ¡Adelante! ¡Sean valientes y vayan contra la corriente y estén orgullosos de hacerlo! ¿Vos que pensás hacer?» (Papa Francisco).

3. Sacarle jugo a la vida no significa ahogarse en él

sociedad

Después de darles algunas lecciones de cómo deben vivir, Keating advierte a los jóvenes que aprovechar el día no significa que puedo hacer lo que se me plazca. «Usted nos dijo que le saquemos el jugo a la vida», se queja un alumno. «Sí, pero no que te ahogues con él», responde el profesor.

En la vida hay que saber cuándo y en qué lugar va cada cosa. Sacarle jugo a la vida, significa dar sentido a sus acciones, dar lo mejor de sí mismo y ser auténtico.

En un momento el personaje de Williams dice: «Si la historia de la humanidad fuera una poesía, ¿cuál sería tu verso?». Nosotros nos podemos preguntar: ¿qué diría la historia de mí?, ¿cuál fue mi aporte en la historia de la humanidad? «Pero yo desde mi lugar no puedo hacer nada, no soy nadie», me puedes decir.

El profesor Keating responde por mí: «Las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo». Quizás no todo el mundo, pero sí el mundo de quienes te rodean o el tuyo mismo. Cada uno tiene su propio verso para aportar a la gran poesía de la humanidad, no me parece justo que te lo guardes.

«Pero, ¿puedo cuidar de mí mismo?», pregunta uno de los alumnos de Welton a su compañero de cuarto. «¡No!» Le responde su amigo. No estamos hechos solo para nosotros. Estamos hechos, también para los demás.

No olvidemos que en la lucha por estos sueños e ideales existe la frustración. Es decir, las cosas no siempre van a ser como nosotros queremos o como las soñamos. Tenemos que estar preparados para el fracaso.

¡Ojo! este fracaso no significa que todo esté perdido y que no haya esperanza, siempre hay caminos de solución. Esa fue la lección que le faltó aprender a Neil, uno de los personajes de la película. Como bien dice el profesor: «Hay un momento para el valor y otro para la prudencia y el que es inteligente los distingue».

Si ya viste «La Sociedad de los Poetas Muertos» cuéntanos qué opinas, qué fue lo que más te gustó, qué lección te dio o cuál fue tu parte favorita.

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Hoy el Señor nos enseña a corregir a los demás desde el amor (comentario al Evangelio)

Hoy el Señor nos enseña a corregir a los demás desde el amor (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Mateo 18,15-20:

«En aquel tiempo, Jesús dijo a los discípulos: «Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano. Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. »Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

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«Ser el hermano menor trae sus ventajas». Un video para confesar que los amamos en secreto

«Ser el hermano menor trae sus ventajas». Un video para confesar que los amamos en secreto

Hoy se celebra el día internacional del hermano. Qué agradable que podamos celebrar el valor incalculable de la hermandad, compartir los mismos lazos, los mismo padres, los mismo recuerdos y hasta la misma ropa. La familia es algo insustituible.

Este divertido video, de Fred Lammie (genial en sus animaciones), tiene unos años ya, pero desarrolla un tema siempre vigente mientras existan los hermanos: la aventura de ser el hermano menor.

Se me ocurre que puede ser un excelente recurso tanto para una escuela de padres como también para entender un poco más la historia familiar propia.

Yo soy la mayor de tres hermanos y puedo dar fe de cómo el menor se abre camino y reclama su lugar con todas sus fuerzas. Tengo tres hijos, y puedo notar también esa personalidad y fortaleza que nacen de ser el «más pequeño».

Las generalizaciones son algunas veces inoportunas, cada ser humano, cada familia y sus dinámicas son únicas. Pero nuestra humanidad y nuestros comportamientos tienen similitudes no en algunos, sino en varios aspectos que nos enriquecen y nos permiten actuar con mayor sabiduría y mayor preocupación por los demás.

Ser el menor tiene una característica muy especial

Podría decir que incluye una pedagogía propia para toda la familia. En el lugar donde vivo se hace referencia al hermano menor como «el corregido y el aumentado». Aquel que heredó lo bueno, pero además «masterizó» lo no tan bueno.

El menor aprende de la experiencia de los hermanos mayores más que cualquiera. Los padres tienen más experiencia como padres y por lo mismo tienen un estilo de crianza tal vez distinto al de sus hermanos, con más seguridad, con mayor experiencia, en fin.

Crecen mirando a todo el mundo hacia arriba

Ser el menor podría significar efectivamente todo lo que el video con humor nos relata. Pero también podría significar crecer mirando a todo el mundo hacia arriba. Tal vez bajo la sombra de los logros y el camino trazado por los mayores.

Las comparaciones suelen aparecer, así los padres hayan hecho el esfuerzo por no compararlos, la referencia está presente. Muchas veces al menor de los hermanos se le suele dejar de lado, incluso sin intención.

Por un lado esto podría fortalecerlo, ya que va a depender de sus propias habilidades para abrirse camino, pero por otro lado podría afectar en su autovaloración. Es decir en el valor que percibe sobre sí mismo.

Dar un espacio para cada hijo es importante

Conocer a cada uno de ellos implica no solo el tener un espacio para cada uno, más importante prestar la atención requerida por cada uno. Esto implica darse el tiempo de conocer a nuestros hijos. Sus fortalezas, sus dones, sus debilidades, para poder dar a cada uno lo que necesita.

Ser padre no es simplemente ocuparse de las necesidades básicas de nuestros niños. Ser padres significa formar seres humanos, ser colaboradores de la acción creadora de Dios.

El hijo menor y el rol de los padres

¿Qué tiene que ver un tema tan divertido como el que nos presenta el video, con la seriedad de ser padres? Pues mucho. Entender incluso el orden que ocupa cada hijo en la familia forma parte de ese conocimiento delicado, cercano, comprometido, amoroso, que cada padre tiene que tener con sus hijos.

No se cria en masa, se cria personalmente, uno a uno, de cerca. Así se fomenta el amor familiar, el amor entre hermanos, cada uno amado en una manera distinta. Ser el hermano menor es grandioso, pero también ser el hermano segundo, el del medio, el primero. «…no siempre somos conscientes, pero ¡es la propia familia la que introduce la fraternidad en el mundo!» (Papa Francisco).

Si eres el hermano menor déjanos saber en los comentarios cómo te sientes, ¿te identificaste con el video?, ¿te alegra ser el menor?, ¿qué es lo más difícil de serlo? ¡Cuéntanos!

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«Quiero estar más cerca de Dios». 3 claves para llevar una vida más eucarística

«Quiero estar más cerca de Dios». 3 claves para llevar una vida más eucarística
¿Qué es la Eucaristía como sacramento?

¿Cómo puedo sentirme más cerca de Dios, ¿cómo mejorar mi relación con Él?, ¿cómo sentirlo de verdad? Estas son preguntas que a veces surgen en medio de nuestra rutina, cuando pasamos por un momento difícil o cuando nos sentimos sumergidos en un desierto espiritual.

Puede que tratemos de tener una relación más estrecha con Él, pero sintamos que nuestros esfuerzos no dan un verdadero fruto. Por eso hemos querido compartir contigo tres claves que te ayudarán a llevar una vida más eucarística.

Una en la que el amor de Dios que inunda nuestros corazones cada vez que comulgamos, sea el espejo de la misericordia del Señor.

1. Estar hambriento de Dios

¿Qué es la Eucaristía como sacramento?

Descubrirnos necesitados y cultivar la humildad son dos actitudes que hacen que tengamos hambre y sed de Dios. De este modo vamos a buscar a Dios con deseo y a querer alimentarnos del Señor.

La persona que no se descubre hambrienta no va a buscar el alimento espiritual, la Eucaristía le parece aburrida y monótona. Pero cuando estamos hambrientos de Dios, vamos con gozo a recibirlo, sabiendo que necesitamos alimentarnos de Alguien que es más que nosotros.

Si leemos los Evangelios, vemos que las personas a las que Dios les mostraba mayor cariño y cercanía, eran los niños, las viudas, los pecadores y los enfermos, ¿que tenían todos en común? Eran personas necesitadas que buscaban a Jesús y Él les daba todas sus bendiciones, simplemente porque se dejaban amar y tenían el corazón abierto.

Por otro lado, Jesús fue duro con los fariseos porque se creían tan buenos por sí mismos que el amor de Dios se resbalaba por su soberbia y se volvieron impermeables a su Dios. Jesús dijo: «Bienaventurados los pobres de Espíritu, los que se sienten hambrientos y necesitados, porque de ellos es el Reino de Dios».

¡Qué hermoso es poder repasar las Bienaventuranzas! Si tenemos hambre de Dios vamos a abrirle el corazón a la Eucaristía, vamos a dejar que el permee y transforme toda nuestra existencia.

2. Ser agradecidos

Participar de la Eucaristía nos ayuda a ser más agradecidos en la vida. La gratitud a Dios conduce al amor a Dios, estas dos actitudes están íntimamente unidas. Hay muchas maneras de agradecer a Dios y entre todas esas, la más grande y más elevada, la que Jesús nos dejó es justamente la Eucaristía.

«Eucaristía» es una palabra griega que significa «acción de gracias». Dios quiere que le demos gracias porque sabe que si somos agradecidos, también seremos fieles a Él. 

Todos recordamos ese pasaje bíblico en el que Jesús cura a diez leprosos y solo uno regresa a dar gracias, ¿y qué sucede? Jesús alaba a esta persona. El que está agradecido sabe que ha recibido un don gratuito y un regalo por amor.

A ti y a mí, Dios nos ha colmado de bendiciones, de regalos inmerecidos y de un amor que no conoce límites. ¿Ya diste gracias hoy por todo lo que te ha dado?

3. Practicar la caridad

¿Qué es la Eucaristía como sacramento?

Uno de los efectos fundamentales de la Eucaristía en nosotros es que nos hace vivir en común unión con Dios y con nuestros hermanos.

Vivir la caridad, el amor y la misericordia es el signo visible de que la Eucaristía está surtiendo efecto en nosotros, que nos está transformando. El pan de vida tiene que llevarnos a vivir la caridad fraterna, a vivir en comunión, a preocuparnos por los otros.

San Pablo reprendió a los cristianos de Corinto que se reunían a celebrar la Eucaristía en medio de riñas, porque la Eucaristía es un signo de nuestra unidad como un cuerpo. Si vas a presentar tu ofrenda en el altar, primero reconcíliate con tu hermano.

En el Padre Nuestro decimos: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden», porque justamente la actitud Eucarística nos lleva a estar en comunión con nuestros hermanos. Cuando Jesús se entrega tanto a nosotros, debería surgir también en nuestro corazón el deseo de entregarnos a los demás.

Por eso, el comulgar nos lleva a un compromiso de amor al prójimo. La actitud Eucarística, nos permite vivir esa entrega y sacrificio con los demás, ¿no es hermoso?

Si quieres aprender aún más sobre la Eucaristía y cómo acercarte a ella, te recomiendo el curso online «Conocer la Misa para amar la Eucaristía». Estoy seguro de que no te arrepentirás.

Recuerda que para estar más cerca de Él el primer paso es ¡abrirle el corazón! Confiésale a Dios en la oración tu deseo de conocerle, no quedarás defraudado.

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¿Te cuesta perdonar? Este emotivo corto animado te ayudará a lograrlo 

¿Te cuesta perdonar? Este emotivo corto animado te ayudará a lograrlo 
¿Cómo perdonar a quien nos ha hecho daño?

Cuando Pedro le pregunta a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando peque contra mí? ¿Hasta siete?» (Mateo 18,21), Jesús le responde: «No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (Mateo 18, 22).

Como cristianos, está claro que estamos llamados a perdonarnos unos a otros y a vivir en paz. Suena hermoso, pero es verdad que en la práctica puede llegar a ser más engorroso de lo que pensamos. Incluso suena un poco idílico o fuera de nuestras capacidades.

A continuación, te comparto un corto animado hermoso llamado «The Basket», que cuenta una historia de perdón de forma que resulta muy cercana.

El valiente acto de perdonar

El encanto de este video es que muestra el perdón en su forma más encarnada, sin clichés ni actos heroicos que escapen de nuestras fuerzas. Se muestra una escena cotidiana donde, en el seno del hogar (donde más cuesta perdonar), una hija y un padre se encuentran en la tesitura de tener que hacerlo juntos.

«The Basket» muestra la dinámica del perdón humano como muchos lo habremos podido experimentar: cometemos errores de forma involuntaria, lastimamos a los demás (a veces a quienes más queremos), y aunque busquemos formas de reparar lo que dañamos, la tarea es imposible.

En muchas oportunidades no recibimos la paciencia o la misericordia de la persona a quien hemos hecho daño, y es normal, las heridas no sanan de un día para otro. Lo que está claro es que tanto para pedir perdón, como para aceptar la reconciliación, se requiere de valentía.

Perdonar duele, y no es fácil

En este mundo imperfecto, la dinámica de conceder el perdón o de pedirlo, puede ser dolorosa. Somos humanos, nos equivocamos de mil y un formas, y todo a nuestro al rededor influye en la manera en que pedimos y otorgamos perdón.

Pero esto no debe detenernos o distraernos de lograrlo. Es difícil, sí, porque hay un corazón herido (tal vez dos), pero vale la pena sin lugar a dudas. Perdonar nos libera, nos regala paz y nos permite seguir adelante.

Así como es propio del hombre equivocarse, lo propio de Dios es perdonar. Otorgar el perdón es el momento privilegiado en que el corazón del hombre se asemeja al corazón de Dios.

Perdonar es elegir el amor en lugar del odio

Es optar por la forma más valiente de demostrar que somos hijos de Dios. Si hemos lastimado a alguien que queremos, este amor superará cualquier error. Pero es cierto que cuando debemos perdonar a alguien que no queremos, la tarea es aún más difícil.

Dios nos quiere por quienes somos, no por lo que hagamos y dejemos de hacer. Pero si nos llamamos sus hijos, es necesario que seamos reflejo de su amor y sus enseñanzas. Ojalá todos tuviéramos esta capacidad de hacer borrón y cuenta nueva, tal como lo hace Él con nosotros cada vez que recurrimos a sus pies arrepentidos.

En efecto, la experiencia del perdón es sanadora, pero esto no quita que tenga sus etapas y que haya que pasar por cada una de ellas con paciencia. Somos limitados y aunque nos propongamos perdonar el mal causado desde el minuto uno, nos puede costar lo que naturalmente cuesta.

Este corto animado me encanta porque muestra la dinámica del perdón «entre hermanos» de forma muy pedagógica, para finalmente mostrar el perdón del Padre.

Tenemos que ser pacientes entre nosotros, especialmente cuando hay dolor de por medio. Y aprender a esperar y vivir el perdón en la versión más humana posible, tomando en consideración que ninguno de los involucrados es perfecto, y que solo haciéndonos humildes de corazón lograremos acercarnos más a Dios.

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«Hilos». El corto animado que me recordó el tesoro de la maternidad y el lazo que tenemos con María

«Hilos». El corto animado que me recordó el tesoro de la maternidad y el lazo que tenemos con María
¿Qué es la maternidad? Este corto animado lo explica todo

Encontrar en estos días de constante ataque al rol maternal de la mujer un video tan concreto de elogio de la maternidad es casi un milagro. Generalmente nos encontramos con videos donde la prioridad absoluta de la mujer debe ser su carrera, y la maternidad es solo un obstáculo para lograr su plena realización.

El video que hoy te comento se llama «Hilos», y fue dirigido por Torill Kove, una directora Noruega radicada en Canadá, y ganadora de un premio de la Academia por otro corto realizado en 2007. Realizó el corto «Hilos» como una experiencia autobiográfica de ser madre adoptiva de una niña.

Es extraordinariamente sencillo en su ejecución artística (¡fue creado en una tablet!) y en su argumento pone lo siguiente: una madre busca la conexión de una niña abandonada, la encuentra y forma una «burbuja de seguridad» para que la niña se desarrolle, y a su vez pueda luego tener su propia experiencia maternal.

Características del amor maternal

El amor maternal es un amor incondicional, que tiene su principio en el instinto maternal. El rol biológico de la maternidad hace que tenga características completamente diferentes al rol de los papás varones.

Aun cuando el rol biológico no sea enteramente visible en la adopción, las características del amor materno permanecen inmutables. Pero, ¿cuáles son las características del amor maternal?

1. Amor que protege y nutre

El amor de mamá querrá que el niño esté seguro por encima de cualquier otra cosa. Mamá buscará que al niño no le pase nada. El anhelo de toda madre es que su hijo no sufra, y que pase su infancia en un ámbito seguro, cómodo, confortable y cálido.

Una enfermedad o una herida en un niño es una calamidad increíble para una mamá, y se verá emocionalmente muy afectada por cualquier contratiempo que le suceda al pequeño.

La madre tendrá también una función nutricia, es decir una función alimentaria. El primer alimento que el niño recibe se lo está «quitando» a la madre, es decir lo está obteniendo a costa de la nutrición materna.

Este amor estará también brindando al niño una nutrición espiritual, al ser la primera función de nutrición una mezcla de vínculo y alimentación, el niño recibe mucho, muchísimo más que solo leche materna.

2. Juegos suaves y educativos

Los juegos maternales buscarán esta doble función de seguridad y nutrición: que el niño esté seguro, es decir buscará preservar la integridad del niño de cualquier amenaza. Incluso de sí misma, y además buscará incrementar las habilidades sociales y de relación del hijo.

El juego maternal será un juego de relación, de desarrollo del vocabulario, de habilidades sociales y tendrá por sobre todo una enorme paciencia para repetir muchísimas veces el juego que al niño le agrade.

Las características principales del juego materno serán que el niño aprenderá a involucrarse en el juego junto con la madre, a respetar y otorgar turnos para jugar, y a repetir la rutina hasta que se aprenda. Sin importar la cantidad de fallas que el hijo tenga.

3. Amor espiritual y físico

El amor maternal es un amor que ama con todos los componentes de la personalidad. Es un amor espiritual, naturalmente, pero no es solamente espiritual. Debido a la vinculación biológica que tiene con el hijo, la mayor cantidad de oxitocina que genera y la mayor cantidad de receptores cerebrales que tiene para esta hormona, el amor materno se reafirma mediante el contacto físico con el hijo.

Este contacto físico no está circunscripto a la gestación y lactancia, sino que perdura en toda la infancia mediante caricias, besos, abrazos y muchas otras expresiones de cariño físico.

Esta es también una de las razones por las que los niños se distancian de su madre durante la pubertad: todo ese cariño que marcó la infancia son percibidos como cosas «de niños» por el puberto, y creerán ser fuertes rechazando este cariño físico.

4. Recibe y cura

El amor de madre es un amor que recibe y que cura. La mujer está biológicamente constituida para recibir y albergar la vida, y por eso su tejido adiposo y partes blandas tienen una distribución diferente a la del hombre.

El amor de madre está siempre dispuesto al abrazo, a la caricia, al consuelo y a la curación de cualquier contratiempo que haya podido afectar a su niño. La «saliva de mamá» cura cualquier herida, y el «sana-sana» es un canto mágico que cura primero el alma, y luego por reflejo, el cuerpo.

El amor de mamá está siempre preparado para formar un nido de amor que protege al niño de cualquier peligro.

5. El inmenso amor de la madre adoptiva

Viendo todas las características del amor maternal, nos encontramos con este bellísimo corto, que resalta esas características en una madre que lo ha sido «por opción».

Para dar amor incondicional, que nutre, cura y protege del mismo modo que una madre «natural». Porque por una decisión especial generosísima se lanza a dar el «sí», parecido al «sí» de María cuando dijo «hágase en mí según tu voluntad» al Padre.

El amor maternal es explicable desde el punto de vista biológico, pero es un amor cuyos resultados marcan al hijo de un modo que ningún amor puede reemplazar. Y esto se ve de un modo precioso en el corto de Torill Kove: la niña crece y se desarrolla armónicamente en esa «burbuja de seguridad» que le da el amor generoso, desinteresado, completo que recibe de su madre.

Los peligros del amor maternal

Veamos ahora tres puntos que nos permitirán entender cuáles son esos peligros de este amor que no conoce medida. Está claro que ninguna mamá hace las cosas con mala intención. Con la idea de dañar a su hijo o hacerlo sufrir, porque esto es precisamente lo que quiere evitar.

Pero hay algunos aspectos que no debemos descuidar cuando hablamos de crianza y que vale la pena entender para saber si podemos mejorar en algo:

1. Genera dependencia

Al ser un amor con todas estas características, puede ser un amor que genere dependencia. Un niño al que su madre le soluciona todos los problemas puede devenir en un niño que no sepa resolver ningún problema si su madre no está cerca.

Muchas veces las madres, en su afán de que a su hijo no le pase nada, no dejan que al niño le pase literalmente nada. Y una persona a la que no le pasa nada se convierte en un ser absolutamente dependiente de aquella persona que le resuelve todos los contratiempos.

Las madres solteras corren un gran riesgo de generar este tipo de amor al no tener la contrapartida de un amor masculino que exija a los niños de acuerdo a su capacidad. Ampliaremos este concepto en la última sección de este capítulo.

2. Puede convertirse en sobreprotector

Un padre ausente, emocionalmente distante o un padre sumamente exigente, puede hacer que la madre perciba a su esposo como una amenaza para sus hijos. Y que, instintivamente busque aumentar la protección que les otorga.

Esta es una de las razones por las que el amor y la confianza entre ambos padres es crucial para el normal desenvolvimiento de los niños durante la infancia y la adolescencia.

3. Dejar ir, la entrega más generosa

Al ver, hacia el final del corto, que la niña ya ha logrado madurar y crecer en ese amor tan precioso que le brindó su madre, nos damos cuenta que la entrega más difícil, la más generosa que hace una madre no es en el nacimiento. Ni durante los años donde el niño depende de ella.

Cuando tiene que dejar ir, cuando toda su entrega se capitaliza en el hijo partiendo a vivir su vida, es cuando se produce tal vez el dolor más profundo de las madres. El que aquellas personas que nacieron de ellas, de pronto ya no las necesitan más, y muchas veces sin agradecimiento se van a volar sus propios vuelos, a soñar sus propios sueños y a vivir sus propias vidas.

Es ahí donde se manifiesta la grandeza del corazón femenino: en que los niños que ellas criaron no los criaron para ellas, los criaron para el beneficio de ellos mismos y para el mundo, para los demás, para la civilización, y, en última instancia, para mayor gloria de Dios.

La entrega generosa de las madres es la que hace que este mundo sea mejor, y que no caiga en el total desastre. El amor de madre es un amor que cura, que protege, que crea y se multiplica en las hijas que a su vez están dispuestas a esa entrega generosa.

Recordemos que tenemos un hilo que nos une a María

Nuestra Madre del Cielo ha hecho exactamente eso que hace esta mamá de la película con nosotros. Ha formado un hilo, un lazo con cada uno de nosotros. Desde que Nuestro Señor le dijo a Juan que allí estaba su Madre, Ella se ha hecho cargo de cada uno de nosotros.

Y puede ser que sin quererlo, sin buscarlo, hayamos cortado ese lazo de amor que nos une a Nuestra Mamá del Cielo. Nosotros tal vez lo cortamos, pero ella nunca lo corta. Y si la buscamos, con el Rosario, y si no podemos con el Rosario, con una decena, y si no podemos con una decena con tres Avemarías, y si no podemos con tres, con una, y si no podemos con una, con una jaculatoria.

Ella, como la mamá de este precioso corto, está dispuesta a esperarnos, a abrigarnos, a alzarnos, a dejarnos desarrollar nuestro propio hilo. A estar cada día más cerca de su amor, para que también podamos nosotros volcar sobre el mundo el exceso de amor maternal que ella nos tiene.

¡Que María Santísima nos cuide, y cuide a todas las mamás generosas del mundo, y les enseñe a amar como solo Ella amó!

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¿Es posible vivir una vida espiritual sin sacramentos? 4 lecciones que nos dio el aislamiento

¿Es posible vivir una vida espiritual sin sacramentos? 4 lecciones que nos dio el aislamiento
Vida espiritual: ¿cómo nutrirla y fortalecerla? 4 claves

Vivir una vida espiritual fervorosa no es un talento o una capacidad innata, requiere de esfuerzo, de decisión libre y de la gracia de Dios. Muchas veces esta vida de fe tiene momentos muy intensos que la marcan, sobre todo al principio, cuando nos damos esos primeros encuentros con Dios. Son tan sensibles estas experiencias que parece que casi pudiéramos «tocar» a Dios.

Un retiro, una jornada intensa de oración, ejercicios espirituales pueden producirnos una serie de sensaciones y sentimientos que nos hacen hasta sentir con mariposas en el estómago. Así, enamorados, hacemos grandes promesas y asumimos compromisos. La emoción nos gana y la alegría de un corazón que ha descubierto de dónde viene es incontenible.

Desafortunadamente ese sentimiento y ese impulso decaen con el tiempo. Viene el camino cuesta arriba o incluso el camino muchas veces parece ya no tan atractivo y rápidamente nos distraemos y perdemos el paso. A veces el rumbo.

La vida espiritual y los sacramentos

Los sacramentos, especialmente la Eucaristía, son alimento insustituible para nuestra alma. Frecuentarlos no solo ayuda a mantenerse en la lucha, sino que nos llena de gracia y fortaleza. Asistir, además, acompañados de nuestros amigos, de nuestros seres queridos es maravilloso.

Tener una comunidad que nos sostenga, nuestros amigos de la parroquia, de nuestros movimientos, con los que nos fuimos de misiones, permite que esa llama siga viva y no se extinga.

¿Pero qué pasa cuando de pronto los sacramentos y nuestros grandes amigos en Cristo «desaparecen»? Puede suceder por un viaje largo, por irse de la ciudad o incluso por situaciones tan impensables como la que empezamos a vivir a causa de la pandemia.

Situación por la que no podemos reunirnos físicamente en muchos lugares ni mucho menos asistir a misa y recibir los sacramentos. En la que nuestras actividades parroquiales están en una pausa que parece no tener fin.

¿Se puede vivir una espiritualidad sin sacramentos y sin comunidad?

Pareciera que vivir la espiritualidad sin sacramentos y sin la compañía de otros se tornara en algo aburrido. Ya no hay nadie a quien ver, con quien alegrarse, divertirnos y también rezar un rato. Irnos de jornadas, de misiones, de campamentos solidarios.

Cuando se está lejos o impedido de juntarse todo parece una rutina y las «ganas» parecen esfumarse. Es difícil rezar, el pesimismo me gana, hay mil cosas «más entretenidas». Me faltan mis amigos, mi grupo de oración. A través de una pantalla jamás será lo mismo.

Esto podría parecer una tragedia. Sin mi misa y mi comunidad no soy nada. ¿Estará en peligro mi vida espiritual?, ¿es esto cierto? Pensemos un poquito mejor y démonos cuenta de lo que esta ausencia nos está poniendo en evidencia.

1. ¿Tu fe era real?

Vida espiritual: ¿cómo nutrirla y fortalecerla? 4 claves

Qué pregunta fuerte. No te asustes, seguro que tu fe era real, seguro la intención también. Las jornadas, los retiros, las promesas y conversaciones con Dios. Todo eso era real, fue real, es real. Dios está conmigo, contigo más allá de la tibieza de corazón, de las ganas de no rezar y más allá de los sentimientos llenos de mariposas en el estómago luego de una jornada de misiones o de un retiro.

Dios es mucho más que eso. Tu fe es algo real, y necesita de tu respuesta, de tu libertad. Recuerda esos momentos, no solamente el sentimiento abrazador, sino la llenura de tu alma, el gozo de tu corazón y la paz de tu espíritu. Recuerda y vuelve.

2. El amor a Dios se vive en lo ordinario

Mi madre solía decir «Candil de la calle oscuridad de su casa». Eras el modelo de líder juvenil, de catequista, de servidor y ahora en casa, de pronto no se te ocurre nada. De servir a otro queda casi nada. No puedes ni levantar un plato.

Ni tratar a tu familia con el cariño y delicadeza que trataste a tantos en misiones, donde casi te dejas la vida. Las canciones se han acabado, el gris parece ser el color de moda. En casa no sucede nada extraordinario.

El amor a Dios comienza amando al prójimo, a ese prójimo tan cercano que vive en tu propia casa. Tus padres, tus hermanos, tus abuelos…tus vecinos. Mira en cada uno de ellos ese rostro de Dios que alguna vez reconociste en otros.

Las acciones tediosas del día son tu camino santo…Tal vez la emoción no sea la mismo, he incluso por eso, tu
esfuerzo, tu entrega tiene tanto valor.

3. ¿Te acostumbraste a que te digan lo que tienes que hacer?

Vida espiritual: ¿cómo nutrirla y fortalecerla? 4 claves

Suele pasar que nos hemos acostumbrado a que nos digan lo que debemos hacer. Los domingos a misa, confesarse una vez por semana, rezar el rosario, tener un grupo de reflexión y acción solidaria, en fin.

Cuando tomamos un poco de distancia de nuestras seguridades y no tenemos quién fije el rumbo nos podemos sentir bastante desorientados. Si hay algo bueno en la distancia y el aislamiento es que nos da perspectiva y vamos tomando conciencia del significado real de lo que hemos aprendido. No solo se trata de hacer sino de ser.

Todas estas exigencias o tareas que hacemos dentro de la iglesia tienen un sentido último en forjar y ayudar a acercarnos más a Cristo, a Dios. Si las desvinculamos de este fin, terminan siendo acciones vacías. Terminamos amando sin criterio, siguiendo reglas que no terminamos de entender o de compartir.

Aprender a tener criterio propio es fundamental para ser libres, y en esa libertad elegir amar. El tener criterio no significa hacer lo primero que me viene al pensamiento, sino formarse y cultivar la razón, el sentido común y la caridad.

4. Dios está siempre contigo

Nos faltan los sacramentos, el camino se ha hecho difícil, pero Dios siempre está cerca y derrama gracias impensables en momentos de tormenta. Aprovecha las ausencias, que aunque duras, nos pueden abrir puertas para descubrirnos y cultivar de una manera más humana nuestra fe, nuestra vida espiritual.

Somos más humanos, mientras más cerca de Cristo estemos.

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«Me he quedado sola, pero no por eso infeliz». Un corto animado sobre la soltería

«Me he quedado sola, pero no por eso infeliz». Un corto animado sobre la soltería
La soltería y Dios: consejos para tu vocación

La soltería tiene dos caras. Muchas personas la ven como un castigo y otras como un regalo. Hay quienes se sienten profundamente tristes por no haber encontrado a una pareja, mientras que otras han decidido enfrentar la vida con lo que hay, sin esposa o esposo, pero felices.

He encontrado este corto animado llamado «A Single Life», y vinieron a mi mente tantos pensamientos. Para muchas personas descubrir a qué han sido llamados es fácil, casi como si hubieran llegado a este mundo con una carta que dijera: tu vocación es el matrimonio.

Para otros la tarea es más complicada, tal vez rechazaron la idea del matrimonio por años y luego se descubrieron a sí mismos dando el «sí» para siempre con el alma plena. Y hay quienes incluso, batallan toda una vida para encontrarse con una revelación que no esperaban: «Lo mío es la soltería y no por eso seré menos feliz».

La soltería y sus eternos interrogantes

La protagonista de este corto parece sentirse muy bien desde el principio con el estilo de vida que lleva. No da señales de querer estar buscando compañía, y no me refiero a la de un grupo de amigos, sino a la de un marido.

La vemos sola todo el tiempo, incluso en las fotos que hay pegadas a la pared no se le ve con nadie. Cuando adelanta el tiempo y se ve a ella misma con un bebé, no parece agradarle la idea. Es como si al tener en brazos a ese bebé se alegrara, y luego se desilusionara por completo al recordar que un bebé no es un adorno: llora, requiere de cuidado, de amor, de atención.

Verse en compañía de otra persona la alarma, parece incomodarle. No contempla la posibilidad de quedarse allí, viaja en el tiempo de inmediato. Y aquí muchas personas podrían pensar, ¿es que acaso no tengo derecho a estar solo?, ¿por qué creen que para ser feliz debo estar casada/o?, ¿por qué me preguntan «cómo está el novio» si saben que no hay novio?

¿Por qué deberían gustarme los niños a toda costa?, ¿por qué me dicen que se me está yendo el tren?, ¿por qué asumen que tendré una vida desdichada si no consigo esposo?

Estar soltero no es un delito

Es curioso ver cómo la gente piensa con mucha facilidad, que el que está soltero es un egoísta. Tengo una tía que tuvo varios novios en su juventud, tuvo buenas relaciones, tuvo experiencias lindas y atesora aún mucho de lo que vivió en sus relaciones.

Pero no se casó nunca, y no anda quejándose, no habla mal del matrimonio, no se burla de aquellos que creen en un amor para toda la vida. No critica a los que formaron una familia, no hace mala cara cuando se habla del tema, no juzga sin conocer y al contrario, siempre la he visto con una actitud increíble.

Le gusta ayudar a todo el mundo, es la primera en ofrecerse a dar una mano. Ama a sus sobrinos, hermanos, amigos, se alegra por la unión de otras parejas, comparte con todos, se entrega a todos. Y así, es feliz.

Hay tres clases de solteros

Están los que reniegan todo el tiempo, los que a causa de una (o innumerables) experiencias negativas y dolorosas, le han declarado la guerra al amor. No han querido llegar a viejos solteros, pero se vieron obligados a vivir la soltería. Son aquellos que al reunirse con amigos o familiares se burlan de los que tienen la intención de casarse.

Les parece ridícula la idea de amar, creen que el noviazgo es un castigo y el matrimonio una tortura autoinfligida. Dicen estar felices solos pero en el fondo experimentan todo lo contrario. Motivan a otros a estarlo, los desaniman, e incluso les roban la esperanza a los demás de recuperar el amor.

La otra clase de solteros, son aquellos que abrazando su soledad, no vista como un castigo sino como un regalo, viven una vida plena. Entregados no a una pareja, sino a todos aquellos que los rodean. Hay hombres y mujeres que tal vez después de muchos años aceptaron la idea de estar solteros, felices y unidos a Dios.

Porque la verdad es que nunca estamos solos, aunque nuestra vocación no sea el matrimonio, Dios no nos abandona. Y aunque nos cueste entenderlo, hay millones de personas solas que también se sienten felices, cumplen sus sueños, animan a otros a lograrlos. Se entregan a los que más los necesitan, tienen un corazón del tamaño de jupiter, están abiertos al amor, a la caridad, a la entrega y al servicio pero de otra forma.

Y el grupo número tres de solteros, es aquel que está compuesto por personas que aún luego de años siguen buscando el amor. Están convencidos de que su vocación es el matrimonio, esperan poder alcanzar este sueño, luchar por conseguirlo y se encuentran hoy en busca de su pareja. Le apuestan al amor confiados.

Más caridad y menos odio

Dios no dijo un día, «Pepito, te quedarás solo toda tu vida por tu mal comportamiento», o «te castigo con la soltería eterna ya que no supiste amar». Dejemos de pensar que estar soltero es un castigo, puedes estar soltero pero no solo, y además feliz porque te entregas a otros.

Puedes responder a tu vocación de matrimonio, pero no juzgar, señalar o incluso humillar a otros por no vivir como tú vives. Puedes estar soltero porque luego de intentarlo mil veces las cosas no funcionaron, y ahora estás lastimado, herido y desilusionado, pero no le quites a otros la ilusión de responder al amor.

No pisotees sus ganas de luchar por otra persona, ni de soñar con llegar al altar. No dejes que tu dolor gobierne, te arrebate la alegría y de paso le quite la esperanza a los que sí le apuestan a un amor eterno.

Más caridad y menos odio entre nosotros. Nos hace falta recordar que todos tenemos una historia, que todos cargamos cruces y que cada uno va a un ritmo distinto. Algunos encuentran al amor de su vida a los 15, otros a los 30 y otros a los 50.

Unos nacen soñando con casarse y convertirse en padres, algunos lo logran y otros no. El tren que todos dicen que se te está yendo no incluye a Dios, Él no te abandona, no te ignora, no te hace a un lado. Él te acompaña hasta el final de los tiempos y te levanta cuando caes por millonésima vez.

La soltería también puede convertirse en un regalo, si decidimos vivirla de cara a Dios y al servicio de los demás.

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¿Cómo fortalecer mi fe en Dios cuando solo experimento sufrimiento a mi alrededor?

¿Cómo fortalecer mi fe en Dios cuando solo experimento sufrimiento a mi alrededor?
¿Cómo fortalecer y aumentar la fe en Dios? 9 consejos

¿Por qué Dios permite que suceda todo esto? ¿Por qué Dios no termina de una vez con tanto sufrimiento? Escucho por todos lados preguntas como estas, creyentes y no creyentes. Incluso, no pocos católicos practicantes, que experimentan dudas y se hacen preguntas que no saben cómo responder.

¿Cómo está tu fe?

Aunque no nos guste, es bueno que de vez en cuando se nos cuestione la fe. No es necesariamente malo que sintamos que se nos pone a prueba, triste sería perderla. Frente a la situación que vivimos suena sensato preguntarse: ¿Dónde está Dios?, ¿nos ha abandonado?, ¿no le interesa lo que está pasando?, ¿por qué permite tanto sufrimiento?, ¿por qué un dolor que azota a la humanidad?

La realidad que enfrentamos nos está obligando a revisar nuestra fe. ¿En quién creemos?, ¿en quién tenemos puesta nuestra seguridad? Probablemente, si estamos poniendo nuestra fe en duda, es porque todavía tenemos que profundizarla y vivirla con más intensidad.

Por ello creo que, aunque la situación es muy incómoda, podemos sacar algo bueno de toda esta experiencia. Te comparto a continuación varias píldoras de fe para levantar el ánimo y alegrar el corazón.

¿Cómo podemos creer en Dios amor si permite tanto dolor?

Revisemos juntos algunos puntos muy claros y concretos para compaginar nuestra fe cristiana con la realidad dura que vivimos.

1. Dios no es el culpable, ni tampoco puede querer algo malo para nosotros: al principio, cuando nos creó, todo era bueno. Todo este mal, dolor, sufrimiento y muerte es parte de la vida actual. La vida en este mundo, aunque no nos guste, ya está marcada por la ruptura del pecado.

¿Qué ha cambiado en este tiempo en el que nos percibimos tan inseguros y tambalean nuestras creencias? Creo yo, que una de las razones principales es que la realidad que vivimos nos estampa «en la cara» el misterio del mal, que se manifiesta, de forma desgarradora, en la cantidad de muertos que parece no terminar.

2. ¿Cómo es posible que Dios permita todo esto?, ¿acaso no se da cuenta de lo que estamos padeciendo? Parece insensato creer en un Dios que nos ame, y quiera nuestra felicidad, cuando en realidad vemos toda esta situación caótica.

¿Te has hecho estos interrogantes?, ¿qué piensas cuando parece que Dios no se asoma a nuestras vidas?

3. La insensatez no la tiene Dios, sino nosotros: que por nuestras acciones optamos muchas veces por el camino del mal, en vez de elegir, encaminando bien nuestra libertad, seguir a Dios. Con un poquito de humildad, no le echemos la culpa a Dios y tomemos conciencia.

Muchas veces culpamos a Dios de las desdichas que hay a nuestro al rededor. Cuando en realidad somos nosotros los que ignoramos nuestro mal comportamiento, nuestra falta de caridad hacia los demás. Si todos tomáramos más conciencia de que los insensatos somos nosotros, muchas cosas cambiarían.

4. Dios no es indiferente a nuestro dolor: Él no es alguien que nos creó y nos dejó tirados al azar del destino, como un castigador, que se regocija viendo el mal uso de nuestra libertad. Somos nosotros quienes hemos elegido alejarnos libremente de Dios.

Empezando por nuestros primeros padres, en el origen de la creación, cuando prefirieron hacerle caso a Satanás. Dios había creado todo bien, creo que lo asumimos como un dato tan obvio que no le damos el peso que tiene. Nuestro Dios no creó, ni tampoco pudo haber creado nuestro mundo con maldad.

5. Seguimos prefiriendo alejarnos de Dios: optando por nuestros caprichos y gustitos, en vez de vivir la felicidad y alegría junto con Él. Dios no quiere de ninguna manera nuestro sufrimiento, pero permite que sucedan las cosas porque respeta nuestra libertad.

¿Por qué no hizo las cosas de otra manera, si sabía todo lo que ocurriría? Porque sin esta libertad, que por su mal uso origina el mal, no podríamos amar. La libertad es condición indispensable para el amor. Nadie nos puede obligar a que amemos a una persona.

Siempre está en nuestras manos acercarnos al bien, o elegir el camino del mal. Seguir a Dios, la verdad que nos manifiesta el amor, y es nuestro camino de felicidad, o la mentira que nos lleva a las tinieblas de la tristeza y soledad.

¿Qué podemos hacer ante el sufrimiento que parece no tener fin?

¿Cómo fortalecer y aumentar la fe en Dios? 9 consejos

1. Reafirmar nuestra fe en Dios: que no es culpable, ni tampoco indiferente con nuestro sufrimiento. Sino que se hizo hombre como nosotros, y nos acompaña en nuestro dolor, hasta incluso, morir en la cruz por amor.

2. No pensar que está lejos o desapareció: ¡mira la cruz! Recuérdate que sigue sufriendo por cada uno de nosotros, ayudándonos con nuestras propias cruces y sufrimientos. Cada vez que vemos a un sacerdote consagrando el pan y el vino, vemos realmente ese sacrificio de Cristo en la cruz.

3. Creer que Él conoce muy bien nuestra situación: porque sufrió y se hizo igual a nosotros, menos en el pecado. Nos dice que si estamos tristes y agobiados, vayamos a buscarlo, porque en Él, el dolor se hace más suave y la carga ligera.

4. Depositar en Él la seguridad que tanto deseamos: porque Él es el único que realmente sabe lo que experimentamos en nuestros corazones, y tiene las respuestas que buscamos.

¡No perdamos la esperanza!

¿Cómo fortalecer y aumentar la fe en Dios? 9 consejos

¡Ánimo! Cristo ya está resucitado. Precisamente, por esta realidad de dolor, sufrimiento y muertes vino el Señor a nuestro mundo hace 2000 mil años y murió en la cruz. Para salvarnos del pecado, que es la razón de todo este mal.

Él ya venció todo esto. Nuestra fe es en un Dios real, que vive y es camino para la felicidad. Nos dice muy bien san Pablo, que la razón de nuestra fe es que Cristo venció el poder de la muerte y del pecado cuando resucitó después de tres días.

Si estás dudando, pídele al Señor que aumente tu fe. Que te ayude abrir, de par en par, tu corazón, y puedas poner en Él tu esperanza. Él quiere que vivamos en paz. Pero una paz que reconoce la realidad dura que vivimos, aceptándola con la certeza de la victoria alcanzada por la resurrección.

Como cristianos, aceptamos la realidad trágica actual, y reconocemos el dolor profundo que experimentamos, porque creemos y seguimos a Jesús, que después de tres días, hizo nueva todas las cosas, y nos hace partícipes de la gloria de su resurrección.

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7 actividades geniales (y necesarias) que puedes hacer en favor de la creación

7 actividades geniales (y necesarias) que puedes hacer en favor de la creación
7 iniciativas para ayudar a cuidar el medio ambiente

Cuidar del medio ambiente no es tarea de algunos, es tarea de todos. Se han cumplido cinco años desde la publicación de la «Laudato Sí». Una encíclica que nos hizo tomar conciencia a los católicos sobre la responsabilidad que tenemos por el cuidado y administración de la creación y la crisis ecológica por la que estamos atravesando.

Ese mismo año, la Iglesia, a través del papa Francisco se unió a «Tiempo de Creación», una asociación ecuménica cristiana en favor de un trato responsable con la creación, que nació en 1989.

Cada año desde el primero de septiembre al cuatro de octubre (festividad de san Francisco de Asís), «Tiempo de creación» propone una serie de actividades que podemos seguir.

El papa Francisco nos anima a unirnos a estas iniciativas y define este tiempo como: «Un tiempo de mayor oración y compromiso en favor de nuestra casa común».

Unidos al quinto aniversario de la Laudato y dando inicio a este tiempo, hemos querido proponer algunas actividades que puedes hacer con tu comunidad, amigos y familia en favor del medio ambiente.

1. Evalúa tu casa: recursos y desperdicios

Durante este tiempo especialmente, date un espacio para evaluar tus hábitos de consumo y cómo están manejando los desperdicios en tu casa. Hay muchas iniciativas para reciclar. Lugares donde puedes llevar botellas de plástico, tapas, vidrio, cartones, papel, en fin.

Podremos quejarnos de que no nos da el tiempo, pero créeme no toma mucho clasificar tus desperdicios. Si tu ciudad no cuenta con el recojo de la basura clasificado, hay organizaciones que van y los recogen en la puerta de tu casa, gratis.

Muchas veces las municipalidades distritales colocan lugares de acopio para reciclaje en puntos estratégicos de tu distrito y de fácil acceso. Basta que empieces tomando una sola medida para que veas cómo las demás van cayendo por su propio peso.

Cuidar la creación no es simplemente una iniciativa ecológica de moda, es un deber como cristianos. A nosotros nos fue entregada la creación para cuidarla y administrarla para nuestro propio bien. Entendiendo que «nuestro bien» nos significa «nuestro interés» o «nuestro beneficio económico».

La creación es un regalo, gratuito, nacido de la bondad de Dios.

2. Planta un árbol

7 iniciativas para ayudar a cuidar el medio ambiente

Pero hazlo de una vez y si puedes plantar varios ¡genial!. Y si también puedes crear un pequeño huerto en casa mejor. No es excusa si no tienes espacio, o si vives en un lugar pequeño, siempre hay espacio para lo verde.

Si no sabes hacerlo hay muchos tutoriales que podrás encontrar en YouTube o distintas redes sociales. Las plantas nos solo nos dan oxígeno, sino que te sorprenderás al saber que cuidar de ellas tiene incluso valor pedagógico y hasta cristiano.

3. Sé consciente con lo que comes

7 iniciativas para ayudar a cuidar el medio ambiente

No te voy a decir que te vuelvas vegano o vegetariano, no. Creo que por ahí no va la cosa, y respeto que esto sea una decisión personal. Lo que sí es importante es que tomemos conciencia de cómo estamos consumiendo nuestros alimentos.

Muchas veces caemos en engreimientos de marcas, de comer solo lo que nos gusta y no lo que nos hace bien. Compramos mucho más de lo que realmente necesitamos, incluso exageradamente. Y mucha de esa comida termina en la basura sin pensar en los millones de personas que mueren de hambre alrededor del mundo.

No averiguamos si las prácticas de las empresas de las que consumimos son social y ecológicamente responsables. Es una tarea no sencilla, pero si adoptamos una medida distinta por lo menos, habremos avanzado algo.

Te recomiendo hacer este quiz para saber qué tan compatible es tu alimentación con tu fe.

4. Evalúa tus compras

Además de ordenar tus finanzas y de pronto ayudarte a ahorrar, verás que mucho de lo que compras no necesitas. No te digo que no te des un gusto o que no te compres algo que te encanta. Ser más consciente en lo que realmente necesitas y aprender a pensar en las necesidades de los demás ayudará mucho.

¿Qué tiene que ver esto con la creación? Mucho. Todo lo que consumimos, de alguna u otra manera impactan a la creación. Además es un buen ejercicio para crecer en las virtudes de sobriedad y austeridad.

5. Investiga sobre iniciativas ecológicas católicas

7 iniciativas para ayudar a cuidar el medio ambiente

Hay numerosas iniciativas nacidas de movimientos católicos locales, promovidas por el vaticano, por comunidades religiosas, en fin. Investiga y trata de colaborar con alguna. Un movimiento muy conocido que concentra muchos proyectos es el Movimiento católico Mundial por el Clima.

Hay, sin embargo, iniciativas más pequeñas incluso cerca de tu localidad que aún no conoces y que tal vez podrían necesitar de tu ayuda. O quién sabe, de pronto el Espíritu te inspira a trabajar por la creación en algo que ni siquiera tenías pensado.

Investiga y de paso comparte con nosotros tus descubrimientos, te sorprenderás de todo lo que vas a encontrar.

6. Estrecha tu amistad con san Francisco

7 iniciativas para ayudar a cuidar el medio ambiente

Durante este «Tiempo de creación», podemos recurrir a este gran santo preocupado y unido a la creación que Dios nos dio. Él desde siglos atrás vislumbró la importancia de la naturaleza y se dirigió a ella con reverencia y responsabilidad.

Quién mejor que san Francisco para interceder por nosotros y ayudarnos a orientar mejor nuestras actividades en favor de nuestra casa común.

7. Organiza una misa conmemorativa y jornadas de oración

Como último punto, pero no menos importante, orar. Tal vez puedas organizar una misa conmemorativa o alguna jornada de oración por la creación y las crisis que estamos viviendo. No temas en buscar al Espíritu Creador para ilumine tu entendimiento y te ayude a proceder en favor de todas sus creaturas.

Cuéntanos qué te pareció esta lista y comparte con nosotros qué otras actividades propondrías.

«A través de la grandeza y de la belleza de las criaturas, se conoce por analogía al autor» (Papa Francisco, «Laudato Si»).

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Masterclass Gratuita: «Descubre el método de oración más adecuado para ti»

Masterclass Gratuita: «Descubre el método de oración más adecuado para ti»
Masterclass Gratuita: métodos de oración

Muchas veces la oración nos fluye de manera maravillosa, mientras que otras no sabemos por dónde empezar o qué decir. Tal vez nos hace falta recordar que Dios no califica nuestra oración, no nos dice «este mes oraste muy regular», o «qué malo eres para rezar».

Hablar con Él, compartirle nuestras alegrías, tristezas, angustias o triunfos ¡es una manera de orar! El diálogo constante con Dios, es la mejor oración. Él está dispuesto siempre a escucharnos, ¿pero también lo estamos nosotros?

Hemos querido crear esta masterclass gratuita para ayudarte a descubrir cuál es ese método que te puede facilitar el encuentro con Dios. Siempre hay maneras de fortalecer nuestra relación con Él, de sentirnos escuchados, consolados y amados.

Es por esto que en esta oportunidad nos acompañará el teólogo Ricardo Braz, quien nos guiará en este hermoso camino para que la oración se convierta en el momento favorito del día y nuestro amor por Dios ¡aumente cada vez más!

¿Cómo me inscribo a esta masterclass gratuita?

¡Es muy fácil! Solo debes dar clic en quiero inscribirme, llenar tus datos y listo. Corre a compartir con tus amigos o familiares esta noticia, estamos seguros de que les van a encantar estos consejos.

«La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios» (San Juan Pablo II).

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3 indispensables para crear una pastoral digital que vaya más allá de transmisiones en vivo

3 indispensables para crear una pastoral digital que vaya más allá de transmisiones en vivo
Pastoral digital: ¿cómo lograr estar online con éxito?

¿Una pastoral digital? ¡Sí! A estas alturas del año y del contexto global, es de esperar que tú y tu comunidad eclesial o pastoral ya se hayan adaptado a tener que sacar adelante sus tareas, actividades y proyectos a través de plataformas digitales, redes sociales y mirando una pantalla.

Parroquias, grupos y comunidades han dado lo mejor de sí durante meses por sus transmisiones en vivo en redes sociales y retiros a través de Zoom. Pero la pastoral, la vida comunitaria y el acompañar la vida desde la fe va mucho más allá de transmisiones en vivo y video conferencias.

Por eso quiero proponerte algunas acciones y plataformas que sería recomendable que puedas ir agregando al ecosistema de tu pastoral digital. Y que en la medida de tus posibilidades o de las posibilidades de tu comunidad, puedan implementar para seguir haciendo Iglesia y ofreciendo verdes praderas, a todas aquellas ovejas que necesitan descansar, recibir compañía, contención y consuelo.

Discernir «qué perfiles» o «qué plataformas» vamos a mantener activas es el paso inicial. No podemos simplemente ir abriendo cuentas en todas las redes sociales que existen solamente porque es gratis. Es triste cuando nos encontramos con cuentas abandonadas hace años, que permanecen inactivas. No solo es desconcertante, sino que incita a la duda sobre si esa comunidad, institución o persona, seguirán vigentes y activos.

Así que sin más, ¡empecemos! Estos son tres indispensables para crear tu pastoral digital o para mejorarla si es que ya la tienes.

1. Ser encontrable

Intenta utilizar plataformas o redes sociales que te hagan encontrable, que si personas ajenas a tu comunidad necesitan de alguien como tu, puedan dar contigo. En este sentido, la peor es Instagram. Encontrar algo ahí es casi imposible a no ser que te sepas el nombre de esa persona u organización.

Mejor sería Facebook e incluso YouTube, que es el segundo buscador más utilizado en el mundo. Si puedes tener una página web, sería lo ideal, aunque a veces es complejo técnicamente. Con un blog gratuito en WordPress, Blogspot o Medium bastará para ser encontrable a través de Google.

En este mismo espíritu, si tu grupo o comunidad existe presencialmente o bien tu parroquia queda en el radio urbano de la ciudad, es imprescindible que des de alta su ubicación en Google Maps.

Es gratis, es rápido y te ayudará a ser encontrable. Puede ser que alguien esté buscando una pizzería o un taller mecánico y al hacerlo, verá que en el sector queda una parroquia o se reúne un grupo cristiano, y quien sabe, el día de mañana necesita de un servicio pastoral o simplemente busca una comunidad en la que congregarse.

Al mismo tiempo, cuando puedas invita a los miembros de tu comunidad a que ingresen a tu ubicación en Google Maps y hagan reseñas, publiquen fotos y pongan «estrellitas». Eso hará que seas mucho más encontrable y por lo tanto, que estés disponible para quienes te necesiten. Además le dará una mejor idea de qué hacen y ofrecen a todos aquellos que los encuentren en Internet.

2. Que sea administrable

Pastoral digital: ¿cómo lograr estar online con éxito?

Es lamentablemente la típica escena del canal de Youtube abierto con mucho entusiasmo y con un par de videos publicados hace años, que luego fue abandonado. Quizá sea más fácil administrar una cuenta en Twitter, Facebook o simplemente un Whatsapp.

Sean cuales sean los lugares dentro de Internet donde decidiste abrir cuentas y tener tus «capillas digitales», procura que sean administrables, tanto en lo técnico, en lo económico y en lo humano. No olvides que lo importante es hacer pastoral, acompañar, dar esperanza, y no gastarse la vida intentando que una cuenta en una red social no muera y ganar seguidores.

Una gran idea es vincular tu cuenta de Instagram con una Fan Page de Facebook. Son pocos pasos y en YouTube hay muchos tutoriales sobre cómo hacerlo. De esta forma podrás por ejemplo, programar tus publicaciones en Instagram (es decir, dejarlas listas para ser publicadas en un día y hora en particular).

A modo de testimonio, yo he hecho eso para fechas especiales, como la Vigilia Pascual, en donde programo un post para media noche que se publica automáticamente mientras estoy cantando Gloria a todo pulmón dentro del templo.

3. Que permita el contacto directo

Pastoral digital: ¿cómo lograr estar online con éxito?

Las redes sociales son maravillosas, son gratuitas y nos permiten llegar a miles de personas. El problema es que no siempre nos permiten llegar a aquellos a los que sí queremos llegar.

Publicamos una linda foto, una bonita gráfica o un excelente video, es visto, «megustado» y compartido por cientos de personas. Pero muchas veces son personas que, ni viven en mi sector parroquial, ni son de mi ciudad. Y lo triste, es que no es visto por aquellos vecinos del barrio que sí podrían ir a la parroquia o participar de nuestras actividades.

Por eso plataformas como Whatsapp, Telegram o incluso el correo electrónico, son una opción mucho más eficiente a la hora de mantener el contacto directo con los integrantes de nuestra comunidad.

Podría ser más provechoso crear contenidos y mensajes de calidad bien elaborados para estos medios. Quizá no tendrás tantas visualizaciones como en Instagram, pero serán visualizaciones de calidad. El 100% de la gente que verá tu mensaje, será gente que tú sí querías que lo vieran y ahora depende de ellos y no de un algoritmo, el que atiendan a ese mensaje.

¿Podrías adaptar las publicaciones que has hecho en Instagram y Facebook para que funcionen bien por Whatsapp o correo electrónico?

Es buena idea usar Whatsapp Business porque te permite no volverte loco entre tanto mensaje y notificación. Está pensado para quienes tienen negocios, pero perfectamente podrías usarlo para gestionar una «secretaría parroquial» o la inscripción a un retiro, es gratis y súper fácil de usar.

Así como estas, hay muchas otras acciones digitales que es bueno discernir, porque muchas veces en medio del entusiasmo por las nuevas tendencias y plataformas, abrimos cuentas y abrazamos iniciativas que solo nos desgastan y dispersan. Contribuyendo poco a nuestro principal objetivo, que es comunicar a Jesús a nuestros hermanos y ofrecer espacios de fe y vida espiritual en Internet.

Déjanos saber en los comentarios qué opinas sobre estas ideas o qué retos son los que enfrentas ahora con tu pastoral digital.

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3 lecciones admirables que nos dio la hermana Deirdre Byrne en su discurso provida

3 lecciones admirables que nos dio la hermana Deirdre Byrne en su discurso provida

Hace apenas unos días la hermana Deirdre Byrne de la congregación de las «Pequeñas trabajadoras de Sagrado Corazón de Jesús y de María», hizo noticia con su participación y discurso en la Reunión Nacional del Partido Republicano en los Estados Unidos de Norteamérica. No es la primera vez que ella se pronuncia a favor de la causa provida abiertamente. 

Y más allá de la justificación de su posición política hay algo en este discurso que nos ha conmovido a todos los que lo hemos escuchado. Vale la pena detenerse, escuchar lo que dijo y reflexionar en sus palabras al respecto.

La hermana «Dede» tiene una trayectoria de servicio como pocas. Siendo coronel retirada del ejército norteamericano y cirujana, ha trabajado en los lugares más complicados y pobres del planeta ejerciendo su profesión.

Conoce la miseria y el dolor desde muy cerca. Se cuenta que su encuentro con la Madre Teresa de Calcuta fue determinante para comprender su vocación. Pero basta de palabras, ¡vamos a la acción! Luego de ver y analizar el video descubrimos tres puntos que quedan como enseñanza para todo cristiano, te los compartimos:

1. Habla con Dios y revélale los anhelos de tu corazón

Cándidamente la hermana Dede comienza su discurso narrando que días antes en oración le había pedido a Dios que le permitiera ser un instrumento y una voz para la causa provida.

Parece ser una afirmación anecdótica o sin importancia. Pero en realidad nos habla de esa cercanía con Dios para abrirle el corazón y comunicarle nuestros anhelos más nobles, los más íntimos. Es una gran lección de cercanía y confianza para todos nosotros.

2. No tener miedo a decir la verdad

En estos tiempos hablar sobre la causa provida no es cosa sencilla, y vaya que ella lo hace con aplomo y a la vez esa serenidad de saberse hablando con verdad. Sustenta su posición no solo en la fe, sino también en la ciencia, como mujer médico que se deja la vida sirviendo a los más necesitados en su profesión.

Pero lo que más impacta del discurso de la hermana Deirdre Byrnno no es solo esta posición provida que encuentra su sustento en la ciencia, en la moral y en la ética. Sino además ese rotundo «también soy provida eterna». Habla con libertad religiosa y de pensamiento. 

Cuánto miedo solemos sentir en espacios públicos al hablar de nuestra fe, de nuestras creencias, la hermana Deirdre nos deja un gran ejemplo de valentía sostenida en una relación cercana con Dios.

3. Si anulamos la vida, nos quedamos sin nada

Defender la vida debe encabezar la lista de prioridades de cualquier católico. Si no defendemos la vida, nos quedamos en nada. Defender la vida no solo implica la vida del no nacido, sino del desvalido, del rechazado, del enfermo, del anciano, del joven, del adulto, del niño.

Parece que el discurso provida que muchas veces manejamos se quedara en el recién nacido, que por supuesto necesita nuestra voz para defenderse pues es el más vulnerable. Pero al defenderlo a él no olvidemos que también defendemos a la humanidad entera y su legado.

Este discurso nos ha conmovido no necesariamente porque sea una religiosa hablando de su posición política, sino porque nos habla de la manera en que un católico debería poder expresarse fruto de una relación profunda con Dios y una fe grande al servicio de Él.

«¡Oh Cristo! ¡Haz que yo me convierta en servidor, y lo sea, de tu única potestad! ¡Servidor de tu dulce potestad! ¡Servidor de tu potes­tad que no conoce ocaso! ¡Haz que yo sea un siervo! Más aún, siervo de tus siervos» (San Juan Pablo II).

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«Me lo podrías haber pedido». 8 cosas que le harían la vida más fácil a un matrimonio

«Me lo podrías haber pedido». 8 cosas que le harían la vida más fácil a un matrimonio

Hace doce años que estudiamos con mi querida esposa Mariana la problemática familiar, y más específicamente la problemática conyugal. Desde hace doce años el tema más recurrente es el de la carga desigual en las tareas del hogar. 

Es no solo recurrente, sino también un tema que es causal de muchas discusiones conyugales, aun después de muchos, muchos años de casados. Yo llevo 23 años con la paciente señora que me tolera a su lado y todavía tenemos algunas discusiones al respecto.

Hace bastante tiempo que vengo escuchando, generalmente de parte de ideólogas feministas, este tipo de queja. Que las mujeres tienen mayor «carga mental» (que se traduce en una mayor cantidad de tareas en el hogar y una mayor preocupación por las cosas de los hijos que los hombres).

Es por eso que quiero compartir contigo, algunos puntos clave que debemos tener claros como pareja, sobre todo si somos esposos. Hay muchas cosas que nos podrían facilitar la vida si entendiéramos que ambos somos diferentes, pero complementarios.

1. ¿Es verdad que las mujeres tienen mayor carga mental?

Una de las primeras personas a las que escuché hablar claramente sobre esto, fue a Pilar Sordo, la psicóloga chilena que se dedica a las relaciones de pareja. En uno de sus primeros videos que hizo público, Pilar achaca esta mayor carga de tareas a una autoasumida responsabilidad de parte de las mujeres.

El camino de ese asumir responsabilidades, de acuerdo a Pilar, es que las mujeres tienen una tendencia a «retener» y los hombres tienen una mayor tendencia a «soltar». No es una imposición del varón, es una elección voluntaria de la mujer, que decide unilateralmente «retener» esas tareas para sí misma. Además si ve que otro las hace, pero no las hace exactamente como ella las hace, entonces critica y las vuelve a hacer ella. «Nadie hace las cosas como las hago yo…».

A la segunda persona que escuché hablar sobre el tema fue a Mark Gungor, un pastor evangélico que habla sobre las relaciones conyugales en forma humorística. Mark dice que los hombres y las mujeres «cuentan los puntos» de sus acciones en pos de la alianza matrimonial de modo distinto.

2. ¿Cómo funcionan los puntajes de pareja?

Los hombres se dan muchísimos puntos bonus por cualquier tontería que hacen. Por ejemplo, por levantarse temprano a la mañana y desayunar, se otorgan a sí mismos 500 puntos. Por ir a trabajar y traer un sobre con dinero a fin de mes, se otorgan 1500 puntos.

Y luego por no ir a tomar una cerveza con los amigos después de trabajar, se otorgan otros 500 puntos. Por eso, cuando vuelven a sus casas, y no hacen nada, le están dando la oportunidad a su esposa que los alcance con todos los puntos que ellos hicieron.

El problema es que las mujeres cuentan los puntos de un modo diferente: ellas ven que sus hombres se levantan temprano, y les otorgan un punto. Ven que van a trabajar y vuelven a fin de mes y con eso le otorgan otro punto. Luego ven que su marido no se va con sus amigotes de juerga, y por eso también le otorgan un punto.

Pero ellas también se levantaron temprano (un punto), hicieron el desayuno para toda la familia (un punto), vistieron a sus hijos, (un punto), fueron a trabajar (un punto), volvieron sin irse de juerga, (un punto), lavaron la ropa (un punto), la colgaron (un punto), y un prolongado etcétera.

Por lo que al llegar al fin del día, los puntajes están 159 a tres. Y naturalmente la que hizo 159 está irritadísima con el que hizo tres, por eso se arman estas discusiones conyugales.

3. Un problema real, una solución imaginaria

Está claro que hay una carga desigual en las tareas del hogar, y está claro que esto genera un profundo malestar en las personas que llevan esa mayor carga: las mujeres. Pero muy pocas veces nos detenemos a pensar en los problemas con la profundidad requerida, y no nos ponemos a evaluar cuáles son los motivos subyacentes detrás de los problemas reales.

Si por ejemplo en el tema de los hijos, ha sido científicamente demostrado que las preferencias de los juegos de niños y niñas son biológicamente determinados, y que no hay una «imposición cultural». En su extraordinario libro «Por qué el género Importa», Leonard Sax demuestra que desde los nueve meses de edad, las niñas eligen juguetes «de niñas» y los niños juguetes que impliquen movimiento.

Y que si se les quiere dar juguetes «neutrales», o juguetes «del sexo opuesto», las niñas van a terminar acunando y haciendo cariño a un camión, o los niños usando a las muñecas Barbie como martillo o espadas.

Existe entonces, como primera medida una determinación biológica: las mujeres van a tener una tendencia natural a ocuparse más de los niños. Tendencia que es fuertemente determinante, pero que es tremendamente reforzada durante el embarazo, parto, lactancia y puerperio.

Esa determinación biológica hace que los hombres podamos ser auxiliares de segunda en la crianza de los niños. Especialmente cuando los niños son pequeños y no pueden valerse por sí mismos: toda la «programación biológica» de la madre apunta a que puedan entender e interpretar cada una de las necesidades de sus bebés, que se expresan en un lenguaje no verbal, completamente inaccesible al común de los hombres.

4. Elecciones libres

Me causa gracia pensar que nuestra cultura muestra a las mujeres en su papel de esposas y madres. Hace mucho, pero mucho tiempo que nuestra cultura viene diciendo exactamente lo contrario: acabo de terminar de releer después de casi 40 años, el libro «Anne de Tejados Verdes» (historia convertida en serie de Netflix).

Y en ese libro, publicado en 1908 se considera «anticuado» pensar que las mujeres deban ser solamente «esposas y madres». Todas las niñas de ese lejano 1908, con excepción de una sola, planean estudiar magisterio o ir a alguna universidad. Pero además, implica un menosprecio de la inteligencia y el genio femenino, el pensar que un supuesto estereotipo puede determinar la conducta de las mujeres de un modo irreversible.

Pero no se tiene en cuenta que las mujeres, después de convertirse en madres eligen carreras o actividades de medio tiempo. No por una «imposición cultural» o porque su esposo la obligue, sino porque libremente quieren hacerlo, y pueden hacerlo porque su esposo sigue trabajando a tiempo completo.

Si ese arreglo no satisface a la mujer, entonces hay que hablarlo antes de hacerlo, y no una vez que la decisión está tomada. 

5. La falta de diálogo entre marido y mujer

¿Cómo tener una mejor relación con mi pareja? 8 claves

Cuando de a poco, las mujeres comienzan a asumir la llamada «carga mental», es un proceso silencioso pero constante. Como señalaba Pilar Sordo, el problema es que si una mujer asume una tarea, la va a hacer por el resto de su vida, porque los demás «no lo hacen como lo hago yo».

Porque la mujer está biológicamente determinada a ejercer el rol de madre y lo hace voluntariamente (y felizmente) durante los primeros 18 meses de vida del bebé. Donde el niño todavía no puede expresar sus necesidades verbalmente y tiene en su madre a la única intérprete posible. Por cualquier causa que haya sucedido, es muy frecuente que la mujer haya asumido más responsabilidad en la carga de tareas del hogar, y que en algún momento haya que hacer un ajuste.

Estas cosas se deben hablar antes de casarse, y se deben hablar bien en profundidad: ¿quién va a cocinar?, ¿quién va a cuidar a los niños?, ¿quién va a lavar la ropa? Todas esas cuestiones son importantes… ¡Importantísimas! antes de casarnos. Te recomiendo mucho la conferencia online «Conversaciones necesarias antes de casarse». ¡Es excelente!

También hay que hablar de finanzas, y cómo nos vamos a organizar en los gastos de la familia. El trato con nuestras familias de origen, nuestras salidas, nuestros amigos, y un largo etcétera tienen que ser consensuados antes de atar el nudo, antes de caminar por el pasillo y dar el sí.

6. Modos de comunicarnos

Cuando un hombre y una mujer van por una ruta en un viaje prolongado, si el hombre quiere tomar un café dice: «Vamos a parar en la próxima estación de servicio a tomar un café, aprovechen para ir al baño y estirar las piernas porque no pararemos más en las próximas cinco horas».

El hombre va directo al punto, expresa su necesidad, expresa cómo piensa resolverla y lo hace, sin pedir permiso ni perdón. Somos muy frontales y muy directos para expresar nuestras necesidades. Si una mujer quiere tomar un café en las mismas circunstancias, la enorme mayoría de ellas le preguntará a su marido: ¿Quieres tomar un café? Y el marido, si tiene ganas, naturalmente que dirá que sí, y frenarán para tomar el bendito café que la mujer quería.

Pero si no tiene ganas, lo normal y lo frecuente es que diga «no», y que pasen frente al siguiente restaurante sin detenerse. Si la mujer hubiera dicho «quiero tomar un café», tal vez el hombre hubiera captado la necesidad de la mujer, y la hubiera satisfecho inmediatamente.

Obvio estoy haciendo una caricatura de las relaciones entre los esposos. Lo que sí está claro es que hombres y mujeres tenemos modos distintos de expresar nuestras necesidades, donde generalmente el hombre tiene una tendencia mayor a decir las cosas en un lenguaje claro y directo. Y las mujeres tienen una tendencia mayor a sugerir, a insinuar o a pedir las cosas en modo indirecto.

7. «Sí querida», una respuesta bien masculina a las dificultades del hogar

¿Cómo tener una mejor relación con mi pareja? 8 claves

Los hombres no seríamos NADA sin nuestras esposas, pero nada de nada. Ellas son las que nos motivan a ser mejores personas, a superarnos cada día, a intentar «salvar el mundo». No queremos salvar el mundo para nosotros: lo queremos hacer por nuestra esposa y por el futuro de nuestros hijos.

Lo hacemos con gusto, pero nosotros muchas veces no sabemos lo que pasa en nuestras casas, porque nuestras mujeres son tan extraordinariamente buenas en lo que hacen, que no vemos el sacrificio que ellas hacen para que esté todo impecable.

Y allí es donde entra en juego el «genio femenino». Mi esposa, cada vez que quiere lograr algo de mí, me lo pide con un elogio, y luego de que se lo hago, me elogia de nuevo: «Tú que eres el mejor esposo del mundo, ¿no me pintas el cuarto de los niños que las paredes son un desastre?».

Y eso para mí es música: voy súper motivado a pintar el cuarto de los niños. Porque mi esposa me puso en un apuro: si soy el mejor esposo del mundo, es porque hago muchas cosas para que mi esposa esté feliz. Y quiero hacer más cosas porque me las pide y me especifica exactamente qué es lo que quiere. Y eso me pone en mi modo «príncipe valiente» para salvar a la «damisela en peligro».

Los hombre estamos deseosos de poder asumir tanta responsabilidad, pero para ello tenemos que tener indicios claros y directos de las necesidades. Especialmente cuando esas responsabilidades tienen que ver con el cuidado de nuestros hijos.

Generalmente, no tenemos ni idea de qué le pasa a los niños, o mejor dicho la única idea que tenemos cuando nuestro hijo llora es que necesita a su madre. Si su madre nos ayudara a comenzar a reconocer las distintas necesidades de nuestros hijos, tal vez recibirían una ayuda enorme de nuestra parte. Pero, como dije antes, en ese rubro las mujeres tienen superpoderes, y nosotros solo podemos ser auxiliares de segunda.

8. Hay tres cosas importantes en un matrimonio: «Diálogo, diálogo y diálogo»

¿Cómo tener una mejor relación con mi pareja? 8 claves

Solo mediante el diálogo y la expresión de nuestras necesidades en forma clara y directa podremos llegar a un entendimiento. Y si las cosas se fueron un poco de control, y no estamos haciendo nuestra «cuota de labor» como corresponde, lo mejor que podrán hacer es indicarnos dónde fallamos y qué podemos hacer para hacerlas felices.

No podemos leer la mente, las cosas que a ustedes les parecen prioritarias a nosotros pueden no parecernos tanto. A veces una cosa pedida con amor y respeto es mucho más motivante que una cosa pedida a los gritos.

El objetivo del matrimonio no es dividir las tareas en un 50% estricto para que haya una carga equitativa y nadie se resienta. El objetivo del matrimonio es dar el 100% de sí mismo, sacar lo mejor de uno y ponerlo al servicio de la alianza. Así que si nuestra única prioridad es siempre nuestro cónyuge y sus necesidades, y poner lo mejor de nosotros para hacerlo de corazón, entonces todos estos conflictos no existirían.

Si alguno de los dos no está «haciendo un buen trabajo», entonces la solución es siempre hablarlo claramente. Sin enojos, tratando de comprender que no siempre percibimos las necesidades y las prioridades del mismo modo, y que a veces generar un hábito de conducta puede tardar algunos meses hasta que lo incorporamos.

Percibir al matrimonio que es la «alianza» por excelencia como un «sistema opresor» hecho para el propósito de «aprovecharnos del otro» me parece la más triste de las noticias. El matrimonio es una alianza hermosa, si la sabemos llevar como Dios manda.

A tal punto que Jesús, queriendo buscar un ejemplo de cómo Él amaba a la Iglesia, recurrió al matrimonio, porque las tareas cotidianas son la expresión de lo que es lo más excelso que podremos hacer en la tierra: amar a nuestro cónyuge hasta dar la vida.

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