Este director le dio la más hermosa lección sobre fragilidad a uno de sus alumnos

Este director le dio la más hermosa lección sobre fragilidad a uno de sus alumnos
¿Qué es la fragilidad humana y por qué es buena?

Te compartimos un video conmovedor en el que un niño con dislexia, del que se habían burlado en el colegio, tiene una conversación reveladora con su director, que le cambia totalmente la perspectiva de su dificultad.

Esta simple escena, además de ser inspiradora, contiene muchos elementos que pueden servirnos para reflexionar sobre nuestras propias vidas.

Centremos la reflexión en tres puntos que pueden resultar muy enriquecedores: la experiencia del niño, la actitud del director y la fragilidad humana.

Finalmente, veamos qué puede decir todo a nuestra vida cristiana luego de ver el video completo.

Tristeza por el hecho de ser frágil 

El niño, con dificultades para leer y escribir, confiesa a su director que se siente diferente a los demás y que no le gusta ser como es.

No resulta extraña su experiencia, pues enfrenta mayores problemas diariamente y, además, padece experiencias sociales difíciles como las burlas de los demás.

Pensemos ahora en cualquier experiencia personal de fragilidad física, intelectual o moral. ¿No nos surge, acaso, molestia, vergüenza, incomprensión, soledad, ganas de ser algún otro y no uno mismo?

Esa experiencia brota porque los hechos atentan directamente contra nuestra necesidad de ser valiosos y de encontrar un sentido a las cosas.

Pensamos ¿quién me podría querer siendo así? o ¿qué sentido puede tener este mal? Luego, cabe la pregunta: ¿Existe alguna manera de encontrar la paz y la alegría en medio de nuestra fragilidad? 

Un maestro compasivo y comprensivo

Luego de invitarlo a sentarse, el director le pregunta primeramente al alumno cómo se siente y qué está viviendo con su problema.

Tras mostrarse compasivo y comprensivo con el dolor del otro, la autoridad máxima de la institución se muestra frágil ante el niño, sin temor a perder valor ni autoridad porque reconoce que en ese gesto se esconde lo que el pequeño necesita: sentirse acompañado, identificado y con esperanza.

De alguna manera se despoja de su estatus y le confiesa que él también tiene dislexia. Pasa aquí algo semejante a lo que decía C.S. Lewis: «La amistad nace en el momento en el que una persona le dice a la otra: ¿Qué? ¿Tú también ? Pensé que era el único».

Y es que cuando uno descubre que la fragilidad no es impedimento para vivir el amor sino que, por el contrario, es una oportunidad privilegiada para encontrarlo, esta deja de amenazar nuestro valor y se reviste de sentido.

La bondad del director hace pensar, también, en aquellas palabras de Jesús cuando dice que si los hombres, siendo pecadores, podemos ser así de compasivos, ¡cuánto más nuestro Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan! (Mt 7,11). 

La fragilidad nos hace capaces de Dios

Nuestra fragilidad muchas veces nos hace sentir incapaces de Dios y eso genera vergüenza, miedo, soledad y tensión. Pero cuando descubrimos el verdadero rostro de Dios, que es amor y que nos amó primero (1 Jn 4, 19-21) siendo nosotros pecadores (Rom 5, 8), entonces nos sorprende la alegría de saber que ese amor nos antecede, está garantizado y es la fuente y el impulso que nos lleva a ser mejores.

Así como el director le explica al niño que la dislexia para él ha sido un regalo en su vida, así un cristiano puede decir con san Pablo que se gloria en sus debilidades porque ahí se manifiesta el poder inquebrantable de Dios (2 Cor 12, 9).

¿Cómo se podría transformar nuestra vida si la interpretáramos constantemente a la luz de la fe? Definitivamente, no dejaríamos de ser siempre frágiles y débiles, pero nos consideraríamos antes que nada amados e invitados a vivir la libertad de los hijos de Dios.

Sabríamos que ningún mal tiene la palabra definitiva después de la victoria del amor y la vida en la Resurrección. Así como el niño del video, podríamos encontrar alegría y luz donde todo era oscuridad.

Cuéntanos si has experimentado situaciones similares y déjanos saber en los comentarios qué opinas del video o qué fue lo que más te gusto. ¡Te leemos!

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Serie «Fratelli Tutti»: Capítulo Quinto

Serie «Fratelli Tutti»: Capítulo Quinto
Fratelli Tutti: explicación del quinto capítulo

Serie «Fratelli Tutti». El capítulo anterior se centraba en el problema migratorio, mientras que este capítulo le da vueltas a las soluciones, con la mejor política encontramos una herramienta fundamental para alcanzar la verdadera hermandad.  

El papa examina de forma profunda los términos «populismo» y «liberalismo», criticando a ambos. Dice no a las políticas que se dejan corromper fácilmente por el poder o el dinero y a las que están sujetas rígidamente a las fuerzas y leyes del mercado.

Dice no a la utilización de un marketing político agresivo y embustero, que falsea la realidad y «encuentra en la destrucción del otro el recurso más eficaz».

El amor, la caridad y la política

Luego explica cómo el amor es una virtud que también debe permear la política. Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles. 

Cualquier esfuerzo en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad. Porque un individuo puede ayudar a una persona necesitada, pero cuando se une a otros para generar procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos, entra en el campo de la más amplia caridad, la caridad política.

Se agrega además que esta caridad, corazón del espíritu de la política, es siempre un amor preferencial por los últimos, que está detrás de todas las acciones que se realicen a su favor.

¡Te compartimos este video donde puedes profundizar más en este tema! 😉

La caridad política se expresa sobre todo en la apertura a los demás, principalmente en aquellos que tienen más dificultades.

Recordemos que quienes gobiernan deberán estar dispuestos a hacer renuncias que permitan el encuentro y la búsqueda de la confluencia (al menos en algunos temas).

Aunque suene raro y parezca casi imposible, ¡también en la política hay lugar para amar con ternura!, subraya Fratelli Tutti.

Instituciones internacionales

Se propone una ONU más fuerte con poder vinculante y con reglas justas. Si bien la propuesta del Santo Padre es sorprendente, ya que va a temas concretos para los que un cristiano honestamente puede tener otra forma de ver las cosas, es una sugerencia que podría arreglar muchas de las desigualdades del mundo. 

No es la primera vez que en la ONU se escuchan palabras sensatas que abogan por la vida y por la igualdad. Recordemos el poderoso discurso que dio la Madre Teresa de Calcuta donde hablaba del aborto y dijo aquella frase que aún resuena en nuestros corazones: «¡No los maten, dénmelos a mí!».

El papa propone la creación o fortalecimiento de instituciones internacionales más fuertes y eficazmente organizadas. Con autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales. ¡Qué gran trabajo hay por delante!

El punto clave es poder «garantizar» reglas justas, pues en las circunstancias actuales faltan bastantes condiciones para poder garantizar eso.

Que la ONU sea más fuerte, ahora mismo podría significar políticas anti-cristianas o algunas visiones económicas que son más de distributismo estatal que de disminuir el peso, la burocracia y la corrupción del Estado para poder generar riqueza.

¿En qué temas se puede meter la Iglesia?

Lo esencial del capítulo, que es mucho y muy bueno es: ver a cada ser humano como un hermano y no como un enemigo, un número o un problema.

Hay que tener claro que el papa, los obispos, etc., suelen ser muy buenos para denunciar los problemas, y está bien, porque son como una madre que ve sufrir a su hijo por tanta injusticia. Pueden y deben hacer un diagnóstico moral, obviamente. 

Sin embargo, las soluciones económicas y políticas… mejor dejarlas a los expertos de esas materias. El problema está en que pueden hacer una mala economía y mala política si no están moralmente bien orientados.

¿Y por qué sucede esto? Porque ven a las personas como números o problemas y no como hermanos. Eso influye pero no determina, es la compleja interdisciplinariedad de la Doctrina Social de la Iglesia.

¿En qué nos deberíamos centrar entonces? En encontrar siempre la parte buena, descubrir en los corazones la bondad desde donde se debe empezar la conversión.

Esto es lo que propone la Encíclica Fratelli Tutti y lo que Cristo hizo con Zaqueo. ¡Qué sepamos buscar siempre la mejor política, la más amplia caridad!

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El mundo pide a gritos la bondad y el amor que Dios ha puesto en tu corazón. ¡Un corto hermoso!

El mundo pide a gritos la bondad y el amor que Dios ha puesto en tu corazón. ¡Un corto hermoso!

«Give A Little Love» es un corto hermoso que nos recuerda que con un poco de amor podemos marcar la diferencia. Cuántas veces una situación amarga o difícil puede transformarse si somos amables con los demás.

Si en lugar de ser indiferentes y fríos, decidimos ser compasivos. Basta un pequeño gesto de caridad, un «no estás solo», «yo te ayudo», «no te preocupes», o «ambos lo lograremos». Incluso basta una sonrisa, un saludo enérgico o un buen abrazo.

Que esta Navidad sea la oportunidad perfecta para preguntarnos: ¿qué puedo dar?, ¿a quién podría sacar de su soledad o su tristeza?, ¿cómo puedo ayudar?, ¿a quién podría alegrarle estas fechas?

Seamos más compasivos

Muchas veces no sabemos cómo lograr grandes cambios, ¡cuando tenemos las oportunidades justo en frente de nosotros! En nuestro hogar, con nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros abuelos.

En nuestro lugar de trabajo, con las personas que ayudan con la limpieza, con la gente del restaurante, con ese jefe que no nos agrada mucho.

Para ayudar basta con abrir los ojos, ver a nuestro al rededor y pensar: ¿cómo puedo hacer que el otro se sienta mejor?, ¿qué podría alegrarlo o alivianarle la carga? ¡Siempre se puede hacer algo!

Qué bien se siente ser ayudado, y aún mejor poder ayudar a los demás. Elijamos la compasión, la bondad y el amor por encima de todo. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por alguien?

Juntos, podemos hacer una gran diferencia

Este es el mensaje que acompaña el video:

«Creemos que el mundo sería un lugar mejor si todos le diéramos un poco más de amor. Así que este año estamos celebrando la bondad, ya sea grande o pequeña, mostrando cómo todos y cada uno de los actos de amor tienen un impacto positivo en el mundo que nos rodea, a medida que los transmitimos a los demás».

¡Qué cierta es cada palabra! No importa si lo que podemos dar es grande o pequeño, si lo que le ofrecemos a los demás es mucho o poco. Siempre que demos una muestra de amor y bondad le recordamos a este mundo que Dios existe ❤️

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10 frases para descubrir si eres un líder convencional o un líder que sigue a Cristo

10 frases para descubrir si eres un líder convencional o un líder que sigue a Cristo
¿Cómo ser un líder cristiano? 10 frases para descubrirlo

Hay varias encíclicas que durante los pontificados papales de san Juan Pablo II y el papa Francisco, nos han invitado a nosotros los jóvenes a ser protagonistas alegres de nuestra fe.

Y te preguntarás: ¿cómo podemos ser los protagonistas alegres que Dios y nuestra Iglesia desean que seamos?, ¿qué huella quiero dejar?, y ¿cómo contagiar a los demás del amor de Dios?

Pues te cuento que hace poco me hacia estas mismas preguntas, y le dije a Dios: ¿cómo quieres que deje huella y sea ese protagonista alegre que trasmite fe? Entonces llegó a mis manos un libro llamado «De mí depende», del autor Gabriel María Abascal (te lo recomiendo).

Allí encontré las respuestas a esas preguntas y entendí qué tipo de protagonista de fe quería ser. Hoy te puedo decir que gracias a este libro deseo y busco ser un líder de Dios, un líder cristiano que como dice el autor:

«Convencido de ser apóstol de Cristo y de la Iglesia y formado según el evangelio proyecte su influencia para acercar a la mayor cantidad de personas a Cristo».

Te comparto esta lista con 10 frases que te ayudarán a descubrir si eres un líder convencional o un líder que sigue a Cristo. Lee cada una atentamente y cuestiónate a ti mismo. ¿Con cuántas te identificas?

¿Líder convencional o líder cristiano?

1. Un líder convencional diría: «Hay que llegar a la cima sin importar cómo»
Un líder cristiano diría: «Hay que ayudar a llegar a la cima a todos»

2. Un líder convencional diría: «Sígueme»
Un líder cristiano diría: «Voy contigo, te acompaño»

3. Un líder convencional diría: «Lucha por lo que quieres sin importar cómo»
Un líder cristiano diría: «Lucha por la verdad y la justicia»

4. Un líder convencional diría: «Convence»
Un líder cristiano diría: «Predica con el ejemplo»

5. Un líder convencional diría: «Sé el mejor para ser el primero»
Un líder cristiano diría: «Sé el ultimo para ser el primero»

¿Cómo ser un líder cristiano? 10 frases para descubrirlo

6. Un líder convencional diría: «Propón el rumbo a seguir»
Un líder cristiano diría: «Ilumina el rumbo que ya propuso Jesús»

7. Un líder convencional diría: «El líder lo es por mérito propio»
Un líder cristiano diría: «El líder lo es por la gracia de Dios»

8. Un líder convencional diría: «Se agresivo en tu estrategia»
Un líder cristiano diría: «Sé humilde en tu estrategia»

9. Un líder convencional diría: «Prepárate»
Un líder cristiano diría: «Ora y prepárate»

10. Un líder convencional diría: «¡Animo. Tú puedes!»
Un líder cristiano diría: «Sin Dios nada puedes, con Dios todo»

Para llevar a cabo cada una de estas palabras y frases de liderazgo cristiano, debe existir un elemento crucial: la voluntad amorosa y sincera de servir a los demás sin esperar recibir algo a cambio.

Recordemos siempre que el liderazgo cristiano es para la construcción del Reino de Dios y no el nuestro. Déjanos saber en los comentarios cuál es tu frase favorita y comparte este post con un líder que admires.

Artículo elaborado por Alejandra Porres.

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Todo lo que debes saber sobre el Open Day de Catholic-Link Academy

Todo lo que debes saber sobre el Open Day de Catholic-Link Academy
Open Day Catholic-Link Academy: inscripciones aquí

¡Tendremos un Open Day para cerrar este año con broche de oro! Aunque el lanzamiento de cursos no para, desde el interior del equipo pensamos en algo que te ayudara a conocer mucho mejor todo lo que se puede encontrar en Catholic-Link Academy.

¿Cómo es esto? Pues el próximo 28 de noviembre las puertas de nuestra academia estarán abiertas durante ¡24 horas! ¿Es gratis? Sí, completamente gratis, podrás no solamente ver el «catálogo» completo, sino disfrutar del contenido que quieras.

¡Inscríbete al Open Day Catholic-Link Academy!

Una oportunidad única para conocer los más de 100 cursos y conferencias online que tenemos y animarte a empezar con el que más te guste. ¡También podrías adquirir la membresía anual y darla como regalo esta Navidad!

¿A quién no le gustaría ser parte de una academia que lanza contenido nuevo todos los meses? Para ser parte de este día y disfrutar de las 24 horas de acceso solo debes inscribirte gratis en este enlace. ¡Y listo, nos vemos este sábado con toda la buena actitud!

¡Corre la voz y avísale a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo, profesores, sacerdotes y religiosas que el acceso a la academia será gratuito durante este día!

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Iniciativas geniales: «SpotiCatólico». ¡Una app para encontrar música católica!

Iniciativas geniales: «SpotiCatólico». ¡Una app para encontrar música católica!
Música católica: (SpotiCatólico) app disponible aquí

¿Te gusta la música católica y te resulta complicado encontrarla? Te traemos una iniciativa genial que sabemos te va a encantar. Se trata de la Red Digital de Música Católica

El SpotiCatólico donde estamos seguros podrás encontrar de una manera fácil y ordenada a tus artistas musicales católicos. Cuentan ya con más de 500 artistas registrados y día a día suben nuevo material.

Kevin Frómeta, el director, nos comenta que la Red Digital de Música Católica, «es un proyecto que busca traer la experiencia de la fe en Jesucristo en los medios digitales a través de nueva evangelización, conforme al llamado que nos ha hecho San Juan Pablo II. Dentro de esta misma misión trabajaremos para promover y apoyar a cada Ministerio de Música».

La música católica y nuestra facilidad de conectar con Dios

Música católica: (SpotiCatólico) app disponible aquí

La música es una herramienta poderosa para llevar el mensaje de la obra redentora de Jesucristo, comunicando lo que Jesucristo ha hecho por toda la humanidad (Juan 3,16).

No solo tiene la fuerza para transmitir buenos valores, tiene la fuerza y el poder por el Espíritu Santo, para despertar en los corazones la esperanza que tenemos en Jesucristo. Esperanza que debemos llevar a todo el mundo, a través de todos los medios.

Tenemos la certeza de que el Ministerio de Música, tiene una misión y llamado que realizar dentro de la Iglesia: «La de llevar a cada persona hacia la experiencia de la fe en Cristo, a través de ella».

Artistas de habla española, inglesa y portuguesa ya forman parte de este proyecto y la plataforma cuenta con estas tres versiones en cada uno de los idiomas. 

¡Puedes descargar la app de música católica!

Música católica: (SpotiCatólico) app disponible aquí

Ya cuentan con una primera versión de app para Playstore  denominada el «SpotiCatólico». Pronto contarán con la versión de la app para iOS y una extensión para navegadores Google Chrome.

Por el momento pueden disfrutar de este servicio apostólico a través de la página Red Digital de Música Católica. Dejen sus comentarios y ayuden a difundir esta iniciativa que sabemos está al servicio de la Iglesia.

Además puede ser una plataforma importante para los nuevos artistas musicales. ¡Un recurso para conocer a muchos artistas católicos que de pronto aún no conocíamos!

«Vuestra música y vuestro canto son un verdadero instrumento de evangelización en la medida en que se convierten en testimonios de la profundidad de la Palabra de Dios que toca el corazón de las personas, y permite una celebración de los sacramentos. En particular la Santa Eucaristía que percibe la belleza del Paraíso» (Papa Francisco).

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¿Estás listo para ser juzgado… en el amor? (comentario al Evangelio)

¿Estás listo para ser juzgado… en el amor? (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Mateo 25,31-46:

«En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.

Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda». Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’.

Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?’ ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.

Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también estos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’.

Y Él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».

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¿Necesitas razones convincentes para dejar tu adicción al celular? ¡Aquí las tienes!

¿Necesitas razones convincentes para dejar tu adicción al celular? ¡Aquí las tienes!
Consecuencias físicas y espirituales de usar el celular

Yo confieso, ante Dios Todopoderoso y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho, de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. Gracias, hermanos por interceder por mí, que lo necesito y mucho. Este artículo va a ser fuertemente autorreferencial.

Hay artículos en los que puedo escribir desde la «cómoda posición del converso», porque como gran pecador he pasado por esas quebradas oscuras, pero con la ayuda de la gracia ya me encuentro «del otro lado». Desde donde juzgo con dureza a los que no pueden salir. ¡Qué fácil es juzgar a los demás sin acordarnos del barro desde el que salimos!

Pero con respecto al celular y a los «medios digitales»… bueno, la cosa no es tan sencilla. Mi trabajo en sistemas y en tecnología me lleva a estar prácticamente toda mi vida activa «conectado» a una pantalla.

Y por supuesto que necesito (y me merezco, ¡qué tanto!) mis «recreítos», mis actividades fuera de la rutina, porque el trabajo de desarrollador de software es tan ingrato que «necesito» «desconectarme»…

Por eso, mi actividad en el mundo digital está a un pelo de convertirse en excesiva, y soy plenamente consciente de eso. En lugar de buscar huir de las pantallas en cuanto tengo disponibilidad, me sumerjo más.

No es que tenga gran cantidad de distracciones instaladas en el teléfono: Facebook y un par de juegos ya obtienen más atención de la que merecen.

El recurso que hoy te comparto, es un video excepcional y divertido hecho por el Hermano Pablo de Catholic Stuff, te lo puedo comentar desde la experiencia personal.

Desde el calvario que a veces me lleva tener esta lucha casi permanente entre mi voluntad, mi anhelo de santificación personal, y por supuesto, la dura realidad.

La tecnología es una herramienta poderosísima

Y si pudiéramos usarla solamente para hacer el bien, sería la mejor aliada para nuestra vida. No en vano lanzamos este año dos programas dedicados a la Evangelización Digital, porque está clarísimo que el potencial que tiene lo que el Obispo Munilla llama el «Sexto Continente» (el continente digital) lo hace una herramienta indispensable para llegar con nuestro apostolado a cada vez más gente, cada vez más almas sedientas de Dios.

No es solo el potencial que tienen medios digitales tradicionales como un sitio web, una página de Facebook o un perfil de Instagram, sino que además, como dice el Hermano Pablo hay tres millones de aplicaciones esperándonos en los stores de nuestros celulares, y algunas son, sin duda, fantásticas.

Podemos usar el celular para preparar una buena confesión, como breviario, o como guía para rezar el Santo Rosario. Buenísimo, ¿no?

Como dice el tío Ben: «Todo gran poder lleva también una gran responsabilidad»

Si entro a una capilla de adoración y veo a una persona con su celular, lo primero que voy a pensar (porque soy un pecador y tengo la tendencia a juzgar a la gente) es que está tonteando frente al Santísimo.

Y no siempre es bueno juzgar a las personas, sino que tampoco es muy bueno ser ocasión de pecado o de escándalo. «La mujer del César no solo debe ser honrada, sino también parecerlo».

No solo tenemos que ser santos, sino también parecerlo. Tenemos que fijarnos en que nuestras actitudes muchas veces nos pueden llevar a actitudes equivocadas.

Pero como dice el Hermano Pablo, los móviles y sus aplicaciones están pensados y diseñados para capturar y mantener nuestra atención absorta. Si mientras estamos usando el móvil para rezar Laudes, nos llega una notificación de urgencia del trabajo, ¿a quién estaremos prestando más atención?, ¿al Rey de Reyes o al trabajo?

Ni hablar si las notificaciones que nos llegan son de Facebook, Instagram, Whatsapp, Tik-Tok, Snapchat, Telegram, etcétera, etcétera, etcétera… ¿Tendremos la fuerza de voluntad de rechazar todos esos poderosos reclamos de atención?

Bueno, te tengo la respuesta: no. Al menos en mi caso, he descubierto que durante los momentos de oración tengo que apagar el teléfono, ponerlo en mudo o dárselo a mi esposa (ella sí es muy responsable) para evitar distraerme de lo que tengo que hacer.

Adictos sin darnos cuenta

Estamos en un circuito de adicción sin darnos cuenta. La adicción lleva un círculo vicioso de tentación, negación, uso, culpa y nuevamente tentación. Y el celular es ideal para este tipo de conductas reiterativas, que nos llevan constantemente a desear algo y lamentar haberlo deseado para unos minutos más tarde volver a desearlo.

Cuanto más se repita este ciclo, más esclavos seremos de aquello que nos captura nuestro tiempo y nuestra atención. Y eso nos hace adictos, tanto si queremos serlo como si no. Pensamos en los adictos como las personas que se inyectan, inhalan o comen ciertas sustancias que dañan su organismo.

Pero si vamos a Wikipedia, leemos en «adicción» lo siguiente: «Se considera adicción (del latín addictus, que era el deudor insolvente que, por falta de pago, era entregado como esclavo a su acreedor​) a una enfermedad crónica y recurrente del cerebro que se caracteriza por una búsqueda patológica de la recompensa o alivio a través del uso de una sustancia u otras acciones.

Esto implica una incapacidad de controlar la conducta, dificultad para la abstinencia permanente, deseo imperioso de consumo, disminución del reconocimiento de los problemas significativos causados por la propia conducta y en las relaciones interpersonales así como una respuesta emocional disfuncional.​

El resultado es una disminución en la calidad de vida del afectado (generando problemas en su trabajo, en sus actividades académicas, en sus relaciones sociales o en sus relaciones familiares o de pareja). La neurociencia actualmente considera que la adicción a sustancias y a comportamientos comparten las mismas bases neurobiológicas».

Patrones de conducta dañinos

Entonces vemos que no es solo la adicción a sustancias la que puede llevarnos a cometer pecados de acción o de omisión. Si además sumamos a eso la pornografía, o el dejar de hacer lo que tenemos que hacer en nuestro trabajo, entonces estamos potencialmente dañando nuestra vida personal, nuestra vida de relación.

Y como dice el Hermano Pablo, es un pecado grave. Un «pecadazo» que se puede llevar no solo nuestra vida temporal, sino también nuestra vida eterna.

Estos patrones de conducta, además, por ser reiterativos, nos entrenan, nos condicionan psicológicamente. Y no somos conscientes de cuánto hasta que intentamos corregir esos patrones de conducta.

Te invito a hacer un experimento: proponte no mirar el celular por una hora entera sin bajar el volumen, sin apagarlo y sin ocultarlo de tu vista.

El celular, como un pequeño tirano, tiene sonidos, alarmas, luces y encendidos de pantalla que reclaman nuestra atención, y generalmente la consiguen.

Nada pasaría si esos llamados de atención fueran para cosas útiles y provechosas, pero (todos lo sabemos) la mayor parte de esos llamados de atención son para tonterías. Para cosas que nos hacen perder el tiempo miserablemente y miserablemente después lamentarlo.

A grandes problemas, grandes remedios

La valiente propuesta que hace el Hermano Pablo es eliminar completamente los smartphones de nuestra vida. Y es la mejor, sin lugar a dudas. «Si tu mano derecha te es ocasión de pecado…».

Volver a los viejos celulares es una opción interesante, aunque no siempre es posible. Además, aquellos celulares ¡También tenían juegos y distracciones! Deshacernos de los celulares es una buena alternativa para lograr dominar nuestros comportamientos dañinos y pecaminosos. Especialmente si no tenemos ningún control sobre nuestro comportamiento.

Pero yo creo que lo mejor es ir adquiriendo «señorío» sobre nuestras debilidades. Es decir lograr dominarlas, de a poco y pidiendo la gracia de Dios para poder hacerlo. Hay algunas aplicaciones que nos permiten limitar el uso del celular como StayFree, o AppBlock.

Hay muchas más similares, tanto para Android como para iOs. Estas aplicaciones nos permiten hacer un diagnóstico y eventualmente bloquear o desinstalar las aplicaciones que más tiempo nos consumen.

Tiempos penitenciales

También podemos aprovechar los tiempos penitenciales para ofrecer a Dios nuestra debilidad y eliminar completamente todas las aplicaciones que nos roban tiempo.

Dios se vale de nuestras debilidades para sacar fortalezas que no sabíamos que teníamos. Se vale de lo débil para confundir a los fuertes. En este tiempo de Adviento que se acerca, ¿no te animas a ofrecerle a Dios la eliminación completa de todas las aplicaciones que te roban el tiempo?

¡No solo harás muy feliz a Dios, sino que además te harás un gran bien conquistando tus debilidades y sobreponiéndote a ellas! Querido hermano: comencé este artículo agradeciendo por tu intercesión para mi santificación personal, y quiero terminarla con una promesa:

Ofrezco desinstalar desde hoy hasta Navidad, Facebook y los dos jueguitos miserables que me roban el tiempo en mi celular para que tú y todos los que lean este artículo puedan también hacerlo por mí.

¡La Comunión de los Santos va a funcionar, y este tiempo hasta la Navidad podemos aprovecharlo para hacer tanto bien! ¡Qué Dios te bendiga!

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«De eso que se encarguen otros». Hablemos de la responsabilidad social que tenemos todos

«De eso que se encarguen otros». Hablemos de la responsabilidad social que tenemos todos
¿Cuál es la relación entre responsabilidad y libertad?

Efectivamente, Dios nos ha creado libres, y por lo tanto, podemos hacer con nuestra vida lo que queremos. Sin embargo, me pregunto cuántos son realmente conscientes de la responsabilidad que implica esa libertad.

Ser conscientes que tenemos la libertad para hacer con nuestras vidas lo que mejor nos parece es un derecho que tenemos todos. Sin embargo, la otra cara de la moneda es la responsabilidad. Y por supuesto, la libertad nos exige responsabilidad.

Hemos recibido de Dios —cada uno— muchísimos talentos, y sabemos que nuestro Señor nos pedirá cuentas de qué hemos hecho con nuestros dones. ¿Los has utilizado bien?

Tenemos una responsabilidad con los demás 

Buscando por encima de nuestros derechos personales, un bien para todos. No podemos simplemente atropellar a otras personas que tengan ideas diferentes a las nuestras.

En un marco de diálogo y tolerancia debemos buscar juntos lo verdadero, lo bueno y lo bello para todos y cada uno de nosotros. Vivimos en una sociedad, y como personas estamos en relación los unos con los otros, y esto es algo que implica de cada uno muchísima responsabilidad.

Por eso hablamos de un bien común y se hace necesaria la existencia de una verdad que pueda aplicarse a todos por igual. No deberíamos vivir como si algunos fuesen especiales, distintos, con más o menos derechos, aunque tristemente este sea el panorama de muchos países.

Todos tenemos una misión

Es evidente que cada uno ocupa un puesto y lugar específico en el entramado social. Y esto conlleva a que unos tengan responsabilidades más importantes que otros, pero parece que lo que se nos ha olvidado es que todos nacemos con la misma dignidad al ser hijos de Dios. 

Algunos tienen más carga de servicio y dedicación por ese bien común, dado las capacidades de decisión —y por ende responsabilidad— que tienen en sus manos. Ahora, tratemos de aterrizar todo esto, y sacar algunas conclusiones para la actividad y responsabilidades cotidianas que debemos cumplir cualquiera de nosotros.

1. Nadie es absolutamente autónomo o independiente

Este primer aspecto me parece fundamental. Quiero remarcar que como seres humanos, dependemos de Dios. No nos hemos dado la vida, ni tampoco nuestros padres han creado nuestra personalidad.

Somos hijos de nuestros padres, pero cada uno es una persona única e irrepetible, querida y amada por Dios, para una misión muy específica. Todo lo que tenemos es un regalo.

Por lo tanto, nuestra existencia depende de Dios. Si Dios dejara de pensar en nosotros, literalmente, dejaríamos de existir. Lo que somos, desde lo material hasta lo espiritual, tiene la consistencia para permitir la existencia. Sin embargo, no poseemos la razón de la existencia en nosotros mismos.

Junto con nuestra vida, Dios nos regala una serie de talentos con los cuales desarrollamos nuestro camino. Toda nuestra vida natural y sobrenatural, desde que somos concebidos, hasta incluso nuestro llamado a la vida eterna. Por eso decimos que estamos en deuda con Dios. Tenemos una responsabilidad para con Dios.

Estamos llamados a la obediencia, pero no de cualquiera, sino de la que brota de la confianza en Dios. En que Él sabe lo que es lo mejor para nosotros, precisamente, porque nos creó. ¿Quién nos conoce y sabe el camino para nuestra felicidad mejor que Él?

Hagamos un paréntesis para hablar del mal y el pecado

¿Cuál es la relación entre responsabilidad y libertad?

El mal o pecado es, justamente cuando desconfiamos de su amor y lo desobedecemos. Llamados a ser seres divinos, con una libertad sumisa a Dios (Catecismo de la Iglesia Católica, 396), decidimos lo que creemos es mejor para nuestra vida sin Dios, lejos de Él y por encima de Él. El problema es que terminamos yendo en contra de nosotros mismos.

¿Cuál es el problema de nuestra dependencia divina?, ¿acaso Dios no quiere lo mejor y nuestra felicidad?, ¿por qué tenemos que desconfiar de Él? Justamente todo el desorden y desmán que vemos en nuestra vida, así como en la sociedad que vivimos es por alejarnos de la verdad de Dios, y creer que somos nosotros quienes decidimos lo mejor.

¡Gran error! Por eso nuestros países están como están. La gran ironía es que no le obedecemos, y cuando surgen los problemas o viene el sufrimiento, entonces sí culpamos a Dios. ¿De qué? Si hemos estado alejados de Él, y no hemos querido hacerle caso.

Lo más lógico sería pensar que así están las cosas porque no le hicimos caso. Pero claro… ¡es más fácil echarle la culpa al otro! Creo que esto no es difícil de entender, cuando vemos el caos económico, político, cultural y espiritual en el que vivimos, pareciera como si nadie asumiese su responsabilidad.

A la hora de salir a las calles a marchar, a gritar o a reclamar nuestros derechos… la gran pregunta que queda es: ¿qué hace cada uno por cambiar la situación en la que vivimos?

2. La mayor responsabilidad con nuestros talentos es el amor

¿Cuál es la relación entre responsabilidad y libertad?

Dicho lo anterior, pensemos en qué podemos hacer, cómo debemos proceder. Ante una realidad tan confusa y difícil de comprender —porque realmente es caótica— debemos buscar al menos, fundamentos seguros que sirvan como pilares para el desarrollo de nuestras sociedades.

No viene al caso desarrollar ahora una propuesta socioeconómica o política judicial, pero quiero sentar las bases para un camino auténtico y personal. Todos, sin excepción, estemos donde estemos, sea el cargo que tengamos, estamos llamados a vivir el amor.

La única forma de vivir entre personas que responde y está a la altura de nuestra dignidad de imagen y semejanza divina es el amor. El amor que vemos en la persona de Cristo. No cualquier tipo de amor.

Todos merecemos ser tratados siempre como un fin, y no como un medio para lograr otros objetivos. Esa vocación al amor es lo que pesará al final de nuestra vida. Seremos juzgados por el amor, no por cuánto dinero tenías en tu cuenta o por cuántos títulos lograste colgar en la pared.

Pensemos en los tristes resultados que dejan casi siempre las manifestaciones. Las mismas en las que la única motivación es el bien común, pero que terminan siempre mostrando lo peor de una sociedad que se ha olvidado de Dios.

Muertos, heridos, golpeados. Si el esfuerzo de tantos estuviese en la vivencia de la caridad, buscando instaurar la bondad y belleza divina, muy diferente serían las consecuencias.

Hablemos aquí de la civilización del amor

¿Cuál es la relación entre responsabilidad y libertad?

Como cristianos buscamos construir una «civilización del amor» (fórmula empleada por el Papa Pablo VI, en su homilía, con la misa que concluía el año de «renovación y reconciliación» en 1975. Expresión que seguiría utilizando hasta su muerte en agosto de 1978).

Una sociedad en la que se viva y comulgue la paz y la reconciliación. «Es necesario transformar nuestra sociedad de salvaje en humano, de humano en divino, es decir, según el corazón de Dios». (Expresión acuñada por el Papa Pío XII, en su mensaje radiofónico a la diócesis de Roma, en el año 1952).

Como Iglesia peregrina, obedientes al mandato de Cristo, buscamos que se instaure el Reino de Dios. Suenan palabras utópicas, mientras más alejados de Dios estamos. Esto es la raíz y causa principal, por la que vivimos todo lo que testimoniamos.

Así que ¡ánimo a todos! No perdamos nunca de vista ese llamado que tenemos a vivir entre nosotros el amor, eso es vida cristiana. Ese es el único camino para cambiar los corazones.

Finalmente, de eso se trata: convertir corazones, para que más y más personas descubran que sí es posible vivir la paz, la justicia y la reconciliación cuando se camina de la mano de Cristo.

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«Hay un regalo que solo tú puedes dar». Un emotivo video para ver esta Navidad con otros ojos

«Hay un regalo que solo tú puedes dar». Un emotivo video para ver esta Navidad con otros ojos
¿Qué regalar para Navidad? Esto solo lo puedes dar tú

¿Qué regalar para Navidad? Pueden estarse preguntando muchos por estos días. Coca-Cola nos trae un comercial que más allá de un mensaje publicitario se convierte en una invitación de fraternidad. 

Vemos en el video, a una niña que envía con su papá una carta para Santa Claus, tarea que el padre se propone cumplir contra viento y marea. Pasa por el mar, por la nieve, por la lluvia… todo con el firme propósito de entregar la inocente carta de su hija. 

Cuando llega a casa de nuevo, descubre algo sorprendente. El regalo que su hija había pedido era algo que él jamás hubiera podido imaginar. ¡Tienes que ver el video completo!

Mi mayor regalo es tu presencia

«No hay silencio comparable al de la ausencia del otro» (Sascha Arango). Creería que este año nos ha permitido sentir más de cerca este tema, la cuarentena, el aislamiento… todo esto ha acrecentado a nivel mundial la sensación de soledad.

Y no de cualquier tipo de soledad, sino de una que se pudo sentir en cada rincón del planeta. A tal punto que algunas diócesis europeas han emprendido campañas de «pastoral de la soledad», como medios para tratar de sanar esta situación. 

Esto nos ha hecho recordar que la presencia de los que más queremos, es fundamental en la vida de cada uno. Somos seres sociales y comunitarios que solo al vivir de la mano de otros, logramos avanzar hacia la felicidad.

Miles de veces, nos preocupamos de sobremanera por encontrar el regalo especial para esa persona que tanto queremos o por encontrar algo que le haga sonreír… cuando en realidad, lo esencial es estar allí. 

Hemos escuchado aquel refrán que dice: «lo que cuenta es la intención», y más que referirse al deseo de hacer esto o aquello, se refiere a la voluntad de estar presente para esa persona especial, el estar allí.

En algunos momentos ese «estar» se traslada a una carta, una llamada o videollamada, y si eso es todo lo que podemos dar por este momento a causa de la distancia ¡hagámoslo con el mejor de los agrados y con todo el amor!

Hagámosle sentir al otro que la presencia del amor verdadero sabe superar cualquier obstáculo. 

El amor que se hace palpable

Cuando una persona que es especial para nosotros celebra su cumpleaños, festeja un triunfo o supera una enfermedad, siempre queremos hacer algo. Ayudar de alguna manera, darle algo, demostrarle nuestro cariño y amor sincero. 

Para nadie es mentira que ese amor, no tiene mejor manera de expresarse que con la presencia, que como decía antes puede manifestarse de muchas maneras. Per lo que quiero que entendamos es que la presencia no es solamente «estar por estar», sino estar dispuesto a «ir con», acompañar, caminar juntos.

Que el propósito de esta Navidad, sea el de regalar amor, el de entregarnos sin distracciones a los demás. Más que dar cosas, regalitos, detalles, demos amor, donemos el corazón a los hermanos que tanto necesitan de ese «tú» que llena el «yo».

Que la celebración más especial sea la de abrir el corazón a otros y así acoger a Jesús. Quedemonos con la frase del final del video: «Esta Navidad da algo que solo tú puedas dar». ¿Ya pensaste qué podría ser?

Cuéntanos en los comentarios cuál ese ese deseo que quisieras cumplir para esta época del año. ¿Qué es lo que más quieres?, ¿los regalos que esperas esta Navidad se parecen a los de años anteriores?, ¿son más regalos espirituales que materiales?

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«De amas de casa, a amantes del hogar». ¡Hablemos del rol de la mujer!

«De amas de casa, a amantes del hogar». ¡Hablemos del rol de la mujer!
¿Cuál es el rol de la mujer en la actualidad?

—Profesora: Pedrito, ¿tu mamá qué hace?
—Pedro: Nada profe. ¡Ella solo está en la casa!

Como «malabarista», así es como me siento todos los días de mi vida, intentando conciliar mi rol de esposa, madre y trabajadora. Ya no sé si agradecerle o cobrarle a la revolución industrial, a la lucha por la igualdad de género, al deseo de realizarme profesionalmente o a la economía familiar.

A diferencia de la mamá de Pedrito, nuestro rol como mujeres se ha potenciado en nuevos ámbitos. Pero ¿lo estaremos haciendo bien?, ¿cómo priorizar lo verdaderamente importante?, ¿qué hacer para evitar equivocarnos en estas múltiples responsabilidades?

Hoy quiero compartirte las tres reflexiones acerca del llamado especial que tenemos las mujeres, que de seguirlas, te ayudarán como me han ayudado, a tener mayor certeza sobre el ejercicio de nuestro rol.

1. Debemos ser sabias

¿Cuál es el rol de la mujer en la actualidad?

Es casi imposible nombrar este adjetivo y no recordar Proverbios 14,1: «La mujer sabia edifica su casa». Aquí sabia, más allá del conocimiento se refiere al comportamiento. Algunos ejemplos son:

— Ser sabia es reconocer y promover el momento más adecuado para conversar con mi esposo un tema álgido.

— También es cambiar conscientemente ciertos patrones de mi infancia, y expresar con respeto mi punto de vista.

— Ser sabia es poder hacer una corrección a mis hijos o compañeros de trabajo, sin ser despectiva, usando palabras constructivas.

Y definitivamente ser sabia es esforzarme por identificar lo que siento, asumir mi propia responsabilidad y compartirlo sin hacer culpable al otro.

En otras palabras, ser sabia es esforzarme por conocerme profundamente y conocer a los demás, es actuar con amor, es saber priorizar.

2. Amantes de nuestro hogar

¿Cuál es el rol de la mujer en la actualidad?

Vivimos tiempos de contradicciones. Mientras muchas mujeres se sienten menos tras expresar que no trabajan y se dedican «solo» a su casa, otras tantas añoran suspender su agitada vida y pasar a ser «mujeres F.M– 1».

Más allá de si la mujer tiene o no un ejercicio profesional fuera de casa que también la dignifica, hay un rol esencial desde su naturaleza que no se puede tercerizar: el de ser «amante de su hogar».

Amante es quien ama con intensidad, con insistencia, ¡con propósito!

— Ser amantes de nuestro hogar es amar a nuestra familia por encima de todo amor terreno.

— Es apreciar que nuestras palabras, gestos y acciones los alimentan, los nutren y los hacen crecer. Los desarrollan, los motivan y los inspiran.

— Es potenciar esa capacidad para ser las primeras en reconocer e indagar que algo anda mal con alguno, y es tener la pericia para saberlo abordar y resolver.

3. Cuidadoras de la vida

¿Cuál es el rol de la mujer en la actualidad?

Cuidar es asumir la responsabilidad del bienestar de alguien. Es ocuparnos de que se encuentre bien en lo físico, afectivo, social y espiritual. Es cuidar a quienes queremos, y cuidarnos para ellos.

Hay tres grupos de personas a quienes estamos dirigidas:

— Yo misma: ¿Cómo me cuido? Claramente esta pregunta va más allá de ir al gimnasio o hacer dieta. ¿Cómo alimento mi vida espiritual?, ¿qué espacios o prácticas cultivo para escucharme, conocerme y cuidarme?

— Mi familia: ¿Conozco y promuevo los anhelos del corazón de mi esposo y de mis hijos?, ¿cómo me ocupo de honrar a mis padres —a mis suegros—?

— Mi comunidad: ¿Me siento parte de?, ¿cómo puedo comprometerme con la causa del vecino y dejar de ser indiferente a lo que pasa a mi alrededor?

Mujeres: hemos sido capacitadas por el Padre para ser sabias, ser amantes y ser cuidadoras. Nuestras familias nos necesitan. Que la gracia de Dios nos acompañe para seguir ejerciendo con amor y valentía nuestro rol.

Artículo elaborado por José Julián y María Helena.

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¿Cómo sé si estoy utilizando bien los dones que Dios me ha dado?

¿Cómo sé si estoy utilizando bien los dones que Dios me ha dado?
Cómo usar correctamente los dones que Dios me ha dado

«Traicionamos a Dios con los mismos dones que Él nos da». Hace poco escuché esa frase de una charla del P. Loring sj. para una meditación sobre el pecado: «Piensen en los ángeles, en Adán y Eva… todos le dieron la espalda a Dios con las cosas que Él mismo les dio».

No entendía muy bien, ¿qué cosas me da Dios que uso en contra suya? ¡Y entonces lo supe! Estaba con mi equipo de trabajo en la universidad y fui con un padre para desahogarme:

«Padre, no quiero ser soberbia, pero ya no aguanto a mis compañeros, todos están en su propio interés, no colaboran y se supone que somos un equipo y además amigos…». Estuve varios minutos describiéndole la situación.

«Muy bien, primero: dale a Dios las gracias por tener este don de claridad de la situación. Segundo: medita, ¿qué tanto te sirve esta claridad para acercarte a tus hermanas y hermanos o para alejarte?, ¿sientes más ansiedad o te ayuda?».

Me explicó que san Ignacio reconoció que el demonio suele aprovecharse de lo más puro, lo verdadero, lo más bueno que nos da Dios: nuestros dones, para desviarnos del camino del amor.

«Es por eso que hasta con nuestros dones y talentos tenemos que ser indiferentes, no aferrarnos a ellos porque puede contaminarlos el mal». ¡Qué importante y urgente es ser más humildes!

¿Cómo es eso de no aferrarnos a nuestros dones?

Cómo usar correctamente los dones que Dios me ha dado

San Ignacio hablaba de «ser desapegados», «indiferentes»: «No desear más la riqueza que la pobreza, más la salud que la enfermedad…». Decía que rezar nos ayuda a estar abiertos a la voluntad de Dios y no a la nuestra.

Además afirmaba que las cosas pueden empezar siendo buenas, y poco a poco, si no las revisamos y discernimos, pueden estarse desviando hasta acabar mal. «El don en sí, no es malo, pero hacia dónde nos lleva si no lo sabemos usar como Dios quiere, sí» —me decía este padre—.

Pongamos las cosas más claras

Cómo usar correctamente los dones que Dios me ha dado

Pensemos en la inteligencia: cuántas personas inteligentes empiezan con sueños de mejorar el mundo, hacen estrategias geniales, pero en el camino se pervierten y terminan oprimiendo pueblos enteros.

Reflexionemos en la sexualidad, en que abarca ¡tantas cosas hermosas! Bien vivida, ayuda a unir mucho más a la pareja casada, gracias a ella también podemos procrear, pero al usarla sin amor nos esclaviza y lastima profundamente.

Y ahora hablemos del dinero, millones de personas tienen facilidad para los negocios. Nacen con este don de gentes que además de ayudarlos a alcanzar el éxito, les permitiría ayudar a cientos. Pero terminan olvidando que el fin no es el dinero, sino las personas.

Lo mismo pasa con el entendimiento. Muchas personas, en su afanada búsqueda de identidad o de conocer a Dios, terminan mezclando las cosas. Aceptando un poco de allí y otro poco de allá, un poco de Jesús, un poco de Buda. ¡Y se pierden en el camino!

¿Le estoy dando un correcto uso a los dones que Dios me dio?

Meditaba entonces: ¿pongo mis dones al servicio de los demás?, ¿los estoy usando o los guardo solo para mí?, ¿a través de ellos le ayudo a otros a acercarse más a Dios?

Si soy una persona entregada a grandes causas, pero eso me lleva a olvidarme de mi familia y de mis responsabilidades básicas, es hora de replantear mi conducta.

Si soy una persona «muy amorosa», pero estoy en una relación que no termina de definirse y lo único que hace es atormentarme, ¿será tiempo de evaluar mis intenciones?

Si soy una persona a la que le encanta orar, pero por vivir todo el día en la oración descuido a mi esposo, mis hijos, mi trabajo, hay que hacer una pausa y pensar que sea cual sea el don que Dios me haya dado, debo emplearlo sabiamente.

Pidámosle a Dios que nos haga humildes

Pidamos la gracia de sabernos criaturas, de ser conscientes de que todo cuanto nos es dado por Dios debemos compartirlo con los demás. De que mis dones no son para sacarles provecho de manera egoísta, para hacerme más poderoso, para obtener más placer o fortuna.

Sino para dar gloria a Dios, para dar fruto y para que otros lo conozcan a Él a través de mí, sin que yo me sienta en ningún momento más importante o más especial que los demás. ¡Somos solo instrumentos de su amor!

Oremos para que sepamos vencer la tentación, que muchas veces nos lleva a sentirnos superiores, a ver a los que nos rodean como insignificantes. A sentir que todo lo podemos conseguir por nuestra cuenta, que somos autosuficientes.

«El pecado de Adán y Eva fue creer que necesitaban algo más… Contra el pecado tenemos que creer que ya lo tenemos todo, todo» —me dijo mi mamá—.

¡Y qué cierto es esto! Si seguimos con esta sed de tener más y más, nos perderemos del Camino, la Verdad y la Vida… Robamos, traicionamos, engañamos, matamos.

Pero en la certeza de que Dios le da a cada uno lo que necesita en su momento y en su justa medida, podremos vivir en paz sin desórdenes.

Bienaventurados los pobres… porque no se sienten dueños ni expertos en nada, y viven un día a la vez, confiando en lo que Dios traerá mañana.

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Solía pensar que no merecía ser feliz o amado hasta que Dios me hizo entender esto

Solía pensar que no merecía ser feliz o amado hasta que Dios me hizo entender esto
¿Cómo sentirme amado por Dios? ¡Así lo logré yo!

Pasé largo tiempo pensando que no merecía ser feliz, que ya no merecía el amor de Dios ni su perdón. Me sentía como lo peor después de fallarle al que dio su vida por mí.

Sé que puedes sentirte identificado con esto y por eso te lo digo, sea cual sea el pecado que cometiste, sea cual sea tu debilidad, eres humano y todos los santos en proceso como tú, fallan.

Después de llegar al fondo y sentir que no había solución, comprendí que ningún caso es difícil para el médico del alma: ¡Jesús! ¿Quién soy yo para ponerle límites al que todo puede?

Descubrí varias cosas cuando me abandoné en Dios

¿Cómo sentirme amado por Dios? ¡Así lo logré yo!

Aquí es cuando viene lo bueno, me acepté débil y entendí que no soy más que polvo comparado con Él. Entonces estuve dispuesto a dejar todo lo que me impedía seguir a Jesús, me negué a mí mismo por Él.

Decidí que Jesús es y será lo más importante en mi vida, entonces sentí libertad de verdad, paz y alegría en mi corazón, y entendí estos dos hermosos pasajes:

«Porque el que quiera salvar su vida, la perderá. Pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará» (Mateo 16:25). Y «Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mateo 16:24).

Dios es la felicidad, ¡no temas seguirlo!

Este es un consejo que te quiero dar y espero que te ayude, será difícil dejar tantas cosas que desea nuestra carne, pero valdrá la pena, créeme. Te invito a que decidas firmemente dejar todos estos vicios, todo lo que te aleja de Dios y te impide estar en gracia.

Pídele a Él la fortaleza para hacerlo, tienes que estar decidido a dejar todo esto para seguirlo plenamente. Ofrécelo por alguna causa, así valdrá el doble todo el esfuerzo, y ten en la mira la vida eterna.

Repite esta frase mental que te puede ayudar para cuando estés tentado a volver atrás: «Ya cerré eso, ya no lo quiero más». Y sigue firme en tu camino.

«Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio» (2 Timoteo 1:7). Recuerda poner todo tu esfuerzo, si caes, levántate lo más rápido posible y vuelve la mirada al cielo.

Mirar hacia el pasado muchas veces es dañino, perdónate porque Él te perdona y recuerda que no eres las acciones malas de tu pasado, eres nueva criatura si te dejas abrazar por su amor y misericordia.

«Pero una voz del cielo respondió por segunda vez: Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú impuro» (Hechos 11:9).

Motivación para no rendirte

¿Cómo sentirme amado por Dios? ¡Así lo logré yo!

La próxima vez que sientas que no eres especial o digno para ser un instrumento de Dios, solamente recuerda la gente a la que llamó para darles una misión: ¡Noé era borracho, Abraham era muy viejo, Isaac era un soñador, Jacob era ambicioso y mentiroso. ¡Cuando ponemos todo junto suena fuerte ¿no?!

Moisés tartamudeaba y era violento. Gedeón era miedoso, Sansón tenía pelo largo y era mujeriego, Rahab era una prostituta, Jeremías y Timoteo eran muy jóvenes, David fue un asesino.

Elías se deprimía y trató de suicidarse, Isaías predicó desnudo, Jonás huyó de Dios, Noemí era una viuda. Job quedó en bancarrota, Juan el Bautista comió insectos, Pedro negó a Cristo tres veces. Los discípulos se durmieron mientras oraban.

Marta se preocupaba de todo, la mujer samaritana había tenido cinco esposos y vivía con otro hombre. Zaqueo era muy pequeño y Lázaro ¡estaba muerto! (hasta que Jesús lo resucitó) 😅.

Esto no quiere decir que ahora vayas desnudo a predicar, a comer insectos o a ser ambicioso justificando el comportamiento de todos a los que mencionamos. Pero sus vidas nos ayudan a recordar que Dios ¡los tomó en cuenta, a pesar de todo!

¡Puede hacer lo mismo contigo si se lo permites! Tú no eres el mensaje, tú eres el mensajero. «En vez de dar excusas como Moisés, tened fe en lo que Dios puede hacer a través de ti para hacer una diferencia en la vida de otros» —Phil Sanders.

Pablo dijo: «Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad» (Filipenses 2:12,13).

¡Lo vales todo y también puedes ser santo si estás dispuesto!

Artículo elaborado por Emilio Muñoz Díaz.

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EL HUERTO DE LA VIRGEN.

El visitante avezado parará en alguna ocasión a comer o a refrescarse un poco antes de llegar al santuario de Torreciudad. Hay un pequeño aparcamiento y una señal de fuente. Como la fuente mana y hay un arbolado espectacular de carrascas, se está muy bien y muy fresco en esas mesas y bancos de piedra. Desde allí se divisa la ermita. Pues este terreno que siempre ha tenido agua y siempre ha tenido fuente era el huerto de la Virgen. Este huerto servía de sustentación importante para la ermita y sus moradores, que eran el prior, los ermitaños y los santeros, además de los peregrinos que pudieran llegar.

En el siglo XIX hubo muchos problemas con la propiedad de este huerto, con motivo de las sucesivas desamortizaciones. Los vecinos de Bolturina adquirieron el casón y el huerto para evitar que se les diera un uso indebido. Pero se dio la circunstancia de que el prior debía pagar un alquiler por residir en el casón de la ermita y por arrendar el huerto. Problemas aparte, esto era lo que sucedía con la mayor parte de los habitantes de estas comarcas, que disponían de un pequeño huerto del cual obtenían verduras y hortalizas, algunos árboles frutales y algunas viñas. Lo cuidaban los ermitaños y también los santeros cuando no estaban girando una vuelta por los alrededores para cuestar.

¿Qué es un vicio en materia de sexualidad y cómo puedo combatirlo?

¿Qué es un vicio en materia de sexualidad y cómo puedo combatirlo?
¿Qué es un vicio en materia sexual y cómo dejarlo?

Giovanni Pico della Mirandola fue un pensador renacentista que reflexionó mucho sobre la dignidad del ser humano. Él decía que el ser humano había sido puesto en el centro del universo —debajo de las criaturas espirituales, pero sobre las terrenales—, aunque sin un puesto fijo.

No tenía un lugar fijo para que él, en atención a su libertad, eligiera su lugar. Era un camaleón que podía abajarse hasta la más inferior de las bestias y convertirse en una de ellas, o elevarse a las alturas de los ángeles, e incluso hacerse uno con la divinidad.

Claramente, lo de Pico della Mirandola es más bien metafórico, pues el ser humano no puede abandonar su puesto y dejar de ser lo que es para convertirse en otra cosa.

Haga lo que haga, seguirá siendo un ser humano. Sin embargo, no deja de ser interesante el rol que este pensador le atribuye a la libertad, y hay ahí una intuición que vale la pena desarrollar.

El ejercicio de mi libertad me transforma. Ciertamente, no cambia mi naturaleza, pues haga lo que haga no dejaré de ser humano. Sin embargo, sí es capaz de modificar profundamente dicha naturaleza, ya sea perfeccionándola o dañándola. De eso hablaremos el día de hoy.

1. Mis actos generan hábitos

Cada acción libre que realizo deja una huella en mi persona. Al principio, esa huella es imperceptible, como la que deja quien atraviesa un campo por primera vez.

Sin embargo, a medida que la acción se repite, se va haciendo un surco, un camino, que hace que la acción realizada se haga de forma cada vez más sencilla y eficiente. Y al igual que ocurre con quien atraviesa un campo, mientras uno más pasa por el mismo lugar, más sea afirma el camino.

Luego de varias caminatas, se puede ver claramente que el campo ha sido modificado. No ha dejado de ser lo que es: un campo. Solo que ahora el campo claramente no es igual, tiene un camino por el que es más fácil transitar. Eso es lo que ocurre con los hábitos.

Los hábitos se adquieren mediante la repetición de actos libres. Y como ocurre con el campo, mientras más repito el acto, más se va trazando en mí un camino. Así, gracias al hábito, mi naturaleza se ha visto cualificada —para bien o para mal—.

No en vano los antiguos llamaban a los hábitos «segunda naturaleza». Esto para expresar cómo de alguna manera me voy convirtiendo en aquello que hago, aunque sin llegar al extremo de lo que planteaba Pico della Mirandola.

En todo caso, lo que se quiere decir es que los hábitos me modifican profundamente.

2. «Me convierto» en aquello que hago

El acto propio de la justicia consiste en dar a cada quien lo que le corresponde. Y la persona que sostiene en el tiempo dicha acción va adquiriendo poco a poco dicho hábito. Lo interesante es que ese hábito adquirido no se tiene como una posesión externa o una prenda de vestir.

La persona que posee el hábito de la justicia es justa. Las acciones que ha venido realizando —y se han hecho hábito— la han modificado interiormente. Y así, ha adquirido una nueva cualidad que forma parte de su persona.

Ahora bien, los hábitos modifican interiormente a la persona, sí, pero lo hacen con miras a la realización de actos concretos. ¿Cuáles? Precisamente aquellos que dieron origen al hábito.

Por eso, una persona que adquirió el hábito de la justicia realizará actos de justicia de manera cada vez más (1) fácil, (2) rápida y eficiente, y (3) además con un cierto placer.

En efecto, cuando de tanto pasar por el mismo lugar se ha hecho un camino en medio del campo, resulta más sencillo —y casi «natural»— seguir pasando por él.

Esas tres características señaladas son comunes a todos los hábitos, tanto los que me perfeccionan cuanto los que me quitan perfección. Los actos que me perfeccionan en cuanto ser humano dan origen a hábitos buenos, que se denominan virtudes. En cambio, los hábitos que me alejan de dicha perfección dan origen a hábitos malos, los cuales se denominan vicios.

3. Una herida en mi naturaleza

¿Qué es un vicio en materia sexual y cómo dejarlo?

Las virtudes que adquirimos inevitablemente nos llevan a destacar. Mediante ellas, nuestra naturaleza se perfecciona cada vez más, de forma que efectivamente llegamos a ser la mejor versión de nosotros mismos.

Las virtudes modifican mi naturaleza plenificándola, haciéndola cada vez mejor, más eficiente, más perfecta. Los vicios, en cambio, hacen lo contrario.

Un vicio es como cruzar el campo por el lugar equivocado. Arranco arbustos, pisoteo flores, espanto la fauna silvestre. En una frase, daño en el campo. Lo mismo ocurre con mi naturaleza.

Los vicios me tensionan a que siga realizando los actos propios de dicho vicio. Se trata de actos que me quitan perfección precisamente porque me hacen daño. Pensemos en el vicio de mentir, de consumir drogas, de robar, de masturbarse, de ver pornografía, o de relacionarse con otras personas buscando maximizar el propio placer.

Cada uno de estos actos son autodestructivos: me hacen daño. Y mientras más los sostengo en el tiempo, más daño me hago.

4. Una herida que no me deja avanzar

Como todo hábito, los vicios me modifican profundamente, aunque para mal. Quien tiene un vicio, tiene en realidad una herida en su naturaleza. Como ocurre con las heridas del cuerpo, esta clase de heridas, que son los vicios, demoran en curar.

Tener esto en cuenta es muy importante para no desanimarse cuando uno asume el valiente —y necesario— desafío de abandonar sus vicios. «¿Por qué sigo viendo pornografía a pesar de saber que está mal?», «¿por qué a pesar de ser consciente del daño que me hace siento que no la puedo dejar?».

Un vicio es como un corte en la pierna. Mientras más repito el acto, más se va hundiendo el cuchillo en la piel, cortando músculos, y llegando hasta el hueso.

«¿En cuánto tiempo podré volver a correr, doctor?». Depende de la profundidad de la herida, de los medicamentos que se tome, de la capacidad de regeneración de la propia persona, etc.

«¿Por qué me confieso y vuelvo a ver pornografía?», «¿por qué sigo haciéndolo a pesar de que sé que afecta mi relación?», «¿es que no amo a Dios?», «¿es que no amo a mi pareja?».

En ocasiones, el problema no radica en una falta de amor, sino en que la herida es profunda. Por más que ame realmente —y con mucha intensidad—, lo más probable es que, si tengo dañados los músculos de la pierna, no pueda correr.

Si soy consciente de que tengo una herida, va a ser más fácil mantener el ánimo y seguir perseverando ante las propias caídas, que muchas veces se dan en ese camino de curación. Esto ocurre con todos los vicios.

5. El mundo de la sexualidad: el poder curativo del amor

¿Qué es un vicio en materia sexual y cómo dejarlo?

Todos los vicios que uno puede adquirir en materia de sexualidad se originan a partir de actos contrarios al amor. Amor entendido como la decisión de buscar el bien y lo mejor para la otra persona.

De ahí que los vicios en materia de sexualidad pasan por una instrumentalización de la otra persona en orden a buscar mi propio bien. Hablamos aquí de usar a la otra persona, lo cual se opone a amarla.

Dos contrarios no pueden coexistir. Por eso, una forma de debilitar un hábito es realizar actos contrarios a él, lo cual hace que dicho hábito poco a poco vaya perdiendo fuerza y, en su lugar, aparezca su hábito contrario. Por eso, por ejemplo, la virtud de la castidad pierde fuerza cuando uno ve pornografía.

Pero, de igual modo, el vicio de ver pornografía va perdiendo fuerza en la medida que uno sostiene hacia las otras personas una actitud de amor. Y esto se aplica a todos los vicios que uno pueda tener en materia de sexualidad.

Lo que quiero decir con esto es que el amor tiene una gran potencia curativa. Algunas heridas no solo se curan con el paso del tiempo, sino que además requieren un tratamiento. Por eso, a veces no basta simplemente con «dejar de ver pornografía» —o lo que sea que uno haya venido haciendo—.

En el ámbito de la sexualidad, dicho tratamiento implica realizar actos concretos de amor que uno pueda sostener en el tiempo. Actos que, en materia de sexualidad, van configurando la virtud de la castidad.

En este artículo, al hablar de cómo curar los vicios en materia de sexualidad, me centré únicamente en un enfoque natural. Sin embargo, desde una perspectiva sobrenatural, la gracia —que se recibe ordinariamente gracias al sacramento de la confesión y a la comunión frecuente— constituye una ayuda ¡insustituible!

Nuestro autor también tiene un blog llamado www.amafuerte.com donde puedes encontrar más contenidos sobre este tema.

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Serie «Fratelli Tutti»: Capítulo Cuarto

Serie «Fratelli Tutti»: Capítulo Cuarto
Fratelli Tutti: explicación del cuarto capítulo

¡Continuamos con la serie Fratelli Tutti! En este capítulo el Santo Padre se centra en uno de los asuntos más dolorosos de la actualidad: el problema migratorio.

Para que todos seamos hermanos y hermanas y podamos habitar una casa común, en la que sean integrados los descartados, aquellos que están al borde del camino porque no se reconoce su dignidad humana, es necesario un cambio urgente. 

Asegura que lo ideal es que todas las personas encuentren en sus países de origen la posibilidad efectiva de vivir y de crecer con dignidad. 

«Pero mientras no haya serios avances en esta línea, nos corresponde respetar el derecho de todo ser humano de encontrar un lugar donde pueda no solamente satisfacer sus necesidades básicas y las de su familia, sino también realizarse integralmente como persona».

Te compartimos un video genial para profundizar en el tema y entender todo mejor. 😉

En el capítulo anterior el papa nos habló de los fundamentos de la dignidad de la persona humana, el principio de la solidaridad y la función social de la propiedad. Ahora veamos los puntos más importantes que se desarrollan en esta entrega:

La migración como problema

Al tema de las migraciones está dedicada parte del segundo y todo el cuarto capítulo, que con este título nos abre un nuevo panorama: un corazón abierto al mundo entero.

Sin rodeos, el papa dice que son personas que sufren. Que «sus vidas se desgarran» huyendo de guerras, persecuciones, desastres naturales, traficantes sin escrúpulos, desarraigados de sus comunidades de origen. Los migrantes deben ser acogidos, protegidos, promovidos e integrados.

Retoma el llamado a los jóvenes que hizo en la Exhortación Christus Vivit: «No caigan en las redes de quienes quieren enfrentarlos a otros jóvenes que llegan a sus países, haciéndolos ver como seres peligrosos y como si no tuvieran la misma inalienable dignidad de todo ser humano».

Pensando en positivo podemos hacer apostolado con ellos, acercándoles al Señor, como explica esta meditación.

Las fronteras, ¿qué pasa con ellas?

El papa sitúa el límite de la frontera desde el punto de vista de los emigrantes. Personas que muchas veces se ven obligadas a dejar su tierra para buscar un futuro mejor en otros países y que en tantas ocasiones encuentran las puertas cerradas.

Nos habla del derecho de todos a emigrar para encontrar un futuro mejor en otra tierra. En los países de destino, el equilibrio adecuado será aquel entre la protección de los derechos de los ciudadanos, la garantía de acogida y asistencia a los migrantes. 

El papa señala algunas «respuestas indispensables» especialmente para quienes huyen de «graves crisis humanitarias»: aumentar y simplificar la concesión de visados, abrir corredores humanitarios, garantizar la vivienda, la seguridad y los servicios esenciales.

Ofrecer oportunidades de trabajo y formación, fomentar la reunificación familiar, proteger a los menores, garantizar la libertad religiosa y promover la inclusión social. 

La integración

Nos encontramos con un nuevo problema al interior de las sociedades que han ido recibiendo emigrantes. Llegan personas de diversas culturas y tradiciones, que no son reconocidas en igualdad de condiciones con los que tienen la ciudadanía de ese país.

Para que sea posible esta integración, se habla de las ofrendas recíprocas, del encuentro entre las personas. Hemos sido educados en distintas tradiciones, con valores diversos, y con formas diferentes de entender y vivir la vida. 

La tradición que tenemos depende de muchos factores. Del pueblo en el que vivimos, de la familia en que nos hemos educado, de la religión que hemos interiorizado, de las fiestas en las que hemos participado.

Y esto supone una gran riqueza, que cada uno puede aportar y que puede ser acogida y asimilada por los demás mediante un camino, que es el camino del diálogo.

La gratuidad

Se lee en el documento, que se necesita una colaboración internacional para las migraciones que ponga en marcha proyectos que vayan más allá de las emergencias individuales.

¿Y para qué? Para lograr un desarrollo solidario de todos los pueblos basado en el principio de gratuidad. De esta manera, los países pueden pensar como «una familia humana». 

Conocemos que la vivencia espiritual cristiana, está marcada por la cultura de la gratuidad, siguiendo el consejo del Maestro de «lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis».

Crea una disponibilidad interior hacia los otros, hasta la radicalidad de la entrega, para servir las necesidades reales de las personas que interpelan nuestra consciencia. Lo fantástico es que Fratelli tutti está escrito para todos, también para los no creyentes. 

Finalmente el papa menciona la importancia de ver al que es diferente, como un don. Porque las diferencias representan una posibilidad de crecimiento.

Una cultura sana es una cultura acogedora que sabe abrirse al otro sin renunciar a sí misma, ofreciéndole algo auténtico. Y a su vez, una cultura sin valores universales no es una verdadera cultura. ¿Por cuál estás trabajando tú?

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¡Ánimo! Puedes ser parte del cambio incluso cuando tus gobernantes no te representan 

¡Ánimo! Puedes ser parte del cambio incluso cuando tus gobernantes no te representan 
¿Cómo contribuir al cambio social? Acciones concretas

¿Cómo contribuir al cambio social, y no a cualquiera sino a uno verdadero? Muchos países de Latinoamérica (y del mundo) están atravesando crisis políticas muy fuertes. Esto, sumado a la pandemia, trae un escenario difícil y casi desesperanzador para muchos a todo nivel.

La corrupción es un mal real, un peligro constante para nuestras naciones. Frente a un poder nefasto tan grande, nosotros, los ciudadanos, algunas veces nos sentimos impotentes y con ganas de rendirnos.

¿Hay algo que desde nuestra pequeñez podamos hacer y signifique? Solemos sentir que frente a tales injusticias y poderes tan enormes, lo que hagamos por nuestra cuenta no sirve o no tendrá impacto.

Si nos compramos esta idea, es decir si empezamos a creerla como real, lamento decir que estaríamos actuando como aquél que escondió el talento que le dio el Señor. Todos podemos y tenemos el deber de hacer el bien con lo mucho o poco que nos ha sido dado.

Todos tenemos una responsabilidad moral con nuestra sociedad. Se hace efectiva de una manera tangible en las elecciones gubernamentales, pero definitivamente no se queda ahí.

Es algo constante que se manifiesta en el día a día en cada actividad que como personas realicemos. Por eso hoy te compartimos cinco cosas que puedes hacer desde ya para ser parte del cambio aunque tus gobernantes no te representen.

1. Ser fieles en lo pequeño, para ser fieles en lo grande

Los ciudadanos estamos obligados a proceder de acuerdo con las leyes que rigen nuestras naciones. Como cristianos, nuestras acciones deberían apuntar hacia la búsqueda del bien común en la medida de nuestras posibilidades y capacidades.

Amar a Dios y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, tiene que ver también con nuestro papel dentro de la sociedad. El amor al prójimo, que se vive en primer lugar dentro de nuestro hogar, hay que vivirlo a través del servicio a los demás y al proceder recto y justo dentro de la sociedad.

El amor al prójimo implica vivir con verdad, honestidad, responsabilidad y respeto por el otro, servicio, entrega, perdón, justicia. Por lo tanto, no podemos menospreciar el actuar personal dentro de la sociedad, es demasiado valioso.

2. La educación, la puerta para una sociedad próspera

Para ser hombres y mujeres que apunten al bien y contribuyamos a nuestra sociedad, a nuestra nación, necesariamente tenemos que formarnos.

Como cristianos, formarnos en la fe, una formación que pasa primero por una relación personal con Dios, el estudio de las Escrituras y el magisterio de la Iglesia. 

Como ciudadanos, también necesitamos formamos. Desde pequeños con la educación cívica que aprendemos en el hogar y en la escuela, y de adultos siendo responsables e interesándonos en conocer la historia de nuestras naciones. Aprendiendo de ella, sobre todo a no cometer los mismos errores. 

Así también necesitamos conocer las leyes, nuestros deberes y derechos. Solo así podremos apuntar a ser ciudadanos respetuosos del orden y del bien común. Un bien que no significa lo que quiere la mayoría, sino uno que tiene que ver con el orden natural de las cosas.

Es decir el bien de la persona humana, aquello que nos hace cada vez más humanos, un bien que se distribuye casi de manera personal.

El bien común no es la suma de los bienes particulares (ni lo que diga la mayoría), más bien tiene que ver con las relaciones que forjamos entre los seres humanos: parte de mi bien es que los otros también estén bien.

3. Aprender a dialogar para escuchar y no para responder

La educación pasa no solo por aprender a leer y escribir, también pasa por aprender a dialogar y sobre todo a escuchar al otro tratando de entender y no solo tratando de responder.

Aprender a discrepar con respeto y tender puentes, es clave para ir construyendo una sociedad orientada hacia las elecciones democráticas responsables a todo nivel. 

4. Apuntar al bien no se trata de ser idealista

¿Cómo contribuir al cambio social? Acciones concretas

Al hablar de un bien común verdadero, sobre todo hoy que el relativismo abunda, no solo es complicado, sino que a ojos de muchos imposible. El bien y la verdad se convierten en conceptos y no en realidades alcanzables. La excusa, la bajeza del ser humano.

Es cierto, el ser humano es un ser roto, herido, con tendencia a corromperse «y a querer ser como dioses». Y aún así, esta realidad de ninguna manera se contrapone con la posibilidad de lograr el bien y conocer la verdad. Como cristianos tendríamos que tener esto claro. Hace más de 2000 años que nos regalaron esta posibilidad en una cruz.

Así como tenemos una tendencia a corrompernos, tenemos una capacidad también de orientarnos al bien. Rotos, como estamos, llevamos dentro la huella de nuestro creador. Una huella fuerte, que nos llama, que hará que estemos inquietos hasta no descansar en Él. 

Nuestra inteligencia y voluntad pueden ser orientadas al bien por decisión propia (elegimos libremente) y más aún si pedimos y contamos con la asistencia de Dios.

5. ¿Qué puedo hacer en concreto?

¿Cómo contribuir al cambio social? Acciones concretas

No enterremos el talento. No nos compremos la idea de que no podemos hacer nada. Hagamos uso de lo que nos ha sido dado en cada ámbito donde nos desenvolvamos. Multipliquemos esos dones y talentos que nos ha dado el Señor

Algunos ejemplos de cómo proceder los podemos encontrar en estas simples acciones del día a día: hablar con la verdad, nunca robar ni apropiarse de lo ajeno. Educar a los hijos con coherencia y liderando con el ejemplo.

Trabajar arduamente y proceder con justicia. Escuchar al otro con respeto, levantar al caído, más aún si es tu enemigo. Perdonar, no guardar rencor ni buscar venganza. Tratar con cordialidad y mirar en el otro a un hijo amado por Dios.

Servir a los demás. Formarse constantemente, la libertad empieza por ahí, amar, el amor todo lo puede. Solo así contribuiremos como decía san Juan Pablo II, con una sociedad más justa, más fraterna y más reconciliada.

«La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos». (Papa Francisco, Fratelli Tutti)

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¿Tienes una crisis de fe? ¡Vas por buen camino y yo te cuento por qué!

¿Tienes una crisis de fe? ¡Vas por buen camino y yo te cuento por qué!
¿Cómo estar seguro de mi fe? 8 puntos clave

¿Cómo estar seguro de mi fe? Parece tabú dentro de nuestras comunidades creyentes decir: «Tengo dudas» o peor… decir «no sé», porque sentimos que saberlo todo es signo de ser fieles a Dios o a nuestra comunidad.

Dudas como ¿qué es bueno y qué es malo?, ¿existe tal cosa?, ¿quién tiene la verdad o cada quien puede tener su verdad?, ¿es el infierno una teoría o existe?, ¿es un estado del alma que empieza en vida o es un lugar después de la vida?, ¿en todas las religiones está Dios o no?, ¿cómo encontrar respuestas tan profundas?

1. Reclama y llora a Dios, sin guardarte nada

Busqué acompañamiento espiritual con Él en medio de la pandemia y un jesuita me dijo: «Yo sé que tienes miedo, todos tenemos: nos cuestionamos la vida, el futuro, el sentido de todo esto. Qué hace Dios, dónde está, pero mientras más dejes que esas preguntas salgan, más rápido hallarás respuestas».

Y es verdad, es como el método socrático de preguntar y preguntar. Y como decía san Ignacio de Loyola: «lo que no sale a la luz, lo aprovecha el demonio para seguirnos paralizando en confusiones».

Llórale a Dios, dile que no puedes más con esas dudas… Al final nuestra frustración es un dolor del corazón que busca incansablemente a su Todo.

2. Pídele su sabiduría

¿Cómo estar seguro de mi fe? 8 puntos clave

Hay una verdad que me queda clara: ¡Yo no soy Dios! Cuando entramos a lo profundo de la verdad, de la búsqueda de lo absoluto… tenemos dos opciones: o nos enredamos en nuestro pequeñísimo entendimiento o nos abrimos al Creador:

«¡Ey! ¡Dios! Eres demasiado complicado para mi pequeñez, ¡dame siquiera tu sabiduría!» (eso que los profetas y Jesús afirman que Dios no niega ni al más pecador cuando la pide (Santiago 1:15).

3. Reconoce que Dios no te dejará decepcionado

¿Cómo estar seguro de mi fe? 8 puntos clave

¿Cómo voy a encontrar respuestas si no soy Dios? Mujeres y hombres en el antiguo testamento también, como tú y yo hoy, tuvieron miles de interrogantes que ponían en cuestión su vida, su camino, su fe… ¡Inspírate en ellas y ellos, que no dejaron de cuestionarle, de mostrarle su miedo, su incertidumbre, su cansancio!

Porque Dios no premia a los perfectos ¡pues ellos no le necesitan ni le buscan! Dios ayuda a los imperfectos, ¡porque ellos aceptan necesitarlo! «Yo te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sencillos», decía Jesús.

4. ¿Soy un tonto que tiene que buscar siempre afuera?

¿Cómo estar seguro de mi fe? 8 puntos clave

Esta es la otra cara de la moneda: por un lado somos incapaces de escrutar nosotros solos los pensamientos de Dios, pero por otro lado ¡somos seres capaces, talentosos e inteligentes!

¿Entonces? Pues tenemos una naturaleza sagrada, divina. Algo que nosotros asumimos como «imagen y semejanza de Dios». No somos cualquier cosa, no somos un objeto o un animal, ¡somos hijos de Dios!

5. No poseemos a Dios

Hay una tensión entre estas dos: a) No soy Dios y por tanto sé muy poco y b) Soy inteligente y no necesito que me digan
siempre qué hacer. Y estás en lo correcto (si es que lo meditamos desde la humildad), dice Dios en Jeremías y Deuteronomio: «La ley está escrita en sus corazones».

Significa que hay sabiduría en nuestro interior, ¡en nosotros mismos! Pero la tentación es creer que «Yo soy la sabiduría» y ahí es cuando fallamos. Tal vez nos hace falta aprender a escuchar la voz de Dios en nuestro interior.  

6. Busca respuestas en fuentes sagradas

Por lo mismo que yo tengo verdad pero no soy la Verdad… debo recurrir a fuentes más divinas que humanas. Cuando tuve mi mayor crisis de fe, me preguntaba ¿qué religión quiero seguir entonces?

Y si algo tenía claro es que no podía confiar en un libro sobre ateísmo escrito hace 60 años. Porque las respuestas más
universales están en textos mayores, de pueblos grandes, no guiando generaciones sino humanidades.

La Torah, la Biblia, de los cuales surge el Corán —estas son religiones monoteístas y reveladas—. Hay movimientos, ideologías, sectas o caminos espirituales no revelados, sino iniciados por humanos.

¡Por gracia de Dios, los años y las experiencias con Él, me hicieron entender que solo hay un camino, y es Cristo!

7. Busca guías espirituales

Contacta con personas que te inspiren confianza, que sean genuinas y que puedan tener respuestas: sacerdotes y acompañantes espirituales tendrán cómo guiarte.

Al final ¡para eso estamos! Y si no te ayuda esa primera persona a la que recurres, ¡ve con alguien más hasta que te entienda y te sepa ayudar! No te canses, no te quedes con dudas. No estás mal por tener dudas o porque no te convenza lo que te responden.

8. Mismas preguntas, diferentes buscadores

«Lee Salmos, lee la Biblia» —me decían—, sentía que era solo para convencerme de ser como ellos, creyente. Pero ¡increíble ver que esas mismas preguntas que yo tenía ellos, nuestros padres en la fe, antes ya las habían puesto en palabras!

«Job respondió (al sabio) con estas palabras: «¡Qué bien sabe ayudar al débil y socorrer al inválido! ¡Qué buenos consejos das al ignorante, qué profundo conocimiento has demostrado! Pero ¿a quién van dirigidas tus palabras y quién te las inspiró?»: Job, 26.

«Job tomó la palabra y dijo: .«Hoy aún es rebelde mi queja, no puede mi mano acallarla en mi boca. ¡Ah, si supiera dónde vive, iría hasta su casa! Expondría ante él mi caso y le diría todos mis argumentos. Por lo menos conocería su respuesta y trataría de comprender lo que él dijera…

Pero si voy al oriente, no está allí, al occidente, tampoco lo descubro. Si lo busco al norte, no lo encuentro, si vuelvo al mediodía, no lo veo» Job, 23.

«Sediento estoy de Dios, del Dios de vida, ¿cuándo iré a contemplar el rostro del Señor? Lágrimas son mi pan de noche y día, cuando oigo que me dicen sin cesar: «¿Dónde quedó su Dios?» Salmos, 42.

«Al ver tu cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has fijado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él?, ¿qué es el hijo de Adán para que cuides de él? Un poco inferior a un dios lo hiciste, lo coronaste de gloria y esplendor»
Salmos, 8.

¡Así que no temas, no te acobardes cuando dudes, cuando sientas que tienes una crisis de fe! Porque esa crisis solo te está acercando más al Señor. ¡Habla, grita, llora, pero no dejes de dirigirte a Él! Verás que tus dudas se irán aclarando, de la manera en que menos lo pienses.

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¿Otra vez a confesarme? 3 reflexiones y 9 consejos para reconciliarte con Dios como nunca

¿Otra vez a confesarme? 3 reflexiones y 9 consejos para reconciliarte con Dios como nunca
¿Cómo hacer una buena confesión? 9 consejos infalibles

Junto con la Eucaristía, el sacramento de la reconciliación es el único que podemos recibir múltiples veces en nuestra vida. Hay algunos que solo recibimos una sola vez —como el bautismo o la confirmación—, y hay algunos que quizás no llegamos a recibir.

Por ejemplo, una mujer no recibirá el sacramento del Orden Sagrado, quizás no tengamos la suerte de morir habiendo recibido antes la Unción de los Enfermos o solo recibiremos el del Matrimonio si es nuestra vocación.

En esta oportunidad quiero hablarte de este sacramento, la Confesión. ¿Cómo agradecemos el don de poder acudir a Él, cada vez que nos haga falta? ¿Y cómo salimos de ese encuentro?

Quizás la confesión se ha convertido en eso que tienes que hacer para «poder comulgar», tal vez eres el padrino en una boda, o eres tú quien se casará y entonces te «toca» confesarte. O lo haces una vez al año por ser Pascua, o porque  se ha convertido en regla de cada semana y es un punto más de tu check list.

En ambos casos —tanto si no acudes con frecuencia como si lo haces periódicamente—, puede tornarse algo difícil de hacer. Por eso, quiero compartirte algunas reflexiones que podrían ayudarte a confesarte de una manera distinta. ¡De una manera nueva!

1. Mirarle y dejarse mirar por Él

«Pedro sabe que él es conocido tanto en su amor como en su traición: Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo (Jn 21:17». Esta expresión de Pedro, desde su humildad, arrepentimiento y cariño, es una de mis favoritas del Evangelio.

Siempre la leí pensando que Pedro, al decir «Tú lo sabes todo», hacía énfasis en el amor que le tenía a su Maestro, como diciéndole «ya sabes que te quiero, porque lo sabes todo».

Desde hace un tiempo, empecé a ver esta escena de otra manera. Pedro, más bien, al decirlo «todo», creo que no hace tanta referencia a su amor, como a sus miserias.

En el «todo» del apóstol, yo leo: «Señor: Tú conoces lo que los demás apóstoles no conocen, Tú me viste cuando te negué. Tú sabes que tuve miedo de la acusación de una anciana, y te abandoné. No hay nada que pueda esconderte, porque ya lo sabes todo».

Pero, inmediatamente al «lo sabes todo», añade: «sabes que te quiero». Y en esta segunda parte, puedo leer: «Sí, Señor, sabes lo que yo quisiera esconder, lo que me avergüenza, lo que me duele haber hecho… pero sabes que lloré, sabes que daría todo lo que puedo dar por cambiar el «no» que te di por un «sí», sabes que, aunque te quiero mal… te quiero».

Luego de que Pedro negara tres veces a Jesús, se encontró con su mirada. Fue el encuentro con la mirada divina el que le ayudó a darse cuenta de sus faltas, pero también fue el momento que le permitió llorarlas. La primera mirada, le ayudó a arrepentirse.

Luego de encontrarse con el Señor resucitado, y decirle esta hermosa frase sobre la cual hemos reflexionado, vuelve a encontrarse con la mirada de Cristo. Esta segunda mirada, le ayuda a dejar las lágrimas, le habla de misericordia, le habla de amor, de perdón, y le deja una misión.

Consejos prácticos para mirarle, y dejar que Él te mire:

— Al preparar el examen de conciencia, no lo hagas como si fuera un test donde hay que marcar «sí» o «no». Mira a los ojos a Cristo y pregúntale: «En este punto, ¿pude haberte amado más?», «¿miré a otro lado, cuando me llamabas?», «¿por qué lo hice?».

— Los días previos a la confesión, trata más intensamente al Espíritu Santo, para que ponga un poco de luz sobre tu conciencia. Pídele que te haga más sensible a su voz, para ver aquellas faltas que a veces, nos pasan desapercibidas.

No en en el sentido de «hacer una confesión perfecta» y «decir todo lo que hice», sino con el espíritu de ver las pequeñas manchas a las que nos acostumbramos, que hacen de antesala a errores más grandes.

Los dos primeros consejos te pueden ayudar a tener conocimiento suficiente de ti y tus faltas. Pero no olvides buscar conocerle a Él, meditar en todas las veces en las que perdonó a los pecadores, curó a los enfermos y le permitió ver a los ciegos.

Haz oración, contempla estas escenas, y escucha lo que Él tiene para decirte. Incluso, cuando hagas el examen de conciencia, pregúntale: «de todos mis pecados, ¿cuál fue el que más te dolió?».

2. Abrazarse a Cristo

¿Sabes qué me parece curioso? Que en la materia del sacramento de la Confesión están los propios pecados del penitente y su corazón contrito, que los aborrece: de las miserias, Dios hace algo santo.

Cuanto más tardamos en confesarnos, más difícil se hace volver. Parece que hemos acumulado tanto polvo… y nos olvidamos de que es precisamente ese polvo el que Dios nos pide que le entreguemos, para convertirlo en algo hermoso.

Otras veces, también cuesta ir al sacramento cuando lo hacemos con regularidad. Casi se transforma en una lista de tareas, algo que toca hacer, porque nos lo propusimos y «debemos» cumplirlo.

Pero se nos olvida que la confesión es la oportunidad de encontrarnos con la única persona con la que vale la pena encontrarnos, porque nacimos, precisamente, para ese encuentro.

Te recomendé que, antes de volver a la confesión, mires a Cristo. Ahora, acércate a Él. Párate junto a su cruz. ¿Ves que inclina la cabeza? Quiere escucharte. ¡Háblale! ¿Ves que tiene los brazos abiertos? ¡Abrázale!

Mientras quieras hablarle, Él te escuchará. Mientras le abraces, no te alejarás. Si no te alejas, no le perderás. ¿Y el polvo, acumulado del camino? ¡Él lo limpiará!

Consejos prácticos para no dejar de hablar con Él

— Lo que más te cuesta confesar, dilo primero. Habrás vencido a la vergüenza, y al demonio que te tienta para que lo escondas. 

— Sé claro, concreto y conciso: evita dar mil vueltas o justificarte, contando al sacerdote toda la historia de tu vida, cuando no tiene que ver con los pecados de los que te acusas.

— El sacerdote te dará algunos consejos, ¡no temas preguntarle si algo no te queda claro! Y toma estas recomendaciones por lo que son: venidas del mismo Dios. 

3. Después de la confesión: ¡no sueltes su mano!

¿Cómo hacer una buena confesión? 9 consejos infalibles

A todos nos ha pasado —y más de una vez— que, al salir del confesionario, casi podemos sentir el peso de la aureola que nos imaginamos encima de nuestra cabeza. ¡Y también el golpe de ella, cuando se nos cae encima, apenas volvemos a caer en lo que acabamos de confesar!

Es natural, pero más natural es el deseo de parecernos más a Cristo, porque para eso hemos nacido. ¿Cómo lograrlo? Solo intentando y recomenzando, rectificando la intención y enmendando. ¡Tranquilo, no te sientas abrumado, porque es una tarea para toda la vida!

Pero una manera de al menos, evitar en lo posible la caída, es no soltar su mano. Los niños, cuando aprenden a caminar, toman la mano de sus padres. Y si tropiezan, no caen del todo, porque estaban sujetos. ¡Él hace lo mismo con nosotros!

Consejos prácticos para permanecer junto a Él

— ¡Sé agradecido! Luego de cumplir tu penitencia, quizás quieras dirigir unas palabras de gratitud al Señor. Reconocerte agradecido también te ayudará a asimilar cada vez más, el don que has recibido. La gratitud nos une a Dios.

— Toma nota de los consejos del sacerdote (no hace falta que anotes mientras hablas con él, puedes hacerlo al salir del confesionario). ¡Así no los olvidas! Podrás luego llevarlos a la oración, meditar en ellos, ver cómo aplicarlos en tu vida y lucha espiritual, junto a Él.

— No hace falta que te hagas muchos propósitos, con tal de fijarte uno, para corregir el defecto que más te cuesta vencer, adelantarás mucho en vida interior. Hazlo con humildad, sabiendo que es Él el que te conducirá.

Espero que encuentres en estos puntos de reflexión y en estos consejos, una guía para acudir a la confesión cada vez con más cariño, más consciente de la inmensa gracia que recibes en ella.

¡Ah! Y, si quieres profundizar aún más en este sacramento, preparé una esta lista de cinco libros que podrán serte súper útiles. 

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¿Sabes cuál es tu talento más importante? (comentario al Evangelio)

¿Sabes cuál es tu talento más importante? (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Mateo 25,14-30:

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó». Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor».

Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’»Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’».

Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses.

Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’».

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¿Cuáles son las Bienaventuranzas? Te explicamos cada una con caricaturas

¿Cuáles son las Bienaventuranzas? Te explicamos cada una con caricaturas

Las bienaventuranzas son una especie de camino que el mismo Jesús ha dado a sus discípulos como guía para el desarrollo de su vida. Para así dar un testimonio sincero, eficaz y coherente entre los hombres.

Hoy te compartimos las bienaventuranzas en caricaturas, esta también puede ser una excelente forma de explicarle a los más pequeños lo que cada una significa. Una muestra del infinito amor que Dios Padre tiene por cada uno de nosotros y de su insondable misericordia. ¡Empecemos!

1. Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos

Repetidamente habla Jesús acerca de los pobres, pero Él no se queda en los pobres económicamente hablando, va más allá, a lo esencial: «los pobres de espíritu». Fácilmente un millonario podría ser parte de estos pobres de espíritu, y es que lo económico pasa a segundo o hasta último plano en los asuntos de Jesús.

Pobre de espíritu es aquel que, aún teniendo muchas posesiones, tiene a Dios en el corazón, sabe amar, ser humilde y caritativo. Un pobre de espíritu es quien siempre tiene su tesoro en el cielo.

2. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados

¿Es que a Jesús le gusta que suframos? No, pero nos promete consuelo en las tribulaciones de la vida. Sabe que como seres humanos somos frágiles, Él quiere que seamos felices pero en el dolor o sufrimiento, se ofrece a consolarnos, ¿qué hermoso no?

Cuando el dolor parezca insoportable recuerda esta promesa del Señor. Descansa en Él y confía en que con su ayuda todo estará mejor (Te recomiendo el curso: «El dolor en la historia personal»).

3. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra

Jesús pide a sus discípulos ser humildes en todo momento, saber responder con bondad ante toda maldad. Saber decir «no» a la violencia y sí al perdón y la tolerancia. Mansos de corazón, con la humildad del crucificado.

4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados

El cristiano debe luchar en todo momento por la paz y la justicia en la sociedad. Y la mejor forma de hacerlo es con la propia vida, llevando justicia en todas las acciones y decisiones que tome. Siendo reflejos del amor de Dios. No se entiende a un discípulo de Jesús que maltrate o que sea injusto con un hermano.

5. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia

Jesús nos pide ser como Él, misericordiosos. Porque es por medio de la misericordia que demostramos el amor de Dios a los hombres. Ser un hombre de misericordia es ser un cristiano comprensivo, que da testimonio del amor y que busca instaurar el Reino de Dios en la tierra.

6. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios

Conocer a Jesús, amarle y seguirle implica un estilo de vida diferente. Sí, no se puede seguir a Jesús y seguir siendo los mismos, Jesús exige testimonio de fe y qué mejor que la pureza de vida para demostrar ese testimonio. Ser limpios de corazón no es más que tener los mismos sentimientos de Cristo.

Exigirnos a nosotros mismos ser mejores cada día, luchar por no caer en pecado, por ser honestos y correctos en el proceder. Que cada día se convierta en una nueva oportunidad para imitar a Jesús.

7. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios

En unión con la anterior, es imposible comprender a un cristiano que sea violento o altanero, un cristiano que maltrate u odie al otro. Jesús nos ha enseñado a ser radicales con el mal, pero nunca a igualarnos al mal, sino a responder con la bondad en todo momento, siendo pregoneros de paz. Que nuestro actuar siempre vaya en pro de la paz.

8. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos

La fe, en muchos momentos exige valentía. Puede implicar persecución de muchas maneras, no solo violentas, sino con rechazos, críticas, comentarios, señalamientos o indiferencia. Jesús nos invita a ser fuertes y valientes, a soportar con carácter y amor todo esto. Unirlo a su pasión y muerte, pues siempre nos veremos recompensados. Las bienaventuranzas también nos recuerdan el poder de Dios en nuestras vidas.

«Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieron».

En definitiva, el Reino de Dios está destinado para todos aquellos que valientemente han luchado la guerra espiritual de este mundo. Para demostrar la fuerza del Espíritu Santo que nos sostiene, para todos aquellos que han dado testimonio de la obra de Dios en los hombres: misericordia, amor, bondad y justicia.

Te invito a meditar en las bienaventuranzas el día de hoy y a preguntarte a ti mismo en cuál de ellas has percibido más fuerte el socorro y amor de Dios.

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¿Necesitas argumentos para defender la vida desde todos los planos? Esta carta te los da todos

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Samaritanus Bonus: argumentos contra la eutanasia

La Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano publicó un documento titulado: «Samaritanus Bonus» (Buen Samaritano, en el enlace la puedes leer completa), que consiste en una carta sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida.

Fue redactado con el ánimo de reafirmar el mensaje del Evangelio con respecto al valor y la dignidad de la persona humana en todo momento. Incluso en fases de enfermedad tan avanzada y además de proporcionar pautas pastorales concretas en relación a algunos temas que generan bastante inquietud.

En especial por todo lo que ha tenido que ver con la pandemia, como pueden ser la eutanasia, los cuidados paliativos, el ensañamiento terapéutico, entre otros.

¿Qué aportes nos hace la carta Samaritanus Bonus?

Samaritanus Bonus: argumentos contra la eutanasia

Revisando algunos medios de comunicación que hacían mención a este documento, pude notar que la carta Samaritanus Bonus se percibe solo como una promulgación a través de la cual «la Iglesia prohíbe la eutanasia». Como si a todo le dijéramos que «no», cuando en realidad luchamos por un sí mucho más trascendente.

Si bien es una idea que se queda corta y tiene mucho riesgo de distorsionarse y mal interpretarse, ciertamente desde la doctrina de la fe católica, la eutanasia así como el suicidio asistido son prácticas que van en contra de sus enseñanzas.

Enseñanzas que encuentran su fundamento en el Evangelio y en la revelación de Dios, que resaltan el valor supremo de la vida humana desde su concepción hasta el fin último y que consideran inmoral cualquier conducta que atente contra la vida.

Sin embargo, centrarse en que este documento es una manifestación más de los católicos para decir NO a la eutanasia conlleva a que se pierda toda la riqueza de esta carta. ¡Porque hay mucho qué decir, hay información valiosísima!

Esta carta desarrolla de manera amplia y contundente argumentos muy firmes para rescatar lo valiosa que es la persona. Incluso cuando pareciera que no tiene la posibilidad de curarse de una enfermedad grave o que no hay remedio desde el punto de vista científico o humano.

Un recurso invaluable para defender la dignidad de las personas

Samaritanus Bonus: argumentos contra la eutanasia

Les comparto que para mí, que soy médico especializado en cuidados paliativos, ha resultado muy iluminador e inspirador meditar y estudiar este texto.

Puedo decir orgullosamente que ser católico no es ser partidario de la prohibición, o de la vía del NO, que pareciera que nos resta libertad y que hace que para muchos la Iglesia luzca como opositora a la felicidad y a la libertad de las personas. Sino entender que estamos llamados desde nuestra a fe a un camino positivo, de libertad para la vida y para el amor.

Es el camino del «sí» de Cristo, del hágase de María, de tantos hermanos santos que han sido plenos viviendo este sendero liberador del «sí». Es decir, no es solo decir «no» a la eutanasia, «no» al suicidio asistido, es decir «sí» al cuidado dignificante y humanizante del enfermo, «sí» a los cuidados paliativos que no aceleran la muerte sin tampoco retrasarla.

«Sí» al ejemplo del Buen Samaritano, que lejos de ser indiferente y pasar de largo, se compadeció y se comprometió con aquel hombre que sufría en el borde del camino.

Es decirle «sí» a la unión de los sufrimientos y los dolores con Cristo, que también padeció y murió en la cruz. Es decir en todo caso «sí» al amor y a la compasión con los que, aunque gravemente enfermos no dejan de ser nuestros hermanos y personas como cada uno de nosotros, que merecen un trato digno y misericordioso.

Sin compasión, el que mira no se involucra

Les quiero compartir un fragmento de esta magnífica y renovadora enseñanza (que pueden leer completa aquí) y que me parece un recurso hermoso para luchar por la vida:

«El programa del Buen Samaritano es «un corazón que ve». Él «enseña que es necesario convertir la mirada del corazón, porque muchas veces los que miran no ven. ¿Por qué? Porque falta compasión. Sin compasión, el que mira no se involucra en lo que observa y pasa de largo, en cambio, el que tiene un corazón compasivo se conmueve y se involucra, se detiene y se ocupa de lo que sucede».

Este corazón ve dónde hay necesidad de amor y obra en consecuencia. Los ojos perciben en la debilidad una llamada de Dios a obrar, reconociendo en la vida humana el primer bien común de la sociedad».

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El más emotivo corto con el que los pequeños entenderán lo que significa inclusión y misericordia

El más emotivo corto con el que los pequeños entenderán lo que significa inclusión y misericordia
¿Cómo hablarle a los niños de inclusión y discapacidad?

Silencio, limitaciones, enfermedad, aislamiento… «¿y si te pica un brazo cómo te rascas? yo no me puedo aguantar», la inocencia frente a las limitaciones de la enfermedad, una sonrisa, risas y juego.

Se unen la inocencia, la infancia, la sencillez, el amor, la alegría y todo el conjunto se ve como algo raro, como algo extraño, todo se soluciona con una cuerda. 

¿Pero de qué estoy hablando? Este es el contexto de la historia que quiero compartirte hoy, un cortometraje de Pedro Solís Garcia llamado «Cuerdas», que nos permite ver lo urgente que es hablar de inclusión y misericordia.

Fue ganador del premio Goya en la categoría de mejor cortometraje de animación español en 2014 y ya acumula más de 56 millones de visualizaciones. 

El tesoro de la amistad y la inclusión

Vemos la historia de dos niños que se hacen muy buenos amigos en el orfanato donde viven. Esta historia nos trae un bello mensaje en el que se mezclan el respeto, la inclusión, el amor, la amistad y la fortaleza. 

Nicolás es un pequeño en silla de ruedas que tiene una parálisis cerebral, por lo que lo consideran especial y simplemente le dejan estar allí. María es una pequeña que sabe cuándo y dónde tender una mano bondadosa, pero sobretodo sabe cómo ofrecer una verdadera amistad. 

Luego de días de jugar con Nico, María se encuentra su silla vacía y cree que Nico se ha levantado gracias a todo el esfuerzo que ella ha hecho para que él se recupere. ¡Así son los niños, siempre con el corazón abierto y las mejores intenciones!

Pero en realidad Nico ha partido, y aunque esto le causa un profundo dolor, se consuela al tomar la cuerda con la que jugaban y la empieza a usar como pulsera. La llevará siempre como recuerdo. 

Un corazón enamorado del servicio

Veinte años después vemos que María es la profesora de matemáticas del orfanato, aún conserva la cuerda en su muñeca. Tanto su vida como la de Nico fueron marcadas profundamente por la amistad sincera y desinteresada.

Las experiencias vividas han llevado a María a donar su vida en el servicio, y desde la docencia quiere transformar la vida de muchos. ¡Qué hermoso es todo lo que puede hacer un corazón enamorado del servicio!

«Cuerdas» es un admirable corto que nos ayuda a reconocer la diversidad, las necesidades del otro. Nos recuerda que todos merecemos un buen trato y que al ser hijos de Dios todos somos dignos del amor.

Nos motiva a buscar estrategias espontáneas, sencillas y humanas que permitan promover la caridad y el servicio como los ingredientes perfectos para hacer de este, un mundo mejor para todos. 

Superemos las diferencias juntos

«Cuerdas» es un llamado a superar las distancias frente a lo que no «luce igual», lo que la sociedad considera que no es normal, y descubrir allí la oportunidad de amar.

Esto fue lo que hizo María, las cuerdas que ella tanto usa en el video no son más que los lazos del amor desinteresado y la verdadera amistad. Algo así como un apostolado de la misericordia, las cuerdas de la misericordia que nos levantan diariamente. 

Cuando María comienza a jugar, a conversar y a reírse con Nico, todos los niños la ven como rara, así pasa en todo momento, cuando algo esencial ocurre y es incomprendido.

Como bien dice el Principito: «lo esencial es invisible a los ojos». Unos ven simples cuerdas, otros una niña que «pierde» su tiempo, una niña que se ha vuelto loca al hablar con quien no le responde.

Pero lo esencial es que su bondad es tan grande, que ella sí siente que Nico le responde, él le habla con su mirada cariñosa y la calidez del silencio.

Los lazos que construyes en esta vida, ¿están llenos de amor y misericordia?

Finalmente, tendríamos que meditar un poco luego de ver este cortometraje, descubrir nuestras parálisis, nuestras «rarezas». Pero también buscar en el corazón, escudriñando muy adentro y descubrir cuáles son las cuerdas, largas o cortas, que tenemos para compartir con los demás.

¿Hay amor, misericordia, caridad, perdón?, ¿hay tal vez rencor, frustración, rabia, desesperanza?, ¿qué tienes para ofrecerle a los demás cuando se aproximan a tu realidad? ¿sabes amar de forma esencial?

¿Tienes cuerdas para perdonarte a ti mismo y para perdonar a otros?, ¿cómo puedes levantarte hoy?, ¿a quienes puedes ayudar a levantarse hoy? ¡Recuerda que siempre se puede servir!

No tengamos miedo de lanzar las cuerdas, en ocasiones habrá que lanzarse uno mismo las cuerdas, y otras habrá que lanzarlas a otros.

De eso se trata este camino, no de ir más adelante que los demás, sino de ir con los demás. Ánimo, lancemos las cuerdas, recibamos las cuerdas que nos lanzan, y hablémosle a los más pequeños de cómo la inclusión puede cambiarle la vida a otros. ¡Este es el camino de la bondad!

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Es cierto, la vida solo cobra sentido cuando nos entregamos a los demás ¡y esta canción lo prueba!

Es cierto, la vida solo cobra sentido cuando nos entregamos a los demás ¡y esta canción lo prueba!
¿Cómo darse a los demás? Este es el secreto para lograrlo

Hoy quiero compartirte una de las canciones más tiernas y entrañables que escuché este tiempo. Se llama «Piedra Libre» y es la última canción del cantante argentino Abel Pintos.

El nombre de la canción se refiere al juego de las escondidas, y es una frase que se dice cuando encuentras a tus compañeros de juego. Abel Pintos dedica esta canción a su hijo que estaba a punto de nacer y habla de cómo se descubre a sí mismo en este nuevo rol de padre.

Me conmovió mucho ver a un hombre que espera a su hijo con tanta ilusión. Y al mismo tiempo me llamó la atención cómo la canción refleja que como seres humanos estamos hechos para donarnos a los demás.

Como dice la «Evangelii Gaudium» 10: «La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad». Todos, desde la vocación específica que tenemos, estamos hechos para entregar la vida, para amar y para vivir por el otro.

Puede ser desde el matrimonio, desde una vida sacerdotal o consagrada, siendo padres y madres espirituales, desde una profesión o desde una vocación de laicos. ¡Todos estamos hechos para dar la vida!

Por eso, a través de esta canción quiero seguir profundizando sobre esta realidad tan contracultural, recordemos que somos más humanos cuando descubrimos que nuestra vida es para otro y no para encerrarnos en nosotros mismos.

1. «Solo quiero estar despierto, ser un hombre libre y bueno»

Muchas veces escuchamos que el objetivo de nuestra vida es la realización personal, y hay un montón de cursos y libros que nos quieren ayudar a alcanzarla.

En nuestro corazón buscamos esa plenitud. El tema es que la mayoría de las veces no nos dan la receta correcta para alcanzarla. Y es que: «el verdadero dinamismo de la realización personal: (…) es que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros» (EG 10).

Cuando entendemos esto, descubrimos que necesitamos hacer un camino de crecimiento personal y en la fe, pero no solo para nosotros mismos, sino también para todas las personas que Dios nos confía.

Queremos ser estos «hombres y mujeres libres y buenos» para poder servir mejor a nuestros hermanos. Queremos ser mejores personas para cuidar mejor de los demás.

2. «Toda mi ambición ahora es un día más para vivir, para verte sonreír»

Hay un momento muy importante en nuestra vida que es en el que descubrimos que no estamos hechos para vivir para nosotros mismos, sino para los demás.

Puede ser que lo descubriste cuando fuiste madre o padre por primera vez, en una misión, en tu apostolado o en tu trabajo, ¡pero es algo que en definitiva nos cambia la vida para siempre!

Es un giro copernicano donde nos damos cuenta que éramos el centro del universo (y todavía tenemos momentos donde lo volvemos a creer 😅) pero que hay una plenitud mucho más grande en el amar.

Hay algo especial en entregarse por entero al otro sin pedir recompensa que nos llena el corazón y que nos hace mucho más felices que darnos todos los gustos o hacer solo lo que nosotros queremos.

3. «Tanta soledad en el mundo y ya no puedo esperar a tenerte aquí»

Esta forma de vivir amando y dándonos al otro es la respuesta que necesita nuestro mundo ante tanta oscuridad y tanta soledad. Este mundo necesita de personas que esperen, que cuiden, que sean ese amor encarnado de Dios.

Como nos dice el papa Francisco: «La persona entregada experimenta el gusto de ser un manantial que desborda y refresca a los demás.

Solo puede ser misionero alguien que se sienta bien buscando el bien de los demás, deseando la felicidad de los otros. Esa apertura del corazón es fuente de felicidad, porque «hay más alegría en dar que en recibir» (Hch 20,35) (EG 272).

4. «Tengo miedo y no lo admito»

Puede ser que nos asuste el paso de dejar de pensar en nosotros mismos para pensar primero en los demás. Pero «uno no vive mejor si escapa de los demás, si se esconde, si se niega a compartir, si se resiste a dar, si se encierra en la comodidad». ¡La dicha de esta vida es caminar junto a los que nos rodean!

Les dejo la letra de la canción para reflexionar y los invito a embarcarse en esta aventura de descubrir que estamos hechos ¡para dar la vida!

Ya no corro contra el viento
Ya no escapo más
Solo quiero estar despierto
Ser un hombre libre y bueno

Toda mi ambición ahora
Es un día más para vivir
Para darte lo que tengo
Para verte sonreír

Solo pienso en ti
Y en la libertad de abrazarte
Y ya no puedo esperar
A que estés aquí

Tanta oscuridad
Tanta soledad en el mundo
Y ya no puedo esperar
A tenerte aquí

Tengo miedo y no lo admito
Pero no es mentir
Solo que no hablo de eso
Me lo guardo en un secreto

Y aunque ya se haya escrito
Eres mi razón para vivir
Me volví un ladrón de versos
Piedra libre para mí (piedra libre para mí).

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¿Se avecina una crisis con la llegada de nuestro primer hijo? 10 puntos que toda pareja debe tener en cuenta

¿Se avecina una crisis con la llegada de nuestro primer hijo? 10 puntos que toda pareja debe tener en cuenta
La llegada del primer hijo: 10 consejos para afrontarla

En todo matrimonio existen crisis. No hay excepciones, la vida de casados está siempre sometida a crisis que nos cambian la vida, y nos la cambian para siempre. ¡Y está bien que sea así!

Las crisis en el matrimonio no son solamente inevitables, también son necesarias. Porque muchas veces, sin quererlo o sin saberlo, estamos haciendo las cosas mal, y las crisis nos ayudan a corregir el rumbo y poner las cosas en su lugar.

El matrimonio tiene varias crisis que suceden siempre: en la jerga de los orientadores familiares, las llamamos crisis «normativas», porque por un lado son «normales» (están dentro de la norma) y por otro lado «fijan la norma» de lo que sucede en el matrimonio.

Rápidamente, sin entrar en muchos detalles, yo considero que el enamoramiento es la primera (nos fija la norma de convivencia para la relación conyugal posterior). Luego el fin de la luna de miel (nos ayuda a limar las asperezas de la convivencia), nacimiento de los hijos (pasamos a ser esposos y padres, en lugar de solamente esposos).

Luego la comezón del séptimo año, la crisis de la mediana edad, la crisis del nido vacío y la de la viudez. Como se puede ver, las crisis son hitos inevitables en la vida conyugal. Hablemos hoy de lo que sucede cuando llega el primer hijo luego de ver este video:

1. La crisis que nos suma un rol: el paterno

Cuando mi hijo menor tenía cinco años nos preguntó que eran «años dorados» y le contamos que son épocas en las que nos va muy bien, y que somos felices. E inmediatamente nos preguntó: «¿Ustedes tuvieron muchos años dorados antes de que naciéramos nosotros?».

¡Claro que sí, pequeño! Antes de ser padres, la vida era fácil, divertida y sin mayores preocupaciones, pero una vez que nuestros hijos llegaron a este mundo, esos «años dorados» quedaron en el olvido.

Pero eso no significa que los recordemos con nostalgia: ¡La vida de papá está llena, repleta, inundada de gratificaciones que nos hacen mucho más felices que cualquier año dorado que hayamos pasado anteriormente!

Pero también la vida de padres está repleta de disgustos, de temores e inquietudes, de desafíos y de muchas emociones, casi todas emociones cruzadas.

Por un lado nuestros niños nos llenan el corazón de alegría y orgullo, y por el otro nos llenan el corazón de inquietudes. Nos ayudan a dejar de pensar en nosotros mismos para pensar casi constantemente en ellos, en sus sueños, sus dudas, en su felicidad y en sus desafíos.

No pasa un día sin que nos levantemos, por más cansados que estemos a seguir peleando para intentar dejarles un mundo mejor a nuestros hijos.

2. Maternidad y paternidad: son amores distintos

La maternidad tiene un don que proviene de la vinculación biológica de la madre con el bebé desde la gestación. Desde el día de la concepción, el bebé y la mamá comienzan a interactuar y a intercambiar hormonas que van a generar una vinculación incondicional entre ambos.

El papá, en cambio, se va a vincular a sus hijos, en general «a través» de la madre: va a amar a sus hijos en tanto ame a la madre de sus hijos.

Porque al no tener esa fuerte vinculación biológica, su vinculación es más bien voluntaria, y va a ser tanto más fuerte cuanto más fuerte sea la vinculación con su esposa. Como dice Theodore Hebsburg: «lo mejor que un padre puede hacer por sus hijos es amar a su madre».

3. La paternidad bajo ataque

Vivimos en una época en la que todo lo masculino, pero especialmente la paternidad está bajo ataque constante. Un feminismo mal entendido ha tomado el poder por asalto y está generando políticas públicas en muchos países que restringen los derechos de los hombres, especialmente el derecho al pleno ejercicio de la paternidad.

Por eso, en esta época extraña, encontrar una publicidad que haga un elogio de la paternidad es como un soplo de aire fresco. El video que vimos es una iniciativa del «Center for Fathering, Dads for Life y Mediacorp» para rescatar la figura del padre, y lo hace de un modo que al mismo tiempo es muy tierno y muy realista.

4. Criar hijos no es poca cosa

La crianza de niños es una tarea titánica. Requiere que pongamos lo mejor de nuestra parte y no otorga ninguna gratificación inmediata, como no sea la gratuidad del amor hacia los pequeños.

El nacimiento de los hijos, con toda la hermosura que significa el convertirnos en padres, puede ser un golpe de gracia para el matrimonio.

Ed Asner dice: «Criar hijos es parte alegría, parte guerra de guerrillas» y ¿quién es la primera víctima de esa guerra de guerrilla? la pareja tal como era hasta ese momento.

5. La crisis conyugal del nacimiento de los hijos

La crisis consiste en algo de lo más trascendental: pasamos de ser solamente esposos, a ser esposos y padres. Y la adaptación a estos nuevos roles no siempre es suave ni fácil.

La mujer, generalmente hablando, tiene tendencia a sumergirse en su rol de madre con una intensidad y una fuerza que a los hombres nos parece inconcebible.

Ellas nos llevan nueve meses de ventaja a nosotros los hombres (en el caso de un embarazo), y en el caso de la adopción, el anhelo de la mujer por ser madre es generalmente muchísimo más fuerte que el anhelo del hombre por ser padre.

Acertémoslo, las mujeres tienen una capacidad mayor que los hombres de hacer más cosas simultáneamente, también es cierto que el tiempo dedicado al cónyuge, y la intensidad de esa dedicación, no es exactamente la misma como esposa que como esposa y madre.

Otra vez los famosos «roles de género» hacen que creamos que como solo la madre tiene mamas desarrolladas, la alimentación del pequeño corre por cuenta exclusiva de ella.

Pero además como las madres tienen ese instinto maternal tan marcado, ellas no van a poder ver que su hijo sufre la más pequeña inconveniencia o contratiempo sin acudir inmediatamente en auxilio de su vástago.

Y como las necesidades de un crío recién nacido son constantes, es muy frecuente que la madre se encuentre al final del día exhausta y deseando tener una conversación adulta con su esposo.

Naturalmente, cuando el marido regresa a su casa, no comprende las batallas que ha surcado su valiente esposa en esta guerra de guerrillas, y pretende que todo siga igual que antes de que fuera madre. ¡Y es imposible! Sobre todo si él no se da cuenta de que también tiene que convertirse en padre.

6. Ser un verdadero padre es ser un verdadero esposo primero

Como vimos antes, la vinculación del padre con sus hijos es casi siempre a través de su esposa. Desde el momento en que la madre se entera del embarazo, debería participar a su esposo de todo el proceso, ayudándolo a comprender qué es lo que le está pasando.

Cómo el bebé crece dentro suyo, sus miedos e inquietudes. Si logran fortalecer la vinculación conyugal durante el embarazo y el parto, luego la crisis no es tan grave.

Que no sea tan grave, no quiere decir que no exista, la crisis va a seguir sucediendo porque nadie nace sabiendo ser papá, y el aprendizaje muchas veces es… difícil, por poner un término suave.

Lo que es hermoso de este comercial es que la esposa va agradeciendo aquellas cosas que el hombre hace en su aprendizaje de ser padre, y de acuerdo a la edad de sus hijos esos aprendizajes son distintos: con el niño recién nacido, se levanta para que ella pueda descansar un poco más.

Muchas veces los papás no comprendemos que tenemos que ser los custodios de la intimidad conyugal, y que eso significa levantarse a la noche cuando los niños lloran.

No solo para preservar el sueño de la madre, sino para que los niños aprendan que la cama de mamá y papá es solamente de mamá y papá. La madre agradece a su marido que «esté siempre para ella».

7. Cuando los niños crecen

A medida que los niños crecen, crecen también los desafíos de ser papá. El siguiente episodio es de una nena atravesando la etapa desafiante, le cierra la puerta en la cara y le dice «¡te odio!».

¡Cómo puede destrozar el corazón de un padre el desprecio de un hijo, por más que sepamos que son etapas que pasarán! La esposa le agradece por no rendirse, incluso cuando duele.

Al amor de padre le toca siempre un poco más de exigencia y disciplina que el que puede prodigar la madre. Porque al no tener la vinculación biológica hace que pueda tomar un poco más de «distancia emocional», y generalmente el papá representa la autoridad. 

Ahora bien, la autoridad significa poner límites, y los límites no siempre le gustan a los niños. Eso hace que la furia de los niños se dispare casi siempre contra papá, que tiene que ser muchas veces «el malo de la película» para mantener la disciplina en casa.

Y eso duele. Hace que muchas veces nos queramos «rendir» para evitar el conflicto. Pero no, este papá no lo hace, y su esposa le agradece.

8. Un papá siempre quiere lo mejor para sus hijos

Y eso implica que les da lo mejor, aun cuando los hijos prefieran… otra cosa. ¡Los niños comerían comida «chatarra» (como la llamaba el menor de mis hijos) toda la vida, si los dejáramos!

Que un papá se preocupe por la alimentación de sus hijos es también una cosa hermosa para agradecer. Y la esposa también lo agradece. Es probable que en 10 o 15 años los hijos también lo agradezcan, pero es importante el agradecimiento de la mujer, por tener siempre los mejores intereses de los niños presentes.

Y luego le agradece por buscar siempre lo que es correcto, no lo que es fácil. Como dijimos, la autoridad en la familia está generalmente representada en la figura paterna. Y está bien que así sea, porque el padre puede ejercer esa autoridad si cuenta con el apoyo incondicional de su esposa.

Cuando los niños ven que la autoridad de papá se respeta y que nadie va a ceder, resuelven mejor sus problemas, tienen mejor rendimiento académico y regulan mucho mejor sus emociones. Todo eso gracias a que papá sabe que lo correcto es siempre mejor que lo fácil.

9. La protección paterna

Nada revela más la importancia de la paternidad que la protección de papá. Papá tiene un instinto protector, que lo hace estar siempre pendiente de los peligros y riesgos que sus hijos corren.

Para un niño, su papá es su primer superhéroe, y para una niña su papá es su protector. La protección paterna hace que los niños se desempeñen con muchísima más seguridad en el mundo.

La función del padre es la que otorga a los niños la exterioridad, su modo de relacionarse con el mundo. El papá es el que corta el cordón umbilical, para frenar la dependencia de los niños con la madre, y que puedan aprender a resolver los problemas por sí mismos.

Otro beneficio de la protección paterna es el retraso del inicio de las relaciones prematrimoniales en adolescentes. Los niños con ambos padres biológicos en una relación de largo alcance son los que menos posibilidades tienen de una conducta sexual desordenada al inicio de la pubertad y la adolescencia.

10. Amor de padre, amor de madre, amor de esposos

Como ya he dicho muchas veces en estos artículos que la buena gente de Catholic Link tiene la gentileza de publicarme cada semana, el amor de la madre a los hijos se da casi en forma «natural», el amor del padre a los hijos no tanto, pero se puede canalizar.

Hay un amor que es importantísimo que siempre esté para que el desarrollo psicoafectivo de los niños sea completo y armónico, y es el de los padres.

El papa Francisco dijo en una catequesis a padres en la Catedral de Dublín: «Con cinco años, entré a casa, en el comedor, mi papá llegaba del trabajo, en ese momento vi a mi papá y mi mamá besándose. No lo olvido nunca, jamás, qué cosa hermosa, cansado del trabajo, mi papá y mi mamá tuvieron la fuerza de expresarse el amor».

Si ya son padres, déjennos saber en los comentarios cómo enfrentaron la llegada del primer hijo. ¿Cuántos tienen?, ¿están esperando bebé?, ¿qué fue lo más difícil que enfrentaron?, ¿cómo cambió su relación de esposos y qué es lo más lindo que han vivido? ¡Los leemos!

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Curso Online: «Acompañamiento Espiritual»

Curso Online: «Acompañamiento Espiritual»

El dolor, el sufrimiento o la angustia constante pueden convertirse en una carga insoportable. ¿Cómo acompañar a una persona que sufre? ¿Cómo lidiar con la ansiedad, la desesperanza o la depresión? ¿Qué hacer para ayudar de verdad y no ser un simple espectador?

En este curso de acompañamiento espiritual queremos brindarte las herramientas necesarias para que otros encuentren en ti el consuelo que tanto buscan. A través de cuatro sesiones basadas en el cuidado, la escucha y la empatía descubrirás que ¡puedes cambiar la vida de otros!

Iniciaremos con cómo acompañar en situaciones difíciles, pasaremos a comprender cómo cuidar de los dolientes desde un acompañamiento espiritual, continuaremos con el análisis de las situaciones críticas y la espiritualidad humana, y terminaremos con los sucesos vitales en la espiritualidad del ser humano.

Anímate a ser luz para los demás ¡Este curso es imperdible!

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¿Las pantallas nos vuelven tontos? 4 puntos para reflexionar en su uso y nuestro modo de crianza

¿Las pantallas nos vuelven tontos? 4 puntos para reflexionar en su uso y nuestro modo de crianza
Uso de pantallas en niños. 4 puntos clave para padres

La semana pasada muchos de los que somos padres nos encontramos con un titular que despertó toda clase de emociones: «Los nativos digitales son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que el de sus padres». Vale la pena leer la noticia completa.

Muchos de nosotros, sin siquiera haber leído, dimos por cierta esta afirmación y la compartimos en nuestras redes sociales con prontitud. Lo interesante de esta publicación, no ha sido precisamente la afirmación del titular, sino cómo que es que podemos llevarnos por un titular y no mirar el fenómeno (ni mucho menos el informe) en su totalidad.

Seba Campos en su conocido Podcast «Cafecito con Seba» nos ofrece un entretenido análisis sobre el contenido de la noticia y los matices que hay que contemplar para afirmar dicho titular como verdadero.

Les recomiendo escuchen el capítulo del podcast en su totalidad, es sumamente entretenido y además nos deja una serie de aprendizajes que nos deberían servir no solo para esta noticia sino para cualquiera.

1. No te dejes llevar solo por los titulares

Los titulares nos dicen parte de la noticia. Muchos de ellos están «diseñados» para generar tráfico (afluencia a su sitio web) y además para llamar la atención.

Muchas veces aquellos que creamos estos títulos tenemos en consideración variables que el usuario no maneja pero que influyen en llamar su atención y visitar el sitio.

Sabiendo esto, no te quedes solo en el titular, es la mínima parte de la información que queremos hacerte llegar. Date el tiempo de verificar el contenido de la noticia y no tengas miedo en reclamar (con caridad) cuando un titular diga algo que no tiene que ver con el contenido del artículo.

2. Formula preguntas

Cuando vayas leyendo noticias como la que mencionamos, anda formulando preguntas. Por ejemplo: ¿Qué es el coeficiente intelectual?, ¿cómo se mide?, ¿qué lo influencia?, etc. Con esto irás viendo la calidad del artículo que tienes en frente.

Muchas veces los artículos solo nos dan espacio para una breve porción de la información completa y tal vez nos presenten información complementaria de donde encontrar mayor detalle. No te quedes con «medias verdades».

3. Confronta la información con la realidad que vives

Si la noticia habla de algo que te afecta directamente o que experimentas en lo cotidiano, revisa lo que vives y confróntalo. Con respecto a la noticia en mención, podrías revisar cómo están creciendo tus hijos, qué tiempo le estás dedicando, cómo están utilizando las pantallas etc.

4. Pregúntate: ¿qué puedes hacer en tu realidad concreta?

Frente a una afirmación que se refiere a algo que vives cotidianamente, ¿qué podemos hacer? Es importante que nos miremos sin generalizar, que veamos la particularidad de nuestra historia personal y recién desde ahí pensemos si hay algo que esté bajo nuestro control. Algo que podamos hacer para mejorar no solo nuestra realidad sino finalmente aportar hacia el bien.

Si miramos la noticia en mención y nos quedamos con la simple afirmación que dice que esta generación tiene un coeficiente intelectual menor que el de sus padres, ¿en qué nos afecta realmente?

Habría primero que preguntarse cuál es nuestra misión como padres. Nuestra misión es criar niños que puedan tener las herramientas y los criterios necesarios para poder tomar decisiones que los orienten a crecer en la vida y desarrollarse a un nivel integral: profesionalmente, espiritualmente y en lo personal. Dimensiones que necesitan ir unidas.

De nada nos serviría tener hijos con un coeficiente intelectual altísimo y sin empatía. O espiritualmente muy sensibles y con una incapacidad para valerse por sí mismos. El desarrollo del ser humano apunta a ser integral.

No vale solo tener hijos inteligentes, sino hijos que sepan amar, que sepan servir, que sepan ser ciudadanos de bien, cristianos en todo el sentido de la palabra.

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La canción con la que Dios reconfortó mi corazón y me recordó mi misión en el mundo

La canción con la que Dios reconfortó mi corazón y me recordó mi misión en el mundo
¿A qué nos llama Dios? La canción con la que lo descibrí

Hace días me encontraba escuchando el noticiero y ciertamente, no resultó alentador. Mientras en algunos países se apresuraba una terrible recesión económica tras la pandemia o incluso los altos números de casos estaban volviendo, en el mío (México) querían votar por legalizar el asesinato de bebés en el vientre, entre otras cosas más.

Sinceramente, nos ha tocado vivir tiempos muy difíciles. Especialmente para quienes creemos y seguimos las enseñanzas de Cristo en el amor a Dios y a nuestro prójimo.

Fue así que, en medio de muchas noticias negativas, me topé con un video corto de un sacerdote que, en una singular forma de evangelización, bailaba ejemplificando lo que una canción de fondo mencionaba. ¡Me pareció de lo más lindo!

Una canción que me tocó el alma

Decidí buscar la canción, no la había escuchado antes, pero me mostró justo el mensaje que yo necesitaba escuchar en ese momento: «Cause I’m just a nobody trying to tell everybody all about Somebody who saved my soul» (Porque soy un don nadie, tratando de decirle a todos, todo sobre alguien que salvó mi alma).

¡Me identifiqué por completo! en definitiva solo soy una persona intentando hacer que todos busquen y vean al Dios, hecho Hombre, que nos abrió las puertas a la vida eterna tras llevar a cabo el más grande sacrificio de amor puro en la historia.

Y, ¡ahora se ha convertido en una de mis canciones favoritas! Se llama «Nobody» y pertenece al álbum Only Jesus de Casting Crowns. ¡Escúchala completa!

No podemos olvidar nuestro papel de evangelizadores

«Nobody» definitivamente me hizo pensar en que no podemos olvidar (ni dejar a un lado) nuestro papel evangelizador… ¡qué justo es parte de nuestra cristiandad! Un llamado que nos hace Dios a todos.

No importa qué problema se presente, no importa qué desastre se avecine, no importa qué tristeza nos acoja, nuestra misión es evangelizar para que, a través del mensaje de Cristo, muchos puedan ser salvados.

Dios nos ha llamado para ser luz del mundo y sal de la Tierra, así que, no importa qué tan mal se vea el panorama, recordemos que Dios está con nosotros y llevemos la buena nueva a todo el mundo.

Por último te comparto la letra de la canción en español. Cuéntanos en los comentarios cuál es tu frase favorita.

¿Por qué me elegiste?
Siempre ha sido un misterio
Toda mi vida me han dicho que pertenezco
Al final de la fila

Con todos los «no muy»
Con todos los «nunca lo haces bien»
Pero resulta que ellos son los que estabas buscando
Todo este tiempo

Porque soy un don nadie
Tratando de decirle a todo el mundo
Todo sobre alguien que salvó mi alma

Desde que me rescataste
Le diste a mi corazón una canción para cantar
Estoy viviendo para que el mundo vea
Nadie más que a Jesús
Estoy viviendo para que el mundo vea
Nadie más que a Jesús

Moisés tenía miedo escénico
Y David trajo una roca a una pelea de espada
Escogiste a 12 forasteros que nadie hubiera elegido
Y tú cambiaste el mundo

Bueno, la moraleja de la historia es
Todo el mundo tiene un propósito
Entonces cuando escucho que el Diablo empieza a decirme
¿Quién te crees que eres?
Yo digo

Solo soy un don nadie
Tratando de decirle a todo el mundo
Todo sobre alguien que salvó mi alma

Desde que me rescataste
Le diste a mi corazón una canción para cantar
Estoy viviendo para que el mundo vea
Nadie más que a Jesús
Estoy viviendo para que el mundo vea
Nadie más que a Jesús

Así que déjame ir bajo, bajo en la historia
Como otro miembro fiel comprado por sangre de la familia
Y si todos olvidan mi nombre, bueno, eso está bien para mí
Estoy viviendo para que el mundo vea
Nadie más que a Jesús

Porque soy un don nadie
Tratando de decirle a todo el mundo
Todo sobre alguien que salvó mi alma

Desde que me rescataste
Le diste a mi corazón una canción para cantar
Estoy viviendo para que el mundo vea
Nadie más que a Jesús

¡Espero que esta canción te anime tanto como a mí, oro por ti.

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¡Dios no le cierra las puertas a nadie! ¿Y tú, qué tal tratas a los demás?

¡Dios no le cierra las puertas a nadie! ¿Y tú, qué tal tratas a los demás?
¿Dios nos acepta y nos ama a todos por igual?

Recuerdo que era verano del 2013 en las afueras de una de las mejores discotecas de Argentina. Había ido con siete amigos a pasar una noche de fiesta. Tenía unos jeans azules, una camisa negra manga larga, mi barba afeitada por mí mismo, y mis rastas.

Hicimos la fila por varios minutos pero cuando nos tocó entrar, el guardia vio mi identificación como extranjero, me miró bien y me dijo que no podía entrar, que era un evento privado.

Obviamente no lo era, había muchísima gente y se veía como un día normal. En ese momento sentí varias cosas. Primero me sentí totalmente rechazado, era como si no fuese suficiente para disfrutar como alguien normal, como si mi apariencia no llegara al «mínimo» que debía tener para poder cruzar esa puerta.

También sentí cólera por esa sensación de inhumanidad e injusticia que estaba sufriendo esa noche, no era justo. Y finalmente, sentí mucha vergüenza, recibí muchas miradas de varias personas que estaban en la fila, y me sentí humillado.

Les comparto este episodio de mi vida, porque creo que a veces como cristianos también le podemos cerrar la puerta a mucha gente. A veces podemos funcionar como un club privado con un guardia en la puerta que tiene una lista de requisitos que le impiden el ingreso a quienes no queremos que estén con nosotros.

Lo peor, es que a veces, sin querer queriendo, lo hacemos en nombre de Dios, como si el mismo Dios fuese como aquel guardia que me negó la entrada esa noche.

Es por esto que les propongo pensar en tres tipos de personas que merecen nuestras puertas abiertas siempre.

1. Personas que no piensan como nosotros

¿Dios nos acepta y nos ama a todos por igual?

A veces, nos encontramos con personas que piensan diferente, que tienen una postura religiosa o preferencia política diferente a la de nosotros, ¿te viene alguien a la mente?

Y en vez de permitir un diálogo basado en encontrar semejanzas o causas comunes, utilizamos palabras o expresiones que cierran automáticamente la puerta a cualquier posibilidad de fraternidad.

Muchas veces incluso, descontextualizamos algún texto bíblico y lo usamos para justificar nuestros ataques o gestos poco fraternos, olvidando que Jesús, el culmen de la revelación, vino a enseñarnos que somos hermanos y nos debemos amar hasta el extremo.

2. Personas que cometieron un error

A veces, en nuestras comunidades, movimientos o parroquias, suele pasar que separamos a las personas cuando han cometido algún acto que no nos agradó.

Cuántas chicas que han quedado embarazadas tuvieron que dejar sus comunidades porque les dijeron que ya no eran buenos testimonios. O cuántas personas divorciadas tuvieron que salir por no cumplir los estándares de las parejas ideales.

¡Jesús nos enseña a convertirnos en hospitales de campaña! A soltar las piedras de la mano, a dejar nuestro disfraz de juez para volvernos una posibilidad de fuerza, sanación y esperanza para nuestras hermanos, sobre todo, para aquellos que más nos necesitan.

3. Personas que no «agradan a Dios»

¿Dios nos acepta y nos ama a todos por igual?

A veces tenemos como católicos una lista de personas a las que consideramos «los que no le agradan a Dios». Como si nosotros tuviésemos la potestad de elegir quién está y quién no en esa lista, que valgan verdades, para Dios no existe.

En la época de Jesús, la gente pensaba que los discapacitados, extranjeros y leprosos eran desagradables para Dios, eran los castigados por Dios. Y por eso la gente los mantenía lejos, excluidos, en las periferias existenciales del pueblo judío.

Jesús, en su revolución del amor, no solo fue a decirles a estas personas excluidas que era mentira eso de que no eran del agrado de Dios, incluso, contra todo pronóstico, les dijo que eran los preferidos, los de la lista VIP, los que estarían en primera fila para recibir ese abrazo.

¡En la mesa del amor hay sitio para todos!

Jesús nos invita a todos para que nadie se quede afuera. Ojalá que cuando alguien necesite un abrazo de Dios no se encuentre con un guardia que le prohíba la entrada diciendo que esto es un evento privado, solo para una élite, para unos elegidos, para unos perfectos.

Sino que se encuentre con un Padre, uno que está esperando en la puerta y que cuando ve que su hijo se acerca, le pide a los empleados que hagan el mejor banquete, porque hoy habrá uno más en la mesa.

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«El show debe continuar». No dejes que las adversidades te roben las ganas de luchar por tu sueños

«El show debe continuar». No dejes que las adversidades te roben las ganas de luchar por tu sueños
¿Cómo superar las adversidades con ayuda de Dios?

Este, sin duda ha sido el año de las adversidades. A inicios de 2020 todos teníamos distintos planes y metas por alcanzar. Quizás algunos desde el ámbito escolar, universitario, laboral, familiar, religioso, artístico, etc.

Sin embargo, nadie se imaginaría que un virus «invisible» a simple vista sería capaz de paralizar (en cierto sentido) nuestras vidas y cambiarnos un poco el rumbo de hacia dónde íbamos.

El siguiente video habla de la historia de una joven bailarina, que logra enfrentar con valentía, tenacidad y ayuda de sus familiares y amigos, las adversidades que se le presentan durante este 2020 para lograr su sueño y poner su talento al servicio de los demás.

«Si la vida te da limones, haz limonada»

Con frecuencia suelo escuchar esta frase. Un limón suele ser ácido, al igual que muchas circunstancias de nuestras vidas que probablemente quisiéramos evitar. La vida es incierta y son demasiadas las situaciones que escapan de nuestro control.

Existen altos y bajos, días alegres y tristes, situaciones buenas y malas que nos pasan… Y, si bien no podemos controlar qué sucederá y qué no, sí tenemos la libertad de elegir con qué actitud enfrentar la realidad.

Podemos dejar que esos limones sigan sabiendo ácidos o exprimirlos y sacarle provecho a esas situaciones dolorosas para hacer algo bueno y gustoso: limonada.

En este sentido, es importante recordar lo que dice Viktor Frankl: «Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos».

¿Quién maneja nuestras vidas: las circunstancias o nosotros mismos?, ¿cómo crees que hubiese terminado la historia si la joven bailarina se hubiera dejado llevar por sus sentimientos de tristeza y desesperanza cuando se enteró que el recital de baile, donde ella era la estrella, había sido cancelado?

Más aún teniendo en cuenta todo el tiempo y esfuerzo que había invertido. «El show debe continuar», la vida continúa…

Nuestros talentos al servicio de los demás

Cada uno de nosotros ha recibido diferentes capacidades y solo Dios sabe cuántos talentos nos dio a cada uno. Todos somos únicos e irrepetibles y por ello, no debemos compararnos con los demás.

Existe una frase del profeta Jeremías que me gusta mucho: «Con amor eterno te he amado, por eso he reservado gracia para ti» (Jeremías 31, 3).

Si la profundizamos podemos darnos cuenta que Dios nos pensó con amor desde antes que vinieramos al mundo. Nos pensó con una manera de ser particular, con características personales, con diferentes dones y talentos.

Entonces, ¿por qué esconder aquella luz en vez de hacerla brillar? Tenemos una responsabilidad. Más aún en medio de un mundo desesperanzado que tanto necesita de belleza y bondad, dos experiencias profundas que logran hacer que nos encontremos con nuestro espíritu.

Como diría Fiódor Dostoievski en su obra «El idiota»: «la belleza salvará al mundo» y con ello quisiera agregar que todo don es bello porque viene de Dios.

Nuestros dones nos han sido dados para hacerlos brillar y compartirlos con los demás, no están para esconderlos bajo mil candados y malgastarlos.

Pensemos cuánto bien y cuánta alegría podemos hacer a los demás compartiendo nuestros talentos. ¡Cómo alegró la bailarina a los vecinos que se encontraban encerrados en sus casas!

La importancia de apoyarnos entre nosotros

Las personas que nos rodean nos ayudan a sacar lo mejor de nosotros mismos, tenemos necesidad de los otros. Pienso en la importancia de cultivar la amistad y en cómo cada persona, con sus particularidades y distintas maneras de ser, logra revelarte una parte distinta de quién eres y así también te puedes conocer mejor.

En el caso del video, los familiares y amigos de la bailarina la ayudaron a enfrentar las adversidades. Ellos se dieron cuenta que estaba triste y porque la conocían pusieron su granito de arena para incentivarla a hacer lo que tanto le gusta: bailar. Todos ayudaron a que, aún en los momentos difíciles, el show pudiera continuar.

Como mensaje final, quisiera dejarles este fragmento de la carta de san Juan Pablo II a los artistas que nos puede dar algunas luces:

«Por esto el artista, cuanto más consciente es de su «don», tanto más se siente movido a mirar hacia sí mismo y hacia toda la creación con ojos capaces de contemplar y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza. Solo así puede comprenderse a fondo a sí mismo, su propia vocación y misión». 

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Ser santo no pasa de moda y es un llamado para ti y para mí

Ser santo no pasa de moda y es un llamado para ti y para mí
¿Cómo ser santo? 5 puntos que debes tener en cuenta

Parece que se ha hecho una mala traducción de lo que significa ser santos y por eso, más de uno se asusta o piensa en la santidad como algo muy lejano, inalcanzable, como un privilegio solo para perfectos, superdotados o mártires sacrificados con la penitencia y el dolor.

La santidad es para todos, es nuestra vocación, porque los cristianos estamos «llamados a ser santos» y esta llamada no duele, ni ha pasado de moda. Santidad es: «Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo».

El amor es lo único que hace que la santidad se mantenga actualizada sin importar ni la época ni las circunstancias. Así sea desde una humilde portería, con una escoba, como lo hizo Martín de Porres, con las redes sociales como Carlo Acutis o con la ciencia como el doctor José Gregorio Hernández.

La meta es la misma, la unión con Dios. De ti depende elegir un camino oscuro y de tierra, o transitar por la «autopista al cielo» disfrutando la gracia de los sacramentos.

Pero ¿cómo vivir este camino de santidad? Te compartimos cinco puntos que debes tener en cuenta para que inicies o continúes esta aventura de convertirte en santo.

1. Revisa tu imagen

¿Cómo ser santo? 5 puntos que debes tener en cuenta

Esto es lo primero, mira dentro de ti y observa si tus acciones agradan a Dios. Si no reflejas a Jesús, algo grande debes corregir, porque los santos siempre reflejan la imagen de hijos de Dios.

¿Te preocupas por ayudar a otros?, ¿estás dispuesto a servir sin esperar nada a cambio?, ¿eres testimonio del amor y la misericordia de Dios?

2. Recupera la amistad con Dios

Recuerda que los santos son los amigos de Dios y por eso es fundamental quitar de tu vida todo lo que te aparte de Él y ocupe su lugar. Una buena confesión es necesaria para recuperar la gracia. ¡Además Jesús es el amigo que nunca falla!

3. Habla con Dios frecuentemente

Como hablan los amigos, abriendo el corazón y confiando el uno en el otro. Esa es la verdadera oración que agrada a Dios. Escucha su Palabra y haz lo que Él te dice.

Cuéntale todo con detalles, compártele tus sueños, tus anhelos, tus esperanzas, tus miedos. ¡Él siempre escucha!

4. Elige siempre la mejor opción

Para esto debes estar dispuesto a ser feliz y elegir la riqueza de Dios y no la de este mundo. Felices los que eligen la paz, la justicia, la misericordia, porque eligen la santidad que es lo máximo y reciben el premio que es el cielo.

Sabemos que no es fácil, pero si tienes claro que tu meta es el cielo, sabrás elegir con mayor cuidado.

5. Comparte tu tesoro

¿Cómo ser santo? 5 puntos que debes tener en cuenta

La fe, la esperanza y la caridad son tus tesoros, y aumentan mientras más los compartes. Contagiar al mundo de santidad es la fórmula de los santos que se dejan mover por el Espíritu Santo.

Vive todos los días de tu vida dando lo mejor, entregándote a los que te rodean, amando, perdonando y consolando. Has nacido con dones y talentos especiales, ¡aprovéchalos! Y recuerda que ser santo no pasa de moda.

Artículo elaborado por Andreína Carradini.

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Así fue como Dios me hizo entender que estoy hecho para un amor verdadero y no para uno a medias

Así fue como Dios me hizo entender que estoy hecho para un amor verdadero y no para uno a medias
¿Qué es el amor verdadero y qué tiene que ver Dios?

Aunque nuestra espiritualidad y religión se trate de un Dios que no es más ni menos que el amor mismo, me doy cuenta que las relaciones que formo no son por amor, sino por conseguir algo a cambio.

Un noviazgo, un trabajo, «contactos», amistades etc. Incluso en el ambiente espiritual, me llego a juntar con personas porque «necesito» algo y en ellas lo busco.

Si somos personas buenas, ¿por qué caemos en relaciones de maltratos, ambiguas, abusivas, infieles o sin castidad? Vamos a retiros, escuchamos buenas charlas, asistimos a misa, creemos en un Dios que es amor, tomamos cursos, etc.

Sin embargo, hay pecados que justo son más sutiles porque vamos avanzando en el camino de ser más humanos (y por tanto más divinos).

Estos pecados nos sugieren actitudes que en un inicio no son «malas», pero entonces, ¿cómo identificarlas?, ¿cómo sé si mi modo de relacionarme es auténtico y no utilitarista?, ¿cómo entender que estoy hecha para un amor verdadero y no para uno a medias?

1. Dios nos crea libres para amar libremente, el amor es gratuito

¿Qué es el amor verdadero y qué tiene que ver Dios?

Si tenemos la imagen de un Dios que solo usa a las personas para cumplir misiones, pero no que ama a las personas en sí, sin recibir nada a cambio de ellas, ni siquiera que sean grandes virtuosos… entonces seguiremos viviendo sin amar a los demás.

Piensa en el ladrón condenado junto con Jesús que le dijo «Cuando llegues allá, acuérdate de mí» ¡Llegó al cielo sin mil estrategias! El amor es gratuito. Si creemos que Jesús nos ama o nos salva —a cambio de …—  estaremos creyendo en un Dios que da solo con condiciones.

Dios nos deja ser libres para amarlo en libertad. ¿Me siento libre en mis relaciones?, ¿dejo al otro ser libre para estar o no estar conmigo?, ¿lo manipulo o abuso de ella/él para que se quede?

2. Servir o servir-nos (sin ser serviciales)

El amor, si lo aprendemos de Dios, es un amor que busca donarse, es decir: yo no quiero algo de ti, más bien ¡busco darme a ti, busco que seas feliz!

Un Jesús que se ofreció a servir a la humanidad en lugar de servirse de ella es nuestro modelo —incluso como comunidades eclesiales—.

¿Entonces amar es dejarse pisotear por otros? No, si nos damos el tiempo de meditar en cómo amó Jesús, entenderemos las claves de ese amor. Si reconozco mi valor, no soy servil… sino servicial, o sea, si aceptas o no mi ayuda, eso no daña mi autoestima.

¿Tengo relaciones donde me siento cómoda dando y recibiendo, o siempre me siento en desventaja?, ¿cuando doy es porque amo o porque quiero sentir que el otro me necesita?, ¿me entrego sin esperar nada a cambio?

3. El amor duele porque quiere amar más, no porque es lastimado

¿Qué es el amor verdadero y qué tiene que ver Dios?

Otro mito es que el amor duele: porque pone en juego mi ego, mi tiempo, mis valores y lo que tengo como prioridades.  Entonces sufro mis relaciones… ¡pero el síntoma más claro de un amor falso es sufrirlo!

«¿Querrá ser casto como yo?, ¿me amará cuando no sea popular?, ¿se va a ir si le digo que no me gusta que haga eso?, ¿qué pensará si me comporto de esta manera?».

Cuando nos sentimos amados de verdad tenemos la sensación de tener más aire: para respirar, para vivir, para hacer lo que nos gusta, para conversar, para abrir nuestros miedos, para reír, ¡para ser nosotros mismos!

La meta de Cristo no era que aprendiéramos a tolerar la muerte, sino a acabar con ella, con el mal y el pecado. ¿Me doy cuenta que Dios me ama sin dolor?, ¿creo que sufrir es amar?, ¿con quiénes me siento en paz y por qué?, ¿quiero esas relaciones en mi vida?

¿Soy consciente de que soy hija de Dios y de que todo lo recibo por su gracia?, ¿entiendo que todos, sin importar raza o estatus merecemos ser amados de verdad?

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Tal vez a tu vida de fe ¡le hace falta un despertar! (comentario al Evangelio)

Tal vez a tu vida de fe ¡le hace falta un despertar! (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Mateo 25,1-13:

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron».

Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’.

Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. »Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».

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Hablemos del rol del hombre en la familia y de por qué necesitamos su presencia y valentía

Hablemos del rol del hombre en la familia y de por qué necesitamos su presencia y valentía

El rol del hombre en la familia. ¡Qué tema tan importante y hermoso! Anteriormente solíamos escuchar: «Nuestras mamás estuvieron a cargo de la casa, mientras los papás trabajaban»… Y era cierto, pero algunas cosas han cambiado con los años.

Y sin ninguna intención de tocar extremos machistas o feministas, sino de reconocer que su figura es indispensable para la sociedad y esencial en el plan de Dios y en la construcción de la familia, queremos hablar de lo importante que es su rol.

1. El hombre es líder espiritual

Ser líder no necesariamente significa mandar a otros. Ser líder es servir y ser ejemplo para los demás. Jesús fue, es y sigue siendo líder de nuestra vida.

Y el primer paso para ejercer este liderazgo es reconocer con humildad que necesitamos de Dios. Que requerimos de su ayuda para poder hacer un esfuerzo adicional luego de trabajar nueve o más horas diarias, y entregarnos a nuestra familia y servirles.

El Señor es quien nos provee la capacidad para amar y el dominio propio para huir de la comodidad. Porque no es en el sofá que ganamos las peleas en pro de nuestra familia.

2. El hombre es proveedor emocional

Esto es más que dar el dinero para el mercado. Es brindar el amor, la seguridad y la protección de un ambiente fértil para crecer. Es hacer sentir amada a la esposa y seguros a sus hijos. Es construir momentos juntos que harán historia.

También es escuchar a tu pareja sin interrupción, acompañar a tus hijos a hacer tareas sin críticas ni afán, ser el primero en pedir perdón, independientemente de la situación. ¿Por qué? Porque es la forma de solidificar y consolidar el amor.

3. El hombre es valiente

Hay algo más importante que ser quien mata a los insectos, levanta la lavadora o cuelga los cuadros a la pared. Y es, patear el orgullo y dejarlo afuera de la puerta de la casa. Esta es la verdadera valentía de ser varón.

El rol del hombre es tan fundamental como el rol de la mujer en la construcción de la familia. Nuestras comunidades necesitan hombres nuevos, líderes de sí mismos, capaces de amar sin egos, y dispuestos a servir y perdonar primero.

Por supuesto, también necesita de mujeres sabias, talentosas, capaces de amar y servir para edificar, y de esto hablaremos en nuestro siguiente artículo.

¿Conoces a hombres así? Si tu esposo, tu padre, tu cuñado o tu hermano son hombres con estas características ¡Compárteles este mensaje, y diles lo mucho que los valoras!

Artículo elaborado por José Julián & María Helena.

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¿Por qué si Dios lo sabía todo, no impidió que Adán y Eva comieran del fruto prohibido?

¿Por qué si Dios lo sabía todo, no impidió que Adán y Eva comieran del fruto prohibido?
¿Por qué Dios permitió que Adán y Eva pecaran?

Si Dios conocía la consecuencia del pecado original, ¿porque permitió que Adán y Eva fueran engañados por la serpiente? Solemos preguntarnos ¿por qué Dios permite tanto sufrimiento?

¿Por qué Dios nos creó un mundo distinto, si sabía que habría tanto sufrimiento en el que vivimos? O incluso, muchos dudan de su existencia, puesto que no pueden concebir un mundo con tanto dolor y sufrimiento, si el Dios que predicamos es bueno y nos ama.

Sin embargo, la pregunta que nos plantea este artículo no suele ser una pregunta que comúnmente nos hacemos. Creo yo que, fundamentalmente, porque asume con transparencia y sin tapujos la culpa original. En otras palabras, que todo el mal que sufrimos es culpa del hombre y no tiene nada que ver con Dios.

En el numeral 412, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice, en la boca de dos grandes santos y con palabras de San Pablo, lo siguiente: «La gracia inefable de Cristo nos ha dado bienes mejores que los que nos quitó la envidia del demonio» (San León Magno).

Y «Nada se opone a que la naturaleza humana haya sido destinada a un fin más alto después del pecado. Dios, en efecto permite que los males se hagan para sacar de ellos un mayor bien» (Santo Tomás).

Finalmente, san Pablo, en Romanos 5, 20 menciona: «Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia». Y en la bendición del Cirio Pascual: «¡Oh feliz culpa de Adán, que mereció tal y tan grande Redentor!» (Santo Tomás).

La prueba de la libertad

¿Por qué Dios permitió que Adán y Eva pecaran?

El hombre no podría ser amigo y amar a Dios, si no hubiese sido creado con libertad. Pero el recto orden en el Paraíso, para que prevaleciera la armonía, tenía como condición la libre sumisión del hombre a Dios.

Una sumisión que no lo hacía menos, sino sencillamente, consciente de su condición de criatura. No nos olvidemos que la libertad tiene como condición fundamental la verdad y la búsqueda de la bondad.

Me pregunto, ¿por qué nos cuesta tanto reconocer que somos criaturas y que no podemos ser más que Dios? Creo que ahí está el «bichito» de la tentación original.

El comienzo del pecado original fue la desconfianza sembrada por el diablo, del hombre hacia su Creador (cf. Génesis 3, 1-11). Fruto de la desconfianza, el hombre desobedeció al mandamiento de Dios, que era no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, «porque ese día, moriríamos sin remedio» (Génesis 2, 17).

En esto consistió el pecado del hombre (Romanos 5, 19). Todos nuestros pecados, así como el original, son fruto de una desconfianza hacia Dios, y la consecuente desobediencia. Ya no confiamos en su amor, y por lo tanto, nos regimos por nuestros deseos, pues creemos —engañados— que Dios no quiero lo mejor para nosotros.

Queremos «ser como dioses» sin Dios, antes que Dios y separados de Dios

¿Por qué Dios permitió que Adán y Eva pecaran?

Ahí está el «aguijón» del engaño de Satanás. Dios nos hizo a su imagen divina, pero en la condición de criaturas. En realidad, somos de condición divina, pero en su gloria, no separados de Él.

De esta manera, podemos notar cómo Dios no es de ninguna manera la causa del mal o del pecado. Lo permite — misteriosamente— teniendo, no obstante, dos presupuestos: el respeto por nuestra libertad y la capacidad de sacar siempre un mayor bien.

«Del mayor mal que haya sido cometido, el rechazo y muerte de Jesucristo, nos vino la glorificación y Redención» (C.E.C. 311, 312).

Consecuencias para nuestra vida espiritual

¿Por qué Dios permitió que Adán y Eva pecaran?

Como una secuela de ese pecado original el hombre tiene una inclinación hacia el pecado. Estamos heridos en nuestra naturaleza, pero no totalmente corrompidos. Sometidos a la ignorancia, al sufrimiento e incluso al imperio de la muerte.

Sin embargo, gracias al bautismo, participamos de la gracia de Cristo, que nos borra la herencia del pecado original y devuelve nuestra vida a Dios. Pero persiste en nuestra vida la inclinación al pecado (concupiscencia) y estamos llamados a un combate espiritual para elegir el camino de Dios.

En ese camino luchamos contra nuestra tendencia pecaminosa, fruto de la naturaleza desordenada, con el fin de asemejarnos cada día más a Cristo.

Amor y deber

Quiero recordar dos pasajes en los que podemos apreciar este «binomio» claramente. La parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11-32), que señala claramente la diferencia de actitud entre los dos hijos.

El menor, que después de malgastar toda su herencia, regresa a la casa del Padre, habiendo olvidado su condición de hijo, y por lo tanto, el amor que le tenía. Y el hermano mayor, que no puede comprender la razón por la que el Padre misericordioso celebra una fiesta por el hermano que había sido un libertino.

Ante cuya reacción, dice el Padre que siempre todo lo suyo había sido también de Él. En ambos hermanos vemos la equivocada vivencia del binomio. Un cumplimiento del deber por el deber, sin la conciencia de ese amor paterno (el hermano mayor), así como un libertinaje, que nace de una equivocada comprensión de lo que conocemos como la «libertad de los hijos de Dios», fruto del amor del Padre.

El segundo pasaje que saco a colación y muestra la adecuada vivencia del «binomio» —por decirlo de alguna manera— son las palabras de Jesucristo en la última Cena (Lucas 22, 7-20): «Si me amáis a mí, cumplan mis mandamientos» (Juan 14, 15-31).

En otras palabras, el verdadero amor a Dios debe conducirnos al cumplimiento de las normas morales. Regirnos por los Mandamientos, por supuesto. Sin embargo, dejando claro que la perspectiva para acercarnos a Dios debe ser siempre la del amor. El amor tiene la prevalencia, y se refleja en el sentido del deber, si es que está realmente interiorizado por nosotros.

Libertad y gracia

El Señor nos pide que nos esforcemos para vivir la santidad, cargando nuestra cruz a cuestas para ser sus discípulos. Sin embargo, todo nuestro esfuerzo es inútil, si no va nutrido de la gracia de Dios.

Es imposible ser otro Cristo y vivir en esta vida marcada por nuestra fragilidad pecaminosa, si no estamos fortalecidos y estimulados por la gracia.

Es necesaria nuestra cooperación libre con la gracia de Dios. Es más, la posibilidad de llegar al cielo no es fruto de los posibles méritos de nuestras buenas acciones, sino del amor misericordioso de Dios y la adhesión amorosa a Jesucristo nuestro Señor. Nuestro obrar es la manifestación de que efectivamente, amamos a Cristo y por eso queremos ser obedientes.

Finalmente, pongámonos en las manos de nuestra Madre Santísima, quien supo decirle siempre fiat a la acción de Dios en su vida. Nunca desconfió del amor de Dios, aunque tantas veces la realidad se mostraba totalmente adversa.

Como Ella, no nos dejemos confundir y pidamos —como lo hacemos siempre en la oración del Padre Nuestro— «no caer en la tentación» para mantener nuestra fidelidad y obediencia a Dios cada día más intacta.

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¿Qué es la gracia de Dios y cómo puedo obtenerla? ¡Un testimonio genial para entenderlo todo!

¿Qué es la gracia de Dios y cómo puedo obtenerla? ¡Un testimonio genial para entenderlo todo!
¿Qué es la gracia de Dios y cómo obtenerla?

La buena de santa Teresa de Jesús, decía: «Humildad es andar en verdad» o, expresado en un lenguaje más actualizado «la humildad significa reconocer la verdad».

Cuando le preguntan a Juan el Bautista qué es lo que hay que hacer para salvarse dice: «El que tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene», a los publicanos «no exijan más de lo estipulado», a los soldados «no hagan falsas denuncias y confórmense con su sueldo».

Y como la gente estaba a la expectativa, como nos relata el Evangelio de Lucas, Juan el Bautista se puso a hablar de Nuestro Señor: «Viene uno al que no soy digno de atarle la correa de las sandalias, que los bautizará en el Espíritu Santo y en Fuego».

Necesitamos ayuda «de arriba»

¿Por qué el brusco cambio de tema de Juan el Bautista? Porque Juan estaba indicando a los que le preguntaban, las cosas que podían hacer para «comenzar» el camino de la Salvación, es decir lo que podían hacer por sus propias fuerzas, con su «naturaleza».

Pero parece que esto no alcanza, y que necesitamos que «alguien» venga en nuestro auxilio. Juan cierra su predicación con una frase que tiene una clave importante: «Es necesario que Él crezca y yo disminuya».

Un recurso genial para catequesis

Los chicos de «Avanzada Católica» nos presentan un hermoso recurso para comenzar a hablar de la gracia. La gracia es lo que Dios nos da sin merecerlo, es decir, ¡todo!

«Todo es gracia» decía la pequeña gran santa Teresita, porque si creemos que algo, por muy pequeño que sea de lo que hacemos es «porque somos buenos» o porque «lo merecemos», entonces estamos «fregando» nuestra Salvación.

Y lo ejemplifica muy bien el hermano José Ignacio en este video que les compartimos hoy:

«Si ponemos el centro en nosotros, en lo que nosotros podemos hacer, entonces la vida de la gracia se apaga, porque estamos poniendo el centro en donde no tiene que ir.

Pero en cuanto sabemos que todo lo que podemos hacer es solamente porque somos dóciles a la gracia, y que incluso esa docilidad nos la regala Dios, ¡Entonces sí podemos crecer en la vida espiritual!»

Y allí es donde entra este primer capítulo de la serie dedicada a la gracia que hacen los chicos de «Avanzada Católica» (y que te recomiendo seguir porque ¡tienen material espectacular!).

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Para poder aceptar y recibir la gracia, tenemos que ser humildes, es decir, «andar en verdad» y reconocer que sin Dios nada podemos, y que necesitamos toda la ayuda de Dios para ser santos.

¿Podemos ser buenos? ¡Naturalmente que sí! (Es decir, podemos ser naturalmente buenos) pero para ser santos, sí o sí necesitamos la gracia de Dios.

Los recursos de apostolado, ¿nos llegan?

Hay veces que decimos ¡Qué buen recurso para mi catequesis! o ¡Esto lo puedo usar para enseñarles a mis alumnos sobre la humildad! Y no está mal que sea así.

Pero me parece mucho mejor si comenzamos por algo más básico: ¿Puedo aplicar esto a mi vida?, ¿este recurso de apostolado me sirve a mí como pecador que tiene que pedir constantemente el auxilio de la gracia para no pecar más?

¡Y entonces, sí, llevarlo a nuestro apostolado! Porque tenemos que poner en práctica aquello que enseñamos, y el primer paso para poder enseñar es practicar lo que enseño.

Si tomamos los recursos del apostolado de este modo, entonces sí tendremos frutos abundantes. Porque estamos llamados a dar mucho fruto, no porque nosotros seamos buenos, sino porque dejamos que Él crezca mientras nosotros disminuimos.

¡Buen predicador es Don Ejemplo! La palabra puede convencer (o no) pero el ejemplo arrastra. ¡Que hoy tu apostolado crezca con tu ejemplo!

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¡Ebook gratuito! 4 claves para iniciarse en el arte del acompañamiento espiritual

¡Ebook gratuito! 4 claves para iniciarse en el arte del acompañamiento espiritual

¡Qué alegría más grande sentimos al poder ayudar a otros! Esa sensación hermosa de donarnos a los demás no tiene precio. Poder consolar al triste, al afligido, al que se se siente solo, frustrado o confundido ¡también es un don!

En el equipo pensamos ¿cómo ayudar a todas estas personas que quieren acompañar a los que sufren?, ¿de qué manera contribuir desde nuestras capacidades para disminuir aunque sea un poco el dolor de tantos?

Entonces tuvimos la genial idea de crear un Ebook llamado «4 claves para iniciarse en el arte del acompañamiento espiritual». ¡Una oportunidad hermosa de nutrir ese espíritu de servicio que tienes!

Si la idea de formarte para poder ayudar a otros te llama la atención, estás en el lugar perfecto. Descarga este Ebook completamente gratis y luego de que lo termines cuéntanos en los comentarios qué fue lo que más te gustó.

(Aquí iría la imagen con la portada del Ebook)

¡Quiero descargar gratis el Ebook de acompañamiento espiritual!

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¿Por qué Dios siendo Dios quiso hacerse hombre y venir a este mundo lleno de caos?

¿Por qué Dios siendo Dios quiso hacerse hombre y venir a este mundo lleno de caos?
¿Por qué Dios se hizo hombre? 3 razones fundamentales

¿Qué sentido tiene la vida? Y cuestiono a Dios ¿para qué tanto sufrir si nos ama?, ¿por qué Dios se hizo hombre, qué necesidad tenía? Cuestiono al mundo, a la persona que tengo al lado, ¿por qué tanta pelea que cansa? Cuestiono a mis padres, ¿por qué no darme más herramientas?

Me cuestiono a mí, ¿por qué no he aprendido a vivir ya? Nos ayudaría mirar nuestra vida a la luz de la de Jesús…

Jesús, pudiendo vivir como Dios en ese Edén eterno, decidió venir a nuestro caótico mundo. ¿Pero para qué? Si yo siendo humana quiero irme ya corriendo y fantaseo con esa eternidad de gozo. ¿Por qué vino Él aquí a hacerse hombre?

Cuando reflexiono en la idea de que el mismo Dios quiso venir a este mundo, me doy cuenta que lo hizo por una razón… no es Dios tonto para sufrir sin sentido o en vano.

Jesús vino a mostrarnos el camino para llegar al Padre

Jesús vino entonces a enseñarme a tenerme paciencia, a tenerle paciencia a Dios y paciencia al mundo. Que vivir quejándose de todo no sirve para lograr la paz ni la muerte más rápido.

Que a cada día le basta su propio afán: si es pasar con los amigos y comer, si es trabajar, ir a estudiar, tener que aclarar temas con las autoridades de la ley o de la religión.

Ir a acompañar a los sufrientes, estar con la familia, caminar solo por el desierto para encontrarse con lo más profundo, hacer sentir a otros que Dios los ama incondicionalmente como a una ovejita siempre perdida. ¡En fin, tantas cosas!

Dios compone las parábolas por experiencia interna de lo que iba siendo la vida. Cada reflexión que puede hacer para encontrar consuelo de dónde iba estando Dios, su Padre, es un camino que parecía muchas veces difícil, sin sentido, arduo, atemorizante, de huérfano.

Pero todo para recordarnos que ¡Él también pasó por todas las dificultades humanas de este mundo y las superó de la mejor manera! Que con cada paso que daba nos abría camino para llegar al Padre.

Jesús no se queda en las confusiones

¿Por qué Dios se hizo hombre? 3 razones fundamentales

Más bien logra encontrarles sentido en el corazón de Dios, que nos habla en todas las cosas de la vida, a cada minuto, a cada instante y que muchas veces no sabemos escuchar.

Jesús estuvo 30 años preparándose para cumplir su misión, y cuando finalmente sale a la vida pública se da cuenta que mil obstáculos lo abruman y que no será fácil.

Que algunos amigos lo abandonarán cuando todo sea más crítico, que quienes lo juzguen serán nada menos que los mayores en la pirámide social y que aún así «Nadie me quita la vida, yo la entrego».

Jesús caminó también y en Él podemos encontrar nuestro camino, nuestra misión. No quiso acabar con todos los males, no quiso dejar satisfechos a todos, no quiso convencer a los opositores de qué era el Reino para hacerse todos amigos y vivir en una realidad perfecta… ¡Jesús nos hizo libres, amigos y no esclavos!

¿Por qué no dejo el mundo perfecto?

¿Por qué Dios se hizo hombre? 3 razones fundamentales

¿Qué quiso entonces demostrar? Jesús reta no solo lo que vive en su tiempo, sino a la idea que tengo yo de vida plena: ¿es acabar con todos los obstáculos, dejar a todos felices con quien soy, hacer entender a todos todo?

Quizá es vivir un día a la vez «…a cada día le basta su propio afán». Encontrando lo que Dios me pide hoy, eso que me llena de amor y llena a otros de ese amor.

Aquello que dejará fruto y podrá traer aunque sea un poco de luz, amor y provecho al mundo que hoy me toca. Aunque sea en un pueblito desconocido, oprimido por un reino, en las periferias del mundo, sin mucho éxito con los grandes del entorno, haciendo lo que hoy más deja sentir que Dios está aquí.

Dios nos dio el precioso regalo de la libertad, para que elijamos nosotros mismos qué camino recorrer. Y nos mostró con cada detalle de su vida, que hay más en dar que en recibir, en amar que en odiar, en callar que en responder con rabia.

Que hay más en ser nobles, mansos de corazón, humildes, sencillos. ¡Qué ser llamados sus hijos es un privilegio y que nos ama tanto, pero tanto, que ha entregado a su único hijo para nuestra salvación!

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«Vida de Rico». La canción con la que yo también quiero decirte ¡todo lo que tengo es tuyo!

«Vida de Rico». La canción con la que yo también quiero decirte ¡todo lo que tengo es tuyo!
«Vida de Rico» 3 lecciones que deja esta canción

«Vida de Rico» es una canción de Camilo y Evaluna que una vez más llega al corazón de millones de personas. Esta pareja nos ha recordado muchas veces que se puede amar de verdad en tiempos donde los «te amo» y los «sí» para siempre, están pasados de moda.

Sus nuevos lanzamientos son casi un diario abierto de su relación. A medida que pasa el tiempo, como cualquier otra pareja, Camilo y Evaluna avanzan, experimentan nuevos retos, conquistan miedos y nos lo comparten todo.

«Todo lo que tengo es tuyo»

Muchos podrán pensar que esta pareja solo muestra lo lindo, lo nuevo, lo emocionante y ¿qué si así es? Nos hacen falta buenas historias de amor, parejas que nos animen a amar a pesar de todo, corazones que aún crean en el amor eterno de la mano de Dios.

«Todo lo que tengo es tuyo» me parece la frase más linda de toda la canción. Qué hermoso es saber que lo poco o lo mucho que tenemos, lo queremos compartir con la persona que más amamos. Brotan de lo más profundo de nuestro ser, las ganas de entregarlo todo, sin reparos.

Así debe ser el amor, y claro, estarán los que digan «¡Pero que tonta! si es solo una canción, si todo lo que dicen en realidad no es cierto, no se cumple, lo veo muy poco o no creo que me pase a mí».

La solución está en convertirte en eso que «ya casi no se ve», en esa historia de amor que se quedó en las películas, o en ese ejemplo de entrega que desconcierta a tantos.

Cuando lo poco se convierte en todo

¡Qué emoción buscar casa! Hablar de cómo la queremos, de lo que nos gustaría ponerle, de cómo quisiéramos decorarla, de lo que podríamos hacer en ella y de lo bien que nos la pasaríamos construyendo recuerdos junto a los que más queremos en el lugar que llamaremos hogar.

No importa si no es casa, sino apartamento. Si no es muy grande, si apenas cabemos, si es inmensa, si hay que remodelarla, si hay que esperar a que esté lista. Si tenemos que pintarla nosotros, si no hay todavía dinero para el jardín. ¡No importa cómo sea, desde que estemos juntos!

De esto habla esta canción, porque «no es vida de rico, pero se pasa bien rico». De pronto la vida nos parece tan maravillosa, nos hacemos conscientes de que en lo poco y en lo más pequeño, hayamos una alegría que no conocíamos.

Y la felicidad y el entusiasmo de lograrlo de la mano, no aplica solo para la casa nueva, sino para cada proyecto que trazan como pareja. Para cada sueño por el que trabajan y para cada logro que conquistan tras mucho esfuerzo y dedicación.

Conserven un corazón humilde

No se cansen nunca de alegrarse por lo pequeño. Qué importante es conservar nuestra capacidad de asombro, el entusiasmo por comprar un carro nuevo, pero también ¡por comprar esos pocillos que tanto queríamos!

Que en tu relación de pareja trabajes siempre por mantener un corazón humilde, sencillo y siempre dispuesto a darlo todo. Que no se olviden nunca de su comienzo, de todo lo que han superado juntos, de los sueños que han alcanzado y de lo bella que es la vida cuando sabemos ser agradecidos.

¡Déjennos saber en los comentarios cuál es su frase favorita de «Vida de Rico»!

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Película recomendada: «Un Sueño Posible»

Película recomendada: «Un Sueño Posible»
«Un Sueño Posible»: 5 razones para verla

«Un Sueño Posible» (The Blind Side) es una película protagonizada por Sandra Bullock que, en el 2009, alcanzó un éxito inesperado incluso para sus mismos productores.

Más personas fueron a verla en la segunda semana de su estreno, algo muy inusual, debido probablemente al boca a boca. Y en el tercer fin de semana se ubicaría en el primer puesto en la taquilla estadounidense.

Esta gran película le permitió a Bullock ganar un Óscar como mejor actriz por su papel. La historia es simplemente maravillosa y conmovedora.

Basada en una historia de la vida real —lo que casi siempre añade a todo film una atracción particular—, la trama gira en torno a Michael Oher, un muchacho pobre y con una infancia difícil, y su relación con la familia Tuohy, que decide adoptarlo y alentarlo en una carrera de futbol americano profesional.

Es sin duda, una historia llena de esperanza y valores, también porque —algo cada vez más raro en una película de Hollywood— no se esconden los valores cristianos que animaron a la familia Tuohy y que aparecen como trasfondo en la historia.

Hoy quisiera compartirles cinco reflexiones a partir de esta película. ¡Les dejo el trailer para que se animen a verla o a repetirla!

1. ¿Cómo amarme bien a mí mismo?

Ama a alguien más. Parece paradójico, pero es absolutamente real. Creo que al amar a otra persona, al darle lo mejor que tenemos a los demás, nos convence del valor que tenemos.

No valor por lo que poseamos o hayamos alcanzado, sino porque descubrimos que el amor es lo más importante y al final lo que hace nuestra vida digna y preciosa.

Poder amar es la mayor riqueza, y no hacerlo la mayor tristeza. «Estás cambiando la vida de ese chico» le dicen a Leigh Anne (la mamá adoptiva de Michael Oher), y ella responde: «No. Él está cambiando la mía».

En esa entrega tan generosa que tuvieron los Tuohy hacia Oher, fueron ellos mismos también transformándose y creciendo como personas, y al mismo tiempo, apreciándose de un modo más auténtico.

2. No dar por sentado todo lo que tenemos

Cuando Michael Oher entra por primera vez a la habitación que los Tuohy le están ofreciendo, exclama: «¡Nunca he tenido una!». «¿Una habitación solo para ti?» pregunta Leigh Anne. «No, una cama», responde Michael.

La sencillez con que lo dice y la expresión entre sorprendida y apenada de Sandra Bullock, nos interpelan profundamente. Lo que para unos es normal, para otros es un lujo. Lo que para unos es un mínimo, para otros es algo inalcanzable.

Con mucha facilidad olvidamos el valor de las cosas, sobre todo las cotidianas, y perdemos una de las virtudes más bellas que hay: la gratitud.

3. ¿Con qué ojos veo a los demás?

Un tema central en «Un Sueño Posible» es la relación entre los dos hijos de la familia Tuohy, Collins y SJ y Michael Oher. Al inicio Collins, como toda adolescente, mira a Michael con desconfianza y atenta a lo que puedan pensar de ella.

SJ, sin embargo, sabe ver con ojos de niño y sin prejuicios asume a Michael como un hermano mayor, orgulloso de él y dispuesto siempre a ayudar.

Con esa inocencia y buen corazón logra ver lo que está detrás, y establece una amistad muy bonita con Michael. ¿Cómo nos comportamos nosotros con los demás, con los que no han tenido lo mismo que nosotros?

4. Yo puedo decidir cómo asumir mi pasado

Con amargura o con gratitud. Sin duda Michael Oher tuvo la bendición de ser acogido por una familia como los Tuohy. Aun sí, supo ir tomando decisiones que lo llevaron a crecer como persona y salir adelante.

No aparece en Michael una rebelión hacia su pasado, hacia su madre adicta a las drogas o su casi absoluta falta de estudios en la infancia.

Quizás por eso se libra de amarguras y logra integrar su historia personal, con todo su sufrimiento y dificultades, en una historia más grande llena de bendiciones.

No desaprovechó la oportunidad que tuvo, pero tampoco negó un pasado lleno de carencias. De hecho de este pasado supo extraer fortalezas, como por ejemplo aquel instinto protector tan importante en su personalidad y que lo llevó a ser un gran jugador.

5. Amar es conocer y conocer es amar

Si hay una característica en el amor, es que me lleva a conocer a quien amo. No como una teoría, como una suerte de ecuación matemática que me lleva a dominar, sino como un encuentro.

Una escena muy bella en «Un Sueño Posible» ocurre durante un entrenamiento de fútbol americano. El entrenador intentaba explicarle una jugada a Michael, pero este no le entendía, era como si le hablase en un lenguaje desconocido.

Entonces Leigh Anne, como madre que conoce y ama a su hijo, interviene y le habla, explicándole la jugada con un lenguaje y ejemplos que le eran familiares.

El resultado fue inmediato. El amor supone conocimiento y comunicación y, en otras palabras, un encuentro auténtico. Precisamente por ello el amor es también capaz de sacar lo mejor de uno.

Esta es una película hermosa y recomendada para toda la familia. Si ya la viste, cuéntanos en los comentarios ¡qué fue lo que más te gustó!

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El corto animado con el que recordé que valgo por lo que soy y no por lo que tengo

El corto animado con el que recordé que valgo por lo que soy y no por lo que tengo
Inspiración: ¿cómo recobrarla? (corto animado)

Te presentamos un hermoso cortometraje realizado por «Miniestudios» que contiene una historia llena de reflexiones y aprendizajes para todos.

«Who are you?» Trata sobre lo que le ocurre a un escritor que, luego de un gran éxito editorial, se sumerge en un bloqueo creativo donde la inspiración parece haberlo abandonado.

Eso le hacía preguntarse si es que todo había sido una mentira, si solo había tenido suerte y si todo había confluido para su éxito pero en realidad no tenía talento.

En medio de su crisis, un día llega a su casa una repartidora que le deja una caja. En ese momento el corto hace un flash back y nos muestra toda la secuencia de eventos que había llevado a esa mujer a mudarse a esa ciudad, a trabajar de repartidora y a empezar a incursionar en el teatro.

Estando en la casa del escritor, ella, al ver los libros y reconocimientos en una pared, le pregunta si es que es famoso. Empieza una conversación, el hombre la invita a pasar, le sirve un café y le cuenta lo que le está pasando.

La mujer le confiesa que en realidad sabe perfectamente quién es, que era su sueño conocerlo y que su obra había sido muy importante en su vida y hasta, en algún momento, su única compañía.

Le cuenta, también, que ella había escrito una obra de teatro basada en sus libros que se iba a presentar pronto. Él, que había compartido con ella algunas reflexiones sobre la fama y el éxito, queda profundamente conmovido por lo que le dijo.

Se despiden y ella lo invita a ver la obra. Finalmente, el escritor abre la caja y descubre algo que lo deja sin palabras. ¡Tienen que ver el corto completo!

¿Qué nos puede decir esta sencilla y hermosa historia?

La primera reflexión que brota es sobre los caminos misteriosos de la vida y la maravilla de encontrarse con los demás. Ambos protagonistas tienen historias diferentes, pero coinciden en que «cada puerta cerrada les abrió una ventana».

Él se volvió escritor porque, luego de un accidente, la persona indicada leyó sus textos y estos terminaron llegando donde un editor. Ella, por su parte, ingresó al mundo del teatro porque como repartidora iba siempre a dejar cosas a unos ensayos y un día ocurrió un problema con una actriz.

En fin, ambos terminaron conversando un día porque ella había leído sus libros y buscó la manera de «colaborar con la suerte» desplegando una estrategia para conocerlo y su ocurrencia terminó sacando de una crisis a su escritor favorito.     

Esto nos puede invitar a renovar la capacidad de asombro en nuestra vida ya que la apertura a una posible novedad y la sorpresa son la esencia de esa esperanza que nos vuelve pacientes.

La vida, como el cortometraje, nos demuestra que incluso de aquellos sucesos que nos dejan más perplejos y con preguntas sin respuestas es posible que se abran nuevos caminos que les terminen dando un sentido distinto.

Además, el triunfo de Dios es capaz de sacar bien de cualquier mal. Debemos tener siempre una actitud de escucha atenta para percibir hacia dónde se nos muestra el mejor camino y una actitud activa para emprender en el momento y la dirección correctas.

La falta de control absoluto y la fragilidad de la vida humana

Vivimos en una cultura fuertemente impregnada de una manera de pensar influenciada por el método científico. Este, sin duda, nos permite conocer y controlar cada vez más aspectos de la realidad, pero nunca podrá dar respuesta cabal de toda ella. Hay cosas que no podemos controlar y preguntas que nunca sabremos responder.

Proyectamos y construimos nuestras vidas con decisión, pero también tocamos nuestra tremenda fragilidad cuando constatamos que no tenemos nada asegurado. Por ejemplo, el escritor famoso, en pleno éxito, descubre que de pronto parece perder una capacidad y se bloquea.

Nosotros no tenemos control total de las fuerzas de la naturaleza, la libertad de los demás, la enfermedad, la muerte y, muchas veces, ni de nuestras propias capacidades o talentos físicos o intelectuales. Vivimos, pues, la experiencia de que nunca somos los únicos autores de nuestro destino.

Somos libres, pero limitados. Somos autónomos, pero también dependientes. Siempre estamos en vía y nunca habremos llegado definitivamente. Nadie tiene su historia terminada. Es algo que este cortometraje nos muestra.

Esta experiencia, sin embargo, es un canal privilegiado para abrirnos a la necesidad de otros, de Dios, de su ayuda, de sus bendiciones, de su gracia, de su Palabra eterna, sus promesas firmes y su amor eterno e inmutable. 

¿Qué es lo que buscamos en lo más profundo de nuestro interior?

Nos podemos centrar para eso en el escritor. ¿Por qué le afecta tanto haber perdido la inspiración, no aparecer en los periódicos y que no lo reconozcan en la calle?

Es posible que haya visto amenazadas sus ganas de trascender, de ser amado, de ser valioso, de sentir y saber que las propias obras tienen sentido y que redundan en ayuda y bien del prójimo.

¡Nadie quiere «convertirse en un olvido»! La creatividad, la alegría, la inspiración y las ganas de vivir vuelven al escritor cuando se entera de lo importante que había sido su obra para otra persona, al punto de haber sido su único acompañante en momentos difíciles.

La esperanza, la fragilidad y las ganas de amar y ser amado, son componentes propios de quien vive con la conciencia de ser una pieza importante y valiosa de una hermosa sinfonía de Dios, que nos antecede y a la cual somos invitados a participar.

La vida es mucho más misteriosa y no la podremos controlar jamás. Como se dice en «El hombre que fue jueves», de G.K. Chesterton: «¿Quieren ustedes que les diga el secreto del mundo? Pues el secreto está en que solo vemos las espaldas del mundo. Solo lo vemos por detrás».

Solo Dios conoce la verdad más profunda

No tenemos todas las respuestas ni conocemos los pormenores y el sentido de cada suceso en la historia y en nuestras historias, pero sabemos que la providencia de Dios actúa constante y amorosamente guiando todo hacia Él.

Imaginemos las historias que nuestras propias obras pueden desencadenar y cuánto podemos ser como hilos que tejen diariamente un mundo nuevo. Renovémonos en estar abiertos a las bendiciones de Dios y busquemos ser una bendición para los demás.

Si llevamos nuestra vida por el camino del bien, la verdad y la belleza tendremos la paz de estar sintonizados con la sinfonía que Dios quiere construir.

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«Te llevo siempre conmigo». Esto es lo que me gustaría decirte aunque ya no estés aquí

«Te llevo siempre conmigo». Esto es lo que me gustaría decirte aunque ya no estés aquí
Consejos para superar la muerte de un ser querido

La muerte, ¡qué misterio tan grande y qué realidad tan dura! Personalmente creo, que sin mi fe y sin la ayuda de la gracia de Dios, aceptar la partida de mis seres queridos me sería imposible.

Mientras pasaba el día pensando en los que ya partieron llegó este post de Instagram a mis manos. Es tan bello encontrar estas reflexiones en proyectos que comparten contenido diametralmente opuesto al nuestro. Es casi evidencia de la huella de infinito que llevamos todos dentro.  

Las imágenes que comparto en este post corresponden al proyecto #leftunsaidproject (lo que se dejó sin decir). Recordando a los fieles difuntos, muchos se animaron a escribir aquello que no pudieron decir a los que ya partieron.

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¿Qué fue lo que dejamos sin decir? 

Tantas cosas. Los mil «te quiero» que se quedaron atrapados en la garganta. El perdón que nunca fuimos capaces de pedir. Las gracias que nunca pudimos dar, o las que dimos, pero no expresaron la magnitud de lo que significaron.

Tantas llamadas telefónicas que no hicimos por creer que no teníamos tiempo o peor aún, porque no quisimos molestar. Además de aceptar la muerte, creo que lo más difícil de afrontar cuando alguien parte es el arrepentimiento de no haber sido capaz de amarlo más o mejor.

El amor es tan hondo. El vacío que queda cuando alguien parte, por duro que suene, es permanente. No se puede reemplazar la pérdida de alguien con la llegada de otro. Es increíble cómo el valor de la vida se hace evidente de una manera tan dramática cuando alguien parte. 

Extraño tu presencia

Incluso los silencios. A veces daría lo que fuera por un abrazo más, por una sonrisa más. Por simplemente escuchar decir «aló» al otro lado del teléfono y saber que eres tú. La dimensión física nos jala, queremos «sentir», palpar al otro, quererlo con toda nuestra existencia. 

A veces no hemos hablado en años y de pronto nos enteramos de la muerte de alguien y todo cambia. Es la posibilidad que se esfuma para siempre. La fe, luego del dolor y de las lágrimas que nos parecen interminables, nos permite recordar que nos reuniremos nuevamente y que esa posibilidad de encuentro es real.

Y es esa posibilidad la que nos permite amar incluso a los que no están. Poderles decir en el silencio de nuestra oración todo aquello que no pudimos. Podrán pensar que ya no sirve de nada y que a la gente hay que amarla mientras estén con vida. Recordemos que la vida aún dura una eternidad.

Los que han partido existen, por muy hondo que sea el dolor

Ellos no han desaparecido, ni nos han dejado para siempre. Podemos seguir amándolos, hablando con ellos, pidiendo infinita misericordia a Dios por ellos, rezando incansablemente por ellos.

Diciendo todo aquello que no pudimos decir. La muerte no tiene la última palabra. La última palabra la tuvo esa cruz que nos mostró el horizonte infinito de la resurrección.

«Yo no veo el más allá. Pero la esperanza es el don de Dios que nos atrae hacia la vida, hacia la alegría eterna. La esperanza es un ancla que tenemos del otro lado: nosotros, aferrándonos a la cuerda, nos sujetamos.

«Sé que mi Redentor está vivo y lo veré»: repetir esto en los momentos de alegría y en los malos momentos, en los momentos «de muerte», por decirlo así. (…) El Señor nos recibe allí, donde está el ancla.

La vida en la esperanza es vivir así: aferrándose, con la cuerda en la mano, fuerte, sabiendo que el ancla está ahí. Y esta ancla no decepciona: no defrauda» (Papa Francisco).

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Serie «Fratelli Tutti»: Capítulo Tercero

Serie «Fratelli Tutti»: Capítulo Tercero

Serie Fratelli Tutti. Este tercer capítulo forma parte del segundo bloque de la encíclica donde los capítulos dos, tres y cuatro ofrecen los fundamentos en los que basa su propuesta de fraternidad.  

Si en el capítulo anterior hablamos de los fundamentos bíblicos a través de la explicación de la parábola del Buen Samaritano, ahora pasaremos a exponer los fundamentos en los valores de la Doctrina Social de la Iglesia en el principio de la dignidad de la persona humana, el principio de la solidaridad y la función social de la propiedad.  

En torno a estos principios de la Doctrina Social, el papa nos expone su idea de fraternidad poniendo como centro a la persona. Aquí te comparto una explicación más completa:

Se inicia con una cita del Concilio Vaticano II, donde dice que un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás. Esta concepción de persona nos separa del individualismo donde se entiende a las personas como islas.

Personas como islas

En el individualismo se considera a la persona como algo aislado. La palabra individuo pasa a significar: sin vínculo con los demás. Se preocupa solo de sí mismo y para sí mismo.

Pero hay que recordar que somos seres sociales por naturaleza. Que formamos familias que son la célula fundamental de una sociedad, y que de allí es desde donde salen todos los pueblos y naciones.

Plantear de modo cerrado a la persona nos alejaría del ideal de persona que la humanidad ha mantenido desde las culturas más antiguas. Fijándose en la idea de hospitalidad, de la apertura de la propia casa, de la propia vida.

Como se comprueba en los pueblos del desierto, o como es tan importante en la tradición monástica de san Benito que dice que «el que acoge al huésped en el monasterio está acogiendo al mismo Cristo».

Creciente apertura del amor

Servir es el modelo de persona, como nos lo decía el papa en el capítulo dos. La perspectiva cambia y la nueva visión permite entender a los demás como necesitados de nuestra ayuda.

Estamos llamados todos a ser samaritanos los unos de los otros y abrirnos a la colaboración para construir una sociedad nueva.

El amor nos invita a fijarnos en los exiliados, en los que están tirados al borde del camino, en los que son descartados, en los que son tratados como si no fueran nadie, y reconocer en ellos un valor infinito.

En definitiva, la caridad siempre nos lleva a ir más allá de nosotros mismos. El papa nos previene de los sistemas autoritarios, donde la persona queda sometida a la totalidad de la sociedad, a un proyecto de globalización, a un proyecto ideológico o económico.

En realidad allí se está anulando a la persona, no se le está poniendo en el centro, sino que se le convierte en un instrumento para desarrollar ese proyecto.

La solidaridad como principio

La palabra solidaridad proviene de «sólido», que se mantiene unido o que tiene cohesión. La solidaridad mira más allá de mis propios intereses personales, busca la unidad.

Por eso, no debe faltar en el sistema educativo y en los medios de comunicación social para que sea un valor que configure el conjunto de la sociedad. 

La solidaridad se preocupa por la justicia, pues no solamente asiste a los que están heridos, descartados o enfermos, sino que lucha contra las causas de toda injusticia.

Es propio de los cristianos velar por la justicia y conversar amablemente con todos, generosamente, sirviendo, como se explica en esta meditación que te recomiendo leer.

También vela por el cuidado de la casa común, de nuestro planeta. El hombre debe preocuparse de la ecología, porque el respeto a la casa de todos es el principio sobre el que se construye una convivencia solidaria. 

Sobre la propiedad privada

Desde el inicio, la Doctrina Social de la Iglesia defiende el destino universal de los bienes. Los bienes de la tierra han sido creados por Dios para cada uno de sus hijos.

Como dice el papa citando palabras de san Gregorio Magno: «Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les damos nuestras cosas, sino que les devolvemos lo que es suyo».

Tenemos la obligación de ayudar con nuestros bienes, al prójimo que necesita ser sacado de una grave necesidad que pone en peligro su supervivencia.

Es distinto a una falsa igualdad que busca eliminar la propiedad privada. De hecho se recoge en otra encíclica anterior: «… tampoco autoriza la propia razón del bien común, quitar a otro lo que es suyo o, bajo capa de una pretendida igualdad, caer sobre las fortunas ajenas».

Derechos de los pueblos

Señala el problema de los países, de los pueblos, que son privados del derecho a la propiedad porque sus bienes son explotados a beneficio de otros países o empresas más poderosas. También plantea el problema de la deuda externa en que se priva de lo necesario a muchos países para pagar una deuda que nunca se termina de pagar. 

Este capítulo termina diciendo que lo que nos ofrece es una nueva lógica, una nueva manera de entender el mundo, en el que el bien es la persona. Pone en el centro la colaboración y el respeto íntegro de los derechos humanos de todas las personas que vivimos en este planeta.

En el capítulo siguiente se explicarán estos principios aplicados a la situación actual de un mundo globalizado y a la acogida de los emigrantes. ¡No te lo puedes perder!

Déjanos saber en los comentarios qué opinas sobre el tema discutido en esta tercera entrega. Y recuerda que todos estamos llamados a servir y a entregarnos por los demás. 😉

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4 datos que nos confirman la esperanza en la resurrección

4 datos que nos confirman la esperanza en la resurrección
¿Existe la resurrección? Esto sucede después de la muerte

¿Resurrección? Sin importar la religión, todos nos hemos preguntado alguna vez: ¿qué pasará después de morir?, ¿a dónde iremos?, ¿con qué nos podremos encontrar?, ¿habrá otra vida? Hay tantos interrogantes que rondan el misterio que todos hemos de vivir, el fin de la vida corporal.

Como hombres de fe tenemos la certeza de que la vida no termina con la muerte, sino que continúa en la eternidad. Qué fácil es olvidar esto, ¡nuestro fin no está en la muerte, sino en la vida eterna!

Veamos algunos datos que nos ayudan a comprender la promesa de resurrección futura. 

1. Viviremos para siempre con Cristo

¿Existe la resurrección? Esto sucede después de la muerte

El numeral 989 del Catecismo de la Iglesia Católica dice: «Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día» (cf. Jn 6, 39-40).

Como la suya, nuestra resurrección será obra de la Santísima Trinidad: «Si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos dará también la vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que habita en vosotros (Rm 8, 11; cf. 1 Ts 4, 14; 1 Co 6, 14; 2 Co 4, 14; Flp 3, 10-11)».

Por tanto, la fe cristiana tiene firme convicción de que en Cristo que nos ha precedido en la resurrección, seremos resucitados para la vida eterna y feliz, es esta la bienaventuranza de la salvación en Dios. 

La revelación poco a poco fue iluminando la fe y conciencia del pueblo de Dios, y en este proceso, el hombre fue comprendiendo que la esperanza de la resurrección se fundamenta en la fe en Dios Padre que ha creado al hombre total.

Es decir, cuerpo y alma, el mismo Dios que mantiene firme su alianza de salvación, es el mismo Dios que otorga al hombre la vida eterna. 

2. «Dios no es un Dios de muertos sino de vivos» (Mc 12, 27)

¿Existe la resurrección? Esto sucede después de la muerte

Diversos testimonios bíblicos nos hablan de Dios como Señor de la vida, el Rey de la creación. Él nos resucitará a una vida eterna, ya nos dicen algunos textos del Antiguo Testamento:

«Es preferible morir a manos de los hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por Él» (2 M 7, 14; 2 M 7, 29; Dn 12, 1-13). 

El numeral 994 del Catecismo, nos dice claramente: «Es el mismo Jesús el que resucitará en el último día a quienes hayan creído en Él (cf. Jn 5, 24-25; 6, 40) y hayan comido su cuerpo y bebido su sangre (cf. Jn 6, 54).

En su vida pública ofrece ya un signo y una prenda de la resurrección devolviendo la vida a algunos muertos (cf. Mc 5, 21-42; Lc 7, 11-17; Jn 11), anunciando así su propia Resurrección que, no obstante, será de otro orden.

De este acontecimiento único, Él habla como del «signo de Jonás» (Mt 12, 39), del signo del Templo (cf. Jn 2, 19-22): anuncia su Resurrección al tercer día después de su muerte» (cf. Mc 10, 34).

3. La fe en la resurrección no es nueva

La certeza de la resurrección de los muertos, también nos habla de la plenitud de la inmortalidad a la que está destinado el hombre. Recordemos que el ser humano ha sido creado con una vocación a la eternidad, ¡la santidad!

Santo Tomás, considera que la resurrección es algo natural al hombre, pues el alma está hecha para estar unida a Dios. Y también es un carácter sobrenatural en el hombre porque su causa eficiente es la divinidad.

En otras palabras, ¡el ser humano aunque terrenal, tiene vocación a la eternidad en Dios! Qué maravilloso es esto.

4. ¿Qué es el cuerpo glorioso?

¿Existe la resurrección? Esto sucede después de la muerte

No hay hombre que pueda comprender totalmente el misterio de la eternidad, pero sabemos que Cristo ha resucitado en un cuerpo glorioso.

Es decir, en un cuerpo al que no afectan las condiciones terrenales, sino que liberado de todo lazo de mortalidad, ¡vive solo en Dios!

Al resucitar ya no habrá más muerte, no habrá más limitaciones corporales y humanas. No habrá sufrimiento, sino unión plena con Dios en su gloria, gozando de la visión beatífica. 

Finalmente, te invito a vivir en clave de fe, de tal manera que la esperanza esté puesta en la vida eterna y en esa visión beatífica que nos permitirá contemplar el rostro de Dios.

¡Qué nuestro caminar diario sea una búsqueda de su rostro! (Salmo 27,8). Que como busca la cierva corrientes de agua, nuestra alma busque a Dios noche y día (Salmo 42, 2-3). 

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¿De verdad puedo ser santo? (comentario al Evengelio)

¿De verdad puedo ser santo? (comentario al Evengelio)

Texto del Evangelio según San Mateo 5,1-12a:

«En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».

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¿Sabes en qué momento un mal pensamiento se convierte en pecado?

¿Sabes en qué momento un mal pensamiento se convierte en pecado?
Qué es el pecado de pensamiento y cómo sé si lo cometí

Es fundamental que entendamos cómo y cuándo ese pensamiento que está dentro de nuestra cabeza, es realmente un pecado. Comprender esto nos puede ayudar a vivir en paz y con la conciencia tranquila.

Para muchas personas, no tener claridad sobre este tema fundamental de la vida cristiana, puede generar —no siempre— escrúpulos, cargo de consciencia y culpas difíciles de perdonarnos a nosotros mismos.

Estas reflexiones las he tomado del libro «El arte de purificar el corazón», de un autor espiritual muy conocido llamado Tomas Spidlik.

La serpiente en el «paraíso» de nuestro corazón

Qué es el pecado de pensamiento y cómo sé si lo cometí

Muchos Padres de la Iglesia, comparan la experiencia del pecado de cada hombre, como la vivida por Adán y Eva en los primeros capítulos del Génesis.

Nuestro paraíso es el corazón creado por Dios, que en principio, vive en paz. Sin embargo, está la vieja serpiente tratando de seducirnos. Y el origen de todo pecado es, precisamente, el pensamiento. Dicho en griego: logismos.

No se trata de cualquier pensamiento, sino un pensamiento impuro, malo. Siendo aún más estrictos, lo que conocemos como tentación no son aún pensamientos —propiamente dichos— sino imágenes fantasiosas, a las que nosotros le agregamos la sugerencia de estar realizando esa mala acción. ¡Ahí es cuando se convierte en una tentación!

¿Cuándo nuestro pensamiento se convierte en algo malo?

Qué es el pecado de pensamiento y cómo sé si lo cometí

Según Máximo, el Confesor, la facultad de pensar no es algo malo. Cuando por ejemplo un hombre piensa en una mujer, eso no es de ninguna manera algo malo.

Sin embargo, puesto que tenemos nuestra mente inclinada a la sensualidad, muchas veces el pensamiento que tenemos no permanece puro, sino que se mezcla con un impulso inclinado al pecado (concupiscencia), que va contra la ley de Dios.

Entonces, el simple pensamiento de una mujer, de dinero, o de un objeto determinado es puro, hasta que les agregamos ese impulso de la concupiscencia que nos inclina al mal, al pecado.

Podemos decir que son malos pensamientos. Ya no solo pienso en la mujer, sino en algún acto lujurioso con ella. Ya no solo pienso en el dinero, sino en cómo puedo tener más dinero robándole a alguna persona.

Entendamos un poco mejor cómo funcionan los impulsos

Es interesante comprender que esos «impulsos al mal», o la concupiscencia, no tienen como origen nuestro propio corazón, puesto que somos creados por Dios.

Esa maldad, por supuesto, encuentra un eco en nuestra inclinación a la sensualidad, pero proviene «de fuera». Del mundo, del demonio. Se convierten en pensamientos malos, solamente en el momento en que, conscientemente utilizamos mal nuestra libertad.

Entonces… ¿Por qué en Mateo 15, 19 leemos que todo pecado proviene de nuestro corazón? Esto ocurre porque el corazón es el «lugar» en que se da nuestro libre consentimiento, pero no es el origen.

Aceptamos, equivocadamente, ese mal pensamiento. Esta diferencia es muy importante ya que que nuestro corazón sigue siendo bueno, aún después del pecado original. Se va pervirtiendo en la medida que hacemos opciones equivocadas.

Esos pensamientos malos nos rodean —como «león rugiente, buscando a quién devorar» (1 Pedro 5, 8)— e invaden nuestra fantasía y nuestra mente.

Son la debilidad humana, por culpa del pecado de nuestros primeros padres. Sin embargo, todavía no son pecado, sino una inclinación fruto del pecado, que nos inclina al mal.

Nuestra vida es una constante lucha contra el mal

Aquí en la Tierra, mientras vivamos en esta existencia marcada por el pecado, vamos a estar luchando con el pecado. Pseudo-Macario, antiguo escritor místico, compara nuestra alma con una gran ciudad.

Al medio tiene un hermoso castillo, cerca esta el mercado y alrededor, la periferia. Nuestro enemigo, el pecado original, está en la periferia, lo que vendrían a ser nuestros sentidos. Ahí es donde constantemente somos perturbados. Desde ahí, pueden llegar al mercado, y es cuando empezamos ese «diálogo» de si lo aceptamos o no.

Sin embargo, el castillo interior, donde está nuestra libertad, no puede ser invadido por el pecado. No puede penetrar, a no ser que le abramos las puertas, gracias a nuestro libre consentimiento.

También la muy conocida santa Teresa de Ávila hablaba de ese «castillo interior» que es nuestra alma, donde tenemos una amistad hermosa con Dios, el «Huésped divino», sin las perturbaciones periféricas del pecado. Así que solamente habita el pecado en nuestro interior cuando hay un libre y consciente consentimiento.

Entonces… cómo saber, con seguridad, ¿cuándo hay consentimiento libre o no?

Qué es el pecado de pensamiento y cómo sé si lo cometí

Es muy común —principalmente para los escrupulosos— que uno se confiese de haber tenido «malos pensamientos». Pero, cuando el confesor les pregunta si lo quisieron o no tener, no saben qué responder.

Esta inconsciencia es muy dañina y nos quita la paz y serenidad, puesto que tenemos la propia conciencia que nos acusa sin fundamento claro. Vamos entonces a clarificar todo este asunto describiendo cinco pasos a través de los cuáles, el mal penetra en nuestro corazón.

1. La «sugestión»

Es el primer «contacto». Esa imagen proporcionada por la fantasía —que describíamos anteriormente— y es el primer impulso de todo este proceso. Una primera idea, un avariento que al mirar un billete sobre la mesa tiene la idea: «Lo podría esconder y quedármelo».

Así como cualquiera puede tener la idea de ser mejor o superior que los demás. Un pensamiento malo de soberbia. Alguien que se está iniciando en la vida espiritual puede asustarse y creer que ya es un pecado.

Son pensamientos que van y vienen, como moscas inoportunas. Como el viento que no lo podemos coger. Así que, si los pensamos pero los dejamos ir así como vinieron, no son todavía pecado.

2. El «diálogo»

Esto se da (recordemos en Génesis 3) cuando Eva se pone a conversar con la serpiente. Lo mejor es no darles atención a esos pensamientos descritos arriba. Como vienen, que se vayan.

Pero, muchas veces, son provocaciones que generan una reflexión interior. El avaro no solamente piensa que puede esconder el dinero, sino que —ahora— puede depositarlo en el banco.

Luego, recapacitamos, y nos damos cuenta de que hacerlo estaría equivocado, pero ya estamos enredados en ese coloquio, en el que podemos perder nuestro precioso tiempo y la paz del corazón.

Si no nos llevó a ningún tipo de decisión, entonces no hay culpa. Sin embargo, eso nos quita mucha fuerza espiritual, nos debilita y nos hace cada vez más abiertos a esos malos pensamientos.

3. El «combate»

Cuando sucede ese largo diálogo, no es fácil expulsar la idea del corazón. En el caso de un pensamiento de impureza sensual, la persona puede llenarse de tantas imágenes impuras, que se hace muy difícil librarse de ellas.

Sin embargo, todavía somos libres, y podemos salir airosos del combate. Debemos luchar, la voluntad no debe desorientarse. Nos sentimos atraídos por el pecado, pero no debemos consentir. ¡Soy capaz de resistir!

4. El «consentimiento»

Recién ahora, en este cuarto momento, perdimos la batalla y decidimos ejecutar, apenas se pueda, el pensamiento malo consentido que ya es fruto de una mala decisión. En este momento, ya hay un pecado de pensamiento.

Hay mal moral realmente, aunque no haya algo exterior, visible. Interiormente ya hemos consentido con la sugestión que nos inducía al malo pensamiento. Es el conocido «pecado de pensamiento».

Esto, sin embargo, es muy diferente al simple «mal pensamiento». Una cosa es un pensamiento malo que rodea nuestro «mercado» o «castillo interior» del alma y otra cosa muy distinta es cuando, utilizando mal nuestra libertad y rindiendo nuestra voluntad, permitimos (queremos mal ) que ese mal deseo penetre nuestro corazón.

Entonces, ahora sí, queremos hacer algo malo, aunque no lo hayamos hecho todavía. Es importante tener claro que siempre somos libres para decir «no» a cualquier tipo de confusión que tengamos.

Podemos sentirnos atraídos, nos puede incluso gustar… pero, nunca estoy obligado a rendirme. La última decisión siempre es mía, está en mis manos. Cuando decimos «no», entonces somos personas libres, personas que le ganaron la batalla al pecado.

5. La «pasión»

Esta última etapa es la más trágica. Cuanto más consentimos los pensamientos malos, más nos debilitamos, y progresivamente, perdemos nuestro carácter. Se produce cada vez más una inclinación al mal, cada vez más difícil de resistir.

Es un vicio que vamos adquiriendo. Es la pasión que nos va esclavizando y nos volvemos adictos a ese determinado pecado. Esclavos del sexo, de la bebida, de la ira incontrolada, de la vanidad. Como vemos, se va reduciendo la capacidad inicial que teníamos de libertad. Esas cadenas del pecado se vuelven más pesadas y se nos hace, cada vez más difícil optar libremente.

Recordemos que tenemos el auxilio de la gracia de Dios que sale a nuestro encuentro y nos da esa fuerza para superar el pecado. Ese es, justamente, el auxilio de la gracia, que recibimos inicialmente, en el Bautismo.

Reflexión final

Finalmente, frente al problema del mal, que oscurece nuestra vida y nos causa mucho sufrimiento, el Catecismo de la Iglesia Católica nos dice en el numeral 309, que para poder explicar por qué Dios ha permitido que vivamos esta realidad, se necesita todo el conjunto de la fe cristiana para comprender.

No hay una sola respuesta. Dios que sale amorosamente a nuestro encuentro, quiere darnos un camino para orientarnos a través del sufrimiento. Se hace hombre, y nos acompaña en el dolor. Es un Dios que sufre junto con nosotros. Nos entiende y nos ayuda a cargar la cruz.

Por eso, pongámonos confiadamente en sus manos y abramos nuestros corazones para que por medio de su gracia nos conceda la fortaleza para luchar contra las tentaciones.

¡No es una pelea fácil, pero con la ayuda de Dios nada es imposible! No nos olvidemos que: «Dónde abundó el pecado, sobreabunda la gracia» (Romanos 5, 20). Dejémonos ayudar por la fuerza del Espíritu y creamos siempre, que para Dios nada es imposible.

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¡Con esta oración Jesús le prometió a santa Gertrudis liberar 1000 almas del purgatorio!

¡Con esta oración Jesús le prometió a santa Gertrudis liberar 1000 almas del purgatorio!
Oración de santa Gertrudis por las almas del purgatorio

La Iglesia Católica reconoce como místicas a las personas que en su vida tienen un trato directo con Dios por medio de fervorosas oraciones en las que pueden llegar a recibir mensajes y/o revelaciones. Santa Gertrudis fue una de las primeras místicas de quien se tiene un récord histórico.

Poco se sabe de sus primeros años de vida. Se conoce que nació a mediados del 1200 en Alemania y que cuando tenía solo cinco añitos fue llevada a un convento en el que (a pesar de su corta edad) demostró tener cualidades excepcionales para el estudio. Académicamente hablando, ella sobresalía con facilidad y fue a través de esta formación que decidió, a sus 25 años, convertirse en monja.

También a esta edad recibió su primera revelación que, más tarde, transformaría su vida por completo. En sus escritos ella misma describe esta experiencia.

¿Qué le dijo Jesús a santa Gertrudis?

Oración de santa Gertrudis por las almas del purgatorio

«Mientras me hallaba en un rincón de la capilla en donde acostumbraba ir a orar, pude encontrarme con Nuestro Señor, quien me dijo:

De allí has tratado de extraer miel y solo has encontrado espinas. Desde ahora dedícate a meditar mis mensajes y ahí sí encontrarás el verdadero maná que te alimentará y te dará fortaleza y paz».

Desde ese momento, ella, que había dedicado tanto tiempo de estudio a material «mundano», dejó todo para dedicarse solo a leer la Santa Biblia y los escritos de algunos santos.

Su vida aparentemente no era muy diferente a la de sus compañeras en el convento, pero internamente era sumamente distinta: ¡ella hablaba con Dios! Sinceramente, no puedo imaginarme lo increíble que esto debió haber sido.

¿Cómo puedo hacer la oración por las almas del purgatorio?

Oración de santa Gertrudis por las almas del purgatorio

De hecho, santa Gertrudis escribió cinco libros con todos los mensajes que recibió en sus revelaciones. Entre ellas, Nuestro Señor le compartió una oración con la que prometió que Él liberaría 1000 almas del purgatorio cada vez que se dijera.

¿No es este un regalo maravilloso? Te la comparto a continuación:

«Padre eterno, te ofrezco la preciosísima Sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy a través del mundo, por todas las benditas ánimas del purgatorio, por todos los pecadores del mundo. Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en mi propia casa y dentro de mi familia. Amen».

Los amigos del cielo

Desde que yo era pequeña, mi mamá solía recalcarme cuán importante era orar por las almas del purgatorio y me enseñó a decir esta oración siempre antes de dormir.

«Es nuestra obligación como cristianos, ayudar a estas almas en pena para que sean liberadas pronto», solía decirme. Y, agregaba: «…además, cuando ellas sean liberadas, ¡imagina lo felices que estarán! Tanto, que también intercederán por nosotros ante Dios».

¿Puedes imaginártelo? Es como tener fieles amigos en el cielo, abogando continuamente por nosotros, como nosotros lo hicimos por ellos. ¡Qué gran bendición!

Te invito a seguir el ejemplo de santa Gertrudis y rezar por todas las benditas almas del purgatorio. Orar por ellas es una demostración de fe en el Reino prometido por Jesús y es una manifestación de amor para quienes más lo necesitan y ya nada pueden hacer por cuenta propia para aligerar sus penas.

Orar por las almas del purgatorio es un gesto de unión en la Comunión de los Santos: la Iglesia peregrina en la Tierra junto con la Iglesia purgante.

Oremos por nuestros familiares y amigos que nos han aventajado un poco en el camino. Y también por todas aquellas almas que han sido abandonadas en la oración, para qué encuentren pronto el consuelo que esperan. ❤️

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Película recomendada: «Éter». Perfecta para los que no creen en la existencia del demonio

Película recomendada: «Éter». Perfecta para los que no creen en la existencia del demonio
«ÉTER» película online: puedes alquilarla aquí

«La mejor coartada del diablo es hacernos creer que no existe». ¡Qué cierta es esta frase! Este es su logro más grande, hacerle pensar a la gente que todo es parte de un mito, de un cuento que alguien se inventó hace siglos para personificar al mal.

El diablo existe, es real y te tienta a mí y a ti. Es feliz cuando caes en pecado, cuando luego de haber batallado por días, semanas o meses para no cometer el mismo error, te ve tropezar de nuevo.

Hoy se estrena una película buenísima, y digo buenísima porque además de estar dirigida por el premiado director polaco Krysztof Zanussi, tiene una trama imperdible.

«Éter» nos transporta a finales del siglo XIX, donde un médico administra por error una sobredosis letal de éter a una mujer joven, y tras lograr escapar de su condena a muerte, empieza a experimentar no solo con el objetivo de controlar el dolor, sino de manipular las conductas humanas.

La película de Bosco Films nos invita a preguntarnos: ¿qué límite hay entre ciencia y humanidad?, ¿acaso nuestro afán por violar el curso natural de las cosas puede llevarnos a cometer errores fatales?, ¿seremos capaces de hacerle oídos sordos a las tentaciones del demonio que parecen a veces «no tener nada de malo»?

Éter llega para que toda oscuridad se pueda transformar en luz

La película se estrenará de manera online en España, los interesados podrán alquilarla aquí ¡y estará disponible solo hasta el cuatro de noviembre! Así que si la quieres ver no lo pienses más.

Se espera que llegue pronto a Latinoamérica para que más personas al rededor del mundo puedan disfrutar de esta producción, que sin duda promete no defraudar.

Apostémosle a un cine distinto, a un contenido que además de entretenernos nos ayude a abrir los ojos del alma. Corremos a ver películas de terror, de drama, de misterio, no lo pensamos ni un segundo. Pues es hora de apoyar también aquellas historias que nos enriquecen espiritualmente.

Y de tener la valentía de hablar con la verdad, de defender nuestra fe y de hacerle saber a otros que el demonio existe pero que esta batalla está ganada. ¡Qué no se nos olvide que Jesús ha dado la vida por nosotros!

Si aún no la puedes ver, ¡no te preocupes! Porque estaremos al tanto de nuevas fechas de lanzamiento para otros países. ¡No se quedarán con las ganas! 😉  🎬

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¡Imperdible! 2 seminaristas te enseñan canto gregoriano a través de su canal en YouTube

¡Imperdible! 2 seminaristas te enseñan canto gregoriano a través de su canal en YouTube
Seminaristas enseñan canto gregoriano: aprende aquí

Hace un par de meses en los distintos medios de evangelización digital se volvió viral el canto gregoriano interpretado por dos jóvenes seminaristas de la orden dominica en Suiza. Su interpretación nos dejó a muchos profundamente conmovidos.

Estos dos seminaristas son el hermano Alexandre Frezzato y el hermano Stefan Ansinger. Ellos constituyen la nueva generación de sacerdotes que oran con los antiguos cantos latinos. Cantos que sin importar su antigüedad siguen erizándonos la piel y moviendo a nuestras almas hoy como siempre.

*Puedes activar los subtítulos en español en la parte inferior derecha.

¿Qué es OPChant y cuál es su misión?

OPChant, es el nombre del canal de Youtube fundado en octubre del año pasado por estos dos talentosos seminaristas. Ellos viven y estudian en Friburgo, Suiza, el hermano Alexandre Frezzato, es suizo y el hermano Stefan Ansinger, viene de los Países Bajos.

La misión de OPChant es única en Internet, y es la de enseñar a una nueva generación la oración con cantos latinos antiguos. 

¡En solo 11 meses el canal ha batido todos los récords previstos! Se han producido más de 100 videos con obras musicales apropiadas y grabadas en alta calidad junto a hermosos escenarios monásticos suizos.

OPChant tiene ahora más de 19.000 suscriptores. Sus videos han sido vistos casi 450.000 veces, seguido por laicos en su amplia mayoría. 

El canto gregoriano y su impacto en todo el mundo

La nota de prensa que nos han hecho llegar nos cuenta el detalle:

«La misión de OPChant, como explican los hermanos, es utilizar YouTube como herramienta de enseñanza para preservar y promover la rica herencia católica del canto gregoriano.

Cada video incluye, en la descripción, un enlace a un PDF de la partitura musical completa con la letra en latín, así como una traducción al inglés.

Es una fórmula simple que originalmente fue pensada para llegar a otros dominicos o especialistas en música de iglesia. Para sorpresa de los hermanos, católicos de todas las clases sociales y de países tan lejanos como Estados Unidos, Polonia y Brasil están siguiendo el canal con entusiasmo e incluso con amor.

No hay nada como esto en el mundo de la música católica o sagrada en línea. Los hermanos tienen un sitio web auxiliar, OPChant.com, que reúne todas sus partituras como una ayuda para los estudiantes. Incluye una sección de «Medios» que presenta enlaces a la cobertura de prensa de su proyecto. 

La amplia cobertura es un fenómeno en sí mismo: hasta la fecha, 54 medios de comunicación de 17 países y regiones de todo el mundo han producido artículos, vídeos cortos o programas de radio con y sobre los hermanos.

El contenido del canal OPChant es hermoso y merece atención por derecho propio. Mientras el canal se prepara para celebrar un año en línea, su éxito también es de interés periodístico.

Este proyecto es la iniciativa pública de la orden dominicana en Suiza más ampliamente recibida en más de 50 años. El hecho de que sea un canal para la enseñanza de la música sagrada medieval en latín lo hace aún más notable».

OPChant y la oportunidad de orar de manera distinta

Sin dudarlo, el legado de estos hermanos es de mucho valor para la generación actual. Personalmente OPChant se convierte en ese lugar donde encuentro, en medio de este encierro, el ambiente apropiado para iniciar mi oración. 

«…la música sacra, «vive de una relación correcta y constante entre sana traditio y legitima progressio», teniendo siempre muy presente que estos dos conceptos —que los padres conciliares claramente subrayaban— se integran mutuamente porque «la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso» (Benedicto XVI).

Nos gustaría saber qué piensas luego de escucharlos, ¿te gustó?, ¿te sorprendió que fueran tan jóvenes?, ¿te animarías a aprenderte una canción en latín? ¡Déjanos tus comentarios!

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¡6 disfraces prohibidos para todo católico! El #3 asusta a cualquiera

¡6 disfraces prohibidos para todo católico! El #3 asusta a cualquiera
Halloween: ¿los católicos pueden disfrazarse?

¡Hola familia! En estos días se habla mucho de los disfraces. ¿Los católicos pueden disfrazarse en Halloween? Pueden estarse preguntando.

Muchos dicen que la intención es lo que vale y simplemente quieren divertirse con sus amigos y otros han propuesto una alternativa para que sobretodo los más pequeños se disfracen de sus santos favoritos.

No es mi intención debatir si podemos o no ponernos disfraces de Superman, La Casa de Papel o de San Francisco de Asís. Simplemente les propongo algunos disfraces que sí o sí deberían estar radicalmente prohibidos para quienes queremos seguir a Jesús de Nazaret.

1. Disfraz de juez

Dícese de aquél disfraz que nos convierte en personas obsesionadas con que los demás se porten de forma tan ejemplar como nosotros. Las palabras de condena vienen incluidas como el accesorio perfecto.

Este disfraz es muy peligroso porque cuando vemos mucho la paja en el ojo ajeno, nos distraemos de ver la viga que hay en el nuestro.

2. Disfraz de fotocopia

Halloween: ¿los católicos pueden disfrazarse?

Este disfraz anula nuestra autenticidad para convertirnos en un molde que agrade a los demás. Incluso dentro de nuestras pastorales, con la excusa de que Dios nos quiere dar una nueva vida, a veces tenemos que renunciar a lo que somos y adoptamos una identidad que no nos pertenece.

Oramos, nos vestimos, hablamos y hacemos cosas de una forma que no responde a nuestra esencia. Este disfraz es muy peligroso porque si vivimos fotocopias nuestra felicidad nunca será original.

3. Disfraz del rey

Aquél disfraz que convierte a la gente en nuestros súbditos. Algo tiene este traje que hace que miremos a los demás por debajo del hombro.

Este disfraz suele ser muy peligroso sobre todo para quienes tienen cargos de liderazgo como coordinadores de comunidad, asesores de catequesis, priores, obispos, etc.

El riesgo es olvidarnos que nuestra meta no es conservar la corona, sino arrodillarnos frente a los más pequeños para lavarles los pies.

4. Disfraz del guerrero de cruzadas

Halloween: ¿los católicos pueden disfrazarse?

Es el disfraz que nos convierte en gladiadores, luchadores de la UFC o piratas de Facebook para defender nuestra fe a capa y espada.

Nuestro hobbie es meternos en todas las conversaciones posibles, no precisamente para hacer un comentario, dar una opinión o establecer un diálogo, sino para matar toda fraternidad posible con quienes piensen diferente a nosotros.

El peligro de este disfraz es que el mandamiento que más deberíamos defender es precisamente el amor a quienes consideramos nuestros enemigos.

5. Disfraz de sonrisa Disney

Halloween: ¿los católicos pueden disfrazarse?

Este es el disfraz que nos ayuda a mostrarnos siempre felices con los demás. Tenemos que tener nuestra sonrisa de oreja a oreja, de lo contrario, no estamos reflejando que Dios está en nuestra vida.

Y si un día lloramos mucho, preferimos no ir a la reunión de comunidad porque nos hicieron creer que la tristeza no es cristiana.

El peligro de este disfraz es dejar de amar nuestra humanidad como si el mismo Jesús no hubiese sentido cólera, tristeza, desánimo, soledad, alegría, miedo y todo lo que tú y yo sentimos en este momento.

6. Disfraz del distraído

Halloween: ¿los católicos pueden disfrazarse?

Este disfraz nos roba la valentía de alzar la voz cuando vemos que algo no está en sintonía con los valores del Evangelio.

Nos hace quedarnos callados frente a las injusticias que suceden en nuestros trabajos, frente a prácticas machistas que pueden ocurrir en nuestro grupo de WhatsApp de amigos, frente a algún caso de abuso de autoridad que veamos en nuestras pastorales juveniles, o frente a alguna situación donde hayan personas convirtiéndose en víctimas.

El peligro es olvidarnos de Mateo 25,42. ¡A disfrazarnos de nuestra mejor versión! ¡Jesús nos quiere auténticos! Decía Martín Valverde que el mejor disfraz que puedes ponerte es ser tú mismo.

Si has apostado por seguir a Jesús tienes que saber que el camino tiene muchas tentaciones que nos pueden alejar de convertirnos en buena noticia para nuestros hermanos.

Si reconoces que tienes algo de estos disfraces, tranquilo, si los escribí es porque creo que yo tengo un poco de todos. Pero también creo en un Dios que me acompaña y me enseña, que me respalda y me levanta, que me ama y me espera.

Feliz Semana. ¡Mucho ánimo!

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