SAN JOSEMARÍA, FONZ Y SAN JOSÉ.

Es frecuente que los padres pongan a sus hijos su nombre y también lo es que pongan el nombre del abuelo. Si pensamos en el fundador del Opus Dei, se ve con claridad que hay una continuidad en el nombre José. Lo lleva su bisabuelo José Escrivá Manonelles, natural de Balaguer (Lérida), que se fue a vivir a Perarrúa (Huesca). Allí se casó y tuvo entre otros a José Escrivá Zaidín (1825). Este se casó con una de Fonz (Huesca) y se estableció en dicha localidad. Allí le nacieron varios hijos, entre otros Josefa Mariana (1856) y José Escrivá Corzán (1867). Este último se casó con la barbastrense María Dolores Albás, con la que tuvo varios hijos, entre ellos a Josemaría.

San Josemaría nació en Barbastro el 9 de enero de 1902. Se le bautizó cuatro días más tarde en parroquia de la Asunción de Nuestra Señora de Barbastro y se le impusieron cuatro nombres: José, como su padre; María, como su madre; Mariano por su padrino y Julián por ser el santo del día. De pequeño, san Josemaría solía responder cuando le preguntaban su nombre, que se llamaba José, como su padre.

Resulta evidente que la devoción a san José se hallaba arraigada en la familia. Además, formaba parte de la piedad personal y familiar de sus componentes. Esta devoción no era ajena a lo sucedido en el conjunto de la Iglesia Católica durante el siglo XIX. Señalaremos únicamente tres cosas. La primera, la concesión de indulgencias que el papa Gregorio XVI concedió en 1836 a los fieles que practicaran la devoción de los “Siete dolores y gozos de San José”. En España se vivían en aquellos años momentos de zozobra y violencia. En segundo lugar, la consagración del mes de marzo a san José, realizada por el papa Pío IX, en 1875. La tercera, el nombramiento de san José como patrono de la Iglesia Católica en 1879, también por parte de este romano pontífice.

Nos podemos preguntar si en la villa de Fonz existía devoción a José en los años en los que san Josemaría más la visitó, su infancia y juventud. También si esta devoción era firme y arraigada cuando vivió su padre allí, desde su nacimiento en 1867 hasta su marcha a Barbastro en 1887/1892. La respuesta es afirmativa. Deseamos mencionar en esta ocasión un dato que nos ofrece Joaquín Manuel de Moner y Siscar (Fonz, 1822), quien fundó el Establecimiento Cerbuna en Fonz donde estudiaron los hermanos Escrivá y también José Escrivá Corzán. Pues bien, en un opúsculo que publicó Moner en el año 1874, titulado Biografía, novena y gozos que al patriarca san José esposo de María Santísima dedica el Dr. D. Joaquín Manuel de Moner, se lee: “Mas para Fonz que tiene arraigada su devoción á San Josef, para esta Villa que tiene su cofradía josefina, su ermita llamada san José del Monte en las afueras de la misma, que tiene altares dedicados á su augusto nombre…”

Novena, gozos, cofradía y ermita. Efectivamente, la ermita de San José se sigue conservando y es objeto de la devoción de los foncenses, lo mismo que lo fue en el siglo XIX y comienzos del XX.