4 consejos prácticos para evitar un fracaso matrimonial

4 consejos prácticos para evitar un fracaso matrimonial

Casarse tiene un poco de «salto al vacío». Si uno llega al matrimonio es porque, en teoría, está seguro de ciertas cosas. Una de ellas —la más importante— es el amor que se tienen ambos, concretizado en la decisión de pasar el resto de sus vidas juntos.

Se trata de una decisión que implica el compromiso de trabajar todos los días para sostener y acrecentar ese amor. Aún así, hay muchas cosas que uno no sabe respecto del futuro, o que incluso desconoce de la otra persona.

Uno no lo sabe todo: sabe solo lo suficiente para estar seguro de dar el paso. Pero, al hacerlo, ambos asumen un riesgo. Y no es el riesgo de apostar una sola ficha a «rojas» o «negras» cuando se juega a la ruleta.

Es el riesgo de hacer un «all in» a un solo número. Uno puede ganar con creces, pero también puede perder mucho. Que un matrimonio sea exitoso o fracase, en última instancia, depende de cada pareja.

Sin embargo, creo que es posible dar algunos consejos que pueden ayudar a minimizar los riesgos de que un matrimonio llegue a su fin.

1. Una comunicación sincera

4 cosas que puedes hacer para salvar tu matrimonio

Esto puede parecer obvio, pero no siempre lo es. Puede que, con el paso del tiempo, empiecen a surgir temas entre los esposos que no se puedan tratar. Tal vez por vergüenza, tal vez porque siempre que se tocan terminan en conflicto, etcétera.

Dependiendo de cuáles sean estos temas, puede que el no tratarlos genere cierta incomodidad, o incluso heridas. Y esas heridas, cuando no se curan donde son causadas, se pueden acumular y terminan explotando por cosas insignificantes.

O pueden llevar a que la persona que las tenga se sienta tan dolida que no quiera seguir más en la relación. Al final, evitarse un «mal rato» por no tratar un tema complicado puede generar un problema mucho peor.

No cualquier momento es el mejor para hablar. Por eso, es importante que ambos como pareja se regalen momentos en los que puedan tratar esos temas más delicados, o incluso volver a plantearse con cierta profundidad los grandes temas de la relación.

Y si uno puede agendarlos, mejor: «todos los miércoles en la noche salimos a tomar algo». Esos espacios ayudan a salir del
rutinario «¿cómo estuvo tu día?», que puede hacer que uno sienta que ya cumplió la «cuota diaria de comunicación» y asuma que todo lo demás está bien.

2. Tener mecanismos para solucionar los problemas

Los problemas hay que encararlos. Si no se abordan, generan mucho desgaste en la relación. Pero encararlos no es sencillo porque, frente a ellos, la disposición de alguno —o de ambos— no necesariamente es la mejor.

Por eso es muy importante que la pareja pueda tener mecanismos para solucionarlos. Cada pareja debe tener los suyos, pero creo que hay algunas cuestiones que son clave:

—Detenernos cuando estamos molestos o hemos perdido la paciencia. Cuando uno pierde la paciencia o se enoja, lo que diga, muy probablemente lo va a decir mal —y la otra persona también lo va a recibir mal—.

En estas circunstancias, continuar puede hacer que la discusión escale al punto de decir cosas de las que después haya que pedir perdón.

— Ser conscientes de que ambos tienen algo de responsabilidad. Uno no puede atribuir toda la responsabilidad a la otra persona.

En una relación, ambos siempre son responsables de los problemas, por más que esa responsabilidad no se dé al mismo nivel. Cerrarse en el «yo soy así, tienes que entenderme», puede ser el anticipo de la sentencia de muerte de la relación.

— Escuchar empáticamente. Cuando la otra persona nos plantea un problema, nos va a decir cosas que no queremos escuchar.

La tentación es la de ponerse a la defensiva y contraargumentar todo lo que se nos diga. Grave error. Es muy importante ser conscientes de que la otra persona no solo está relatando hechos, sino cómo vive esos hechos.

Y que algo no sea planteado con absoluta precisión no anula la vivencia que se tiene de ello. Por eso, el problema no desaparece respondiendo: «las cosas no son así como dices».

Es muy importante ser conscientes de que la otra persona está transmitiendo una vivencia y uno tiene que aprender a ponerse en su lugar.

— No tengo que «entender» completamente a la otra persona. A veces, uno no se explica por qué frente a ciertas situaciones la otra persona reacciona de cierta manera.

Cuesta entender a la otra persona porque, en una situación similar, uno probablemente haría algo diferente. Por ejemplo, a algunos hombres les relaja sentarse frente al televisor simplemente pasando los canales, sin detenerse a ver algo en específico.

Tal vez otros, para estar bien, necesiten que se les respete ciertos ámbitos de soledad. Y así como estos, puede haber otros
ejemplos. Uno puede aprender a aceptar ciertas cosas sin entenderlas del todo.

3. Pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde

4 cosas que puedes hacer para salvar tu matrimonio

Muchas parejas piden ayuda cuando han tocado fondo, cuando ya se han hecho daño, o cuando se trata del «último recurso». Sin embargo, no debería ser así.

Para pedir ayuda, no hay que esperar a estar hartos de la otra persona, llegar al punto de discutir todos los días, no querer
regresar a casa del trabajo, o preferir estar encerrado antes que encarar a la otra persona. Es fundamental hacerlo mucho antes.

No se trata de andar ventilando los problemas de la relación con cualquier persona. Para pedir ayuda, ambos deben estar de acuerdo con la persona elegida —que puede ser también una pareja—.

Es muy importante que sea alguien —persona o pareja— con quien ambos se sientan en confianza, que comparta los mismos valores, y que, sobre todo, más que buena voluntad, tenga experiencia.

Puede ser un profesional —psicólogo, coach, sacerdote, etcétera— o simplemente una pareja de amigos con más tiempo de casados y buenas intuiciones. Pero lo importante es no llegar al punto de estar en una crisis para recurrir a ellos.

4. Oración común

4 cosas que puedes hacer para salvar tu matrimonio

Con el matrimonio religioso, la relación deja de ser una cuestión de a dos, y pasa a ser un asunto de a tres. La pareja está llamada a tener presente a Dios, no solo en los momentos de dificultad, sino en los distintos ámbitos de la vida matrimonial.

Ahora bien, es en los momentos de dificultad cuando la pareja puede sentirse sostenida de una manera particular por Dios.

Poner las cosas en las manos de Dios y verlas desde la oración ayuda a mirarlas y aceptarlas desde una perspectiva diferente. Pero no se trata solo de una cuestión de percepción, sino de una fortaleza especial que la pareja puede encontrar en Dios para mantenerse unida al afrontar sus dificultades.

En un matrimonio religioso, los problemas no solo hay que conversarlos, sino también —y sobre todo— rezarlos juntos.

Todos los matrimonios tienen problemas. Todos. De hecho, más de alguna relación excelente en algún momento se ha planteado la separación o el divorcio.

Sin embargo, creo que prestarle atención a estos consejos, si bien no va a evitar que los problemas ocurran, puede ayudar a que no se llegue a esos extremos.

¿Cómo está tu matrimonio hoy?, ¿practican estos consejos?, ¿les hace falta poner en marcha alguno? Cuéntennos en los comentarios.

Nuestro autor también tiene un blog llamado www.amafuerte.com donde puedes encontrar más contenidos sobre este tema.

4 cosas que puedes hacer para salvar tu matrimonio

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Jesús ¡enséñame a ser generoso como tú! (comentario al Evangelio)

Jesús ¡enséñame a ser generoso como tú! (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Juan 6,1-15:

«En aquel tiempo, se fue Jesús a la otra ribera del mar de Galilea, el de Tiberíades, y mucha gente le seguía porque veían las señales que realizaba en los enfermos. Subió Jesús al monte y se sentó allí en compañía de sus discípulos. Estaba próxima la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia Él mucha gente, dice a Felipe: «¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?». Se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó:

«Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco». Le dice uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?». Dijo Jesús: «Haced que se recueste la gente».

Había en el lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron. Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: «Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda».

Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. Al ver la gente la señal que había realizado, decía: «Éste es verdaderamente el profeta que iba a venir al mundo». Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte Él solo».

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«Aquí estoy Jesús». Una oración para poner tu vida a los pies del Señor

«Aquí estoy Jesús». Una oración para poner tu vida a los pies del Señor

«Querido Jesús, amigo». Es una expresión que emplea Flavia Carpio en esta oración que hoy queremos compartir contigo. Particularmente es la manera preferida que tengo para dirigirme a Jesús en la oración, siento que contar con su amistad es magníficamente increíble. 

En la vida espiritual es necesario recorrer diferentes caminos que se presentan día a día, y no podemos negar que hay momentos desérticos en los que «es tan difícil confiar, dejar todo en tus manos y simplemente, confiar».

Estas son las ocasiones en donde una amistad tan especial como la de Jesús, nos puede salvar. Él que como amigo conoció hasta la traición, siguió tendiendo la mano para no dejar que el temor nos dejara sucumbir a las mareas, sigue acompañándonos diariamente. 

Confiar en Dios a través de la oración

Orar, comprendido como un espacio vital de diálogo con Jesús, es la oportunidad perfecta para recobrar la fuerza y actuar con la mayor sabiduría y tranquilidad, aún en los desiertos más áridos de la existencia.   

Es por esto que desde Catholic Link queremos invitarte a orar con nosotros, dialogar con nuestro amigo Jesús y pedirle que nos permita volver la mirada hacia Él.

Con Él seguir adelante, pedirle que nos guíe en su voluntad y nos permita estar siempre con Él.

Oración:

Querido Jesús, amigo.
Te escribo, en este tiempo en donde
es tan difícil confiar,
dejar todo en tus manos y
simplemente, confiar.

En donde, me cuesta parar y mirarte,
dejarte hacer en mi vida,
porque más que hacer tu voluntad,
la mía trata de sobreponerse todos los días.

Aquí estoy, Señor con mis defectos,
mis orgullos, mis aciertos y errores.

Este soy yo, Señor y vengo a pedirte
que cuides de mí, cuídame por favor.
No me dejes dar un solo paso que no sea tu voluntad.

Tómame de la mano, como lo haces todos los días,
y no me sueltes jamás.

Pongo a tus pies mi vida, mi trabajo, mi salud
y la de toda mi familia,
la de mis amigos y mi país.

Sé que estoy roto,
que no merezco todo lo que haces por mi,
pero solo tú puedes sanar mi corazón encallecido,
ese que por buscar el éxito, se endureció.

Haré lo mejor que pueda, en cada reto,
en cada aventura de esta vida.
te prometo que daré lo mejor de mi
para que seas tú el que brille.

Aquí estoy Jesús,
Sé que no soy el mejor,
pero quiero ayudarte con todo mi corazón.

Producida por el equipo de Catholic Link Studios.

Oración para confiar en Dios y su voluntad

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«María Magdalena y mi paso de la oscuridad a la luz». ¡Una reflexión preciosa!

«María Magdalena y mi paso de la oscuridad a la luz». ¡Una reflexión preciosa!

A lo largo de mi vida, la figura de María Magdalena ha aparecido una y otra vez. La mayor parte de veces para recordarme sobre todo el pecado, pero también para darme una dosis de esperanza.

Sospecho que muchas mujeres católicas y no pasamos alguna vez, por la comparación con la Magdalena. Nuestros cuerpos, nuestras historias, nuestros llantos. Cuántas veces alguna de nosotras ha sido llamada «magdalena». 

Lo cierto en mi vida, por lo menos, es que la figura de María Magdalena va influyendo de una manera cada vez más clara en mi camino como mujer en el anuncio del Evangelio y en mi amor profundo a Cristo. 

He querido hacer este post bastante personal, con la conciencia de estar compartiendo episodios importantes de mi vida y con la ilusión tal vez de que alguna de mis reflexiones pueda tener eco en el corazón de alguna.

1. La oscuridad y el tormento

«Jesús caminaba por las ciudades y aldeas anunciando la buena nueva del Reino de Dios. Los doce estaban junto a Él, así como algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la cual había salido siete demonios» (Luc. 8,2).

Dice el evangelio que de María Magdalena fueron expulsados siete demonios. El número siete sabemos que tiene un significado especial en las escrituras.

Este pasaje nos habla de un tormento enorme, de una enfermedad profunda (del cuerpo y/o del espíritu), de una oscuridad que debe haber parecido sin salida.

Cuánto puedo identificarme con esta oscuridad. Oscuridad a la que te acostumbras, en la que aprendes a «ver» entre espejismos. Sintiéndote libre y al mismo tiempo esclava.

¡Qué tormento tan grande estar lejos de Dios! Metida en un mundo tan seductor. Tan lleno de sombras que en lugar de atemorizar parecen hechizarnos con sus promesas, sus aromas, su tibieza.

El susurro de una voz que calma momentáneamente el deseo de saberte amada incondicionalmente, para luego despertar con el grito sordo de la soledad de una mañana que se torna eterna.

Ese constante cuestionamiento, y la casi certeza de no ser digna de ser amada, de estar rota, sin brillo. 

Empezar a aceptar que los sueños, sueños son. Que el amor eterno, es eterno mientras dure. Que todo pasa y que no cuentas con nadie más que contigo misma. Y al mismo tiempo no tienes idea de quién eres.

Qué dura esa oscuridad que de pronto ya no percibes porque te diste por vencida. 

2. La luz que nos deja ciegos

María Magdalena: las mejores enseñanzas de su vida

María Magdalena vivió esa oscuridad de la cual tal vez pensó que nunca saldría. Alguna vez leí en el libro del Apocalipsis que todos tendremos la oportunidad de creer.

Y no pretendiendo hacer un estudio teológico ni una interpretación calificada como verdadera, creo que Jesús toca a la puerta de cada uno de los seres humanos alguna vez en la vida (algunas tantas veces).

El encuentro con Jesús y el perdón de los pecados de la Magdalena, la expulsión de esos «siete demonios», se tradujeron en una vida nueva, un antes y un después, un nuevo comienzo.

Una vida nueva que no es tan sencilla al principio. La oscuridad de los tantos años pesa y el abismo reclama. La luz de la verdad, del encuentro con el amor mismo es tan potente y a la vez la fragilidad del propio cuerpo es tan grande.

La tentación de abandonarla, las caídas que pesan, la soledad de los «amigos» que abandonan es dura. Y Cristo lo sabe. Por eso acompaña y pide que no lo soltemos. Incluso en momentos es Él quien nos lleva a cuestas. 

Cómo podríamos caminar cuando la vergüenza y la culpa nos atormentan. Cuando hemos negado al único que nos ha amado incondicionalmente, infinitamente. Cuando hemos preferido el barro antes que la miel.

Solo Él puede «hacer nuevas todas las cosas» (Apocalipsis 21,5). 

3. La claridad de un camino de verdad y vida

María Magdalena: las mejores enseñanzas de su vida

María Magdalena permaneció al lado de Cristo. Amaba a Cristo con todas sus fuerzas y con todo su ser. Ella era su testigo.

Como parte de las mujeres que seguían y servían a Jesus, aprendía de Él. Era su maestro, el camino a seguir, la verdad y la vida misma.

Las escrituras pueden no decirlo, pero es innegable que aquellas mujeres cumplían un rol tan importante en la Iglesia que se gestaba, que era formada por el mismo Cristo. María Magdalena, finalmente sería apóstol de apóstoles.

Después de haberse rendido al amor mismo, el camino se vuelve claro. La vida toma sentido de misión, una misión feliz de la que no se puede huir nunca.

4. La eternidad, el descanso del corazón amante

María Magdalena: las mejores enseñanzas de su vida

La vida del cristiano nunca ha sido un lecho de rosas, salvo el lecho de rosas que construimos cada vez que rezamos el rosario. Cristo con la propia vida nos enseñó el destino de un corazón amante, la gloria eterna.

Y María Magadalena lo sabía, junto a la Nuestra Madre, ella contempló caer cada gota del cuerpo de Cristo. Qué amor tan grande el que los mantuvo a ella y al apóstol amado de pie. Pienso que solo fue posible porque tenían el sostén de su madre y al amor mismo al frente.

No conocemos detalles de la vida de santa María Magdalena, pero sabemos que fue ella la primera que llegó al sepulcro, la que salió corriendo a llamar a los apóstoles a gritar que Cristo había resucitado.

Su vida hace eco en la mía, ya no importa aquella oscuridad, es solo un recuerdo de mi fragilidad y mi necesidad irrenunciable de Cristo, de su cuerpo y de su sangre, de su perdón y de su compañía.

María Magdalena me recuerda el sentido de mi vida, una vida que encuentra paz en el anuncio alegre del amor de Cristo, de su palabra y de su compañía.

«Porque al que ama mucho, mucho se le perdona» (Lucas 7:47).

María Magdalena: las mejores enseñanzas de su vida

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Mi deseo más grande es llegar al cielo, ¿cuál es el tuyo?

Mi deseo más grande es llegar al cielo, ¿cuál es el tuyo?

Queridos amigos lectores… ¿qué es lo que ustedes más quieren para sus vidas? ¿Qué es lo que más desean? Piensen un rato… no se apuren… ¿Han pensado tal vez en… felicidad? Bueno… está bien.

Seguramente, la mayoría de ustedes ha pensado «ser feliz». Y está muy bien. Ahora, pregunto con una tonalidad un poco más cristiana, es decir, como una meta de vida cristiana.

¿Qué es lo que un cristiano desea en tanto se está esforzando por ser un buen discípulo de Cristo? Supongo que ahora, otros tantos pensaron en la santidad.

¡Muy bien! Es más, en algunos artículos, decíamos cómo la santidad es el «zapatito de cristal» donde encaja perfectamente la felicidad.

Sin embargo, hace ya varios días que vengo pensando sobre algo más… una realidad espiritual muy concreta. Que debiera ser la primera respuesta que nos brota del corazón.

Pero no sabía bien cómo escribir, para que no pareciera un cliché o sonara como algo idealista, desencarnado. Finalmente, llegué a la conclusión, que no hay que dar muchas vueltas:

Lo que más debemos desear es ¡ir al cielo!

Es más… ¡estar ahora en el cielo! Podría parecerles obvio, pero pregúntense ¿por qué eso no es —seguramente para la mayoría de los que me están leyendo ahora— la primera respuesta que nos brota del corazón?

Bueno, hace tan solo algunas semanas, no lo tenía así de claro en mi vida. Ocurrió un cambio importante en mi vida espiritual. Hace ya mucho tiempo que me queda claro el llamado a sostener una relación personal de amor con Cristo.

En algún momento de mi vida, comprendí que la vida cristiana no es un moralismo, ni tampoco una conducta ética que nos mueve a un mero sentido del deber.

Por su puesto están los Mandamientos, pero brotan de una adhesión cordial, afectiva, amorosa a la persona de Cristo. Quién es el «Camino, verdad y vida» (Juan 14, 6).

Un camino de felicidad «a prueba de balas». Es decir, no solo para los momentos más hermoso y maravillosos, sino también, en los que toca cargar pesadas cruces.

Esta relación con Cristo, que me acercó al Padre y me abrió el corazón al Espíritu Santo, fue cambiando progresivamente mi vida. Pero, percibo ahora, que, de alguna forma sutil, he tenido mi mirada espiritual, todavía muy fija en este mundo.

Aunque me he esforzado por vivir lo esencial —como dicen muchos autores espirituales— una profunda amistad con Cristo, no he tenido la consciencia explícita de mi llamado al cielo. Ni tampoco mi mirada puesta fijamente en esa vida eterna.

¿Entonces qué ocurrió para que mis deseos apuntaran al cielo?

Ser otro Cristo está muy bien (1 Pedro 2, 21 / 1 Coríntios 11, 1), pero ese no es nuestro último objetivo. Además, lo comparto como algo mío, para un examen de consciencia personal, puede teñirse de cierta vanidad o soberbia espiritual: un cristiano «perfecto».

Sin embargo, somos peregrinos, y nuestra meta es el cielo. Nuestros ojos deben estar puestos en el cielo. Jesucristo es el camino para entrar en él.

Y seguir viviendo la comunión con Dios haya arriba. Lo que ocurrió fue que entendí que nuestro fin no es «simplemente», la comunión con Dios aquí en la Tierra, sino, sobre todo, después de la muerte, después de dejar este mundo.

Ustedes me dirán: ¡Pero Pablo… es la razón por la que nos esforzamos por ser buenos cristianos! Bueno, en mi caso, no lo he tenido así de claro por mucho tiempo.

El combate espiritual

¿Cómo llegar al cielo? 5 claves para la santidad

Ese cambio de mirada espiritual en mi vida puede parecer algo sutil, pero en la medida que pasa el tiempo, va teniendo consecuencias en mi lucha espiritual.

Me dispongo a luchar por mi santidad, no «sencillamente», pues quiero ser como Cristo, sino porque deseo llegar al cielo. ¡Ojo! No deseo hacer una «parada estratégica» en el purgatorio. Quiero ir de frente al cielo.

Por eso voy a poner todo lo que esté a mi alcance para la santidad, para ser como Cristo, a fin de seguirlo en el camino de la cruz (Mateo 10, 38). Y, muriendo con Él, tener la certeza de la Resurrección (Romanos 6, 1-14).

En otras palabras, mi combate por la santidad es en vistas al cielo, no para ser un cristiano «perfecto». Nunca vamos a ser perfectos, según la mentalidad del mundo.

La perfección para el cristiano está en la vivencia de la caridad. Pecadores seremos siempre, la razón de la santidad aquí abajo —además de brindarnos la certeza de entrar por la puerta estrecha (Mateo 7, 14)— es para ser modelo y buenos apóstoles, ayudando a que otros también puedan llegar al cielo.

San Pablo es muy claro cuando nos dice que, para él, la vida es Cristo, y la muerte una ganancia (Filipenses 1, 21 / Gálatas 2, 20). Él quería quedarse, experimentaba el llamado claro al apostolado, y nada más.

Si dependiera de su voluntad, preferiría estar en el cielo. Por ello te pregunto ahora: ¿Quieres estar ahora mismo en el cielo?

Me refiero a dejarlo todo, absolutamente todo, en este mismo segundo. No mirar atrás, desapegarte de todo… supongo que nos estamos entendiendo mejor. Así lo espero.

Las cruces de la vida

¿Cómo llegar al cielo? 5 claves para la santidad

Aprender a sufrir es una clave para la felicidad. Y el más grande sufrimiento en esta vida —hay que decirlo, pues me parece que muchos no lo tenemos tan claro— es el propio pecado.

Las peores enfermedades, los grandes motivos existenciales de dolor… nunca serán tan dolorosos como la ruptura y lejanía progresiva que vivimos de Dios mientras más pecamos en nuestra vida.

El origen de todo mal, frustraciones y sufrimientos es el pecado. El no ser capaces, muchas veces, de mirarnos en el espejo y reconocer nuestras miserias humanas.

Precisamente, porque el pecado es algo horrible, que desfigura nuestra imagen divina y nos aleja de lo que más queremos vivir: amar y ser amados.

Lo que puedo compartirles de mi experiencia última, es que, ese deseo de morir y tener la tranquilidad de merecer el cielo me está ayudando mucho a pelear, no solamente contra esos pecados graves, o aquellos con los que cojeamos de toda la vida.

Sino también contra esos veniales, esos «detalles» que sabemos, también nos alejan del Padre, y a los cuales debemos morir.

Apuntar al cielo exige de nuestra parte una entrega total

¿Cómo llegar al cielo? 5 claves para la santidad

No se puede escatimar, caer en la tibieza, o contentarse con la mediocridad (Apocalipsis 3, 20). Tener la tranquilidad que te estás entregando con total generosidad.

Por supuesto, no es fácil. Si me preguntan ¿cómo me va? Soy honesto, y les digo que sigo pecando, sigo batallando contra esos pecados veniales… pero sé que si me esfuerzo y sigo queriendo ir al cielo, mañana podré —Dios mediante— deshacerme un poquito más de mi hombre viejo, como nos lo enseña San Pablo en sus cartas a los Colosenses (3, 9-10) o Efesios (4, 22).

Quizás al día de hoy, he vencido dos de cinco, mañana podré ganar más batallas. Finalmente, te exhorto a que nunca te olvides que vamos juntos al cielo. El combate de la vida cristiana no es algo individual, algo que te toca solamente a ti.

Nuestra pelea es conjunta, somos Iglesia. Y ese amor que le tenemos a Dios y por el cual queremos ir al cielo, lo vivimos con los demás. Por lo tanto, si es un amor cristiano, abre nuestro corazón a la preocupación por los demás.

Es más, como bautizados, todos tenemos un llamado claro, además de la propia santidad, a la evangelización y proclamación de la Buena Nueva.

Como consagrado, además, el sentido de mi vida es la vocación apostólica. Por lo tanto, como san Pablo, la razón por la que estoy vivo en este mundo, y el tiempo que me quede, es para ayudar a que otras personas puedan ir al cielo. ¿Te unes?

¿Cómo llegar al cielo? 5 claves para la santidad

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«Gracias Señor». Una oración hermosa para agradecerle a Dios todo lo que te da

«Gracias Señor». Una oración hermosa para agradecerle a Dios todo lo que te da

En esta ocasión quiero compartir contigo una hermosa oración que he escrito para darle gracias a Dios por todo lo que nos ha dado. 

¿Cuántas veces te has detenido a pensar en todas las bendiciones que recibimos diariamente?, ¿cuántas veces nuestra oración más que ser de petición, es de acción de gracias?

Como cristianos de fe no podemos ser indiferentes ante la bondad de Dios, de su actuar siempre providente.

Además de comprender que también por las experiencias complejas de la vida hay que dar gracias. Por el simple hecho de que por medio de ellas podemos crecer en la fe y la humildad.

Cuando oramos dando gracias, participamos de un encuentro íntimo con el Señor, donde recordamos lo afortunados que somos por ser sus hijos, de poder contar siempre con su amor y con su ayuda fiel. 

Agradecer nos permite abrir el corazón al misterio de la gratuidad, acrecienta nuestra fe en la providencia divina, nos mueve hacia la generosidad y la donación abnegada de nosotros mismos.

Y además, nos ayuda a comprender que, aun sin merecerlo, ¡somos bendecidos diariamente! Es por esto que te invito a rezar con nosotros esta oración de gratitud hacia Dios por todo lo nos ha dado en nuestras vidas. 

Oración: 

Hola, Jesús,
te quiero agradecer
por todos los momentos alegres de mi vida,
porque en ellos conozco tu sonrisa,
esa que me dice cuánto me amas.

Gracias por cada amanecer
en que el firmamento se llena de luz y color
y me recuerda que ahí estás tú.

Gracias porque en la sonrisa
de las personas descubro tu misericordia,
porque en las palabras sabias del anciano
conozco tu consejo,
porque en cada momento que respiro
siento tu aliento
que me sostiene y alimenta.

Jesús, hoy también quiero agradecerte
por aquellos momentos difíciles,
tristes o complicados…
por cada vez que un saludo
no es correspondido
o una sonrisa muere
en mi rostro ante la negativa de un hermano,
porque allí aprendo a dar amor donde no hay amor.

Porque en el rechazo o la indiferencia
encuentro la oportunidad
de seguir siendo fiel
y dar testimonio de ti,
porque en los momentos en que
que arriba la soledad
o la preocupación a mi vida,
llega también la inmensa necesidad
de ir en tu búsqueda.

Gracias por aquellos momentos de oscuridad absoluta
en los que mi alma te busca
como única fuente de luz.

Bendito sea cada momento
que me ha hecho recordarte y buscarte.

Porque cada oportunidad de estar contigo
es como un pasaje a
vivir el paraíso en la tierra,
porque cuando me acerco feliz y radiante
a darte gracias, siento tu amor
que me anima a continuar.

Porque cuando me acerco a ti
cabizbajo o desanimado
siento tu abrazo
que me llena de fuerzas
para seguir adelante,
porque cuando me acerco a ti
lleno de arrepentimiento
siento tu mano que me perdona y levanta…
porque cuando me acerco a ti,
nada sigue igual.

Gracias Jesús.

Producida por el equipo de Catholic Link Studios.

Oración de acción de gracias a Dios (video)

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2 preguntas que te ayudarán a discernir más fácil (la vida te cambiará)

2 preguntas que te ayudarán a discernir más fácil (la vida te cambiará)

Nos pueden decir que es necesario saber discernir, que debemos hacerlo antes de cualquier opción de vida importante, etc… pero ¿quién nos dice cómo hacerlo?

San Ignacio de Loyola, en su libro «Ejercicios Espirituales» tiene una sección especial para eso: «Reglas de discernimiento». Estas son reglas que muchos católicos seguimos hoy sin siquiera saberlo:

Dios está en lo que me da paz, Dios no está en la confusión o en lo oculto. Dios llama con suavidad, Dios me llama donde le doy «la mayor gloria» etc. Pero a veces necesitamos algo más concreto…

Por eso te comparto dos preguntas que se han derivado de las reglas de san Ignacio y creo que nos ayudan muchísimo a saber concretamente qué elegir cuando tenemos que tomar una decisión importante.

Para discernir debes tener en cuenta

San Ignacio llamaba mucho a la introspección, el autoconocimiento, el «discernimiento de espíritus»: lo que significa conocerme para entender de dónde vienen mis pasiones.

Si son deseos puros o nublados por heridas de mi pasado, por deseos pasajeros como ansias de placer, reconocimiento, dinero, pode, y entonces poder «indiferentemente» decir «esto sí es bueno para mí» o «esto no».

Como dice san Ignacio hay una cuestión básica antes de discernir: no elijo entre algo bueno y algo malo, elijo entre lo bueno y lo mejor.

Como dice san Pablo: «Todo me es lícito, pero no todo me edifica», esto puede incluso consolarnos. No es que la voz de Dios sea difícil para mí, sino que efectivamente las decisiones son complejas, porque Dios nos ha regalado libertad para optar.

Pero en eso debemos pedirle la gracia de distinguir qué nos ayuda a seguir en ese camino de libertad y no esclavizados por falsas promesas de felicidad.

Cuando todo eso nos confunde o nubla, nos empuja interiormente hacia un camino o hacia otro. O cuando no logro ponerme en paz para orar y decidir con la compañía de Dios… ¿qué preguntas hacernos?

1. ¿De dónde viene este deseo y hacia dónde me lleva?

Discernir: 2 preguntas que te ayudarán a lograrlo

Si por ejemplo, me están ofreciendo una nueva oportunidad (cambio de carrera, un viaje, un trabajo, una comunidad…) me sirve preguntarme: ¿De dónde viene este deseo?

¿Del miedo al rechazo, del qué dirán o estoy huyendo de mi pasado?, ¿será que no quiero confrontar algo o perdí la confianza en Dios y estoy desesperado porque tengo baja autoestima?

Hacia dónde me lleva: ¿a una vida en paz, coherencia, amor y servicio?, ¿o una vida turbulenta, amargada, alejada de los demás?

2. ¿A dónde voy y a qué?

Discernir: 2 preguntas que te ayudarán a lograrlo

Ahora que me imagino optando por «x»… ¿a qué voy ahí? Si voy a iniciar un noviazgo, un viaje, un proyecto: ¿tiene futuro, dará frutos mejores?

Por ejemplo: en el último semestre de la carrera quise salirme para intentar la vida consagrada. Mi acompañante espiritual, un sacerdote, me dijo:

«¿Para qué quieres irte?, ¿para ayudar mejor a este mundo?, ¿y serías de más ayuda si tienes la carrera completa o si dejas todo a medias y te vas?».

Como último consejo a la hora de discernir… ten paciencia

Creo que es valioso saber que a veces debemos tener más paciencia que «habilidad» para discernir. Que Dios no nos está persiguiendo ni vamos a arruinar su plan porque hicimos algo un día o un año después.

Confiemos en que Dios también va conformando nuestro camino como un proceso y nos da señales para ir decidiendo mientras caminamos y se nos revelan más señales… seamos pacientes y estemos atentos.

La próxima vez que tengas que tomar una decisión importante recuerda estas dos preguntas, y sobre todo, recuerda que tienes a un Dios que te ama.

Estos recursos también puedes servirte:

¿Qué es el discernimiento espiritual? 3 claves para entenderlo todo

¿Cómo saber a qué me llama Dios? ¡Hablemos del bendito discernimiento vocacional!

— Curso Online: «Discernimiento Espiritual: Entenderse con Dios en las pequeñas y grandes decisiones de la vida».

— Conferencia Online: «El discernimiento. Claves para reconocer la acción de Dios en mi vida».

Discernir: 2 preguntas que te ayudarán a lograrlo

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«Perdón Jesús, perdón». Una hermosa oración para reconciliarte con Dios

«Perdón Jesús, perdón». Una hermosa oración para reconciliarte con Dios

¿Cuántas veces mis acciones me han llenado el corazón de arrepentimiento? De una culpa que, con el tiempo, me he dado cuenta que solo encuentra consuelo en Jesús. 

A veces los días pasan implacables. El trabajo me desborda y parece que las fuerzas desfallecen. El cansancio me ciega y dejo de ver lo que realmente importa. El amor parece salir por la ventana.

Los gritos inundan de pronto la habitación, y luego un silencio vacío me recuerda el daño que mis palabras pueden estar causando justo a aquellos que más quiero. Perdón Señor.

Perdón porque mil veces me has señalado el camino

Mil veces más has mostrado tu presencia concreta en mi vida. Señor, cuántas veces he sentido que me tomas en brazos cuando el camino es difícil y lo haces tú por mí.

Quisiera encontrar las palabras para poder expresarte mi pesar en momentos como el que estoy atravesando. Cuando el aguijón de la carne arde y el peso de mis pecados me dobla el alma:

Oración para pedir perdón a Dios

Hola Jesús,
amigo.

Hoy vengo a tus pies para pedirte perdón.
Me pongo de rodillas
Para pedirte, con todo el corazón,
Que me perdones por favor.

Sé que piensas que no debo hacerlo,
Y no sé cómo empezar,
Pero mi corazón siempre estará inquieto
Y no me cansaré de pedirte perdón.

Perdón Jesús, perdón.

Perdón por dudar de ti,
Me cuesta confiar todos los días,
Aunque me demuestras
En cada amanecer que eres Tú,
En cada milagro de mi vida.

¿Cuánto he perdido la esperanza, Jesús?
Perdóname.

Perdón porque soy frágil
Y lucho con mi carácter
Cada vez que sale el sol.
Me lleno de rabia
Y te culpo cuando
Las cosas no salen a mi manera
¡Qué egoísta soy, Jesús!

A veces no soy capaz de ver que Tú
Tienes un propósito más grande
Del que yo pueda imaginar.
Perdón, Jesús.

Perdón por no esforzarme
Más para estar a tu lado.

Todos los días son
Una batalla para mí,
Las distracciones,
Mi mente y el cansancio
Me alejan de ti
Pero sé que tengo que poner de mi parte
Para no alejarme de ti.

¡Hoy es tan fácil perderte de vista!
Perdón, Jesús.

Perdón por no ser testimonio,
Por no ser esa luz en la vida de los demás,
Sé que me das la oportunidad de guiar a otros
Con mi vida y que casi siempre fallo,
Me cierro en mí mismo y no pienso en los demás.

Perdón por pensar solo en mí y no,
En lo que tú puedes hacer con mi vida
En la vida de otro
Perdón, Jesús.

Perdón por darte la espalda,
Por todas las veces en que te ignoré
Y no escuché tu voz
Porque no era lo que quería escuchar.

Perdón por no tener la humildad de
Aceptar tu voluntad
Y poner la mía primero.

Perdón por herirte con mis actos
Mientras tú solo respondes con amor.

Perdón, Jesús, perdón.

Escrita por Flavia Carpio
Producida por el equipo de Catholic Link Studios.

Oración para pedir perdón a Dios por mis pecados (video)

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7 consejos para dejar la pornografía y optar por el amor

7 consejos para dejar la pornografía y optar por el amor

Los datos sobre el consumo de pornografía en los jóvenes y adolescentes son alarmantes. Según el sitio Save The Children, los adolescentes:

«Comienzan a ver pornografía por primera vez a los 12 años y casi 7 de cada 10 (68,2%) consumen estos contenidos sexuales de forma frecuente.

Este consumo se produce en la intimidad (93,9%), a través del teléfono móvil, y se centra en contenidos gratuitos online (98,5%), basados de manera mayoritaria en la violencia y la desigualdad».

El consumo de pornografía es una realidad que debe llevarnos a la acción

No podemos quedarnos tranquilos cuando tantas chicas y chicos se pierden en un mundo sin final y caen en el consumo adictivo de material pornográfico.

Pensando en esta realidad hace unos días, escuché un podcast donde entrevistaron a Karen Pe, co-fundadora de The Hidden Battle, un grupo que busca ayudar y orientar a las personas a sacar la pornografía de sus vidas.

Al final de la entrevista daba algunos consejos prácticos para dejar este estilo de vida y apostar por el amor verdadero. Me pareció importante compartirlos con ustedes porque quizá les ayude en su propia batalla.

Añadí mucho de mi cosecha, pero creo que lo esencial se mantiene. Estoy seguro que, si los lees y practicas, pueden ayudarte a ti o a tus cercanos a luchar con fuerza contra la pornografía, una de las adicciones más grandes de nuestro tiempo.

1. Evita dialogar con la pornografía, ciérrale puertas

Adicción a la pornografía: cómo dejarla en 7 pasos

Lo primero que hay que hacer es alejar toda página web, aplicación o grupo de WhatsApp donde tengas acceso a la pornografía. Hay una frase que se dice contra el demonio que bien podemos aplicarla a esta situación: «con la pornografía no se dialoga».

Jamás dialogar con la tentación de ver y/o buscar material pornográfico. Por eso muy recomendable bloquear las páginas web donde encuentras este tipo de material.

Instalar inhibidores de publicidad en tu navegador para evitar que se abra algún «pop-up» sin tu autorización (recomiendo
AdBlock Plus), silenciar o salirte de los grupos de mensajería donde te llega el contenido, etc.

Hay muchas acciones pequeñas que te pueden dar fuerza para continuar este camino contra la pornografía. Cerrarle las puertas a este hábito es lo primero que debes hacer para triunfar en la batalla.

¡Pero ojo, no olvides que jamás debes dialogar con la pornografía! «Sean sobrios y vigilen, porque su adversario, el diablo, como un león rugiente, ronda buscando a quién devorar. Resístanle firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo soportan los mismos padecimientos» (1 Pedro 5:8-9).

2. Selecciona la música que escuchas, series o películas que ves

Un día, hablando sobre las series de TV con un chico, me dijo: «Hermano, yo creo que podemos ver cualquier cosa pero con madurez, por eso yo veo lo que veo sin culpabilidad».

Aunque la frase tiene cierta verdad, me di cuenta que al final puede ser la excusa para verlo todo sin sentir culpa. Pero siendo realistas, sabemos que estamos hechos de carne y tendemos a caer en los mismos vicios siempre.

Por eso, un excelente medio para dejar la pornografía, es revisar las series y películas que ves. Hoy contamos con
series de todos los niveles, y a veces son exageradas las escenas sexuales que hay en ellas.

Evita ver este contenido para no llenar tu memoria de situaciones e imágenes que te lleven a buscar pornografía después. Otro tema importante en este punto es la música, y es que el reguetón a veces es «pornografía escuchada».

Hay de todo en la música, pero por lo general las letras de las canciones hablan de situaciones sexuales explícitas y ni siquiera
dan pie a imaginarse cosas, te lo dicen todo y con ritmo pegajoso, además.

Por eso algo muy inteligente es poner filtro en lo que ves y escuchas, así te aseguro que será más fácil vencer la batalla contra la pornografía.

«La lámpara del cuerpo es el ojo. Por eso, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo es malicioso, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Y si la luz que hay en ti es tinieblas, ¡qué grande será la oscuridad!» (Mateo 6:22-23).

3. Haz deporte y ejercicio cotidianamente

Una de las causas por las que se consume pornografía suele ser la tensión o el estrés, por eso es muy importante añadir a tu vida el ejercicio físico.

Puedes reunirte con amigos y practicar algún deporte, o quizás implementar una rutina de acondicionamiento físico personal que te ayude a canalizar tus energías y tensiones en una actividad noble que incluso ayuda a mejorar tu propia salud.

Hay un dicho latino al respecto: «mens sana in corpore sano», que en español se traduce como «mente sana en un cuerpo sano», esto nos enseña que para cultivar virtudes y crecer espiritualmente es necesario tener un cuerpo sano.

Para quienes son más sedentarios, hacer ejercicio puede ser algo difícil de cumplir, por eso necesitarás crear el hábito, ayudarte de amigos que te inviten a hacer deporte, solo no podrás.

Existen aplicaciones de acondicionamiento muscular que tienen rutinas diversas para cada día de la semana, también hay muchos tutoriales en YouTube sobre esto, etc.

Utiliza todos los medios a tu alcance para que el ejercicio físico esté presente todos los días de tu vida. Aunque sea media hora por la mañana antes de bañarte o por la noche antes de dormir.

Busca tu mejor momento y trota, camina, corre. Lo importante es gastar las energías del día o canalizar tu estrés en el ejercicio, que tanto bien hace para tu salud.

«Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones, para que lleguen a ser irreprochables y sencillos… porque no habré corrido en vano ni en vano habré trabajado» (Filipenses 2:14.16).

4. Ten una vida espiritual activa

Esto ayuda a superar cualquier adicción o vicio que tengas en tu vida. Y es que solos no podemos, necesitamos de la fuerza del Espíritu Santo para salir adelante en nuestros buenos propósitos.

La vida espiritual activa no solo se traduce en actos de piedad como son el rezar el rosario diario, leer libros espirituales, dejarte acompañar por un director espiritual o asistir a Misa los domingos.

Sino también abrir tu corazón a la gracia de Dios, estar dispuesto a encontrarte con Él, aceptarlo como el Rey de tu vida. Esto último es más difícil, pero te aseguro que será fortaleza real en medio de tu luchas y dificultades.

Estar cerca de Dios, en unión con Él, nos da la paz interior donde podemos sembrar las virtudes que queremos. Necesitamos de Dios y Él quiere estar presente en nuestras vidas.

Búscalo con un corazón sincero y te aseguro que lo vas a encontrar. Una vida espiritual activa, vivida al máximo, disfrutada al máximo, será el aire que te permitirá seguir en la batalla por dejar la pornografía a un lado y optar por el amor verdadero.

«Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores, y purifiquen sus corazones, hombres vacilantes. Reconozcan su miseria, aflíjanse y lloren» (Santiago 4:8-9).

5. Encuentra tu propia motivación: «mi futura esposa»

En el podcast que citaba al inicio, Karen, contaba la historia de un chico que tenía como motivación para dejar la pornografía a su «futura esposa». El chico no tenía novia ni nada, pero quería guardarse puro para entregarse a la mujer de su vida que conocería algún día.

Esta es una muy buena motivación. Quizá en tu caso pueda ser el mantener sanas relaciones con los demás, experimentar la belleza del amor puro, ser fiel a tu vocación, crecer en virtudes para acercarte más a Dios, la unidad de tu familia, etc.

Quizá te motive pensar en tus hijos, en los proyectos que quieres llevar a cabo, en los propósitos que deseas para tu vida. En los ideales de grandes santos que nos enseñan el camino del amor, el hacer de este mundo un lugar mejor.

La motivación es aquello que nos mueve a hacer algo, que nos empuja a conseguir nuestros objetivos. Si encuentras la motivación adecuada tendrás fuerzas suficientes para seguir luchando día a día contra la pornografía.

«Te encarezco ante todo que se hagan súplicas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres… Todo ello es bueno y agradable ante Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Timoteo 2:1.3-4).

6. Conócete a ti mismo: sabes a qué hora y cómo se desencadena

Adicción a la pornografía: cómo dejarla en 7 pasos

Los griegos prácticamente reducían la sabiduría del hombre a una frase: «Conócete a ti mismo». En esto está la verdadera ciencia del ser humano, en conocerse profundamente en todos sus niveles.

Tú sabes que 2 + 2 son 4, entonces sabes también que si estás solo y además tienes los medios, quizá vas a caer en el consumo de pornografía. No puedes engañarte, te conoces y sabes en qué momentos eres más débil.

Sabes muy bien cuáles son las situaciones que desencadenan que veas este tipo de material: mal humor, problemas, dificultades, tensiones, estrés, conversaciones, mensajes, series, música, etc.

Evitando las situaciones de peligro evitarás el consumo de pornografía. Pero debes ser muy sincero para poder identificar lo que hace que caigas en lo mismo siempre, no puedes engañarte a ti mismo.

Y una vez que sabes bien cuáles son las ocasiones que te llevan a la pornografía, puedes adelantarte y luchar con tácticas. Si conocemos cómo actúa nuestro adversario, podemos atacarle con mayor precisión.

«Señor, Tú me examinas y me conoces. Tú sabes cuándo me siento y me levanto. Penetras desde lejos mis pensamientos… Examíname, Dios mío, y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis pensamientos» (Salmo 138 (139):1-2.23).

7. Ve a las personas en clave de amor

Adicción a la pornografía: cómo dejarla en 7 pasos

Nuestra vida debe ser vivir para el amor, pero para el amor verdadero. El consumo de pornografía puede hacerte ver a los demás como cosas y no en su dignidad de personas amadas que merecen amor sincero.

Los productores, actores y distribuidores de pornografía también tienen en sus corazones el anhelo profundo de sentirse amados de verdad, y tú puedes escoger amarles si dejas de consumir sus contenidos.

Si dejas de verles en clave sexual y reconoces que también son dignos de respeto. Ver a los demás en clave de amor significa no utilizar a las personas para el propio beneficio, sino abrir el corazón para un encuentro profundo.

Al final de la vida nos examinarán en el amor, repetía san Juan de la Cruz, y esto es muy cierto. ¿Cuánto hemos amado a los demás?

El amor sobre todo es una elección, no es simplemente sentir bonito y estar prendado de otra persona, es elegir aceptar al otro como es, es darle un lugar en tu interior, es abrirte a otra persona con todas sus virtudes y defectos, es donación completa y total.

Al final de todo te darás cuenta que lo que importa es amar y ser amado, lo demás es pintura y barniz. Si amas podrás vivir con un corazón gigante abierto a todos, donde los demás se sientan a gusto.

Elegir amar es la mejor arma que tenemos para derrotar la pornografía que invade este mundo.

«Amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios… Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor alcanza en nosotros la perfección» (1 Juan 4: 7.12).

Espero que estos siete consejos prácticos te ayuden a dejar la pornografía a un lado y optar por vivir en la pureza de corazón tan característica de las personas felices y plenas.

Un corazón que ama verdaderamente es un corazón que se sobrepone a las dificultades con resiliencia, que está orientado hacia Dios y las realidades eternas, que busca ayudar a los demás con el propio testimonio de vida.

Dejar la pornografía traerá muchos beneficios a tu vida, te hará una persona más profunda, más espiritual, más auténtica y sobre todo más libre.

Dejarás la esclavitud de la pornografía por la libertad de los hijos de Dios. ¡Ánimo, no estás solo en esta lucha!

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«Un diálogo de amor». ¡Ebook gratuito para aprender a orar mejor!

«Un diálogo de amor». ¡Ebook gratuito para aprender a orar mejor!

¿Sabes qué han tenido en común todos los santos? En los primeros tiempos de la Iglesia, aún no había adoración al Santísimo. La Eucaristía no se recibía con la frecuencia que hoy —¡gracias a Dios!— tenemos.

Desde aquellos primeros que se retiraban al desierto, los monjes, y hasta un adolescente o un director de empresa ¡ha habido una rica variedad de carismas!

Todos y cada uno, muy diferentes. Entonces, vuelvo a preguntarte: ¿Qué han tenido en común todos los santos? ¡La oración! No hay uno solo que no haya tenido vida de oración.

El diálogo con Dios es muy necesario en nuestro camino hacia el cielo

¿Formas? ¡Hay muchas! puedes escoger la que mejor te ayude en tu relación con Él, y por épocas puedes cambiar tu «estilo» de rezar.

Para ayudarte a iniciar, recordar lo que ya sabes o hacer examen de los años que ya llevas dialogando con el Señor, te hemos preparado algo especial.

Un ebook descargable y gratuito que te hablará de la oración, los motivos para rezar, algunos consejos prácticos y un montón de recursos recomendados.

Solo haz clic aquí para descargarlo o pincha en la imagen. Y empieza a dirigir tu pensamiento y corazón hacia nuestro buen Dios, que te espera ¡ansioso!

También puede interesarte la masterclass gratuita: «Descubre el método de oración más adecuado para ti».

¡Qué disfrutes estos recursos! Déjanos saber en los comentarios si te gustaría que ofreciéramos más seguido este tipo de contenido.

La oración: ¿qué es y cómo practicarla? (ebook gratuito)

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Curso Online: «Inteligencia Emocional»

Curso Online: «Inteligencia Emocional»

¿Alguna vez te has dejado llevar por una emoción y luego lo has lamentado? ¿O piensas que una frustración te ha llevado a comportar de una manera que luego te gustaría enmendar? Pues este tipo de situaciones se pueden evitar o corregir gracias a la «inteligencia emocional» .

«Inteligencia emocional» es un término que se emplea para referirse a la capacidad de reconocer las propias emociones, procesarlas y dirigirlas de manera adecuada. Es un tipo de inteligencia que se puede aprender y promover. Aplicando algunas estrategias podemos comenzar a construir relaciones saludables y duraderas con los demás ¡y con nosotros mismos!

Anímate a participar de este curso y descubre cómo aplicar la inteligencia emocional ¡para mejorar tu vida!

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20 frases para dejar atrás la ansiedad y encontrar el equilibrio desde la fe

20 frases para dejar atrás la ansiedad y encontrar el equilibrio desde la fe

Parece que a medida que pasa el tiempo nos cuesta mucho más sentirnos en paz, no solo con nosotros mismos sino con todo lo que nos rodea.

La ansiedad, el miedo y el desequilibrio que muchas veces sentimos nos abruma de tal manera que nos hace ver todo oscuro y sin salida.

¡Pero no todo tiene que ser así! Tal vez nos hace falta recordar que somos hijos de Dios, y que no hay nadie que entienda más de sufrimiento que Él.

Que no estamos solos, que no estamos nadando a la deriva, que no hemos venido a este mundo por accidente, sino que tenemos un propósito.

Por eso hoy queremos compartirte 20 frases geniales que extrajimos del material de nuestro nuevo curso online: «Inteligencia Emocional. Cómo cultivar el equilibrio interior y las relaciones saludables».

Está ¡imperdible! Participar en él te ayudará no solo a nivel personal sino también espiritual. Estoy segura de que no te arrepentirás. Puedes ver de qué se trata en este enlace.

Ahora lee con atención estas frases, reflexiona en ellas y como tarea, elige una y compártela con un amigo o familiar al que creas que le viene genial un poco de esperanza, ánimo y consuelo.

1. «Los obstáculos y adversidades no tienen por qué ser tan malos como nos parecen la primera vez que nos los encontramos»
2. «Lo que los demás hacen o dicen, procuraré no tomármelo como algo personal»

3. «En lugar de pensar “¿y si pasa algo malo?” intentaré preguntarme “¿y si pasa algo bueno?”»

4. «Los obstáculos me dan la posibilidad de pensar en soluciones y descubrir oportunidades»

5. «En lugar de preocuparme por grandes proyectos pendientes, puedo ocuparme de las pequeñas tareas que lo componen, de a poco ¡hasta llegar a la meta!»

6. «Puede haber cosas que no me gusten de mí e intentaré corregirlas, pero yo no soy mis peores defectos ni mis pecados»

7. «Puedo pedir ayuda de los demás, cuando la necesito»

8. «En la adversidad, puedo pedir ayuda a Dios y confiar en que me escucha, pero mientras pondré los medios que están a mi alcance»

9. «Las circunstancias negativas que no puedo cambiar, intentaré aceptarlas»

10. «Hay temas y tareas a los que preferiría no enfrentarme, pero si los evito, solo aumentará mi malestar»

Inteligencia emocional: ¿qué es y para qué sirve?

11. «Las tareas que me resultan difíciles o poco agradables, ¡también pueden tener su lado divertido!»

12. «Servir a otros y hacerles la vida más agradable, también me ayudará a mí»

13. «Es mejor vivir “aquí y ahora” que frustrarme por el pasado u obsesionarme por el futuro»

14. «Lo que pienso afecta cómo me siento, por lo que procuraré no llenarme de ideas negativas»

15. «Una vez que comience a ocuparme del trabajo que me preocupa, descubriré la inspiración para hacerlo de la mejor manera ¡y sentirme mejor al hacerlo!»

Inteligencia emocional: ¿qué es y para qué sirve?

16. «Me ocuparé de lo que puedo resolver, en lugar de estancarme en aquello que no puedo cambiar»

17. «Todo lo que hoy me preocupa, es aprendizaje»

18. «Aún poniendo los medios, puedo equivocarme, y no me menospreciaré si fracaso»

19. «Nada dura para siempre, ni siquiera este momento de ansiedad. Esta también pasará»

20. «La vida no es solo problemas o cosas malas, hay muchas cosas hermosas y por las que puedo dar gracias»

¿Te gustaron? Cuéntanos en los comentarios con cuál te sentiste identificado o cuál te brindó alivio. ¡Y no olvides inscribirte al curso online de Inteligencia Emocional!

Inteligencia emocional: ¿qué es y para qué sirve?

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¿Por qué nos cuesta tanto aceptar el sufrimiento? Claves para afrontarlo desde la fe

¿Por qué nos cuesta tanto aceptar el sufrimiento? Claves para afrontarlo desde la fe

¡Ojo con la pregunta! No es ¿por qué si Dios es bueno y nos ama, permite el sufrimiento en nuestras vidas?, ¿por qué si Dios sabía que el hombre pecaría, creó las cosas de esta manera?

Tampoco es ¿por qué me toca a mí este sufrimiento determinado?, ¿por qué debo cargar tantas cruces? o, ¿por qué
para seguirlo a Jesucristo, debemos aceptar el sufrimiento?

Quiero pedirles que retrocedamos un paso, y antes de querer encontrar un culpable de nuestras cruces y descubrir el «por qué» de nuestro sufrimiento, nos preguntemos ¿por qué nos cuesta tanto sufrir?

¿Por qué nos cuesta aceptar y vivir nuestros sufrimientos?

La diferencia de esta pregunta con las anteriores puede que parezca muy sutil, pero estoy seguro que vamos a poder entender mucho mejor por qué las cruces y sufrimientos de la vida son algo que nos cuesta tanto digerir.

Nadie quiere sufrir

Vamos a empezar mencionando razones por las que se nos hace tan difícil aceptar cualquier tipo de sufrimiento en nuestras vidas.

Recuerden que no estamos viendo ahora, por qué Dios lo permite, ni tampoco por qué me toco a mí, etc. La pregunta es clara: ¿por qué nos cuesta sufrir?

Lo primero y más sencillo es que no fuimos creados por Dios para sufrir. No estaba en su plan original que
nosotros sufriéramos o incluso, muriésemos.

Sabemos por el Génesis, que cuando Dios creó el Universo y le dio al hombre poder sobre la Creación, no existía el mal, todo era bueno.

El hombre y la mujer vivían en armonía entre sí y por supuesto, con una relación de amistad con Dios. Era el
Paraíso.

El mal, el sufrimiento y la muerte entran en la historia de la humanidad, desde el momento que nuestros primeros padres decidieron pecar, desconfiando del amor de Dios.

Prefiriendo seguir, vilmente engañados, las sugestiones de la serpiente. En pocas palabras, no «venimos de fábrica» para sufrir. No está en nuestro ADN original la —digamos— naturalidad con el sufrimiento.

De aquí, podemos deducir un segundo elemento, una segunda razón por la que se nos hace tan difícil aceptar las cruces y sufrimientos.

Precisamente, porque es algo ajeno a nuestra naturaleza creada por Dios. No tiene ningún punto de encuentro con lo que somos. Rechazamos el dolor, puesto que estamos creados para la alegría, la felicidad.

Junto con este rechazo, va de la mano el que no sepamos, de modo —digámoslo— «natural», sufrir. Como decíamos, no hemos sido pensados por Dios para sufrir, por lo tanto, no tenemos un «chip» integrado que nos enseñe a afrontarlo.

Creo —por los años recorridos que tengo— que cada uno aprende a sufrir sus propias cruces. Así como aprendemos amar,
debemos aprender a sufrir.

Pero, infelizmente, es tan doloroso, que vivimos huyendo o buscando compensaciones, que en vez de brindarnos respuestas, solamente nos enredan más en el dolor y hacen que el sufrimiento sea cada vez más complicado de vivir.

Aunque suene raro lo que voy a decir, no querer sufrir por las razones que sean, solamente nos hacen sufrir cada vez más.

La cultura que vivimos no favorece

Sufrimiento: ¿cómo afrontarlo desde la fe?

Vivimos en una cultura que busca siempre lo más cómodo, que le huye al esfuerzo, que quiere siempre todo
«para ya».

Que es ajena a la confianza desapegada en las demás personas, puesto que lo normal es buscar siempre el propio interés.

Aunque hayamos sido creados para el amor, sabemos que fruto del pecado, vivimos las concupiscencias, que nos inclinan hacia el egoísmo, la búsqueda de los placeres fáciles de modo individualista.

Hasta pasando, a veces, por encima de los demás, sin importar los daños que podemos traer a la vida del prójimo.

Es un poco duro escucharlo, pero seamos claros, y dejemos de utilizar tantos adjetivos para esconder algo que es cada vez más el «pan de cada día»:

¡Cuesta amar! ¡Cuesta dejarse amar!

Sufrimiento: ¿cómo afrontarlo desde la fe?

Si somos honestos… ¿quién no quiere ser feliz con un amor verdadero? Pero, infelizmente esa experiencia es algo raro. Y son muchos los que creen que ese amor es un cuento de hadas.

Dicho esto, sigamos con algunas razones que nos muestran por qué nos es difícil aceptar el sufrimiento. Es obvio que reconocer nuestro dolor y enseñar nuestras cruces, nos muestra vulnerables ante los demás.

Nos hace ver como personas frágiles, limitadas, contingentes. Nos da miedo, porque nos pueden agredir, hacer daño, maltratar.

Por ello, no se trata de abrir el corazón con cualquiera, sino con personas prudentes y sabias, que tengan esa palabra adecuada que sirve para nuestra sanación.

De la mano de esa dificultad por transparentar nuestras debilidades, está la desconfianza en que podrán lastimarnos, dejarnos de querer por no ser perfectos o no cumplir con las expectativas de un mundo que valora solo la perfección, lo óptimo, lo que funciona.

Efectivamente, estamos en un mundo demasiado utilitarista, pragmático, y una persona que no pueda rendir según las expectativas del éxito material fácilmente es dejado a un costado.

Valdría la pena preguntarnos ¿qué es ese éxito material?, ¿quién lo define?, ¿a qué nos referimos con eso?

No es el tema de ahora, pero dejo la cuestión, puesto que muchas veces nos valoramos con ese tipo de criterios que en realidad, son pura apariencia.

Hablemos de la impaciencia

Finalmente, como último elemento que me parece importante resaltar está la impaciencia.

Por supuesto, que es muy diferente la experiencia ante el sufrimiento por un hueso roto, si lo comparamos con el dolor de un divorcio o el sufrimiento por una persona que padece de una enfermedad terminal, incurable.

El peso y la gravedad de las cruces que cargamos son distintos, y varían de persona a persona. Cada persona es un mundo muy particular, y vive su sufrimiento así de particular como es.

Sin embargo, algo que todos deben aprender a vivir es la paciencia. Paciencia para calcificar el hueso roto. Paciencia para sanar una ruptura conyugal, para asumir y vivir una enfermedad hasta que la persona se muera, etc.

Quise tocar esta actitud, que parece tan básica y elemental, pero tan olvidada y cada vez más difícil de vivir. No solamente porque exige renuncias y sacrificios, sino porque tenemos una mentalidad tecnológica que nos hace creer que todo debe funcionar lo más rápido posible.

Que lo permanente no es valioso, puesto que siempre debemos buscar la novedad, que lo que se demora es porque algo o alguien está interponiendo algún obstáculo sin sentido, y podríamos seguir con la lista.

Por lo tanto, la paciencia, que es básica para la madurez, el crecimiento y conocimiento personal, y en el caso del sufrimiento, aceptar, digerir y, poco a poco, superarlo a través de la resiliencia, es algo que contradice todos esos paradigmas sociales previamente descritos.

¿Qué podemos hacer?

A veces creemos que nuestros problemas son tan grandes y las cruces son tan pesadas, que no hay nada que podamos hacer. Eso es, sin lugar a duda, la más grande mentira.

Una de las tantas caretas de la desesperanza. Una vil herramienta de nuestro enemigo, el Diablo, que solo quiere que vivamos arrastrándonos en esta vida, como si no existiera la alegría y la felicidad.

¡Mentira! Fuimos creados por Dios para ser felices, y aunque efectivamente el pecado nos hizo la vida mucho más difícil, aún podemos participar de la alegría y gloria de la Victoria de Cristo sobre la muerte.

Su amor y su vida, tienen mucho más poder que el dolor y la muerte. El camino que Él nos señala no es fácil, pero es la certeza de una vida llena de sentido.

Es más, la única que da el auténtico sentido a nuestras vidas. Uno podría decir que muchas personas que no siguen a Cristo tienen una vida con sentido.

No les voy a mentir: ¡es cierto! Pero también es cierto que, el sentido que esas personas encontraron en sus vidas es la verdad, lo bueno y lo bello que, de todas maneras, provienen del mismo Señor Jesús.

En otras palabras, todo lo que es verdadero, bueno y bello procede de Dios, y revela algo de Dios. Que uno no lo quiera reconocer, eso ya es otra historia.

Nunca nos olvidemos el pasaje tan significativo de Juan 14, 6: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», o cuando Pilato, ante Jesús, le pregunta: «¿Qué es la verdad?» (Juan 18, 38), teniéndola delante de sus ojos.

3 actitudes fundamentales para caminar a través del sufrimiento

Sufrimiento: ¿cómo afrontarlo desde la fe?

— La primera actitud es la aceptación: sin la aceptación no podemos hacer nada. Caminar bajo la luz de la verdad. Aceptar con humildad nuestra situación, por más o menos peor que parezca.

Solamente, a partir de la aceptación de la propia condición, podemos plantear una estrategia para esperar que pase, sanar o aprender a vivir con el dolor.

Se trata de una aceptación que debe permear toda nuestra vida. Puesto que no solo reconocer el sufrimiento arregla las cosas, sino aceptar con mucha humildad algunos cambios que sean necesarios.

Sin los cuáles seguiríamos sin poder hacer nada, aunque reconozcamos cuánto nos cuesta esa cruz. Una vez que hayamos dado ese primer paso esencial —o junto con él – viene la segunda actitud:

— La búsqueda de ayuda: hay que reconocer que solos no podemos resolver nuestros problemas. Es más, normalmente, así suele ser.

Los problemas nos superan, independientemente de su tamaño. De alguna manera, siempre tienen un ángulo ciego, que no podemos ver. Por supuesto, cuánto más grave y complicado es el sufrimiento, más necesidad de ayuda tenemos. Humildad, confianza, sinceridad, apertura, etc.

— El tercer paso que me parece necesario es la disciplina: uno podría preguntarse qué tiene que ver la disciplina con el sufrimiento. Tiene muchísimo que ver.

Porque no es suficiente aceptar, cambiar algunas cosas necesarias y confiar en la ayuda de las personas prudentes y oportunas, si no estamos dispuestos a hacer lo que se nos pide, y sabemos que es necesario para sanar.

Para vivir de la mejor forma posible con esa cruz. Una planta que no se riega en determinados momentos, que no se saca o se pone bajo el sol una cantidad de días y no se le pone el abono que necesita para tener más vigor, tarde o temprano, termina muriendo, aunque comience con mucha fuerza y esplendor.

La disciplina es fundamental para la vida de cualquier persona sana, que no tenga ningún tipo de sufrimiento, puesto que de no hacer bien las cosas, entonces puede incurrir en algún problema, y ocasionar alguna situación de dolor.

Cuánto más alguien que ya tiene un problema, debe hacer bien lo que se le dice, para dar los pasos necesarios y remediar lo mejor que pueda su situación.

Aunque no podamos superar el sufrimiento, el amor sigue siendo siempre una posibilidad. He querido terminar con este apartado, puesto que se aplica a todos nosotros. No solamente con relación al sufrimiento.

Creo que en toda nuestra vida podemos ser de los que están sentados en la tribuna, como espectadores de su propia vida, haciéndose las víctimas y convenciéndose falazmente que nada pueden hacer para cambiar.

O podemos ser los que se deciden por tomar las riendas de su vida, ser dueños —por ejemplo— de su sufrimiento, y construir un proyecto de vida.

Que por supuesto, está marcado por ese dolor. Pero, no deja de ser un proyecto de vida, ni tampoco deja de ser un camino en el que se realiza viviendo el amor.

¡Qué importante es esto! Siempre tenemos la posibilidad de vivir el amor. No tengamos miedo de enfrentar nuestras cruces, y lancémonos a la gran aventura de construir una vida fundamentada en el amor.

Que tiene como modelo supremo, precisamente, a un hombre que no le huyó a la cruz, ni tampoco al sufrimiento. Es más, que hizo de la cruz un camino de Salvación. Ha traído la vida y la esperanza a un mundo que no sabía qué hacer con el dolor.

Sufrimiento: ¿cómo afrontarlo desde la fe?

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¿Quieres jugar en el equipo de Jesús? (comentario al Evangelio)

¿Quieres jugar en el equipo de Jesús? (comentario al Evangelio)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,7-13)

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

 

 

 

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«No me abandones, Señor» Una oración para los momentos de oscuridad

«No me abandones, Señor» Una oración para los momentos de oscuridad

«No me abandones, Señor» ¿Cuántas veces habremos repetido esa frase? Los momentos de oscuridad y de prueba son imposibles de evitar. Son momentos duros y a veces tan intensos. La herida de nuestro pecado, la fragilidad de nuestra naturaleza hacen que esos caminos parezcan insoportables.

Y de pronto, lo son. Si los transitamos solos, se hacen infranqueables. Pero si recurrimos al Señor, incluso en esos momentos en que la tentación de la vergüenza nos gana, la historia definitivamente cambia.

No hay imposibles para Dios. No olvides nunca esto. Por más triste y difícil que sea el camino, por más solo que te sientas, por más dura que sea la prueba, recurre a Dios, pídele que no te abandone, a veces quien lo abandona somos nosotros. Pídele que Él permanezca a tu lado, siempre, a pensar de tus pensamientos.

Te dejamos esta hermosa oración que nace desde el corazón sincero que sufre, que necesita ayuda, la ayuda De Dios.

«No me abandones, Señor»

No me abandones Señor.

Cuando mi fe se agite como las olas de un mar enfurecido,

cuando aún sabiendo que eres misericordioso

y dueño del amor más grande,

me cueste creer, sentirte o escucharte.

 

No me abandones Señor,

cuando ante las criticas y

las miradas hirientes mi fe se acobarde

y se haga pequeña.

Cuando no encuentre el valor de defender tu nombre,

prefiera guardar silencio o desvíe la mirada.

 

No me abandones Señor,

cuando no logre sentirte en la Eucaristía o en la oración.

Cuando te de la espalda

y tu imagen clavado en la cruz no me conmueva.

Cuando el dolor de otros me tenga

sin cuidado o me haga amiga de la indiferencia

 

No me abandones Señor,

cuando pasen los días o los meses

y yo no te dedique ni un pensamiento.

Cuando me sienta cómoda entre el pecado

o me acostumbre a tenerte lejos.

 

No me abandones Señor,

en las noches en que me siento miserable.

En los días en que intento llamarte

y no consigo encontrarte.

Déjame saber que no te has ido.

 

No me abandones Señor,

cuando el canto de los pájaros

en la mañana no me recuerden tu bondad.

Cuando los rayos del sol calienten mi rostro y

yo no me acuerde de ti.

Cuando el agua calme mi sed y

yo no sea consciente de que Tú eres el verdadero manantial.

 

No me abandones Señor,

cuando mi alma se haga trizas

y la razón no me permita sentir tu presencia.

 

No me abandones nunca, porque sin ti, ¿qué sería de mi existencia?

 

Escrito por Nory Camargo

———–

Producido por el equipo de Catholic Link Studios

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¿Enamorado? Esta oración por tu relación es para ti

¿Enamorado? Esta oración por tu relación es para ti

Una oración por tu relación es siempre necesaria. La mejor definición del amor, incluyendo el amor de pareja; la puedes encontrar en Corintios 13, 4-7.  Es que el verdadero amor va mucho más allá del sentimentalismo y aunque al principio todo puede ser bonito e idealizas a la otra persona, cuando empiezas a verlo (a) sin filtros, tal como es, te das cuenta de que él o ella tiene heridas, defectos, no somos perfectos.

El hombre y la mujer somos seres complejos tan similares y tan diferentes a la vez; pero es ahí donde está lo verdaderamente valioso, conocer y amar a la otra persona e ir comprobando que ambos se complementan y aunque haya pruebas en una sana relación, el amor todo lo puede.

Es fundamental tener un buen noviazgo para construir un sólido matrimonio, que con la ayuda de Dios, supere todas las adversidades.

Si has encontrado esa persona especial; ¿Has agradecido a Dios por ello? ¿Dios es el centro de tu relación? Nada pasa por casualidad, Dios ha permitido que se conozcan. ¿Oras por él (ella)? ¿Tienes una oración por tu relación? ¿Oran juntos?

Acompáñame con esta plegaria de agradecimiento y fortaleza ante las situaciones difíciles que puedan presentarse. Flavia Carpio, es la autora de esta oración.

Oración por tu relación

Jesús, creo que tu amor ha estado siempre en mi vida

y quiero decírtelo,

porque no siempre he sido agradecido contigo.

 

A veces los obstáculos y las tristezas de la vida,

me han hecho perder de vista

que tú querías prepararme para ser

más capaz de amar o de recibir amor.

 

Hoy, Jesús, quiero agradecerte de corazón

por haber puesto a esa persona en mi vida.

Solo tú sabes lo feliz que soy y

cuánto significa para mí,

después de todo este tiempo en el que me he sentido muy probado.

No sé cuál sea tu plan para nosotros,

pero sin duda has sembrado una semilla

en nuestros corazones que no puedo negarte

que está floreciendo en un dulce y

amoroso ruego porque cuides nuestra relación,

la fortalezcas y le permitas crecer cada día en generosidad, cariño y entrega

hasta convertirse, por tu gracia, en un matrimonio santo.

 

Esto es lo que te ruego, Jesús.

Aunque sabes que lo quiero con todo el corazón,

confío en que si este anhelo no se realiza en mi vida

tu amor no me abandonará jamás.

 

Te amo, Jesús.

 

Gracias por permitirme vivir este tiempo maravilloso.

Y si no es mucho pedir, susúrrale esta intención a la Virgen y a San José.

 

Amén.

Artículo elaborado por Verónica Tito

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«Desapego» Una canción para dejar ir a un ser querido

«Desapego» Una canción para dejar ir a un ser querido

En este tiempo estamos viviendo en Paraguay, Argentina y muchos países de Latinoamérica la perdida de seres queridos por causa del COVID. Es en este contexto que me compartieron canción «Desapego» del dúo Purahéi  Soul.

Es una obra de arte que combina la influencia de la música popular paraguaya, la mezcla del guaraní y el castellano en su letra. El resultado es una canción que toca el corazón y que trasmite con mucha fuerza los sentimientos de dolor, soledad y amor.

Este tema fue publicado hace algunas semanas. La letra habla sobre aprender a despedir a las personas que se van, y el videoclip se enfoca en las despedidas a los seres queridos que murieron.

Es importante que comente que en el videoclip aparece representado un altar con figuras de la fe católica y representaciones populares. De ninguna manera, esto no quiere decir que defendamos estas prácticas. Sabemos que el video refleja parte de nuestra cultura latinoamericana que combina la fe recibida de la evangelización con las creencias populares de nuestras regiones.

El «Desapego» Afrontando la separación

Me parece una canción que nos puede acompañar en estos momentos dolorosos y que puede ser de mucha ayuda para hablar sobre cómo afrontar este momento de la despedida desde el punto de vista cristiano. Ante el dolor la posible respuesta que nos puede salir es querer evitarlo, pero hay algo muy humano y sano en poder sentir esa tristeza.

Me emociona ver a Jesús que llora cuando ve a su amigo Lazaron muerto (Jn 11,35). Me habla de que ante la muerte no hay que pasar por encima de los sentimientos que nos vienen, aunque creamos en la resurrección, sino que haya que atravesar ese momento. Pero no aislados sino dejándonos acompañar  por Jesús y por las personas cercanas a nosotros.  A continuación te comparto algunos puntos para reflexionar desde la letra de la canción:

«Vos te fuiste y yo me quedé, apyta añe’ẽrei (me quedé hablando sola) con el viento»

En estos momentos podemos sentir soledad porque la persona que antes estaba físicamente ya no está más. Es un cambio en nuestra realidad, en nuestra rutina que no nos es tan fácil de acostumbrarnos. Es normal sentirnos solos. Pero también es importante recordar que nosotros creemos en la vida eterna.

Creemos que esta persona no está viva físicamente, pero sigue estando viva espiritualmente, en Dios. Y por eso, podemos abrirnos a una nueva forma de relacionarnos con ellos. Rezando por ellos, haciendo novenas, pidiendo misas, son formas en las que nosotros podemos acompañar su paso de este mundo a los brazos de Dios.

También podemos descubrir  que ellos nos acompañan. Si creemos que el Cielo es estar con Jesús, entonces creemos que donde esta Jesús están también las personas queridas que fallecieron.

«Que mucho que te quise ra’e (antes)»

Algo que me gusta de la canción es que la persona que se está despidiendo es una persona que amó, que quiso mucho. Creo que es algo fundamental acordarnos de todo el amor que compartimos con esa persona. Los recuerdos, los vínculos, las cosas que esa persona hizo por ti y las cosas que tú hiciste por ella.

Porque aunque ahora no podamos verla, ese amor que compartimos  es eterno y forma parte del tesoro en el cielo que vamos acumulando (Mt 6, 19-21). Más allá de los títulos y los premios, lo que nos queda cuando morimos es el amor.

Toda nuestra vida es una oportunidad para acumular esas obras de amor que es lo que permanece de nosotros y de las personas que queremos. Por eso es muy importante valorar los recuerdos y el amor que vivimos con esa persona.

«Aunque lejos che mandu’a nderehe (me acuerde de ti) to mimbi nde rekove (que brille tu vida) adesea ndéve la suerte (y te deseo suerte) ha tereho porãite (y que te vaya muy bien)»

Por último, la canción invita a poder despedir, a poder dejar ir. Es algo que nos cuesta mucho porque nos duele, pero es una nueva forma de vivir. Nos muestra que las personas no son de nuestra propiedad, sino que le pertenecen a Dios. El tiempo pasado con ella es un regalo que Dios nos dio.

Desde ahí podemos cambiar la perspectiva y no sentir que nos quitaron a la persona sino que nos la regalaron por un tiempo. Agradecer todo el tiempo vivido y el regalo de lo compartido en esta tierra nos aligera el corazón y nos va dando la alegría de sentir que esta persona ahora está en los brazos de Dios.

A continuación te dejo la letra en español con las traducciones del guaraní entre paréntesis. Espero que esta canción y la reflexión puedan ayudarte en este momento de despedida. Un fuerte abrazo en Cristo

Letra Desapego – Purahéi Soul

Que alto que se fue
Que mucho que te quise ra’e (antes)
Que lejos que se fue mi querer
Opareiete (se acabó) lo nuestro en primavera
Ha nde
Ikã ndéve la mundo y yo (y a ti no te importa nada y yo)
Llorando por las noches ha maẽ’rã (y para qué)
Si tuichaiterei (si es tan grande) como un planeta
Mi amor
Tuichaiterei como un planeta
Y me quedo che añoite (muy sola)
Vos te fuiste y yo me quedé
Apyta añe’ẽrei (me quedé hablando sola) con el viento
Y me quedo che añoite (muy sola)
Aunque lejos che mandu’a nderehe (me acuerde de ti)
To mimbi nde rekove (que brille tu vida)
Adesea ndéve la suerte (y te deseo suerte)
Ha tereho porãite (y que te vaya muy bien)

(Acá esta la versión solo en español)

Que alto que se fue
Que mucho que te quise antes
Que lejos que se fue mi querer
Se acabó lo nuestro en primavera
y a ti no te importa nada y yo
Llorando por las noches y para qué
Si es tan grande como un planeta
Mi amor
Si es tan grande como un planeta
Y me quedo muy sola
Vos te fuiste y yo me quedé
Me quedé hablando sola con el viento
Y me quedo muy sola
Aunque lejos me acuerde de ti
Que brille tu vida
Y te deseo suerte
Y que te vaya muy bien

 

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¿Pureza a lo Santa María Goretti en los tiempos de reggaetón?

¿Pureza a lo Santa María Goretti en los tiempos de reggaetón?

Santa María Goretti fue una chica que por no dejarse violentar fue asesinada. Ella tenía claro la belleza de la castidad, la había vivido desde chica. Fue beatificada el 27 de abril de 1947 y canonizada el 24 de junio de 1950.

La pureza es posible aún en estos tiempos tan erotizados. La oración es una fuente de fuerza que nos ayuda a conseguirla. Como dice san Josemaría: la santa pureza la da Dios cuando se pide con humildad. 

En su homilía, el Santo Padre Papa Pío XII la llamó «la pequeña y dulce mártir de la pureza» y subrayó que, si bien «no todos estamos llamados a sufrir el martirio», sí estamos llamados a buscar y conseguir la virtud cristiana, que exige un diligente y continuo esfuerzo hasta la muerte.

En 2003, San Juan Pablo II dijo que, si bien en esta época se exalta el placer, egoísmo y la inmoralidad «en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad», la santa recuerda a los jóvenes que la «auténtica felicidad exige valentía y espíritu de sacrificio, rechazo de todo compromiso con el mal y disponibilidad para pagar con el propio sacrificio, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y a sus mandamientos».

El 6 de julio celebramos la memoria de Santa María Goretti y nos acordamos de su lucha por vivir la virtud de la castidad. Son muchas las personas que tienen este mismo interés, pero que lastimosamente en su interior llevan una colección de imágenes o de eventos del pasado que se han ido acumulando en la memoria.

Que de vez en cuando se presentan, molestan como tentaciones. ¿Cómo vivir la Santa Pureza cuando te acompañan estos recuerdos?

Santa María Goretti ayúdanos a definir la pureza

Primero definamos el término pureza, creo que podemos estar de acuerdo en que es el estado en el que los deseos y comportamientos sexuales se encuentran en perfecta armonía con tus ideales más altos. Por lo tanto, la impureza sería, el estado en que los deseos y acciones traicionan esos ideales altos.

No es posible tener es este sentido una «pureza 100% perfecta», ya que sería imposible evitar absolutamente todos los deseos contrarios a nuestros ideales. Sin embargo, es posible alcanzar la virtud de la pureza como un rasgo estable del carácter, lo que significa que los ideales guiarán continuamente los comportamientos, y que los impulsos más rebeldes serán breves y no muy fuertes.

Educar los sentimientos

La castidad no es una represión de las tendencias sexuales sino la virtud que hace que la persona pueda integrar rectamente la sexualidad en sí misma y en las relaciones con los demás, ordenándose al amor verdadero. Y es que la gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona.

La castidad es un gran «sí» al significado verdadero del sexo, a la bondad de ser creado como masculino y femenino en la imagen de Dios. La castidad no es represiva. Al contrario, libera totalmente. Evita la tendencia egoísta de utilizar los otros para la gratificación personal y nos permite amar a los otros como Cristo nos ama.

La impureza hace que vayamos hacia atrás en nuestra vida cristiana, ya que no nos permite orar. La pureza se adquiere por la oración. Dice san Pedro en su primera epístola: “Sed, pues, sensatos y sobrios para daros a la oración”.

San Juan Pablo II recordando a Goretti decía: «La pureza de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y una disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a Dios en la oración».

Es necesario luchar por concentrarse, para vivir el recogimiento necesario para poder hacer la oración, pero nos encontramos con los dos extremos. De forma contundente lo explica san Josemaría en esta homilía que puedes leer aquí . El tema de fondo permanece: es necesaria la oración para la pureza y que la pureza nos abre el camino a la oración. ¿Por cual comenzar? 

Dos elementos que se ayudan entre sí

La pureza es fundamental para la vida de oración. Los que han cultivado una vida disipada les es difícil lograr concentración, con relativa facilidad se dejan llevar por las sensaciones o pensamientos de lo más variado, que les alejan de la actitud contemplativa. Incluso, con alguna frecuencia les asalta la tentación con recuerdos de imágenes.

El recurso a la oración nos va dando esa sensación de lo divino, que hace que tengamos más ánimos para luchar contra la impureza. Es en la oración donde buscamos la ayuda del Espíritu Santo, así leemos en Camino «Quítame, Jesús, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que recubre mi corazón, para que sienta y siga con facilidad los toques del Paráclito en mi alma».

Custodiar los sentidos 

Para crecer en la virtud de la santa pureza un recurso importante es la custodia de los sentidos, principalmente de la vista.  Nos asegura la escritura que los ojos son el espejo del alma.  Podemos afirmar que lo que entra por la puerta de los ojos lo tenemos grabado en la mente; de la mente, pasa a los sentimientos; de los sentimientos, al corazón. 

El corazón es sede de la voluntad y de la toma de decisiones, es de donde brotan los actos; que a su vez por la repetición se transforman en hábitos: los buenos hábitos se llaman virtudes y malos, vicios. Los hábitos, buenos o malos, forman la personalidad y finalmente nuestro destino eterno. Las malas imágenes causan estragos en el ser total, ¡sus efectos son perniciosos! 

Por lo cual debemos mantener una vigilancia sobre nuestros sentidos, principalmente los ojos. ¿Qué permitimos que entre? Esta vigilancia será el escudo de la pureza y viviremos una vida santa, noble y pura. 

Dormir para mejorar

Muchos neurocientíficos aseguran que el cerebro se limpia a sí mismo cuando se duerme.  Sus células cerebrales se reducen hasta en un 60% para crear espacio a sus jardineros, células gliales.  Estos eliminan los residuos podando su cerebro, las conexiones sinápticas.

Lo que es fascinante es que solo el 10% del cerebro funciona cuando estás despierto, y el 90% funciona cuando no lo estás. Es por eso que es tan importante dormir. ¿Alguna vez te has despertado pensando más agudamente que la noche anterior? Tus células gliales han estado trabajando en la limpieza de toda la basura.

Llenar el cerebro de buenas cosas

Compensa evitar contenidos sensuales ya sea en imágenes, letras de canciones (reguetón y trap), novelas de romance, o series sugerentes, que activan el líbido de la persona.

Pero cuando has pasado mucho tiempo llenando la cabeza de porquerías es importante dedicar tiempo a limpiarlo. Si bien es cierto que dormir ayuda, se necesitan muchas más herramientas.

Cómo dicen los salmos, es importante llenar la mente todos los días con la Palabra de Dios. Meditar en las enseñanzas de la Biblia con regularidad limpiar ayuda a purificar la mente.

Cuando mantenemos a la mente hambrienta de Dios y desechando los impulsos de la sensualidad, con un poco de esfuerzo el cerebro irá eliminando los pensamientos no deseados. Es muy probable que tome tiempo, pero vale la pena.

Buscar la ayuda de Dios en oración 

Dios es el primer interesado en que salgamos de este «hueco», por eso será fundamental ir confiadamente ante Él y recibir de su fuerza y auxilio cada día. ¡Sin desesperar! Dios nos conoce completamente. A Santa María Goretti, también podemos pedirle su intercesión en esta lucha por conquistar la pureza, ella es ejemplo de aquel que permanece en Jesús.

Para permanecer en Jesús necesitamos Su ayuda, para querer el bien y aborrecer el mal que hay dentro nuestro. Esta meditación nos ayudará a comprender más esta realidad. 

Nos compensa repetirle, como nos recuerda también Camino: ¡Señor! si quieres, puedes curarme. ¡Qué hermosa oración para que la digas muchas veces con la fe del leprosito cuando te acontezca lo que Dios y tú y yo sabemos! No tardarás en sentir la respuesta del Maestro: quiero, ¡sé limpio!

 

 

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«Aquí estoy Jesús», una oración para volver la mirada al Señor

«Aquí estoy Jesús», una oración para volver la mirada al Señor

«Querido Jesús, amigo» es una expresión que emplea Flavia Carpio, miembro del equipo de Catholic Link, en la oración y video que hoy queremos compartir contigo. Particularmente, es la manera preferida que tengo para dirigirme a Jesús en la oración, pues siento que contar con su amistad es algo magnífico e increíble. 

En la vida espiritual es necesario recorrer por los diferentes caminos que se presentan día a día. No podemos negar que hay momentos desérticos, en los que «es tan difícil confiar… dejar todo en tus manos y simplemente, confiar». 

Estas son las ocasiones en donde una amistad tan especial como la de Jesús nos puede salvar. Él – que como amigo conoció hasta la traición – siguió tendiendo la mano para que el temor nos deje sucumbir a las mareas, sigue acompañándonos diariamente. 

Orar es tener un espacio vital de diálogo con Jesús, y es la oportunidad perfecta para recobrar la fuerza y actuar con la mayor sabiduría y tranquilidad. Aún en los desiertos más áridos de la existencia.   

Es por esto que desde Catholic Link queremos invitarte a orar con nosotros, dialogar con nuestro amigo Jesús y pedirle que nos permita volver la mirada hacia Él. Y, con Él, seguir adelante, decirle que nos guíe en Su Voluntad y estar siempre a Su lado.

«Aquí estoy Jesús»

Querido Jesús, amigo. 

Te escribo, en este tiempo en donde 

es tan difícil confiar,

dejar todo en tus manos y 

Simplemente, confiar. 

 

En donde, me cuesta parar y mirarte, 

dejarte hacer en mi vida, 

porque más que hacer tu voluntad, 

la mía trata de sobreponerse todos los días.

 

Aquí estoy, Señor con mis defectos,

mis orgullos, mis aciertos y errores. 

Este soy yo, Señor y vengo a pedirte 

que cuides de mí, cuídame por favor. 

 

No me dejes dar un solo paso que no sea tu voluntad. 

Tómame de la mano, como lo haces todos los días, 

y no me sueltes jamás. 

 

Pongo a tus pies mi vida, mi trabajo, mi salud 

y la de toda mi familia, 

la de mis amigos y mi país. 

 

Sé que estoy roto, 

que no merezco todo lo que haces por mi, 

pero solo tú puedes sanar mi corazón encallecido, 

ese que por buscar el éxito, se endureció. 

 

Haré lo mejor que pueda, en cada reto,

en cada aventura de esta vida.

te prometo que daré lo mejor de mi

para que seas tú el que brille. 

 

Aquí estoy Jesús, 

Sé que no soy el mejor, 

pero quiero ayudarte con todo mi corazón

 

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¿Dios es protagonista de tu vida? (Comentario al Evangelio)

¿Dios es protagonista de tu vida? (Comentario al Evangelio)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

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Película recomendada: «Luca»

Película recomendada: «Luca»

«Luca» es la última película de Pixar que me ha dejado sorprendido. En sus últimas películas, Pixar nos ha acostumbrado a ver algunas cosas medianamente inconvenientes. Sin llegar a ser abiertamente contrarias a la fe, nos encontrábamos con cuestiones difíciles de explicar, en especial a los niños más pequeños. 

Pasa que las películas son cada vez más complejas e incluyen una «sinfonía de temas»  que, aunque el tono general de la misma está muy bien, hay siempre un «pero» pequeño o grande.

Entre los estudios Disney y Pixar, sutilmente, sin prisa pero sin pausa, se fueron infiltrando temas como el feminismo, todo el espectro de lo LGTBI+, y un prolongado etcétera.

Otro argumento muy frecuente en algunas de las últimas películas de Disney y Pixar es el de los «padres incompetentes» o, como dicen en inglés «junior knows best» («el niño sabe más»). 

Lo vimos en Valiente, donde la madre de Mérida es una pelma que la tortura con reglas ridículas. O, Nemo, en que Marlin está genuinamente preocupado por Nemo y en su afán de cuidarlo, lo sobre protege. 

Muchas otras películas de estos dos grandes estudios presentan a la autoridad – en especial la autoridad paterna – como excesiva, posesiva o hasta (en el caso de Enredados) interesadamente opresiva.

Entonces, cuando tenemos frente a nosotros una nueva película de Pixar sobre la preadolescencia, con una madre sobreprotectora, es prudente que hagamos algunas distinciones sobre toda la sinfonía de temas que toca la película. 

Sin dejar por ello de disfrutar del total de la película y poner atención a los temas que sí son de interés para la educación de nuestros hijos y el crecimiento familiar. 

En mi familia, las películas son siempre disparadores de «cine debate». Luego de ver una con nuestros hijos, debatimos sobre el desarrollo de los personajes, la complejidad de la trama, la resolución de la historia, la técnica cinematográfica, musicalización, etc.

Cuando vi por primera vez el tráiler de la película me llamaron la atención varias cosas: la primera de ellas, la elección de la temática. Unos preadolescentes monstruos marinos en la costa de Liguria en Italia es un tema no muy frecuente en la industria cinematográfica. 

Luego me enteré de que el director (Enrico Casarosa) es de origen italiano – precisamente de Génova – y que está contando una historia con color local.

Pero la película es atípica en varias cosas más, además de la temática: es una película que no se mete en la sexualidad de sus personajes, el director se encarga de despejar taxativamente las dudas. 

El colectivo LGTBI+ ha querido presentarla como una película progay, pero NO, Luca es una película en donde los niños hacen cosas de niños normales y preadolescentes más normales aún. Como, por ejemplo, cuando Luca se rebela contra la autoridad materna y huye de su casa.

Otra cuestión atípica de esta película es que si bien hay una «sinfonía de temas» como en casi todas las otras de Disney – el matón del pueblo, la autoridad parental, la amistad, la orfandad y el abandono, etc. – la historia es lineal y sin pretensiones. 

Una película que puede ser vista por toda la familia, ya que hay diversión y aventuras para todas las edades, sin las grandes pretensiones argumentales de Soul – la anterior entrega de Pixar – o de Raya y el último dragón, la última apuesta de Disney.

(ALERTA DE SPOILERS) Una película atípica, pero para disfrutar y conversar

Si aún no la has visto, sáltate esta parte hasta la conclusión, y luego la puedes leer cuando ya la hayas visto.

Como dije, la película trata sobre la maduración que se produce en un niño que se rebela contra una madre sobre protectora y que huye de su casa, para ir al «mundo de los monstruos humanos». Es decir, a la superficie de la tierra.

Al huir, Luca conoce a Alberto, un niño monstruo más experimentado que ya ha estado muchas veces en la superficie y que le enseña los rudimentos de cómo portarse en tierra.

Alberto le enseña a caminar, a moverse y sobre todo a vencer sus temores mediante un método típicamente adolescente: le pone a la voz de su conciencia el nombre de «Bruno» y cuando el tal «Bruno» le advierte que lo que están haciendo es peligroso, le dicen «Cállate, Bruno» y lo hacen de todos modos. ¿Alguien dijo “adolescencia”? La mitad de la adolescencia es hacer callar a «Bruno»

Alberto le contagia a Luca su pasión por las motocicletas Vespa y su afán de conocer el mundo. Y, cuando entran al pueblo en busca de aventuras, tienen su primer encontronazo con Ércole, el matón local que sojuzga y somete a todos los niños del pueblito (llamado Portorosso) en una tiranía aceptada de mala gana.

Ércole es mucho mayor que ellos y por lo tanto más fuerte y valiéndose de su fuerza, tiene a los niños en un estado de temor y sometimiento.

¿Pero por qué son monstruos marinos?

La película muestra a los monstruos marinos y los humanos como viviendo en dos mundos diferentes, antagónicos y basados en prejuicios e incomprensiones. La explicación del director «cuando eres adolescente, te sientes un monstruo y ves a tu familia como monstruosa» me parece razonable, pero insuficiente.

No es que quiera corregir en su interpretación al director pero, muchas veces, los artistas dicen más de lo que saben. 

A mí se me ocurrió que los monstruos marinos podrían ser los campesinos, ya que Luca es un «pastor de peces» y el «castigo» por su posible desobediencia consistiría en irse a las «profundidades» donde vive el tío, cosa que entiendo como los montes, donde solo viven los solitarios.

Si mi interpretación es válida o no, no quita gran cosa al desarrollo de la película. Pero me parece que las rivalidades entre el campo y la ciudad pueden verse en analogía entre los «monstruos marinos» y los «monstruos de tierra», como se los señala en la película.

Nuestros países de Latinoamérica tienen una triste dicotomía en este sentido – veamos el caso de nuestro querido Perú y su dolorosa elección reciente -. La película puede también ser usada para promover las conversaciones que lleven a superar esta innecesaria división.

La desobediencia a la autoridad

El quinto mandamiento nos insta a «honrar a tu padre y a tu madre» y no aclara nada más. No dice «honra a tu padre y a tu madre si son buenos padres» ni tampoco «honra a tu padre y a tu madre mientras sean razonables».

El mandamiento es taxativo y total. Luca, movido por la curiosidad de las cosas que dejó caer Alberto de sus expediciones de robo a la superficie, manifiesta su idea de subir a conocerla. La madre, asustada por el temor a lo desconocido, le dice a Luca que no piense acercarse a la superficie.

La desobediencia de Luca es con culpabilidad, y trata de mantener el engaño lo más que puede. Cuando es descubierto y los padres lo amenazan con mandarlo con el tío Ugo a las profundidades, Luca decide huir de la casa y lanzarse al mundo de aventuras que le ofrece a manos llenas Alberto.

Giulia, y la unión de los mundos

El personaje de Giulia es realmente precioso. Siendo como es una niña «anfibia» de la ciudad de Génova y del Pueblito de Portorosso – aunque no se dice explícitamente, se supone que sus padres están separados o nunca han convivido – no se deja llevar por los prejuicios pueblerinos, ni acepta la tiranía del matón local. Y se convierte en una aliada extraordinaria para los afanes aventureros de Luca y Alberto.

El padre de Giulia, Massimo Marcovaldo, hace de figura paterna de estos «muchachos perdidos» y, a pesar de su apariencia intimidante y taciturna, resulta ser una figura paterna extraordinariamente competente para Alberto y Luca, que demuestran su conocimiento de pesca llevándolo a los mejores lugares para pescar y ganándose de este modo la inscripción a la carrera.

Giulia, como dije, al no ser de Portorosso ni del mundo de los monstruos marinos, es la que logra aglutinar al equipo, y abre la curiosidad de Luca por los estudios en la escuela, lo que significa un crecimiento enorme con respecto a su vida anterior.

Además, el temperamento de Giulia es el de una heroína motivada y motivadora, que logra sacar lo mejor de ambos personajes masculinos: juntos forman una pandilla hermosa, y gracias a su interés y gracia logra encarrilar a los díscolos Luca y Alberto.

La carrera

Si bien la carrera parece ser el eje principal de la película, luego se ve que no es tan relevante. Lo importante es el desarrollo de los personajes. Unos niños que acaban de aprender a caminar y correr en la fantasía – o que son escasamente aceptados en la realidad – se atreven a enfrentar al matón local en una carrera por demás desigual.

Ércole lleva varios años ganándola por ser más corpulento, por hacer trampa y por el temor que infunde en el resto de los competidores.

El descubrimiento de que Alberto es un «monstruo marino» hace que quede fuera del equipo, y logra separar a Giulia y Luca, ya que este no quiere perjudicar a Giulia (al descubrir Giulia que Luca también lo es). Así que allí van nuestros tres protagonistas: Luca y Giulia compitiendo por separado, y Alberto no participando.

No voy a hacer spoilers de la carrera, pero quiero decirte que lo más conmovedor de esta es la ayuda que Alberto trae desinteresadamente, y la reacción de Ércole, que permite el resultado final de la carrera.

Ambas cosas son hermosas para conversar en familia sobre el rol de los amigos, el trabajo en equipo, el seguir unidos a pesar de las discusiones y los enojos momentáneos.

Más allá de Portorosso

Los padres de Luca siguen buscándolo durante toda la película, genuinamente preocupados. Cuando lo encuentran, lejos de reproches o nuevos castigos, comprenden que su hijo tiene una curiosidad insaciable y que debe ir a la escuela de la ciudad con Giulia, donde podrá desarrollar todos sus talentos.

La resolución de la película es hermosa, y ofrece grandes temas de conversación para hablar con nuestros hijos: el crecimiento y la crisis vital de la adolescencia, las amistades y los grupos de amigos y cómo nos pueden ayudar a crecer o ponernos en problemas.

También sobre tener un plan de vida de crecimiento acorde a nuestros talentos, la autoridad paterna y materna y cómo debemos intentar «no exasperarlos», como pide San Pablo en su Carta a los Colosenses (Col 3, 21), precisamente para no desalentarlos.

Conclusión

La película es, salvadas las aclaraciones de los dos primeros párrafos, una oportunidad extraordinaria para hablar con nuestros hijos que están creciendo sobre las oportunidades y peligros de esta maduración.

Para entablar diálogo sobre las amistades, el bullying, el trabajo en equipo, y muchos temas que nos preocupan a nosotros como papás y a nuestros hijos sobre su propio crecimiento personal.

Un ejercicio muy creativo y que a los chicos les gusta mucho es pensar «qué hubiera hecho yo en lugar del protagonista» en tal o cual circunstancia.

La idea es buscar que estos temas que conversamos sean vividos por los niños y adolescentes como «experiencia propia». Al imaginarse en situaciones conflictivas o problemáticas comienzan a desarrollar su capacidad para resolver sus propios problemas.

Las películas, los cuentos, los libros que leemos en familia nos ayudan a consolidar nuestros vínculos, y nos enseñan a canalizar nuestras emociones.

Aristóteles sostenía que la poesía y el teatro provocan una purificación de las pasiones del ánimo mediante las emociones que provoca la contemplación de una situación trágica, a la que llamaba Catarsis.

Usemos entonces estas oportunidades de diálogo con nuestros hijos para que ellos de cierto modo «aprendan a vivir» por las experiencias de otros.

 

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«Human life» Un documental sobre la belleza de toda vida humana

«Human life» Un documental sobre la belleza de toda vida humana

El valor de la vida humana es innegable. ¿Lo es? Cuando veo este tipo de producciones como el documental Human Life de los directores Guto Brinholi y Luz Henrique Marquez ya no solo me emociono y me lleno de entusiasmo al conocer historias tan hermosas y poderosas.

Hoy también aparecen pensamientos que me cuestionan. Si la vida humana tienen un valor tan enorme en sí misma, ¿cómo es que llegamos a un tiempo en el que tenemos que defenderla?, ¿no debería ser algo evidente? Lamentablemente no lo es.

«Human life» Vida humana que vale y vida que no

Hoy el discurso pro vida ya no tiene que ver con el inicio de la vida, sino con el valor de vivir, independientemente de tu condición. El bienestar hoy se entiende como solo salud, juventud fortaleza y ganas de vivir. 

Quién no posea estas características parece que tiene la suerte de entrar a un juicio en donde nos enfrentamos a una pregunta por demás dura, ¿cuándo es lícito decidir terminar con la vida de un ser humano y cuándo no?

Personas con discapacidades, con enfermedades crónicas, incluso con depresión severa se ponen casi en la posición de personas prescindibles. Haciendo uso del sentimiento y de una falsa compasión se hace creer (y se empieza a creer) que terminar con la existencia de una persona es un acto de bondad. ¡Cuánta falsedad!

La grandeza de un corazón que ama

El documental Human Life, nos trae una serie de historias que no solo son hermosas. No solo se trata de pasar un momento frente a la pantalla para conmovernos sino para preguntarnos y buscar dentro de nosotros esa grandeza de corazón.

Una grandeza que está sembrada dentro nuestro, que es el sello del creador, que ama infinitamente a cada uno como es. Que nos mira de una manera personal y detallista. Dios que se manifiesta en las situaciones más insospechadas y que justo ahí, en nuestro dolor y sufrimiento ama aún más.

Una grandeza que también está en ti y en mi. Creo que el valor enorme de este documental reside en movernos hacia esa reflexión. Hacia tratar de entender que toda vida, por complicada que nos resulte, es un don de Dios.

Todos somos capaces de amar

Podemos amar siempre, el amor es posible para todos, en toda circunstancia. Es un movimiento que tenemos que decidir hacer hacia el bien. Un pequeño movimiento nuestro para que la gracia de Dios empiece a obrar. Un movimiento que necesitamos dar una y otra vez, porfiadamente.

Así no nos creamos capaces, así la historia o la meta nos parezca inalcanzable. No nos desanimemos por esos pensamientos. Somos pequeños y nuestras fuerzas pequeñas, pero en Dios todo lo podemos. La dirección de nuestras fuerzas, de nuestras intenciones necesitan estar apuntando a Dios, siempre. Solo desde ahí podremos salir a anunciar con valentía y a asumir con acciones la vida dada.

«Cada vida humana, única e irrepetible, posee un valor inestimable. Esto hay que anunciarlo siempre de nuevo, con la valentía de la palabra y de las acciones»  (Papa Francisco)

NOTA: Este documental se estrenó en distintos países de habla hispana el 11 de Junio. Al ser una producción privada la proyección está sujeta a disponibilidad de las cadenas locales de transmisión. Información completa sobre el documental pueden encontrar dando clic aquí.

 

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«Haz de mí» Oración para pedir ser instrumento de Dios

«Haz de mí» Oración para pedir ser instrumento de Dios

«Haz de mí un instrumento de tu paz» reza una hermosa oración franciscana que nos deja pensando en lo grande de la misión que Dios nos encomienda.

Cuando percibimos de una manera clara el amor de Dios en nuestras vidas, el deseo grande de entregarse a Él y llevar su palabra a donde las fuerzas nos alcancen es un signo sensible del reclamo que hace Dios por nosotros.

Dirigirnos a Él no es fácil. A veces, las palabras no llegan. Nos quedamos llenos de sentimientos incapaces de alzar la voz a Dios. Las oraciones, son esas palabras que nos prestan otros para ayudarnos a hablar con Dios. Desde el mismo Jesucristo, que nos enseño a dirigirnos a Su Padre, hasta tantos hermanos santos y profetas dejaron hermosas oraciones para facilitar nuestra comunicación con Dios.

Desde Catholic Link, hoy queremos prestarte nuestra voz. Hoy traemos una oración para pedirle a Dios que nos haga suyos, que nos haga sus instrumentos, que tome nuestra vida para llevar su palabra a otros. Que a través nuestro quien esté cerca nuestro pueda percibir algo del amor magnífico de dios.

Te invitamos a rezar con nosotros. A abrir tu corazón y pedirle a Dios que sea Él quien te haga un instrumento suyo.

«Haz de mí»

Haz de mí Jesús.

Haz de mí un corazón sencillo que te quiera amar.

Haz de mí tu casa donde todos puedan entrar

Haz de mí tu faro que ilumine la vida de los demás

Haz de mí tus manos para dársela a los demás.

Haz de mí tus ojos para enseñar a otros a mirar más allá.

Haz de mí tus pies para mostrar tu camino

Haz de mi tus redes para ser pescador de hombres.

Haz de mí tu barco que nada en tempestad y muestra la calma

Haz de mí tu sonrisa para que otros recuperen la fe

Haz de mí tu sangre para calmar la sed de otros.

Haz de mí tus llagas para enseñar a otros a creer

Haz de mí tus llamas ara encender corazones de amor por ti.

Haz de mí tu voz para gritarle al mundo tu amor

Haz que viva cada día a tu lado

para vivir

para reconocer mis pecados

para quedarme en tu corazón.

 

Oración escrita por Flavia Carpio

 

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¿Te dejas amar por Dios? 3 ideas que debes recordar siempre

¿Te dejas amar por Dios? 3 ideas que debes recordar siempre

Esta vez quiero compartirte un diálogo muy espiritual que tuvimos en un grupo de pastoral de mi parroquia. En dicha reunión, hablamos del infierno, del misterio del mal, de la oscuridad, del pecado y las miserias que habitan en nuestro corazón. Y cómo dejarse amar por Dios en este contexto.

Les advierto que fue un compartir muy duro, fuerte, sin medias tintas, difícil de escuchar. Pero a la vez, lleno de luz, paz, amor, y la serenidad, que solo nos puede brindar la mirada misericordiosa del Padre. 

Cuando queremos enfrentar con transparencia y honestidad, las realidades duras y horribles de nuestra vida, solemos, influenciados por la cultura del Mundo en que vivimos moderar o suavizar el peso de maldad y perversidad que tienen.  

Unos más que otros, por supuesto… cada uno puede hacer su propio examen de consciencia.  Aún más, si lo que buscamos discernir es la miseria que anida en el propio corazón.

¿Cómo debemos mirar nuestro interior? 

Recordemos que, gracias al Bautismo, somos templos del Espíritu Santo. Sin embargo, también debemos reconocer que, en nuestro interior, residen también pecados, infidelidades y toda suerte de miserias que nos alejan de Dios. 

Es duro decirlo, pero tenemos que mirarnos en el espejo, y reconocer que, así como nuestra vida está llena de hechos y experiencias hermosas y maravillosas, también está enredada con la oscuridad y las tinieblas del pecado. 

La única manera de mirar el peso y la gravedad de nuestra miseria es desde los ojos misericordiosos del Padre. Recordemos la parábola del hijo pródigo, cuando el Padre, a lo lejos, se da cuenta de que su hijo está regresando. 

Sabe muy bien cómo ha malgastado la herencia, pero – el relato así nos lo muestra – pareciera que no le importa todo lo que había hecho, sino que está vivo, que ha regresado. Lo sigue amando como antes. Es más, parece que quiere mostrarle aún más su amor. Le hace una gran fiesta, le da un anillo, un vestido nuevo y sandalias (Lucas 15, 11-32).

Así lo vemos en otros pasajes del Evangelio. Cómo el Señor tiene un amor predilecto por los pecadores. La actitud que tiene con la mujer que ha sido encontrada flagrantemente en adulterio (Juan 7,53 -8,11), con la samaritana (Juan 4, 1-42).

O cuando va a la casa de Zaqueo (Lucas 19, 1-10) – el cobrador de impuestos. Y con la mujer que se pone a enjugar los pies de Jesús con su cabellera (Lucas 7, 36-50), en la casa del fariseo. 

¡Y muchos otros pasajes! en los que Jesús nos muestra que Su Amor no cambia por nuestros pecados. Es más, murió en la Cruz por los pecadores. Vino para salvarnos y no para juzgarnos.

La mirada justiciera

¡Cuántas veces somos nosotros mismos quienes de modo justiciero nos juzgamos! Nos cuesta mirar y reconocer el peso de nuestros pecados y miserias, puesto que es doloroso. A nadie le gusta su pecado.

Por supuesto, causa rechazo y una profunda tristeza la consciencia de que, una y otra vez, huimos y rechazamos el Amor de Dios. Descubrimos en nuestro corazón esa doble voluntad, que tan bien describe San Pablo, cuando nos dice que el Espíritu quiere el amor, pero nuestra carne es débil (Mateo 26, 41).

El problema es que cuando esto ocurre, en realidad estamos huyendo de nosotros mismos. ¿Difícil? Sí… pero tenemos que hacerlo. Pues, si no morimos con Cristo, tampoco participamos de su resurrección (Romanos 6, 8-18).

Nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos. Si no nos vemos desde los ojos del Padre, la consciencia de nuestros pecados y la oscuridad que muchas veces vivimos nos hace caer en el negativismo y la desesperanza. Aceptar y reconocer con humildad y serenidad nuestro lado oscuro, solo es posible con la luz de la Verdad, que brota del encuentro con Dios. 

La «otra mirada» es la que aprendemos del mundo o del demonio, que nos recrimina por caer una y otra vez en los mismos pecados. Así nunca vamos a poder perdonarnos.

Es más, no podremos soportar mirarnos y reconocernos. Sin ese Amor de Dios, ¿qué nos puede sostener? ¿Qué esperanza podemos tener, si sabemos que, hace años cojeamos del mismo pie? ¿Nos confesamos de lo mismo?

Llegamos al punto de creer – como lo dice el hermano mayor en la parábola del Padre misericordioso – que no merecemos el Amor del Padre, porque somos pecadores.

La verdad es que, efectivamente, por nuestras conductas no merecemos el Amor de Dios. Pero esa es una manera humana de pensar. Demos gracias a Dios, porque Su Amor es diferente. Que supera nuestra traición, y nos envió a su Hijo único, para salvarnos de nuestros pecados.

Seguimos siendo hijos de Dios

Es verdad que por nuestros pecados – aunque suene horrible y difícil de reconocer – merecemos el infierno. No hay nada que podamos hacer, por lo que merezcamos gozar de la Gloria de Dios, en el Cielo. No lo merecemos, somos unos indignos pecadores. 

Pero lo cierto es que Dios nos ama gratuitamente, y Cristo quiso entregar su vida en la Cruz, por libre voluntad. Porque nos ama. Nos ha devuelto la posibilidad de entrar al Cielo, sencillamente por su Amor gratuito. 

Por culpa del pecado hemos perdido nuestra semejanza, y, en vez de estar inclinados al amor, tenemos la concupiscencia que no instiga a vivir el egoísmo. Sin embargo, sabemos que no hemos sido radicalmente rotos por alejarnos de Dios. Todavía somos buenos por naturaleza, aunque heridos por el pecado.

El gran reto que nos toca es un combate espiritual, que implica ser fiel al amor que nos tiene el Señor, y rechazar el pecado. Comprometiéndonos a ser responsables con nuestra libertad, optando por la Verdad, y encaminándonos hacia lo Bueno. Llamados a ser otro Cristo, como nos invita repetidas veces San Pablo. (Filipenses 1, 21 / Gálatas 2, 20)

Finalmente, pidamos a Dios que nos conceda la gracia de mirarnos desde Su Misericordia, y no tener miedo de reconocer el pecado que habita en nuestro corazón. Que podemos ser iluminados por Cristo, si es que lo abrimos y dejamos que Él nos perdone y sane nuestras heridas, volviendo a la comunión con el Padre.

Tenemos la confianza que el Señor nos perdona una y otra vez, mientras reconozcamos con humildad quiénes somos y cómo somos ante Dios. No nos ocultemos por nuestros pecados, más bien dejémonos reconciliar por Dios (2 Coríntios 5, 20).

 

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¿Quién es Jesús? Un vídeo para preguntártelo como si fuera la primera vez

¿Quién es Jesús? Un vídeo para preguntártelo como si fuera la primera vez

Hace unos años visité la comunidad cisterciense de Nuestra Señora del Atlas en Marruecos. En 1996, siete de sus monjes fueron secuestrados y asesinados durante la guerra civil argelina, y con el paso del tiempo, la comunidad se trasladó a la pequeña población de Midelt.

Allí, tuve la oportunidad de participar en un retiro, en un momento digamos «agitado» en mi vida. En una de las jornadas se nos invitó a repasar en silencio los pasajes de la pasión de Jesús.

Nos dieron alrededor de dos horas para hacer este ejercicio, en completo silencio, y recuerdo que me pareció mucho tiempo para una historia que yo ya conocía. Me dio un poco de pereza, la verdad.

Después de hacer un poco el vago e, incluso, tomar algunas fotos del huerto monacal, abrí la Biblia. Mientras leía, caminaba por una tabla dispuesta entre dos bloques de cemento, a modo de banco. Medio distraída entré poco a poco en un relato que ya me sabía, pero en aquella ocasión parecía que Jesús me hablaba de nuevo, consciente de mi «ahora» y de mi «aquí».

Un nombre que vuelve a mi como si fuera la primera vez

Quedé tan enganchada que me caí de la tabla, y así como quedé, tirada en el suelo, permanecí una hora y media. No había soltado aquel libro que me estaba tocando el corazón como si fuera la primera vez. Permanecía en mis manos, como si el mismo Jesús no quisiera soltarse de ellas, y mis ojos no dejaron de leer, como si Jesús mismo estuviera leyendo en mi mirada. No sé explicar más, pero me levanté del suelo como nueva.

Fue el inicio de algo. Agradecí haber abierto aquellos pasajes y haberme resistido a algo que me parecía inútil.

Ojalá nadie perdiera la oportunidad de encontrarse con Jesús 

Aún sin grandes expectativas. Y no hablo sólo de no creyentes, también de los cristianos, como tú y como yo, que pensamos que lo sabemos todo acerca de Él, y nos perdemos la ocasión de seguir conociéndole y dejándole espacio para que obre en nuestro corazón. Seguro que, como yo, te sientes capaz de responder a la pregunta «¿Quién es Jesús?».

Darías grandes y elocuentes respuestas, largas, seguramente. Pero lo cierto es que todas se quedan cortas cuando no le sientes, cuando no has experimentado un encuentro con Él o cuando el último queda ya muy lejano. Seguirle es encontrar momentos para conocerle más y mejor, y, sobre todo, para dejarte sorprender por Él, como si fuera la primera vez.

La pregunta, aún no la hemos respondido del todo. A través del vídeo, que te acabo de presentar, el sacerdote católico Dani nos ofrece una reflexión que nos ayuda a entender la magnitud de la pregunta y la magnitud de la respuesta, y con generosidad nos anima a estar abiertos a la forma en que cada uno asume el reto de encontrarse con Jesús de Nazaret. No te lo pierdas, y sigue buscando momentos para conocerle más y mejor, pues a nadie deja indiferente.

¿Quién es Jesús en tu vida?, ¿compartirías con nosotros tus respuestas?

Artículo elaborado por Blanca Serres Marco

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¿Puede la fe salvarnos? (comentario al Evangelio)

¿Puede la fe salvarnos? (comentario al Evangelio)

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (5,21-43):

En aquel tiempo Jesús atravesó de nuevo a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago.
Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y al verlo se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.»

Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos y se había gastado en eso toda, su fortuna; pero en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido, curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado.
Jesús, notando que, había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio le la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?»

Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: “¿quién me ha tocado?”»
Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo.

Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?»

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.»

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos.

Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.»

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos, y con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi (que significa: contigo hablo, niña, levántate).»

La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar –tenía doce años–. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

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Un hermoso video que nos habla sobre la confesión y la victoria

Un hermoso video que nos habla sobre la confesión y la victoria

Hola de nuevo queridos lectores. Hoy les escribo sobre la confesión.Es bueno empezar recordando que es un sacramento, es decir, un signo efectivo del amor de Dios.

Los sacramentos son indispensables en la vida del cristiano porque nos mantienen en comunión con Jesús, nos alimentan, nos motivan y consuelan en el caminar diario.

En este video de Ascension Presents, el padre Mike Schmitz nos habla de la belleza que se esconde en la confesión. Siendo él sacerdote, escucha muchas confesiones y entonces surge la pregunta: ¿No se cansarán de escuchar los pecados de las personas? ¿No será el confesionario un lugar de llanto y tristeza?

Para nuestra sorpresa la respuesta a estas interrogantes es todo lo contrario. La confesión es un lugar de alegría, humildad e inspiración. Es donde la misericordia, del Padre se manifiesta y nos renueva. Dice el padre Mike: «En la confesión veo gente desanimada que sale entusiasmada, gente herida que es sanada y gente perdida que  retoma el camino».

Dios dio todo por mí, no me rendiré

El pecado es el lugar de fracaso, de tristeza y desesperación. Pero ir a confesarse, es estar diciendo: «No me voy a rendir en el Dios que lo dio todo por mi». Y qué difícil es en estos tiempos, más con la pandemia.

Hace poco me fui a confesar y una de las cosas que dije fue que estaba dejando de lado mis oraciones cotidianas.  Es muy fácil dejarse llevar por la rutina y el ritmo apresurado de la ciudad. Y realmente me pesa.

Por eso debemos tener presente que la fe es un don de Dios. Un don que se tiene que cuidar y desarrollar con paciencia y constancia.

Ir al sacramento de la confesión es precisamente trabajar el regalo de la fe, querer redimir la persona propia y recuperar la gracia arrancada por la mala conducta o los vicios y renovar fuerzas para continuar este camino.

La mentira del morbo

Hay muchas personas que harían lo imposible por saber todo de los demás. Gente sedienta de conocer los pecados más íntimos de cada uno. Podemos caer en pensar que a los sacerdotes les encanta el morbo y escuchar todo lo malo que hacen las personas. Esto ¡es una gran mentira!

Ellos no buscan saber los secretos de los demás con sed de chisme. Claro que son personas, pero también son ministros del mismo Jesús y él siempre nos sorprende. Como con la divina amnesia que el padre Mike nos comparte.

Lo que en verdad les interesa a los sacerdote es tu persona y llevarte a Cristo. Los pecados son basura prácticamente, pero la persona no. Es rica en dignidad y es emocionante como Dios nos abraza con estos signos y nos sigue acompañando hasta el final.

Todo lo que un Padre puede ofrecer en confesión es el verdadero amor de Dios y su infinita misericordia, gratis, sin condiciones. Lejos de juzgar que tan graves fueron nuestras faltas el Padre piensa en el amor que nos tiene Dios.

Eso es lo que se nos ofrece cuando nos confesamos; el gran poder transformador y resucitador de Jesús. Se nos ofrece una nueva vida por el camino de la redención.

¿Digo mis pecado y eso es todo?

Casi al final del video el Padre cuenta cómo un día, de joven fue al sacramento de reconciliación después de mucho tiempo alejado de Dios. Tenía muchos pecados. Al final de la confesión el padre le dijo que como penitencia debería rezar un Ave María.

Y el padre Mike responde: «Padre, ¿no escuchó todo lo que hice?». Él respondió: «Si, si, lo escuche todo, y quiero que sepas que estaré ayunando en tu nombre los siguientes días».

El precio por nuestro pecado, la muerte, ya fue pagada por Jesús en la cruz. Lo que decidió hacer ese sacerdote es unirse al sacrificio de la cruz con Jesús. Qué noble tarea.

¿Y si ya está todo hecho qué nos toca entonces?  Yo diría que celebrar la gracia obtenida y trabajar por redimirnos. Es muy diferente un pecador arrepentido a un pecador redimido.

El primero solo se arrepiente, pero no hace nada por mejorar. Y el segundo no solo se arrepiente, sino que acepta el sacrificio de Jesús y comienza una reforma de vida por él y por los demás. 

Así pues, la confesión es un lugar de victoria. ¿Alguna vez lo habías pensado así? Comparte con nosotros.

«La confesión es un lugar de victoria. Y no me importa si esta es la primera vez que una persona confiesa este pecado particular o si es su 12,000 confesión del mismo pecado. Cada vez que van a confesarse es una victoria para Jesús. Y como sacerdote tengo la suerte de estar sentado ahí, participando, presenciando y observando a Dios ganando de nuevo a sus hijos e hijas, cada día» (Padre Mike Schmitz)

 

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«Jesús… ¡no puedo más!». Una hermosa oración para pedir paz y serenidad

«Jesús… ¡no puedo más!». Una hermosa oración para pedir paz y serenidad

Ansiedad, intranquilidad, preocupaciones… lo hemos vivido alguna vez. O muchas veces. Y hay momentos que no encuentran alivio en un baño de sales minerales, unas horas extra de sueño o unos tragos con amigos. Paz y serenidad parecen dos conceptos imposibles de alcanzar.

En esos momentos, en los que solo queremos decir – y bien fuerte –  «Jesús ¡no puedo más!», la oración es un consuelo especial. No porque cambie el motivo de nuestra inquietud. A veces, no nos “soluciona” las dificultades o no aplana los obstáculos. Pero nos damos cuenta de que no nos enfrentamos solos a esto, Dios nos acompaña.

Jesús no vino a quitarnos el yugo o el dolor. Pero sí le ha dado un sentido y nos ha prometido que no llevaríamos ese peso solo. Él pondría el hombro, con nosotros. Él cargaría con la parte más pesada, para que nos toque la más suave y ligera.

Hemos preparado este video con una hermosa oración, que puedes rezar cuando quieres pedir serenidad… o, simplemente, decirle al Señor que se quede contigo.

Aquí te comparto la transcripción de la oración, para que puedas rezarla cada vez que lo necesites.

Oración para pedir paz y serenidad

Hola, Jesús, amigo.

Te escribo para pedirte paz y serenidad.

Han sido días muy tensos, duros…

de muchas diferencias que nos abruman

 

Te pido serenidad para aceptar

las cosas que no puedo cambiar,

el valor para cambiar las cosas

que si están en mis manos

y la sabiduría para vivir un día a la vez

 

Me toca aceptar las adversidades

como un camino hacia la paz,

viviendo como lo hizo Dios,

abriendo mi corazón y mis horizontes

saliendo de mi mismo

e intentando ser mi mejor versión

para los demás, por ti Jesús.

 

Sé que Tú harás

que todas las cosas estén bien

si caminamos juntos

 

– Inspirado en la oración para la Serenidad

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El video del papa Francisco sobre la belleza del matrimonio. Recemos por ellos.

El video del papa Francisco sobre la belleza del matrimonio. Recemos por ellos.

Recientemente el Papa Francisco ha hecho un llamado general mirar la belleza del matrimonio, durante el mes de junio. Él mismo definió este sacramento como un «viaje comprometido para toda la vida en el que el esposo y la esposa no están solos, sino que los acompaña Jesús».

El Santo Padre también resaltó que el matrimonio no es sólo un «acto social» sino que es una «vocación que nace del corazón, una decisión consciente que requiere de una gran preparación».

Bajo este fundamento, pidió especialmente que recemos por los jóvenes que se preparan para la vida matrimonial con el apoyo de su comunidad católica; buscando que fortalezcan su amor en generosidad, fidelidad y paciencia.

Sin duda, por medio de esta intención, el Papa nos recuerda la profunda relevancia del matrimonio como vía para alcanzar la santidad, según el Plan de Dios. Como Hijos amados del Padre, nuestra vocación también es amar, por ello es que el compartir un vínculo tan especial con otra persona hace del matrimonio una alianza excepcional para la salvación de las almas y la continuidad de la Iglesia.

¡Qué maravilla! ¿No es así? Poder compartir con alguien tu camino de regreso a Casa.

Es por ello que hoy queremos unirnos a esta bella intención y compartir con ustedes algunas oraciones especialmente destinadas para rogar por santidad del matrimonio y la familia:

Oración de los esposos

Señor, nuestro Dios
te bendecimos por tomar
en tus manos nuestro amor.
Ayúdanos a cumplir
nuestra misión.
Ven a compartir nuestra vida.

Ayúdanos a formar a
nuestros hijos, a ser
testigos de tu amor
en nuestra familia
y en la comunidad.
Danos fuerza en los desalientos.
Comparte nuestras alegrías.
Señor, bendice nuestro amor. Amén.

Oración por la fidelidad de los esposos

Señor, Padre santo,
Dios omnipotente y eterno,
te damos gracias y bendecimos
tu santo Nombre: tú has creado
al hombre y a la mujer
para que el uno sea para del otro
ayuda y apoyo. Acuérdate hoy de nosotros. Protégenos y concédenos
que nuestro amor sea entrega
y don, a imagen de Cristo y de la Iglesia.
Ilumínanos y fortalécenos en la tarea
de la formación de nuestros hijos,
para que sean auténticos cristianos
y constructores esforzados de la
ciudad terrena. Haz que vivamos
juntos largo tiempo, en alegría y paz,
para que nuestros corazones
puedan elevar siempre hacia ti,
por medio de tu Hijo en el Espíritu Santo,
la alabanza y la acción de gracias. Amén.

Oración a la Sagrada Familia

Sagrada familia de Nazaret;
enséñanos el recogimiento,
la interioridad;
danos la disposición de
escuchar las buenas inspiraciones y las palabras
de los verdaderos maestros.

Enséñanos la necesidad
del trabajo de reparación,
del estudio,
de la vida interior personal,
de la oración,
que sólo Dios ve en los secreto;
enséñanos lo que es la familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.

Amén

Y, singularmente, quisiera compartirles una oración por los matrimonios que conocí hace poco y que considero ha sido muy especial en mi vida:

Oración por los matrimonios

Estimada Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, gracias por el profundo don del sacramento del matrimonio. Gracias por el magnífico regalo que es mi esposo(a), a quién Tú, perfecta providencia, planeó para mí desde toda la eternindad.

Permite que siempre lo (la) trate como realeza, con todo el honor, respeto y dignidad que merece.

Ayúdame, Señor mío, a ser desinteresado en mi matrimonio, para darlo todo por mi esposo(a), sin ocultar nada, sin esperar nada a cambio, reconociendo y agradeciendo todo lo que él (ella) hace por mí y nuestra familia todos los días, y que es mucho.

Por favor, fortalece y protege nuestro matrimonio, así como a todo lo demás que tiene relación con nosotros. Ayúdanos a orar juntos todos los días. Permítenos confiar en Ti todos los días, de la forma que mereces.

Por favor, haz que nuestro matrimonio sea fructífero y abrierto a Tu voluntad en el privilegio de la procreación y el cuidado de la vida. Ayúdanos a construir una familia fuerte, segura, amorosa, llena de fe, una verdadera Iglesia doméstica.

Estimada Santísima Virgen María, confiamos a ti nuestro matrimonio, ampara a nuestra familia siempre bajo tu manto.

Tenemos plena confianza en Ti, Señor Jesús, porque siempre estás con nosotros, y buscas constantemente lo mejor para nosotros, trayendo todo lo bueno, incluso las cruces que has permitido en nuestro matrimonio.

Querido (nombre del conyúge): tú y yo somos uno. Te prometo que siempre te amaré y seré fiel a ti, nunca te abandonaré, daría mi vida por ti. Con Dios y contigo en mi vida lo tengo todo. Gracias Jesús, te amamos.

Amén.

 

¿Ya las conocías? Cuéntanos en los comentarios qué te parecieron.

Oro por ti,

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¿Motivación o talento? Un video que resuelve el misterio

¿Motivación o talento? Un video que resuelve el misterio

Todos nacemos con talentos, habilidades, dotes personales o como queramos llamarlos. Quizás algunos son más evidentes que otros, pero lo cierto es que todos los tenemos y de lo que se trata es de poder descubrirlos a lo largo de nuestra vida. 

Tener un talento no quiere decir que debemos dar por sentado que «ya hemos llegado a la cima» y no necesitamos esforzarnos. Todo lo contrario, debemos cultivarlo y desarrollarlo una vez que los hemos identificado. ¿Cuáles son nuestras habilidades?, ¿hasta dónde queremos llegar con nuestro talento?

«La motivación es un amplificador del talento»

Xesco Espar, entrenador de balonmano y profesor, comparte en el siguiente video para Aprendamos BBVA su visión sobre el rendimiento y cómo el talento está compuesto de tres factores: las habilidades propias, la capacidad de usarlas cuando las condiciones son difíciles y la disposición para llevar la iniciativa. 

Querer es poder

Cuando se me han presentado retos en la vida siempre viene a mi memoria una conocida frase: «querer es poder». Y esto es totalmente cierto. Cuando uno quiere lograr algo, una meta por ejemplo, pone todo su empeño y energía en lograrlo. Con el simple hecho de ya quererlo existe la posibilidad de poder lograrlo (siempre y cuando hablemos de cosas realistas y posibles).

Para ello, la motivación juega un papel importante. Daniel Goleman (1996) nos dirá:

«La automotivación es la capacidad de cada trabajador para encaminarse a sus objetivos marcados, aprovechando el impulso que sus motivaciones personales le ofrecen. Proporciona fuerza para tomar iniciativas, y permite ser más eficaces y perseverantes frente a las dificultades y frustraciones que se presenten»

La motivación es un motor, un amplificador del talento que nos impulsa. Cuanto más motivados, más se verá impulsado nuestro talento.

¿Y qué pasa cuando la motivación está ausente?

Así como «querer es poder» es común también que ese «querer» muchas veces se vea enfrentado a situaciones de desánimo y desmotivación. ¡Somos humanos! No siempre tenemos que estar bien y no hay nada de malo en eso. 

Muchas veces, cuando la motivación baja nuestro rendimiento también y por ende nuestro talento puede verse disminuido ya que no lo estamos alimentando. Sin embargo, es importante tener en cuenta que también es talento el ser capaces de utilizar nuestro talento cuando las situaciones son difíciles y poner nuestra energía en esforzarnos para salir adelante.

Xesco Espar nos dirá que «el talento se revela cuando las situaciones son difíciles».

Siempre tenemos la capacidad y libertad de elegir. Las situaciones externas no están en nuestro control, pero sí podemos decidir con qué actitud nos enfrentaremos a éstas.

Llevar la iniciativa y desarrollar nuestro talento

Vivimos en el mundo de la inmediatez donde queremos, en numerosas ocasiones, las cosas fáciles y al instante. Esforzarnos nos cuesta porque nos implica salir de nuestra zona de confort y exigirnos. ¿Cuánta es realmente nuestra capacidad de aguante cuando las cosas son difíciles?

Para que nuestro talento brille es importante cultivarlo constantemente. Primero lo descubrimos, lo entendemos y luego lo ponemos en práctica en medio de un contexto para aprender a utilizarlo y finalmente dominarlo. 

Si no cultivamos nuestro talento, si no lo usamos y ponemos en práctica, este decrece. Está dormido. 

En cambio, cuanto más lo usemos y empujemos al límite de cada situación, lo estaremos desarrollando y haremos que crezca. Por ello, tener talento es importante pero utilizarlo es igual o más importante.

El talento viene a ser como una semilla que se nos ha dado. De nosotros depende cultivarlo, cuidarlo y hacer que pueda dar fruto. En este sentido, la formación del carácter, entrenar nuestra mente, ser perseverantes y tener confianza en nosotros son factores que juegan un papel importante.

Compartir nuestros talentos con los demás

Dado que nuestros talentos son un don, un regalo de Dios, tenemos también la responsabilidad  de cultivarlos para compartirlos con los demás. Cada uno de nosotros es único e irrepetible. Imagino eso: no existe nada igual a ti en este mundo. Por tanto, tu talento también es único y de ti depende hacerlo brillar.

Jesús nos llama a ser luz del mundo y para serlo es importante usar nuestros talentos siendo un instrumento para el bien de la humanidad.

 

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Libro recomendado: «Yo también quiero ser feliz en el Sufrimiento»

Libro recomendado: «Yo también quiero ser feliz en el Sufrimiento»

«Yo también quiero ser feliz en el Sufrimiento» es el título del segundo libro de nuestro querido Pablo Perazzo. En esta obra el autor, desde una mirada muy personal y cercana, nos presenta la posibilidad, real, de ser feliz incluso en las circunstancias más adversas.

El sufrimiento una de las experiencias más misteriosas de la vida

Sobre este segundo libro, nos dice Pablo: «El sufrimiento es una de las experiencias más misteriosas de la vida. Contradice el anhelo de felicidad que llevamos dentro. ¿Cómo compaginar esta doble vivencia? Este libro, de muy fácil lectura, nos ayuda a descubrir cómo ser felices no a pesar del sufrimiento, sino a través de él».

Pablo nos comparte su testimonio de sufrimiento, a raíz de una enfermedad, y, cómo, a través del camino de la vida cristiana comprendió que la relación de Amor con Dios y el prójimo, en el amar y ser amado, permite darle un renovado sentido a la vida, aprendiendo a cargar juntos las cruces que nos tocan.

La felicidad es un camino posible. Felicitas, el proyecto actual

En su primer libro «Yo también quiero ser feliz» (editorial Columba, 2016), Pablo Perazzo, desarrolla en tres capítulos, el anhelo que experimentamos todos por ser felices, aunque muchas veces nos equivocamos en ese camino y es en este espacio. Es luego de este primer libro que se empieza a gestar un proyecto que hoy tiene nombre, Felicitas. Este proyecto busca enseñar a las personas el verdadero sentido de la felicidad.

El Proyecto Felicitas hoy, es un espacio de encuentro en el que se busca descubrir las respuestas a las inquietudes por el sentido de la vida y los anhelos de felicidad que anidan en todo corazón humano. Acompañando de manera particular a las familias, ayudando a que se formen matrimonios sólidos, en los que se respire paz y alegría, propiciando el espacio para forjar hijos maduros humana y cristianamente. El proyecto es reconocido, desde el año 2019, como entidad educativa y formativa, a título de la Nación Peruana (INDECOPI). Puedes conocer más sobre esta iniciativa en el enlace al que puedes acceder dando clic aquí.

«Yo también quiero ser feliz en el Sufrimiento», un camino posible

«Yo también quiero ser feliz en el sufrimiento» es una puerta abierta al corazón del autor. En esta segunda parte, este libro, de manera particular,  me recuerda que la felicidad es un camino posible. Que ser feliz en este mundo es una meta alcanzable.

Una meta que está bastante lejos del «simple» éxito personal, del dinero, de la abundancia de bienes materiales. Sin contraponerse a ellos, la felicidad se trata de darse por completo, de entregarse de una manera confiada y casi con inocencia infantil al poder supremo del amor de Dios.

No pierdas la oportunidad de leer una sencilla y potente obra que estoy segura puede ser un punto de inicio hacia nuevos cuestionamientos sobre la propia existencia.

El libro lo puedes encontrar en Amazon dando clic aquí. El día 22 de junio a las 19:00 horas, se llevará a cabo el evento de lanzamiento oficial donde tendrás más detalles de la obra y el autor.

 

Puedes participar del lanzamiento del evento incribiéndote en el siguiente enlace: https://bit.ly/3ftzoWa    

Libro «Yo también quiero ser feliz enel Sufrimiento»: https://amzn.to/35LvGRT

 

 

 

 

 

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Dios, ¿te has olvidado de nosotros? (comentario al Evangelio)

Dios, ¿te has olvidado de nosotros? (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Marcos 4, 35-40:

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!»

 

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«Enséñame Jesús». Una hermosa oración para pedir la compañía de Jesús en tu vida

«Enséñame Jesús». Una hermosa oración para pedir la compañía de Jesús en tu vida

Vivir con el corazón pendiente de Cristo es la tarea más importante de un cristiano. Ojalá el hecho de creer en Dios nos diera por sí solo la capacidad de confiar nuestro corazón por entero a Él.

Pero no, no es así. Creer en Dios no es algo mágico, es algo que se va forjando en el corazón a medida que lo voy conociendo, a medida que me esfuerzo por estrechar esta relación con Él.

Este pasar de conocerlo a ser su amigo, a ser hijo y a dejarse inspirar por completo por Él, es un camino que tiene un recorrido que dura lo que la vida misma. Es un ir y venir, no exento de caídas y dolores.

Para poder dar ese paso de confianza enorme, la oración es el mejor bastón para emprender este camino vital.

«Enséñame Jesús a abrir mi corazón y entregártelo todos los días»

Es la frase de apertura de este video que Catholic Link les traer para pedirle a Dios que nos enseñe y nos ayude a comprender que el camino no depende solo de nuestras fuerzas o de el empeño que le pongamos.

Que el camino depende principalmente de darle el corazón a Dios y dejar que sea Cristo mismo quién lo forme, quien lo alimente por completo.

La oración es un paso de ida hacia Dios, pero con la intención de que sea Dios quien dirija este paso por completo. Parece un trabalenguas o algo contradictorio. Es decir si yo tengo que dar ese paso, ¿cómo es que ese paso lo dirige Dios?

Cuando dejamos a Dios entrar en nuestras vidas, ese pequeño sí que le damos con nuestra oración es la puerta abierta que Dios necesita (una y otra vez), para ingresar y ser Él quien alimente, inspire y fortalezca todo nuestro ser para continuar en su búsqueda. Búsqueda que terminará con el encuentro final pleno con Dios.

Esperamos que esta primera oración que aquí les hemos producido con mucho cariño, esfuerzo y amor a Dios, sea no sólo útil sino que les preste esas palabras que tal vez alguno esté buscando y no encuentre para dirigirse a Nuestro Salvador.

Cuéntanos que te pareció el video y compártelo con todos.

 

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«Sacerdote en una sociedad que tambalea». 5 claves para un sacerdocio de todo tiempo y lugar

«Sacerdote en una sociedad que tambalea». 5 claves para un sacerdocio de todo tiempo y lugar

Ser sacerdote hoy, en medio de una actualidad en la que, en palabras de Troeltsch, «todo se tambalea» se ha dispuesto cada vez más retador y exigente. Inicialmente, requiere una formación integral, alejada de la idea de que esta es una serie de objetivos que han de superarse para avanzar en el proceso.

En cambio, debe ser aquella formación permanente, que implica la vida entera. La que sirve para establecer las bases sólidas donde se construirá constantemente el discípulo configurado con Cristo: el alter christus, otro Cristo.

Ya que donde todo se está tambaleando, surge una pregunta sobre el centro del servicio presbiteral y que sustenta la vocación religiosa: en un momento de constante transformación, ¿dónde está la identidad integral que permita ser sacerdote para la iglesia de todo tiempo y lugar?

Tener una mirada esperanzadora

Este camino de fe y formación demanda, de manera apremiante, tener una mirada esperanzadora. Una mirada que se encuentre fundada en un cimiento seguro, que no es otro que la persona de Jesús (1 Cor 3, 11).

Hay que evitar que caminar hacia adelante se convierta en una loca aventura, como un reinventar la vida sacerdotal. Al contrario, debe permitir que el sacerdocio se vea renovado desde los orígenes. Reforzado con el testimonio de los siglos. Madurado y acrecentado, el sacerdocio debe ser como un manantial del cual fluye un sinfín de experiencias, que impulsan al discípulo a caminar hacia delante y sin alejarse del Maestro.

El sacerdote hoy necesita ser servidor de la alegría

Hoy más que nunca, ser sacerdote exige – en palabras del cardenal Kasper – ser un «servidor de la alegría». Esta es la forma más convincente de realizar una pastoral efectivamente vocacional.

Quien se sienta llamado, debe descubrir a sacerdotes que han optado por seguir a Jesús de manera íntegra. Y, en el rostro de estos, el reflejo de la magnificencia de la verdad, que viene comprendida en la fe. Con ello, toda la preciosidad contenida en la identidad sacerdotal. Que transporta un testimonio seguro y alegre, y contribuye a la alegría del mundo (2 Cor 1,24).

Vivir la fe de manera consistente

La sociedad de hoy es todo menos consistente y cada día se tambalea de diversas maneras. Mucho más en medio de circunstancias pandémicas, llenas de incertidumbre y zozobra.

De la misma manera en que el hombre de hoy se ve inmerso en esta, el sacerdote se encuentra retado constantemente por esa misma inconsistencia. La tentación de vivir una crisis de identidad es una realidad actual. Una tarea que no se puede ignorar.

Poner a Jesús en el centro

Ser sacerdote hoy implica una vivencia seria y madura de la vocación cristiana. Aquella que descubre como centro de fe a la persona de Jesús, quien en medio de una historia en la que los caminos se tornan intransitables, se presenta como el camino de la verdad y de la vida (Jn 14, 6). Un Cristo que en medio de una sociedad en la que la identidad es poco clara, se presenta como el «Yo soy» (Jn 4, 26; 6,48; 8,12).

Pues en suma, ser sacerdote es permanecer con y en Cristo. Pero no en un «cristo» que sirva a invenciones humanas o a formulaciones convencionales de la piedad o de la moralidad; un «cristo» no creado en la imagen o para las necesidades del hombre, bajando su divinidad a ideales humanos.

Sino un Cristo al cual hay que seguir constantemente, con el que se debe de compartir (Mc 3,14) y con quien se ha de habitar en la misma casa (Jn 1,38-40). Un Cristo que se presenta como escuela de vida y, más tarde, de sufrimiento y entrega total. Hay que reclinar la cabeza en el pecho del Maestro, tal como hizo el discípulo amado (Jn 13, 23), para vivir, renovar y profundizar en el misterio de su persona.

Por tanto, al sacerdote – y a quien se forma para serlo – , le urge con suma insistencia adherirse a quien es la piedra angular que sostiene y cohesiona todo. No hay otra medida u otro punto de orientación que sirva de guía y columna para la vocación sacerdotal.

Una vivencia profundamente cristiana

El discípulo debe ser una persona sumamente arraigada en el cimiento inamovible de la persona de Jesús. Pues ,como vocacionado y como sacerdote, tiene como misión, entre otras, la de ser testimonio que contagie la firmeza en una comunidad que constantemente se ve tentada a tambalear. No solo en la fe, sino también en su propia identidad cristiana.

Así como toda vivencia cristiana es, por el bautismo, una experiencia sumamente sacerdotal, toda vivencia sacerdotal es, y debe ser siempre, ante todo una vivencia integralmente cristiana. Donde la fe madura sea constante en mantener la mirada fija en Jesús de Nazaret, que es autor y consumador de la misma (Hbr 12,2). Donde la razón de ser del sacerdocio sea la de permanecer firme en el amor y el seguimiento de Jesús, quien nos ha llamado para ser amigos suyos (Jn 15,15).

«Un auténtico servicio a la Palabra requiere por parte del sacerdote que tienda a una profunda abnegación de sí mismo, hasta decir con el Apóstol: “Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí» (S.S. Benedicto XVI)

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Curso Online: «Fe Razonable»

Curso Online: «Fe Razonable»

La apologética es una rama de la teología que busca defender y argumentar, mediante la razón, las creencias de nuestra fe. En otras palabras, ¿por qué crees en lo que crees? ¿Y podrías explicárselo a otra persona, con hechos concretos o fundamentos científicos e históricos?

Pues este es un curso imperdible para descubrir que la fe y la razón no son enemigas, ¡todo lo contrario! Ambas se dan la mano y nos llevan a Dios: en la medida en que mejor Le entendemos y comprendemos Su doctrina, más nos acercaremos a Él… y Le acercaremos a otras personas.

En las distintas lecciones, adquirirás todas las respuestas que alguna vez te han hecho (o te has hecho) sobre la existencia de Dios, la divinidad de Jesucristo o la autoridad de la Iglesia. Y, cuanto más avances en el curso, más notarás la evidente armonía entre la razón y la fe.

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¿Sabías que tu hijo de 8 años está expuesto a la pornografía? ¿Deslegalizarla es la solución?

¿Sabías que tu hijo de 8 años está expuesto a la pornografía? ¿Deslegalizarla es la solución?

Si para ir a un casino, uno debe ser mayor de edad. De manera similar, es razonable negarle a un niño la posibilidad de comprar cigarros o alcohol para su consumo personal. Incluso quienes plantean legalizar la marihuana, estarán de acuerdo en que uno debería tener cierta edad para consumirla. Estas barreras de acceso en atención a la edad están ausentes cuando hablamos de pornografía. Deslegalizarla es urgente.

Un problema por demás grave

Estudios recientes han señalado que la edad de acceso a contenidos pornográficos gratuitos ha bajado a 8 años —y el medio usado para acceder a ellos es el teléfono celular—. Esto debe ser materia de preocupación por varios motivos. Me gustaría señalar dos.

En primer lugar, porque la pornografía muestra una visión distorsionada del sexo. Cuestiones básicas como consentimiento, intimidad, empatía, amor, que son fundamentales para humanizar las relaciones sexuales suelen estar ausentes. Esto hace que los niños crezcan con una imagen del sexo que más adelante será difícil revertir.

En segundo lugar, porque puede generar una fuerte adicción. En efecto, ver pornografía muchas veces termina asociándose a la masturbación. Y dado que el placer sexual es el más intenso a nivel físico, esta práctica puede generar una gran dependencia. En suma, se produce el mismo mecanismo que respecto de las drogas, y uno puede terminar siendo adicto a la pornografía. La diferencia con las otras drogas es que la pornografía carece de barreras de acceso.

¿Por qué prohibir unas y otras no?

Las máquinas tragamonedas o el alcohol pueden generar adicción. Por este motivo, se exige que uno tenga cierta edad para acceder a ellos. Se asume que, en atención a la edad, uno debería estar en condiciones de regular dichas prácticas, y si termina cayendo en una adicción, es su responsabilidad.

La pornografía es moralmente mala siempre, pero difícilmente podrá ser prohibida legalmente para mayores de edad —salvo, claro está, la que constituya alguna forma de abuso—. Ahora bien, ¿por qué no prohibir legalmente su acceso a menores de cierta edad? La razón sería la misma que para prohibir la entrada a los casinos o el consumo de alcohol: puede generar un daño asociado a la adicción.

Que un adulto vea pornografía es “su problema”. Pero que un niño vea pornografía, ¿es también “su problema”? ¿Realmente está en condiciones de manejar esa situación? Estoy convencido de que no.

Heridas profundas y la necesidad de deslegalizarla

Los actos, en la medida que los repetimos libremente, se hacen hábitos; y los hábitos modifican nuestra naturaleza. En efecto, nos hacen más propensos a la realización de ciertos actos. Y dado que esa disposición es estable, los hábitos —virtudes (buenos) y vicios (malos)— siempre son difíciles de remover.

Alguien que empieza a ver pornografía a los 18 años y genera un vicio, cuando quiera revertir ese comportamiento va a tener que andar cuesta arriba. Sin embargo, es algo que él eligió libremente. El problema se da cuando el vicio se empieza a desarrollar cuando uno todavía es niño y, por lo tanto, no es plenamente consciente del daño que le puede generar. Esto hace que, cuando uno toma consciencia del problema, se dé cuenta de que tiene que revertir un vicio instalado desde hace 5, 8, ó 10 años. Y remontar un vicio así es tremendamente difícil.

Últimamente, cada vez más se viene instalando la consideración de que la pornografía es la “nueva droga”. ¿No deberíamos empezar a tratarla como tal? ¿No sería conveniente empezar a plantear ciertas barreas de acceso a la misma?

 

Nuestro autor también tiene un blog llamado www.amafuerte.com donde puedes encontrar más contenidos sobre este tema.

 

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Serie Adoración Eucarística. Exposición y bendición de Santísimo (Cuarta Entrega)

Serie Adoración Eucarística. Exposición y bendición de Santísimo (Cuarta Entrega)

La exposición y bendición con el Santísimo Sacramento son actos comunitarios marcados por el silencio contemplativo. Sugiere la tradición que para alimentar una profunda oración frente al Santísimo Sacramento, se deben aprovechar las lecturas de la sagrada Escritura con la homilía, o breves exhortaciones, que promuevan un mayor aprecio del misterio eucarístico. 

Se recomienda, también, que los fieles respondan a la palabra de Dios cantando. El silencio en los momentos oportunos, no solo es una riqueza sino que propicia el encuentro personal con Dios. La exposición Eucarística ayuda a reconocer en ella la maravillosa presencia de Cristo, invita a la unión más íntima con él, que adquiere su punto más alto en la comunión Sacramental.

Los caminantes de Emaús nos recuerdan ese anhelo de compañía íntima

Quédate con nosotros, suplicaron, y Él aceptó. Poco después el rostro de Jesús desaparecería, pero el Maestro en realidad se había quedado para siempre, veladamente en el pan partido, ante el cual se habían abierto sus ojos. Este texto de Benedicto XVI nos pone ante la realidad de los discípulos de Emaús que pudieron descubrir a Jesucristo solo en la Eucaristía.

En plena Exposición del Santísimo, pedir a Jesús que se quede con nosotros y nos haga almas de oración y almas de Evangelio, cómo se explica en esta meditación es la ayuda más grande y tangible que de Dios tenemos los hombres. Cristo verdaderamente está ahí con nosotros, todos los días hasta el fin del mundo.

Cuantos santos a lo largo de los años se encontraron con Cristo así. Cuantos santos en contemplación profunda del Cristo en Exposición bendita se encontraron “cara a cara” con el amor de los amores. Fue especialmente sonada la conversión y profesión religiosa del famoso pianista Hermann Cohen, un judío que se removió profundamente al asistir a una bendición con el Santísimo. Jesús Eucaristía obra milagros en nuestras vidas todos los días.

Bendición Eucarística, una bendición silenciosa

Dice el ceremonial que una vez que ha dicho la oración, el sacerdote o el diácono toma el paño de hombros, hace genuflexión, toma la custodia o el copón, y sin decir nada, traza con el Sacramento la señal de la cruz sobre el pueblo. 

Es una costumbre bastante extendida que justo en el momento de la Bendición se reciten las alabanzas de desagravio. Dichas alabanzas están pensadas para reparar las numerosas ofensas a Dios. Para perder perdón y misericordia frente a ofensas de las cuales muchas veces no somos conscientes de su magnitud. Estas alabanzas dicen así:

Bendito sea Dios.

Bendito sea su santo Nombre.

Bendito sea Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.

Bendito sea el Nombre de Jesús.

Bendito sea su Sacratísimo Corazón.

Bendita sea su Preciosísima Sangre.

Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.

Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.

Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.

Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.

Bendita sea su gloriosa Asunción.

Bendito sea el nombre de María Virgen y Madre.

Bendito sea San José, su castísimo esposo.

Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.

En algunos países se aumenta al final por tres veces: Danos Señor sacerdotes santos.

La reserva, el cuidado del tesoro más grande

Concluida la bendición, el mismo sacerdote que impartió la bendición u otro sacerdote o diácono, reserva o devuelve el copón o la forma de la Custodia al tabernáculo, y hace genuflexión, en tanto que el pueblo si parece oportuno, puede hacer alguna oración.

La Exposición y bendición con el Santísimo de alguna forma nos lleva a la primera Misa, que se vuelve a revivir cada día. El Sacerdote, representante de Cristo, se reviste y se dispone a emprender su camino hacia el Altar, el Gólgota, donde se lleva ese sacrificio de amor con la misma intención que la vez primera, ofrecer la vida por la salvación de las almas.

¿Dónde tenemos la cabeza y el corazón cuando estamos en Misa? Muchas veces por distracción, por dar el amor de Cristo por sentado, nos perdemos de encontrarnos verdaderamente con el sentido de este sacrificio sin mancha, esta locura de amor por los hombres.

 

Para resolver dudas @p.juancarlosv

 

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Serie Adoración Eucarística. El sentido de la Genuflexión (Tercera Entrega)

Serie Adoración Eucarística. El sentido de la Genuflexión (Tercera Entrega)

Los cristianos expresamos reverencia y respeto con varios gestos. Por ejemplo, al realizar la señal de la cruz, cuando nos arrodillamos en los momentos adecuados durante la Misa, y la genuflexión para saludar al Santísimo Sacramento.

La genuflexión es un acto de humildad que expresa nuestra fe en una autoridad superior a nosotros mismos. Este gesto manifiesta respeto y adhesión a nuestro Señor Jesucristo

La genuflexión es el máximo signo de reverencia y adoración que prevé la liturgia, y por eso queda reservada al Santísimo Sacramento y a la Cruz, desde los Oficios del Viernes Santo hasta la Vigila Pascual.

En nuestros tiempos la genuflexión no está de moda, es decir, parece que no significara nada. En algunos casos es atacada porque va contra la cultura moderna en la que se pretende que es una debilidad expresar humildad y respeto.

La genuflexión, buenos modales y amor frente al Señor

En la vida social hay unas formas, unas “reglas” de buena educación. Y la educación nunca pasará de moda. Los protocolos, son ritos que expresan la importancia de los acontecimientos. Una persona demuestra su nivel de educación cuando sabe comportarse de acuerdo a las normas de convivencia. 

También hay unos modos de tratar a Dios y de estar en una iglesia. Se la podría llamar la urbanidad de la piedad. Jesús le gustaba que se cuiden los detalles de urbanidad cómo se lo recuerda a fariseo Simón, lo puedes ver en esta meditación, siguiendo el siguiente enlace. Estos cuidados también expresan nuestro cuidado y reverencia frente al prójimo. Cuánto más cuidado y reverencia frente al mismo Dios.

Hay una distancia infinita entre Dios y el hombre: el amor y la confianza que proceden de la filiación divina no conllevan una falta de respeto o igualdad de situación delante de nuestro Creador. Es por esto que debemos cuidar las posturas y los gestos. Todo pretende ser expresión de respeto y amor a Dios. 

Costumbre del Pueblo Cristiano

La costumbre del pueblo cristiano es la de hacer genuflexión al pasar delante del Santísimo Sacramento cuando está expuesto o en el tabernáculo. 

En el decreto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, Eucharistiae Sacramentum, se especifica: “Una rodilla se dobla ante el Santísimo Sacramento, ya sea reservado en el tabernáculo o expuesto para adoración pública” cuando se pasa ante Él, excepto cuando se pasa en procesión. Siendo esto lo mínimo requerido, se permite doblar las dos rodillas. Es un saludo, reverencia del alma que se expresa con el cuerpo.

Durante la misa solo se hace genuflexión ante el tabernáculo a la entrada y la salida y no durante el curso de la misa ya que la presencia del Señor se manifiesta en la misma misa. Los ministros que llevan la cruz procesional o las velas, inclinan la cabeza en lugar de hacer genuflexión.

Cuando no se puede hacer la genuflexión por imposibilidad física: edad, enfermedad, etc. se puede hacer una inclinación de cabeza, con pausa y atención, mientras se le dice algo cariñoso al Señor en el corazón. Aquí uno arrodilla el espíritu.

Como explica esta meditación, el Templo es nuestra casa de oración y debemos manifestar con nuestros gestos el respeto debido al Señor en su propia casa.

Para resolver dudas @p.juancarlosv

 

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Serie Adoración Eucarística. Procesión del Santísimo (Segunda Entrega)

Serie Adoración Eucarística. Procesión del Santísimo (Segunda Entrega)

Jesús dijo, “Yo soy el Pan de Vida. Nadie que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed.” Para ayudarnos a ir a Jesús, verdaderamente presente en la Eucaristía,  la Iglesia nos presenta diversas formas de devoción, como la adoración ante el Santísimo Sacramento, la exposición y bendición, la devoción de las Cuarenta Horas, procesiones eucarísticas, Congresos Eucarísticos y una observancia especial de la Solemnidad de Corpus Christi

Todas estas devociones, que se centran en el Santísimo Sacramento, ayudan nuestra unión espiritual con el Señor, para no tener hambre, para no tener sed. Reafirma el Concilio Vaticano II que en la Santísima Eucaristía se contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua y Pan vivo, que por su Carne vivificada y que vivifica por el Espíritu Santo, da vida a los hombres. 

Con la Procesión Eucarística Procesión es el mismo Señor que sale a nuestro encuentro, se mete en nuestra ciudad, en nuestros caminos, en nuestra vida. Pero sobre todo en la comunión, por eso vale la pena cuidar mucho ese momento, como se nos explica en este enlace.

La historia de la procesión del Santísimo Sacramento

El Papa Urbano IV movido por varios prodigios eucarísticos, y a petición de muchos obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia, otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. Muy pronto la festividad se acompañó de una procesión.

La procesión del Corpus Christi tuvo su origen en el último tercio del siglo XIII. A principios del siglo XV llegó a generalizarse. Se fue incorporando primero solo dentro del Templo y luego por las calles de las ciudades. Se suelen hacer calles de flores, y cantos apropiados para acompañar al Señor. Es una verdadera fiesta donde se respira piedad y cariño. 

Es una procesión donde se acompaña al Señor Sacramentado en medio de las calles de la ciudad, transcurre en medio de una intensa atmósfera de música, cantos, aromas y acogimiento. Las calles se cubren con los antiguos toldos que proceden de los gremios de tejedores y sederos. La custodia es el centro del cortejo, pues porta el Corpus Christi en cuyo honor se organiza todo. 

Las alfombras florales, una ofrenda a Dios

Las calzadas se salpican de plantas olorosas (cantueso, romero, tomillo). Los propietarios de las casas por donde va a pasar la Procesión adornan sus balcones con reposteros, banderas y otros ornamentos apropiados que representan, de alguna manera ese anhelo de agradar a Dios.

Usualmente, la catedral y las iglesias parroquiales también se ven engalanadas durante estos días especiales. En algunos sitios, incluso son adornadas algunas calles contiguas a las del paso de la procesión, así como los patios de las casas particulares. 

La Procesión es una muestra más de ese deseo profundo del alma de estar cerca a Dios, de ese Dios que se ha hecho hombre y se ha quedado en la Eucaristía para que nos alimentemos y le adoremos, porque desea estar siempre con nosotros, como lo hacía con sus discípulos. En esta meditación aprenderás más acerca de cómo visitar a Jesús y  aprovechar mejor de esos momentos, dale clic aquí

 

Para resolver dudas @p.juancarlosv

 

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Serie Adoración Eucarística. Octava del Corpus Christi (Primera Entrega)

Serie Adoración Eucarística. Octava del Corpus Christi (Primera Entrega)

La Iglesia nos lleva a fijar nuestra atención en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, para eso instituyó la fiesta del Corpus Christi. Celebramos esta gran Solemnidad en honor del misterio Eucarístico. En ella se unen la liturgia y la piedad popular, que no han ahorrado ingenio y belleza para cantar al Amor de los amores. 

La fe en la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía llevó a la devoción a Jesús Sacramentado también fuera de la Misa. La razón de conservar las Sagradas Especies, en los primeros siglos de la Iglesia, era poder llevar la comunión a los enfermos y a quienes, por confesar su fe, se encontraban en las cárceles en trance de sufrir martirio. 

Con el paso del tiempo, la fe y el amor de los fieles enriquecieron la devoción pública y privada a la Sagrada Eucaristía. Esta fe llevó a tratar con la máxima reverencia el Cuerpo del Señor y a darle un culto público. De esta veneración tenemos muchos testimonios en los más antiguos documentos de la Iglesia, y dio lugar a la fiesta que hoy celebramos.

Lauda Sion

Para este día, se compusieron bellísimos textos. Los dos más famosos son el Adorote Devote y el Lauda Sion (Alaba Sión). Esta última se usa en la misa de la solemnidad de Corpus Christi y en otras ceremonias dedicadas a la Eucaristía. Se supone que fueron compuestos por Santo Tomás de Aquino tras la creación de la misa de Corpus Domini en 1264. El original en latín tiene una rima exquisita.

Comienza la Secuencia del Lauda Sion :

Alaba, alma mía a tu Salvador; alaba a tu guía y pastor con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas, porque Él está sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarle lo bastante.

El tema especial de nuestras alabanzas es hoy el pan vivo y que da vida.

El cual se dio en la mesa de la Sagrada Cena al grupo de los doce apóstoles.

Sea, pues, llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma.

Pues celebramos el solemne día en que fue instituido este divino banquete.

Verdaderamente presente

Nuestro Dios y Señor se encuentra en el Sagrario, allí está Cristo, y allí deben hacerse presentes nuestra adoración y nuestro amor. Esta veneración a Jesús Sacramentado se expresa de muchas maneras: bendición con el Santísimo, procesiones, oración ante Jesús Sacramentado, genuflexiones que son verdaderos actos de fe y de adoración.

Entre estas devociones y formas de culto, merece especial atención la Solemnidad del Corpus Christi como acto público tributado a Cristo presente en la Eucaristía. La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración. 

Cuerpo de Cristo, un poco de historia

Un sacerdote alemán, Pedro de Praga, era tentado con dudas sobre la real presencia de Jesucristo en la Eucaristía. En 1263 iba de camino a Roma, cuando se detuvo en la ciudad de Bolsena para decir misa en la cripta de la iglesia de Santa Cristina. 

Después de la consagración, al partir la Hostia consagrada, ésta se convirtió en carne, de la que salían gotas de sangre, que al caer mojaron el corporal. Lleno de terror ante el prodigio suspende la misa y lleva los corporales a la sacristía, pero en el traslado caen algunas gotas sobre las losas del mármol de la iglesia.

Al enterarse el Papa Urbano IV, que se hallaba en la cercana ciudad de Orvieto, mandó hacer las debidas diligencias para atestiguar el hecho, y que llevasen allá los santos corporales, que el Pontífice con toda su corte recibió de rodillas. En Orvieto se conservan estos corporales y en Bolsena dos losas con gotas de aquella sangre milagrosa. Este prodigio motivó al Papa Urbano IV a establecer la fiesta y Solemnidad del Corpus Christi.

Comienzo de las procesiones

En el siglo XIV tendremos acontecimientos que reforzarán dicha Solemnidad, que tendría desde entonces dos actos fundamentales: la Eucaristía y la Procesión. Ya en 1311 el concilio de Vienne dio una serie de normas para  el cortejo que debería acompañar al Señor en la procesión dentro de los templos.

Más tarde, Juan XXII introduce la Octava del Corpus Christi con la Exposición del Santísimo Sacramento incluida. Pero no será sino hasta 1447 que el Papa Nicolás V, establecerá la procesión, haciendo que la Hostia Santa saliera por las calles de Roma en el día de la fiesta del Corpus.

Durante muchos años se irán fijando normas para la procesión, desde el orden que deben respetar los acompañantes hasta la forma de llevar al Santísimo. Inclusive, durante varios años los músicos tenían el lugar que le señale el Obispo, pero siempre delante del clero. Se estableció que durante la procesión el clero cante el Pange lingua.

Este año, es muy probable que no podremos tener procesiones porque, en la mayor parte de países están suspendidos los eventos masivos. Sin embargo, hay que ir haciendo vida “normal”, con las debidas precauciones, no detenerse. Reparar desde el corazón, visitar al Santísimo en las Capillas y Templos. Ser conscientes de la profunda carga afectiva de las tradiciones y vivencias religiosas, históricas y culturales como es esta Solemnidad del Corpus Christi. 

Seguir agradeciendo

Esta Solemnidad es un día de acción de gracias y de alegría porque el Señor se ha querido quedar con nosotros para alimentarnos, para fortalecernos, para que nunca nos sintamos solos. Podemos agradecer desde el corazón de cada uno.

La Sagrada Eucaristía es el viático, el alimento para el largo caminar de la vida hacia la verdadera Vida. Durante nuestro caminar terreno Jesús nos acompaña y fortalece, que es como una sombra comparada con la realidad que nos espera; y el alimento terreno es una pálida imagen del alimento que recibimos en la Comunión. 

Aunque celebramos una vez al año esta fiesta, en realidad la Iglesia proclama cada día esta verdad: Él se nos da diariamente como alimento y se queda en nuestros Sagrarios para ser la fortaleza y la esperanza de una vida nueva, sin fin y sin término. Es un misterio siempre vivo y actual.

Señor, gracias por haberte quedado. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin Ti? ¿Dónde íbamos a ir a restaurar fuerzas, a pedir alivio? ¡Qué fácil nos haces el camino desde el Sagrario! Esta meditación de los amigos de 10 Min con Jesús te puede ayudar a profundizar en el tema del Corpus Christi, dale clic aquí

 

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¿Debo dedicar más tiempo para rezar o para hacer apostolado? 3 puntos para aclarar el dilema

¿Debo dedicar más tiempo para rezar o para hacer apostolado? 3 puntos para aclarar el dilema

¿Rezar más o hacer apostolado? Tranquilo… no eres el único que se ha hecho esta pregunta. Mi reflexión de hoy es para los que descubrimos en nuestra vida un llamado claro al anuncio del Evangelio.

Para todos aquellos que sentimos en las venas ese mandato del Señor a anunciar la Buena Nueva a todos los Pueblos, en todos los rincones de la tierra.

¿Cómo no querer compartir con todos el tesoro invaluable que llevamos como vasos de barro?, ¿les ha sucedido que a veces se sienten «entre la espada y la pared», con el tiempo que debemos dedicar a la oración y el que debemos dedicarle a nuestras responsabilidades apostólicas?

Esos días en que estás tan ocupado y contra el reloj con algún encargo pastoral, que se te hace muy difícil tener ese espacio de oración, que sabemos que lo necesitamos.

Ese «tira y jala» que por un lado, nos lleva al encuentro íntimo con el Señor, pero, por el otro, nos quiere remitir a salir al encuentro de los demás, aparece —sin que lo queramos— como una contradicción.

Lo comparto así, pues muchas veces es una experiencia que tengo, y es algo que vengo meditando, rezando y conversando con mi director espiritual.

¿Cómo conciliar de forma armónica esas dos fuerzas que te llevan o sacan de tu interior? Si recurrimos un poco a los términos de física, que estudiamos en el colegio, hay una fuerza centrífuga y otra centrípeta.

En vez de oponer, unificar

Pienso que, en vez oponer o dividir, debemos buscar el punto donde se unen ambas necesidades o responsabilidades como buenos cristianos.

Finalmente, el Señor nos pide que lo busquemos, que tengamos una relación de amor con Él. Y a la vez, que lo anunciemos a todos los hombres, que todos lo conozcan.

Por lo tanto, no pueden ser «dos fuerzas» que se opongan. La clave está en la comprensión que tenemos del «por qué» hacemos una u otra responsabilidad.

Deseo compartir algunas conclusiones que tengo sobre esto, con el anhelo de que les sirva para su propia vida como cristianos comprometidos, y porque no, para nuestra propia santidad.

Tengamos en cuenta una cosa

Antes de mencionar tres ideas que pueden brindarnos luces importantes e interesantes para comprender esta aparente contradicción, y estar más en paz conmigo mismo, sin sentirnos culpables por no rezar lo suficiente o creer que no le dedicamos el tiempo necesario para hablar de Dios, pensemos lo siguiente:

La oración o el apostolado no son un fin en sí mismos. ¿Qué quiero decir con esto? La práctica continua de ejercicios espirituales son un medio para que pueda tener un encuentro personal con Dios.

Por otro lado, todas las actividades que hago apostólicamente sean charlas, talleres, retiros y muchas otras posibilidades, no tienen sentido si es que no llevan a las personas —así como con la oración— al encuentro con Dios.

Si esto ocurre —así es mi experiencia— yo también, a través de esa actividad apostólica, me encuentro con Dios.

1. Hablemos del encuentro con Cristo

Esta es la primera reflexión que me gustaría compartir. Hagamos un breve examen de conciencia, y preguntémonos ¿qué busco en la oración o en el apostolado?

¿Estoy simplemente cumpliendo unos requisitos para ser un «cristiano perfecto», o un «cumplidor de la ley», al estilo farisaico?

O ¿mi preocupación es, en verdad, mantener una relación con Cristo, y un esfuerzo para que otros también puedan vivir ese encuentro?

La diferencia de ambas posturas es muy clara. En la práctica podría parecer que estamos haciendo lo mismo. Las demás personas, que nos miran, pueden incluso decirnos qué tal ejemplo de cristianos somos… pero la intención de fondo, que anima ambas actitudes, son muy distinta.

Por un lado, hay una preocupación —me atrevería a decir— vanidosa y con cierta soberbia espiritual, mientras que la otra postura —respectivamente— nos mueve a una actitud humilde.

De quiénes se perciben necesitados de la gracia y vida del Señor, y entienden el apostolado como un llamado, desde el bautismo, a colaborar en la obra y misión de la Iglesia, y no como un triunfo o mérito personal.

No olvidemos que somos simples siervos, indignos e infieles

Que no podemos hacer nada para ganarnos, por nuestros propios méritos, todo lo que Dios nos ha dado. Cumplimos lo que debemos cumplir, y punto. ¡Nada más!

No soy negativo, soy realista. A veces creemos que por ser cumplidores de la ley, merecemos ser reconocidos, no solo ante los demás, sino ante Dios mismo.

Siempre seremos pecadores, y por más buenas obras que hagamos, el único mérito que nos concede santidad y felicidad es el amor de Cristo, que se entregó por nosotros en la cruz.

Reconozco todas las obras buenas que podamos hacer, y eso nos debe alegrar… por supuesto. Pero si nos empieza a llevar hacia la vanidad, y olvidar nuestra condición de pecadores, entonces algo no «huele bien». A eso me refiero.

Evidentemente, nos toca ser fieles y obedecerlo al Señor si realmente lo amamos. «A Dios rogando y con el mazo dando», nos recuerda un dicho muy popular.

No nos olvidemos que, en esta vida, todo es vanidad de vanidades. Y tanto nosotros, como las personas a quiénes ayudamos apostólicamente, necesitamos ese encuentro amoroso con Cristo.

2. Estamos llamados al amor

¿Rezar o hacer apostolado? ¿Cómo tener un equilibrio?

Romano Guardini, un gran teólogo, decía en su libro «La esencia del cristianismo», que lo esencial de la vida cristiana es la relación personal de amor con Cristo.

Todo lo demás, desde el cumplimiento de los Mandamientos, hasta la vivencia de la solidaridad, son por supuesto, importantísimos.

Pero no tienen sentido si no brotan desde ese encuentro personal con Cristo. De ahí se nutre nuestro corazón, y puede crecer el amor de Dios en nuestro interior.

Por lo tanto, aplicando esta vocación cristiana, tan claramente descrita, sea en mi vida de oración personal, sea a la hora de ejercer la evangelización, la pastoral o el apostolado, debe ser ocasión para vivir el amor.

Es el llamado que tenemos todos como personas, creados a imagen de Dios. Así como cada Persona de la Santísima Trinidad, nosotros también, estamos constituidos para vivir el amor.

Persona es, precisamente, un ser para el encuentro

Para la relación, la comunicación. Si vemos nuestra vida cristiana de esa manera, entonces no hay razón para oponer o polarizar la relación con Dios y los demás.

Acordémonos de lo que nos dice san Juan, en su primera carta. Cómo el amor a Dios, se ve reflejado en el amor a los demás. Miente el que dice que ama a Dios, pero no ama a los demás.

Así que —creo yo— la pregunta más bien no es si debo rezar más o hacer más apostolado, sino cómo organizo mi vida.

cómo priorizo —por supuesto —mis momentos de encuentro personal con Dios. Valiéndonos siempre del sentido común, puesto que algunas veces sin lugar a duda, nos tocará dedicar todo el día al apostolado, y probablemente, no tendremos ese rato de oración que deseamos.

Pero no debería ser motivo de recriminación, sino de una constatación, desde nuestra libertad como hijos de Dios, que «ese día» determinado, fue necesario dedicarle más tiempo al amor al prójimo.

Vale la pena decir que en mi experiencia personal, cuando tu labor apostólica brota de tu encuentro con el Señor, y tiene como objetivo ayudar a que los demás se encuentren con Él, y no es una búsqueda personal de aprobación vanidosa, naturalmente, se da un encuentro con el Señor.

¡Cuántas veces he derramado lágrimas, en esos minutos maravillosos, en los que me descubro un instrumento de Dios, ayudando a que otras personas se acerquen más al Señor!

3. Nuestro horizonte es dar gloria a Dios

¿Rezar o hacer apostolado? ¿Cómo tener un equilibrio?

No siempre, pero muchas veces, antes de empezar alguna actividad apostólica, me acuerdo de un lema ignaciano que decía: «Para mayor gloria de Dios, y salvación de los hombres».

En realidad, es una afirmación básica de doctrina cristiana. Todo lo que hacemos es para la gloria de Dios. Toda nuestra vida es para la gloria de Dios.

San Ireneo decía que, el hombre es la gloria de Dios. Y la gloria del hombre es ese rendir culto agradable a Dios. De modo que, sea lo que sea, hagamos lo que hagamos, siempre debemos dar gloria a Dios.

Dicho esto, me parece claro que tanto en mi vida de oración como en el apostolado, estoy llamado a glorificar a Dios.

Dejemos a un lado el conflicto o la contradicción

¿Para qué generar un conflicto de intereses o aparente contradicción? Más bien, entendamos que —con madurez y sensatez— debemos encontrar el sano equilibrio para estar a solas con el Señor.

O preocupados por llevar a otros a ese encuentro con Dios. Mi experiencia es que cuánto más te dedicas a la labor evangelizadora, más experimentas la necesidad de esa relación y encuentro con Dios amor. Y lo mismo, al revés.

Les exhorto pues, a que no caigamos en falaces oposiciones o polarizaciones, que solo generan insatisfacción y descontento.

Comprendamos el camino cristiano del encuentro con Cristo, que se traduce en una vida que sobreabunda de amor y busca ser un acto constante de gloria a Dios.

Quisiera terminar con un lema que creo yo, puede ayudarnos a descubrir ese equilibrio: «Oración para la vida y el apostolado, vida y apostolado hechos oración».

¿Rezar o hacer apostolado? ¿Cómo tener un equilibrio?

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«El valor de tener una mascota». 5 aprendizajes imperdibles para toda la familia

«El valor de tener una mascota». 5 aprendizajes imperdibles para toda la familia

Hace poco miraba con ternura a mis pequeños hijos jugar con nuestro perro. Durante muchos años me había resistido a tener una mascota en casa. La rutina doméstica es extenuante y si a eso le sumamos la rutina laboral, pensar en hacerme cargo de «uno» más me daba vértigo. 

Las estrategias que tanto mi esposo como mis hijos utilizaron para convencer a mamá de tener un perro han sido de lo más creativas.

Desde llenarme de videos graciosos con mascotas, hasta una muy elaborada investigación sobre la mejor raza de perros para criar con niños pequeños.

Debo aceptar que, mi hija mayor hizo un excelente trabajo y sus argumentos eran casi irrefutables. Aún así…mi resistencia a tener una mascota se mantuvo firme.

El mundo cambió y mi idea sobre las mascotas, también

Los tiempos cambiaron hace poco más de un año para todos, y esta separación física de los amigos y del colegio impactó de una manera honda en mis pequeños.

La llegada de una mascota marcaría para la familia un símbolo. Algo así como un nuevo comienzo, una nueva experiencia dentro de este ambiente de tanta incertidumbre.

Con esto no quiero decir que nuestro pequeño amigo haya solucionado los miedos y males de la pandemia, pero nos viene dejando una experiencia familiar muy positiva.

Que luego de haberla pensado, conversado, investigado y comparado con experiencias similares, queremos compartir con ustedes los valiosos aprendizajes que estamos teniendo con nuestro pequeño sabueso.

1. Compromiso y perseverancia con una tarea

El papa Francisco en su encíclica «Laudato Sí» nos hace voltear la mirada hacia san Francisco de Asís. El santo, nos cuenta el papa, vivía enamorado de la naturaleza.

Cada vez que él miraba a una de estas pequeñas criaturas, su ser se conmovía e incorporaba a en su alabanza a todas estas criaturas de Dios.

Ese conmovernos con un pequeño cachorro que a penas había aprendido a valerse solo estuvo presente desde el primer momento en que lo vimos.

Y fue esta conmoción, esta especie de ternura frente a un animal indefenso que requería nuestro cuidado, lo que sembró en nosotros la idea de compromiso y responsabilidad.

Suele suceder que cuando se tiene niños pequeños la labor del cuidado de las mascotas recae solo en los padres y muchas veces solo en uno de ellos.

Adelantándome a eso, afirmé desde el inicio que yo no me haría cargo de ninguna cosa que tuviera que ver con el perro. Yo ya tenía suficientes labores a mi cargo.

Las rutinas tienen una curva de aprendizaje y en esto la perseverancia es clave. Cada uno escogió una tarea e intentó cumplirla a cabalidad… mientras no me quedara distraído viendo un libro, o jugando con mis juguetes o pegado al televisor con una película.

¡Cuántas veces habré preguntado si habían dado de comer al perro o no! Y cuántas veces me habré encontrado con las caras de incógnita de mis tres pequeños hijos al genuinamente no recordar si lo había hecho o no.

La responsabilidad de cuidar a este pequeñín recaía en todos, no solo en los niños. Dirán que es evidente, pero no lo había sido tanto para mí.

Con la llegada de nuestra mascota he venido a entender que en la familia realmente la responsabilidad de uno es también responsabilidad de todos.

2. Rutinas, coordinación familiar y flexibilidad

Nos ha costado un tiempo, aún nos vienen costando algunas cosas. Me queda claro que las rutinas son tan importantes, tan necesarias para mantener un orden, para sembrar seguridad, incluso para poder tener un correcto descanso. 

Las rutinas, entendidas como ese orden que sigue el día, sin llegar a ser rígidos, son muy positivas en una familia.

Si bien ya teníamos varias instauradas, la llegada del nuevo miembro hizo que cada uno replanteara sus tiempos. Y dedicara parte de ellos no solo al cuidado de la mascota, sino a su compañía y al juego.

Este replantear nos enseño la importancia de saber ser flexibles, de renunciar a la propia comodidad. A mí personalmente, me lo ha enseñado.

Es verdad que tengo muchas cosas a mi cargo, y que no quería saber nada del perro, pero esos paseos que en la tarde he asumido, son el pequeño momento de calma e introspección que me permiten continuar alegre y descansada con la rutina del día.

Apenas 15 minutos de caminata al lado del amigo canino, me renuevan.

3. Aprender a cuidar a otro

Ventajas de tener una mascota en casa 

Parece que esto de cuidar al otro fuera algo natural en el ser humano. Pero la verdad no es tan así, incluso cuando se tiene hermanos. Salir de uno mismo requiere un tercero.

Los hermanos frecuente e inconscientemente, sobre todo cuando son pequeños compiten entre ellos por las atenciones de los padres. Hay que saber hilar fino aquí para que cada uno crezca seguro del afecto de sus progenitores y amante de sus hermanos.

Nuestro perro, increíblemente ha permitido que miremos fuera de nosotros mismos. Es un animal, no habla como nosotros, no razona como nosotros. Tiene una inteligencia distinta e incomparable a la de un ser humano y necesita nuestro cuidado.

Nuestra mascota nos ha enseñado a cuidar, juntos, a otro. Es casi un entrenamiento para hacernos responsables juntos.

4. Responsabilidad con la creación

Ventajas de tener una mascota en casa

La ternura de esos ojos que nos derriten incluso y a pesar de sus travesuras, nos ha permitido hablar sobre la creación, sobre lo magníficas de cada una de las criaturas de Dios.

Nos ha permitido incluso pensar en lo que significa el ser sus administradores. En el cuidado de este pequeño animalito mis hijos empiezan a comprender este mandato divino.

Un cuidado que pasa por respetarlo como es y no pasa por el verlo como una posesión material vacía, ni como un animal al que hay que llenarlo de excesos.

5. La alegría de un vínculo sano

Ventajas de tener una mascota en casa

El ser humano, ha sido creado para el encuentro y es a través de la relación que vive el amor. Lo cierto es que nuestras relaciones no siempre son sanas.

Nuestra propia fragilidad y nuestras propias carencias afectivas nos llevan a veces a sentimientos que se nos desbordan.

El cariño que sentimos hacia nuestras mascotas es grande, nadie podría negarlo. Pero existe un punto entre una sana relación y el exceso.

Ese exceso que tiene que ver no tanto con el amor hacia nuestras compañías perrunas (o gatunas) sino con nuestra necesidad de consumo y con nuestros vacíos relacionales.

La oferta del sinnúmero de artefactos y artilugios que hoy tenemos a mano para engreír a nuestras mascotas es enorme y el ejercicio de decidir lo necesario de los excesos ha sido un aprendizaje sobre todo para nuestros hijos.

Ellos, pequeños, están conociendo no solo el valor del dinero sino lo que significa ser responsable. Hacer un buen uso y discernir qué es lo que realmente necesita nuestro perrito y qué responde a nuestro querer cosas materiales de una manera desmedida.

Hoy vemos jugar con alegría a este pequeñín y nos sorprendemos con la ternura de Dios, su grandeza y lo magnífico del cada detalle de su naturaleza. De esa creación que nos entregó para administrarla y no para descuidarla ni excedernos con ella.

«Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente sin esta apertura al estupor y a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador.

Del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brotarán de modo espontáneo» (Papa Francisco – Laudato Sí).

¿Y tú?, ¿tienes una mascota? Comparte con nosotros en los comentarios qué has podido aprender desde que ese peludo llegó a casa.

Ventajas de tener una mascota en casa

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UNA CARTA DE DON JOSÉ MARÍA FRANCO DE AGOSTO DE 1938.

ANUNCIA EL TRASLADO DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE TORRECIUDAD.

En agosto de 1936 se quemaron los retablos e imágenes del santuario de Torreciudad, aunque el vecino Antonio Sesa Sesa pudo salvar la imagen de Nuestra Señora y esconderla. A finales del mes de marzo de 1938 se produjo la liberación de Barbastro y gran parte de su diócesis. En abril se nombró ecónomo de Secastilla, La Puebla de Castro y Bolturina a don José María Franco Puy (Panillo, 1901). Entre sus numerosas obligaciones, don José María Franco pensó que era importante restaurar y devolver el culto a la ermita de Torreciudad, a ser posible el día de su fiesta (el domingo siguiente a la Asunción de Nuestra Señora).

En el Archivo Diocesano de Barbastro se conserva una carta que don José María escribe desde Secastilla el 6 de agosto al vicario capitular don Antonio Lisa, que no ha sido publicada. Dice Así:

“Apreciado D. Antonio: Adjuntole el anuncio programa de los Cultos que pensamos llevar a efecto el día 21, al trasladar la imagen a su antigua casa y reanudar las tradiciones. He procurado amoldarme a las dificultades inherentes al lugar y distancias que aun con todo llevarán bastantes incomodidades. Si por acaso no le hallara de su agrado, le ruego haga llegar las variaciones a la imprenta Santamaría, a quien ya le mandé hiciera 2000 hojas.

Dígame que si V. tiene el propósito de acompañar al Padre Bestué; grande sería mi regocijo si V. se dignara honrarnos con su presencia; mucho realzaría V. la fiesta, que espero será de veras muy concurrida según pronósticos que me anticipan. Sería entonces la primera autoridad de la diócesis quien celebraría la Misa solemne. Caso que V. se digne subir ruégole lo hagan la víspera por La Puebla de Castro, para pernoctar en este pueblo avisándome.

Gran parte de las reparaciones por efectuar en la Hermita están ya casi hechas, con cuatro o seis jornales de albañil creo estará en condiciones para ese día. Lo más importante que queda por hacer es el tejado del que se llevaron casi todas las tejas, y ahora hay que hacerlo todo de nuevo.

Me han regalado un cáliz que compraron, usado ya. ¿Perdió la venta la consagración y tendré que llevarle para ser de nuevo consagrado? Como no fue profanado y fue comprado para regalármelo, dudo si perdería la consagración”.

La devolución de la imagen al santuario el domingo 21 de agosto fue multitudinaria. Pero de eso hablaremos otro día.

Masterclass Gratuita: «Leyendas negras de la Iglesia»

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El video perfecto para entender por qué es justo y necesario saber de apologética ¡ya!

El video perfecto para entender por qué es justo y necesario saber de apologética ¡ya!

Puede que hayas llegado a este artículo preguntándote ¿qué es apologética? Suena un poco raro ¿verdad? Pero tranquilo te lo explicaremos.

Hace apenas unos días un lector nos envió el video que les presentamos hoy. Confundido por lo que el video afirma recurrió a nosotros en búsqueda de ayuda e información. 

Te invito a que lo veas completo y me acompañes a entender todo paso a paso.

El video fue preparado por Fortfast WTF un canal de YouTube de entrevistas informales dirigido por José Climent. En este video, su creador tiene como intención crear conciencia sobre los inmigrantes, sobre todo árabes, en España. 

La idea de fondo es darnos cuenta que el problema de la imigración es algo mucho más hondo que las diferencias culturales entre ambos.

Pero lo hace confundiendo un poco, quiero creer que sin intención y por desconocimiento. Podrás estar pensando ¿y esto qué tiene que ver con apologética? Pues vamos con calma.

 1. ¿Cómo reaccionaríamos si hubiéramos sido alguno de los entrevistados?

Uno escucha cada una de las afirmaciones y ¡vaya qué mundo de bárbaros! ¿Cómo siendo yo católico no sabía que todo esto estaba en la Biblia? Y, frente a todas estas afirmaciones, ¿qué puedo decir yo? ¿Son justificables?

Creo que este video, en primer lugar nos sirve para reconocernos humildemente desconocedores de la Palabra, e incluso de nuestra fe y, reconocernos necesitados de formación.

Este desconocimiento nos toca a muchos porque sucede que podríamos habernos quedado como niños, con el conocimiento de niños me refiero.

Lo que sabemos es a penas fruto de las enseñanzas que recibimos en el colegio y algunas cosas que escuchamos en casa. Somos buenos, vamos a misa los domingos y con eso parecería que basta. 

Tranquilo que nos pasa a todos. No miento si digo que muchos de nosotros nos habríamos encontrado en más de un aprieto al toparnos de frente con este entrevistador.

Otro aprendizaje que, creo, podemos sacar de este video es el de no responder apresuradamente. Es mejor preguntar de nuevo, pedir contexto y además ser valientes al cuestionar al entrevistador.

O cuestionarse a uno mismo: ¿Por qué me estás haciendo estas preguntas?, ¿con qué intención? Independientemente del temor, nerviosismo o confusión que estas preguntas puedan ocasionarnos.

La necesidad de formación y la importancia de la apologética

Como cristianos necesitamos formarnos, conocer nuestra fe. Entonces ¿qué es la apologética?

La apologética es esa parte de la teología que nos da los conocimientos para defender de una manera racional e histórica aquello que aprendemos de nuestra fe.

A continuación vamos a hacer uso de algunos conocimientos de apologética para desmembrar este video y entender un poco mejor todas aquellas afirmaciones que parecen habernos sacado de cuadro.

Al leer la Biblia, mirar el contexto

Empiezo diciendo que, cuando leemos la Biblia necesitamos ponernos en contexto siempre. Entender qué espacio y tiempo de la historia de Dios con nosotros estamos leyendo.

Y, si bien en cada libro podemos encontrar algo activo y que nos habla en primera persona, no hay que perder de vista el contexto y la intención con la que cada libro fue escrito. 

Cuando nos encontramos frente a un versículo de la Biblia, preguntémonos entonces a qué libro pertenece. Es del Antiguo o del Nuevo Testamento, de qué trata el libro específico, qué interpretaciones hay, etc.

Antiguo o Nuevo Testamento

Si nos encontramos frente a un versículo que se encuentra en el Antiguo Testamento y que habla (como suele suceder) de la relación con su pueblo, entendamos bien si se está hablando de algunos de los pactos de Dios con el pueblo elegido.

Entendamos qué momento de nuestra relación con Dios se está mencionando: la caída, la promesa de un redentor, el pacto con Noé, con Abraham, con Moisés, con Israel, con David.

Los pacto del Antiguo testamento como el pacto del Sinaí con Moisés al que conoceremos con detalle en el libro de Deuteronomio (que dicho sea de paso su significado es el de Segunda Ley, es decir es una Ley que viene a completar una previa), son casi como un camino de misericordia de Dios con nosotros.

Una y otra vez lo rechazamos, una y otra vez Él llama, hasta un llamado final que viene con el mismo redentor, Jesucristo. El pacto por excelencia, en el que Dios nos asegura la Salvación.

Los mandatos o leyes, ¿cómo interpretarlos?

Leer la Biblia y comprenderla no es tan sencillo como leer una novela. En primer lugar porque es una colección de libros, de distintos autores (inspirados por el Espíritu de Dios), en distintas épocas, en distintos estilos literarios. Es un texto para estudiar, meditar e interpretar.

Cuando nos encontramos con un mandato o una ley dentro de la Biblia, solemos interpretarla literalmente. Y efectivamente hay muchas que podemos interpretar literalmente, como los 10 Mandamientos.

O como el mandamiento que nos dio el mismo Jesús: «Amarás a Dios sobre todas las cosas y a tu prójimo como a ti mismo». Y aún así, con esta sencillez aparente hay un mundo por detrás para interpretar lo que verdaderamente significa. 

Creo que en esto de entender las leyes es donde más complicaciones encontramos. Una consideración importante es que en principio no comparemos las leyes antiguas con las leyes modernas.

Antes de hacer el ejercicio de viajar en el tiempo, hay que compararlas con las leyes de los pueblos vecinos al pueblo de Israel, es decir, mirar a las culturas contemporáneas de la época del relato en mención.

Y luego tratar de hacer el ejercicio, a la luz de la fe en nuestros tiempos y la figura de Jesús, de interpretar el principio para nuestros días. Interpretar, más no acomodar.

Luego, otro paso que necesitamos hacer es el de discernir el principio central de sabiduría o justicia que podría encontrarse debajo de cada ley que estamos leyendo.

Debajo de cada ley (no solo las de la ley De Dios) hay principios centrales que hay que descubrir. Por ejemplo, miremos el código de Hamurabi (uno de los conjuntos de leyes más antiguo que conoce el hombre), podemos ver que su principio central era el de fomentar el bienestar entre la gente, entre otros.

Así también, las leyes que vamos a ir encontrando en la Biblia nos van a ir hablando de un principio central y que irá desembocando en el gran principio: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. 

Versículos completos 

Estamos en modo apologética, así que luego de dejar esto dicho, pasemos a ver cada uno de los versículos que este video nos ha traído y que nos pueden haber confundido o incluso escandalizado. Veamos:

1. «Toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora, es una deshonra»

Citamos el versículo completo y correcto completo:

«Y toda mujer que reza o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza, pues es lo mismo que se rapara» (1 Cor, 11:5).

Este versículo lo encontramos en la Primera epístola a los Corintios, libro del Nuevo Testamento escrita por san Pablo a la comunidad cristiana de Corinto.

Esta parte pertenece al punto en el que Pablo explica las formas de celebrar la Eucaristía en ese tiempo.

Entendamos que es la iglesia en sus comienzos. Necesitamos contemplar la cultura, los ritos que solían llevar e incluso el rol de la mujer en aquella época.

Básicamente lo único que dice este versículo, es que para ingresar a la liturgia, las mujeres necesitaban llevar un velo colocado en la cabeza. Nuevamente considerar el tiempo y las leyes de la época.

2. «Se puede cometer incesto y casarse con su hija, siempre y cuando se pase de cierta edad, sea virgen y no se haya casado»

Esta es una traducción frecuentemente compartida y es errada. La traducción correcta y que podrás encontrar en distintas biblias católicas e incluso protestantes será: 

«Si alguien considera que no se comporta honestamente con su virgen, y es conveniente que se case, ponga por obra su deseo; no peca: que se casen» (1 Cor, 7:36, 38).

En algunas biblias adventistas aparece esta traducción también: 

«Pero si alguno piensa que es impropio para su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case». 

Nuevamente es un versículo de la Primera carta a los Corintios en el que Pablo explica el tema de la virginidad y el matrimonio.

La interpretación acepta que este versículo podría estar refiriéndose a los novios y la preferencia de apresurar el matrimonio antes de caer en pecado.

La segunda interpretación es la potestad del padre de decidir o fomentar el matrimonio de la hija. Casi todas las interpretaciones de este versículo en la iglesia hablan de la primera interpretación. 

3. «Si tiene un hijo rebelde debe sacarlo a la calle para que la comunidad lo mate apedreado»

Los versículos completos sobre este tema son los siguientes:

«Si un hombre tuviera un hijo rebelde e incorregible, que no escucha la voz de su padre ni de su madre, y, aunque le corrigen, no les hace caso, su madre y si madre lo tomarán y lo conducirán a los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar.

Entonces declararán ante ellos: «Este hijo nuestro rebelde e incorregible no escucha nuestra voz: es un comilón y bebedor».

Entonces, todos los hombres de la ciudad lo lapidarán hasta que muera. Así quedarás el mal de en medio de ti todo Israel lo oirá y temerá» (Deuteronomio 21, 18:21).

Deuteronomio es el libro en el que encontramos a Moisés explicando las leyes del segundo pacto con Dios a los Israelitas antes de entrar a la tierra prometida.

Necesitamos considerar para empezar a interpretar estas leyes, las leyes de los pueblos vecinos y el tiempo en el que se vivía. 

Y leer bien, tomar en cuenta cada palabra para entrever el sentido de esta ley. Miremos, por ejemplo, que dice «incorregible», es decir, que ya se han agotado todos los medios y no se puede hacer ya nada más al respecto.

Si quisiéramos hacer un intento de ver una ley similar en nuestros días sería como si hoy supieras que tu hijo es un asesino incorregible y necesitas entregarlo a la ley.

Difícil, ¡dificilísimo! Pero, ¿qué otra cosa podrías hacer? Esta sola ley da para hacer una reflexión ético moral al respecto.

4. «Si un hombre se acuesta con otro, se condenará a muerte a los dos»

Nuevamente citemos el versículo completo:

«Si uno yace con varón como se yace con mujer, ambos cometen abominación, morirán sin remedio: caiga su sangre sobre ellos» (Levítico 20:13).

Levítico, es el tercer libro de la Biblia. Si nos ubicamos en la historia del pueblo de Dios veremos que luego de la liberación (de los egipcios) del pueblo de Israel y aún siendo liberado por el mismo Dios, el pueblo de Israel lo niega y rompe su pacto, una vez más.

Levítico es un libro que habla de una manera detallada sobre la pureza, la santidad necesaria para poder entrar al tabernáculo y poder estar en presencia de Dios.

Un Dios que a pesar de haber sido rechazado una y otra vez, no abandona. Se queda con ellos a pesar de su desobediencia. Consideremos nuevamente la ley a la que se refiere (pureza), el principio central (santidad de Dios) y la época. 

Ahora volvamos a lo que dice el versículo. Es un versículo del Antiguo Testamento que habla de la pureza sobre todo del cuerpo.

Si quisiéramos traer esta ley a nuestros días, cosa que podemos encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica, veremos que se habla del acto pero no de las personas, y por supuesto la muerte no está ni siquiera en mención.

El Catecismo nos habla de la pureza sexual haciendo uso de la virtud de la castidad, que es el recto uso de nuestra sexualidad.

Para los solteros, indistintamente de la orientación sexual, la abstinencia es lo que los mandatos de la Iglesia recomienda.

La muerte no es el destino final, en primer lugar porque primero tiene que haber conciencia de pecado, y segundo porque siempre está la hermosa posibilidad del sacramento de la reconciliación. 

Finalmente Dios detesta el pecado pero ama al pecador. Aquí hay mucho más que hablar, pero ya bastante me estoy extendiendo para explicar el sentido de este versículo que en el video es sacado de contexto.

 5. «Un hijo maleducado es una vergüenza para su padre y si es una hija, les causará la ruina»

El versículo completo es:

«Vergüenza es ser padre de hijo malcriado, pero si es de una hija, es su propia ruina» (Eclasiástico 21:3).

Nuevamente nos encontramos con un libro del Antiguo Testamento, consideremos el contexto de la época y el lugar que la mujer ocupaba en la sociedad en ese entonces.

Podríamos también inferir que el honor de una mujer era considerado superior al de un varón, de lo contrario no se hablaría de ruina.

Hasta aquí va un post inusualmente largo, que ha tenido la intención de enseñar a penas un pequeño fragmento de lo útil y necesaria que es la formación en nuestra fe: la apologética.

Cuéntanos qué te ha parecido. ¿Te sentirías preparado para responder a estas preguntas hoy?, ¿cuál crees que es el mayor reto de nuestros días cuando hablamos de apologética?

Nosotros, recogiendo la preocupación de muchos frente a este tema queremos brindarte un recurso estrella sobre apologética:

— Masterclass Gratuita: «Leyendas negras de la Iglesia» (dentro de ese enlace encuentras toda la información que buscas).

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¿Qué es la apologética? Significado y ejemplos

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«La vida en Iglesia es como el fútbol». Dios es el capitán y lo apuesta todo por ti

«La vida en Iglesia es como el fútbol». Dios es el capitán y lo apuesta todo por ti

Hace unas semanas salí de misa de Pentecostés llena del Espíritu Santo, con ganas de celebrar a la Iglesia y feliz de formar parte de ella. Llegué a mi casa y en la televisión estaban hablando de la Copa América que se acerca.

¿Quiénes serían los jugadores convocados?, ¿dónde se jugaría?, ¿podrían asistir los hinchas a la cancha? Y muchas preguntas más. Seguro ustedes escucharon los mismos comentarios últimamente.

Es evidente que ambos temas quedaron dando vueltas en mi cabeza, porque al rato casi sin quererlo los uní y recordé una idea:

La vida en Iglesia es como el fútbol

El papa Francisco lo había dicho en la JMJ de Río 2013 cuando nos habló de que Jesús quiere que juguemos en su  equipo. Y por favor… si el fútbol nos apasiona a otro nivel, ¡cuánto más la Iglesia!

¿Dónde está la relación? Veámoslo: Para empezar: el fútbol es, al menos en Argentina, el deporte más jugado.

Desde los profesionales que tienen los últimos botines, camisetas, canilleras y un campo cuidado, hasta los más chicos que en cualquier esquina de barrio juegan usando como pelota tapas de botella, bollos de papel, medias enrolladas y un arco improvisado con dos camperas apoyadas en el piso.

El fútbol es para todos, y sea donde sea: une

Así es el mensaje del Evangelio: para todos. Y sea donde sea: une, incluye, e invita a formar parte. Así es nuestra Iglesia Católica: universal.

La cancha, el equipo contrario y la copa, la realidad donde nos toca vivir. Y como en el fútbol hay oponentes, en el mundo también tenemos obstáculos: el pecado.

Estos son los encargados de dificultar nuestro juego y hacer que nos alejemos de ganar la copa, ganar el campeonato, eso
que anhelamos en lo más profundo de nuestro corazón: llegar al cielo, a la santidad.

Los jugadores: todos nosotros

Fútbol y fe: ¿qué tienen en común ambos?

Quienes fuimos convocados para jugar en este equipo. Naturalmente en la cancha no todos
cumplen la misma función: hay delanteros, arqueros, defensores, mediocampistas, goleadores.

Durante toda su vida, cada jugador descubre su lugar en la cancha y se especializa en su rol. Así, en nuestro equipo-Iglesia cada uno participa con su vocación y carisma específicos, que se complementan con los de los demás para ganar el partido.

¿Y quién es el capital del equipo?

Fútbol y fe: ¿qué tienen en común ambos?

El capitán (Messi, Falcao, Guardado, quien sea el tuyo): Jesús. Dios hecho hombre-jugador. Aquel que daría la vida para que todos ganemos la copa, para que todos lleguemos al cielo.

Y de hecho, la da. Es el que inspira a todos, es el ejemplo a seguir. Es el que está siempre presente en todos los partidos mostrando su compromiso, entrega y sacrificio.

El que mejor conoce a cada uno de los que juegan con Él por su nombre, su historia y sus cualidades. Es quien mejor representa al equipo.

Director Técnico: el Espíritu Santo

Es el que va dirigiendo nuestra vida, nos va marcando qué hacer. Está en el campo de juego pero desde otro lugar, como el Espíritu Santo, que está misteriosamente en el mundo.

Es quien potencia nuestras virtudes, ve lo bueno que cada uno tiene y nos muestra cómo usarlo. A su vez, nos indica nuestros errores y nos ayuda a corregirlos.

Es el que en medio del partido indica: «mirá al capitán, mirá a Jesús». Y si el jugador lo escucha, juega mejor. Si escuchamos al Espíritu Santo, ganamos.

Los preparadores físicos: sacerdotes

Son quienes entrenan a los jugadores. Quienes nos dan las herramientas para jugar mejor, nos mantienen «en forma» y nos ayudan a volver cuando nos lesionamos, sin importar cuántas veces sea necesario.

¿Cuáles son los entrenamientos fundamentales? La oración, las obras de misericordia, la práctica de las virtudes, entre otras.

Jefe de los preparadores físicos: el papa

Fútbol y fe: ¿qué tienen en común ambos?

Además, en general hay un jefe de los preparadores físicos, que tiene experiencia y trabaja codo a codo con el DT. En nuestra Iglesia: el papa.

Agua fresca, bebidas energizantes, vitaminas: los Sacramentos. Sin duda los Sacramentos son mucho más que un Gatorade.

Pero lo cierto es que de la misma manera que un jugador que no se hidrata, no puede terminar el partido, nosotros sin los Sacramentos, podemos perder el rumbo.

Recibir la Eucaristía, una Hora Santa, una buena reconciliación, la unción de los enfermos en momentos especiales de salud, renuevan las fuerzas para seguir jugando el partido de la vida.

Son esos entretiempos necesarios en nuestro caminar.

¿Y la hinchada dónde está, quiénes la componen? ¡Los santos!

Fútbol y fe: ¿qué tienen en común ambos?

¿Qué haría un equipo sin sus hinchas? Los que nos ayudan de afuera: los santos que ya están en el cielo, la Iglesia triunfante, los que más aman al capitán y lo siguen a donde vaya.

La hinchada, vaya como vaya el partido, siempre alienta a dar más. Cuando los jugadores sienten que ya no
pueden ganar, una mirada a la tribuna los vuelve a inspirar.

En nuestra vida, los santos nos dan la certeza de que se puede ganar la copa, de que podemos llegar al cielo.

Cuando dudes de eso… ¡imaginate a los santos animándote así!

Nuestra camiseta: la cruz

El jugador está llamado a dejar todo en la cancha por la camiseta, por la muestra de amor más grande que tenemos. Nuestro partido, nuestra vida, es devolverle a Dios tanto amor que recibimos de Él.

Solo así llegamos a levantar esa copa que no se acaba y que es mucho más grande que todo lo que podemos imaginar.

¿Qué te parecieron estas comparaciones? ¡A mis alumnas de Catequesis y a mí nos ayudaron mucho! Veamos juntos si a medida que avanza la Copa América podemos reconocer más… ¡hasta entonces!

Artículo elaborado por Catalina Gardey.

Fútbol y fe: ¿qué tienen en común ambos?

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El corto con el que entendí que en esta batalla contra el pecado, ¡no estoy solo!

El corto con el que entendí que en esta batalla contra el pecado, ¡no estoy solo!

Este corto, pero revelador video me hizo pensar en mi propia vida espiritual, me vi a mí misma huyendo de Dios y de su amor.

Para ser honesta, no sé bien porqué huía durante tanto tiempo, pudo ser miedo, desconocimiento tal vez o incluso no querer soltar otros «amores» para abrazar el suyo.

El video empieza con un hombre corriendo, como una constante huida, parece que se encuentra en una batalla en donde él está siendo atacado a punta de balas y flechas.

La vida espiritual es así, como una batalla constante, donde los enemigos del alma nos persiguen y nosotros queremos escapar de las garras del pecado y la tentación.

El inconveniente está en que nos apoyamos en nuestras propias fuerzas para salir airosos de las luchas que enfrentamos.

La tentación nos persigue

En el camino siempre hay heridos, podemos ser nosotros mismos o como el protagonista de esta historia vamos perdiendo compañeros de camino y nos toca ver a hermanos caídos en sus batallas.

Somos buscados, vivos o muertos, nuestra cabeza ya tiene un precio, uno que nosotros no podríamos pagar. El enemigo no quiere que lleguemos a abrazar a Dios.

Caemos, y volvemos a caer en las mismas tentaciones y miserias una y otra vez. Es que la tentación viene de manera placentera para nosotros, es como somos engañados, para algunos drogas, para otros el alcohol, el sexo, apuestas etc.

Nos sentimos solos y abandonados luego de pecar

Cada uno de nosotros tenemos un pecado dominante, pero al final de la tentación cuando caemos en ella, nuestra alma se siente sola, fría, abandonada.

Como el paisaje en el cual transcurre esta historia, entre campos de hielo, en las más absoluta desolación tan llenos de miseria nos vemos que no somos capaces de levantar la mirada siquiera.

Intentamos curarnos, una vez más con las propias fuerzas y medios. El protagonista, por ejemplo,  intenta componer su pierna rota con una rama de árbol para seguir caminando.

Así mismo nosotros queremos lavar nuestras heridas y pecados con agua sucia para seguir avanzando a medias.

¿Qué hacer cuando las reservas se agotan?

Casi sin reservas de agua, ni alimentos, en el hielo y con un pie roto todo puede empeorar. Empieza a nevar de nuevo y se acerca una tormenta blanca.

Por fin este hombre encuentra un arroyo y puede beber y llenar su cantimplora. Pero nosotros ¿de dónde sacamos nuestras reservas para resistir en las batallas ­?

— Primero: de la sagrada Eucaristía y la adoración al Santísimo. En él encontramos fuentes de agua viva, consuelo y deleite para nuestra alma. Así cuando venga la tiniebla y aridez tengamos de dónde alimentarnos.

— Segundo: la oración constante, como trato de amistad con Dios. Y allí poner todo en sus manos providentes, poner incluso nuestras miserias en su presencia.

— Tercero: las Sagradas Escrituras. Allí es Dios mismo quién nos habla al corazón, además cada palabra allí escrita lleva el sello del Espíritu Santo, que es amor del padre y del hijo.

Es la Sagrada Escritura una fuente inagotable de donde nos podemos alimentar día a día. Esos son los arroyos que nos da el señor, para no dejarnos morir.

Si ves el video con detenimiento, puedes ver que él bebe agua y come una lombriz o algo muy pequeño, pero aun así se siente agotado, y no ha recuperado sus fuerzas cuando a lo lejos se escucha aullar un lobo.

Eso nos recuerda que el enemigo está al asecho, no le importa cuán frágiles podamos estar, no quiere que salgamos con vida.

Debemos ser valientes para enfrentar al pecado

Cuando este agotado hombre retoma su camino encuentra un animal, de ahí se alimenta y guarda la piel para poder abrigarse.

Lo que representa un pequeño descanso en esta fría batalla a muerte, hasta que… choca cara a cara con un lobo. Así nosotros, un día nos encontramos cara a cara con el propio pecado, de frente al enemigo.

Ya sabemos que ronda como león rugiente buscando a quien devorar (1 Pe 5,8). Esta vez no podemos hacer nada, frente al lobo, somos conscientes que nuestras fuerzas son limitadas y solos no podemos.

En esta huida desenfrenada chocamos, el protagonista lo hace contra un árbol, lo que en nuestra vida se traduce en obstáculos y fracasos, hay confusión, dolor, decepción.

¡Pero no estamos solos en esta batalla contra el mal!

Cuando por fin despertamos y somos capaces de abrir los ojos y el corazón, vemos que hay alguien a nuestro lado. Es un viejo amigo, de quien apenas distinguimos su silueta.

Al estar confundidos queremos huir o atacar, y el hombre de la historia quiso atacar al anciano con una daga. Pero en cuestión de segundos observa una venda en sus manos, el fuego, la comida, nota el cuidado del anciano para con él.

Fue este anciano quien dejó el animal para que se alimentara y abrigase, quien ahuyentó al lobo con fuego y lo había llevado a un lugar seguro.

En esa fracción de segundo, cuando nosotros abrimos los ojos podemos ver que Él nos ha amado primero. Cuando intentábamos curarnos con ramas, sus heridas ya nos habían curado (1 Pe 2,24).

Dios no nos deja solos, envía el fuego de su espíritu que nos defiende hasta el fin, solo para que lleguemos con vida al la meta del camino y le abracemos.

Su amor y entrega son más grandes que cualquier otra cosa

El amor de Dios es tan grande que se queda alimentándonos cada día en la Santa Comunión. En Él encontramos descanso, fuerza y alegría, es en Jesucristo donde se manifiesta el amor del Padre para con nosotros.

Es en ese mismo momento, cuando por fin podemos darnos cuenta que no podemos huir de su amor, como dice el salmo «¿A dónde iré yo lejos de tu espíritu, a dónde de tu rostro podré huir?».

Y aunque teníamos un precio, que nunca íbamos a poder pagar, Él ya lo ha pagado por nosotros. Podemos concluir entonces, entre cantares y lágrimas de alegría, que el amor de Dios nos ha estado esperando.

¡Y no nos habíamos dado cuenta! Ante tan grande, dulce y perfecto amor no podemos más que rendirnos y decir como san Agustin:

«Tarde te amé,

Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, ¡tarde te amé!

Tú estabas dentro de mí, y yo fuera, y por fuera te buscaba, y me lanzaba sobre las cosas hermosas creadas por Ti.

Tú estabas conmigo y yo no estaba contigo.

Me retenían lejos de Ti todas las cosas, aunque, si no estuviesen en Ti, nada serían.

Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera. Brillaste y resplandeciste y pusiste en fuga mi ceguera.

Exhalaste tu perfume y respiré y suspiro por Ti.

Gusté de Ti y siento hambre y sed.

Me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti».

Artículo elaborado por Paulina Maria de la Cruz.

Batalla contra el pecado: ¿cómo ganarla?

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¿Qué tan importante es la Eucaristía? (comentario al Evangelio)

¿Qué tan importante es la Eucaristía? (comentario al Evangelio)

Texto del Evangelio según San Mt 28, 16-20:

«En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

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4 datos que necesitas conocer sobre la Eucaristía a propósito de Corpus Christi

4 datos que necesitas conocer sobre la Eucaristía a propósito de Corpus Christi

Celebramos la fiesta del Corpus Christi, día en que con especial atención adoramos a Cristo en las especies eucarísticas del pan y el vino, Cuerpo y Sangre de Jesús.

Quisiera que tomáramos esta oportunidad también para reflexionar un poco sobre quiénes pueden dar la Eucaristía y qué significa hacerlo. Veamos algunos puntos acerca de este ministerio tan especial:

1. ¿Qué significa celebrar la fiesta del Corpus Christi?

Celebrar la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesús es celebrar la fiesta del amor absoluto. Es adorar a Aquel que se quedó como alimento de un pueblo hambriento.

Pero también es sentir el llamado constante a configurar nuestra vida con Aquel a quien recibimos en la Eucaristía, hacernos uno con Él.

Sería ilógico celebrar el Corpus Christi, con el corazón dividido por odios o rencores. Sería ilógico vivir esta solemnidad con el corazón colmado de indiferencia.

Esta es la celebración del amor que transforma, del amor que mueve, que guía, que hace un mundo y una sociedad completamente nuevos.

2. ¿Quiénes pueden dar la Eucaristía?

Partamos del hecho de a quienes se les confiere el ministerio de la Eucaristía. Es importante saber que este servicio lo confiere el obispo, o de manera extraordinaria y por necesidad pastoral, el sacerdote por medio de una oración que instituye Ministerio a un fiel para una ocasión especial.

El ministro ordinario de la Eucaristía es el sacerdote quien como presidente de la celebración eucarística y como pastor del pueblo está llamado a consagrar las especies y con ellas alimentar al rebaño que le ha sido encomendado.

De manera extraordinaria están los ministros acólitos que son hombres instituidos por el obispo por medio de una orden menor durante su proceso formativo al sacerdocio.

Este ministerio se confiere una única vez y para recibirlo el candidato debe cumplir con ciertas características descritas en el Código de Derecho Canónico.

Por otro lado, están los ministros extraordinarios de la comunión que son elegidos por los diferentes párrocos para que sean enviados por el obispo a prestar un servicio temporal especialmente destinado a la pastoral de la salud.

Ellos de manera extraordinaria también pueden por razones pastorales apoyar la distribución de la Eucaristía en las celebraciones litúrgicas, su ministerio debe ser renovado anualmente.

3. ¿A qué está llamado todo ministro de la comunión?

Es indudable que todo ministro de la Eucaristía debe fundamentalmente sentirse llamado a adorar a Cristo en espíritu y verdad.

Es decir, que su vida misma sea testimonio coherente y constante de aquello que porta en sus manos. El ministro debe buscar una configuración seria con Cristo, teniendo una vida espiritual eucarística y de profunda oración.

Así mismo, los demás fieles están llamados a orar por los ministros y también a llevar una vida coherente con Aquel a quien reciben. Recordando que al recibir la Eucaristía, lo principal no es de quién se recibe sino cómo estoy yo que la recibo.

4. Participar de la pastoral de salud es cambiar el mundo

No es una pastoral fácil, pues se tienen experiencias duras, hay realidades demasiado complejas en las que viven muchos de nuestros hermanos enfermos y que no es sencillo chocar con ellas, pero es una pastoral que transforma el mundo.

Un día en la visita a los enfermos, llegué a una casa donde la situación de soledad y de abandono eran demasiado complejas.

Al entrar aquel enfermo dijo con una sonrisa enorme: «llegó mi Jesús» y en ese momento entendí que más que llevar a Jesús Eucaristía es visitar a Jesús sufriente.

Esos 10 minutos de visita transforman toda la semana de ese hermano enfermo. Lo hacieron sentirse feliz, sentir la compañía de la Iglesia y el amor de Jesucristo, para mí eso es transformar el mundo.

Un mundo que cada día se llena más de odios, vanidades y envidias humanas que llevan a vivir una constante y creciente indiferencia.

Una sociedad rebosante de personas y colmada de soledad, desbordada de sensacionalismo y placer e inundada de tristeza…

En un mundo así, un gesto de amor hacía un hermano, un esfuerzo por vivir coherentemente, por ser y marcar la diferencia, es buscar la transformación del mundo.

Y cuando se logra una sonrisa en medio de un rostro que sufre, se logra cambiar el mundo de esa persona.

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